Vivir sin plásticos es posible, y necesario

Este material ya le ha costado la vida a un millón de aves, ha matado a cientos de miles de mamíferos y ha colonizado nuestro intestino

Una familia de albatros comiendo bolsas y envoltorios de alimentos humanos. Los cadáveres de decenas de aves llenos de tapones de botellas. Un cachalote muerto en una playa de Murcia tras haber ingerido hasta 29 kilos de plásticoy, en la otra punta del planeta, en la isla de Célebes (Indonesia), una ballena con más de mil objetos en su interior —chanclas, vasos y botellas entre ellos—. Son imágenes que se repiten cada poco tiempo y que dejan un rastro de muerte: según las estimaciones de las Naciones Unidas (ONU), estos desechos le han costado la vida a un millón de aves y a 100.000 mamíferos.

Quizás, para muchos, que el resto de especies del planeta se alimenten de nuestra basura no sea importante. Pero el exceso de la producción de plásticos no solo les afecta a ellos, también perjudica a nuestra salud. Un estudio de muestras de heces de personas de distintos países —como Reino Unido, Italia, Rusia y Japón— ha encontrado hasta una decena de partículas de diferentes tipos de este material. Es decir, también están en nuestro intestino, y llegan hasta allí por la cadena alimenticia.

El problema de los plásticos es grave. A estas alturas, no cabe ninguna duda. En los últimos 10 años hemos fabricado más cantidad que en toda la historia de la humanidad y para 2020 se espera que supere en un 900% al producido en 1980, alerta GreenPeace. El planeta está repleto, y los mares y océanos se llevan la peor parte. “Cada año llegan entre ocho y 12 millones de toneladas. Esto es como si se descargara un camión lleno cada minuto del día“, explica Alba García, responsable de la campaña de plásticos de Greenpeace.

El océano Pacífico es el más perjudicado. Allí flota una isla de basura que, según un estudio publicado en la revista Nature, tiene casi tres veces la superficie de Francia. Y podría triplicar su tamaño en la próxima década, apunta la investigación The future of the sea, que denuncia la “ceguera marítima” de la humanidad. Como reflejaba la viral portada de la revista Timede junio de 2018, “lo que vemos es solo la punta del iceberg, en torno a un 15% de todo lo que hay. La mayor parte está en el fondo”, asegura García. Y estará allí mucho tiempo. Dependiendo del tipo de plástico, “puede tardar entre decenas y cientos de años en degradarse”, asegura García. El tiempo para una botella, por ejemplo, puede rondar el medio milenio.

Reciclar no es suficiente

Llegados a este punto, mirar hacia otro lado y hacer como si no nos afectara o no tuviéramos nada que ver es, como mínimo, un acto de imprudencia. La solución, dice la ONU, está en nuestras manos. Y ya no basta con separar la basura en distintos cubos y tirar los envases en el amarillo. Es necesario hacer mucho más. Por esto surgen iniciativas como #breakfreefromplastic, un movimiento global al que pertenecen más de 1.300 organizaciones y que busca acabar con este tipo de contaminación. Y también de manera individual hay quienes deciden vivir sin este material.

Ejemplo de ello son Patricia y Fernando, una pareja que decidió cambiar sus hábitos de consumo en 2015. “Empezamos poco a poco”, explica Patricia a BUENAVIDA. Lo primero fue abrir un blog, Vivir sin plástico, en el que poder relatar su experiencia. Cada semana guardaban todos los plásticos que usaban y los domingos les hacían una foto con un único objetivo: reducirlo. Varias bolsas de supermercados, paquetes de ensaladas, envoltorios de frutos secos o envases de yogur son algunas de las cosas que componen la imagen de la semana cero.

Desde entonces, han pasado algo más de tres años y la fotografía ha cambiado por completo. “Vivimos prácticamente sin plásticos“, dice Fernando, quien reconoce que no se puede eliminar el 100%: “El móvil desde el que estamos hablando tiene componentes de este material, por ejemplo”. Pero las partes de un teléfono tampoco son donde debemos poner el foco del problema de la contaminación, sino todos aquellos productos desechables de los que se puede prescindir. “Los que tienen una vida corta y acaban reciclándose o en la basura”, continúa Fernando.

Para vivir sin plásticos, la clave está en la organización

Esta forma de vivir está supeditada a ciertas variables, como, por ejemplo, el lugar en el que resides, reconocen. “Quizás sea más sencillo en una ciudad grande, donde la oferta es mayor y hay más posibilidades de comprar en tiendas a granel. En Madrid las hay hasta de detergentes y cosméticos”, apunta Patricia, quien matiza que “en pueblos pequeños se puede acudir a fruterías o huertos en lugar de los supermercados”.

En su caso, además de optar por este tipo de comercios y de acciones que todos conocemos, como usar bolsas reutilizables para la compra, han decidido elaborar ellos mismos ciertos productos para cubrir necesidades básicas, como la pasta de dientes y el enjuague bucal: “Muchas veces hemos hecho jabón, aunque normalmente lo compramos en pastillas y con ellas preparamos detergentes para lavar los platos o la ropa”, indica Fernando.

La clave para conseguir ser más sostenibles está en “tomar conciencia y querer”, asegura Fernando. Y aunque romper la rutina pueda parecer costoso al principio, “llega un punto en el que no notas que estés haciendo ningún esfuerzo”, apunta Patricia. La mayor dificultad no la han encontrado en ellos mismos, sino en los demás. “Sobre todo al principio la gente no entiende lo que es vivir sin plástico. Cuando te hacen regalos con envoltorios de este material y te cuesta rechazarlos o aceptarlos, o cuando vas a la compra y la persona que está en mostrador te mira extrañada porque no quieres bolsas de plástico“, relata Fernando. Sin embargo, reconocen que con el tiempo también se hace más fácil, sobre todo porque quienes te rodean conocen y respetan la decisión.

Hay más conciencia, pero faltan medidas

También la sociedad en su conjunto está más concienciada con el problema. Ejemplo de ello es la huelga estudiantil que se llevó a cabo el pasado viernes en más de 1.000 ciudades. Un movimiento sin precedentes iniciado por la activista sueca Greta Thunberg (de 15 años), que decidió plantarse cada viernes frente al parlamento de su país para pedir a su Gobierno que tomase medidas contra el cambio climático. Y no solo son los más jóvenes. El mensaje, asegura García, está calando en todas las generaciones: “A la gente le llegan las campañas, aunque necesitamos darnos cuenta de que no basta con reciclar”.

De hecho, lo de separar la basura no se nos da del todo bien. En España, solo se recicla el 25% de los envases que tiramos —cada año siguen llegando a los vertederos 750.000 toneladas— y “en torno a un 60% de las cosas que tiramos al contenedor amarillo no deberían estar ahí”, dice García.  Ante la excusa (que todos hemos escuchado alguna vez) de quienes no quieren usarlo porque “luego lo juntan todo”, García es contundente: “Esta práctica es ilegal y si alguien tiene conocimiento de que se haga, puede denunciarlo”. Desde la web de Ecoembes también desmienten este bulo: “Es inevitable que en la recogida algunos residuos lleguen a las plantas con impurezas, pero allí son separadas y eliminadas por métodos manuales y automáticos para su tratamiento”.

Parece claro que, teniendo la información, no hay excusas posibles. Pero “hay que hacer más”, dice García. Y, aunque “no todo el mundo tiene que eliminar los plásticos por completo de su vida”, señalan Patricia y Fernando, existen otras medidas que podemos tomar para atajar el problema desde su origen. Una de las más efectivas, asegura la responsable de la campaña de plásticos de GreenPeace pasa por señalar a las empresas que producen este tipo de objetos: “Cuando encontremos desechos en las playas o en las calles, hagamos una foto y compartámosla en las redes para pedir a las compañías que acaben con la producción de este tipo de objetos”. Solo pisando el freno podremos evitar llegar al punto de no retorno, que las Naciones Unidas ha fechado en 2030.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. MANUELA SANOJA

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Catálogo de libros del Centro Cultural de Valderredible

El Centro Cultural de Valderredible dispone de un pequeño catálogo de libros para su venta.  En caso de estar interesados en adquirir alguno de sus ejemplares -cuya cantidad es limitada-, contactar en el 942 77 61 59 para comprobar que haya existencias disponibles ya que no se envían por correo, únicamente se pueden adquirir en el Centro.

PRECIO DE ESTE EJEMPLAR: 15 EUROS.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.

La nueva vida del silbo gomero

El Gobierno canario impulsa la enseñanza en todas las islas de una tradición declarada patrimonio de la Humanidad (incluye dos vídeos)

El silbo fue, durante siglos, una forma de comunicarse en La Gomera entre pastores y gente de campo separados por los dramáticos barrancos de la isla canaria. Un lenguaje extraordinario que iba cayendo en desuso hasta que en 1999 empezó a impartirse oficialmente en colegios e institutos de la isla. Su llegada a las aulas contribuyó a revitalizar esta tradición. Y ahora, el Gobierno autonómico, de Coalición Canaria, ha propuesto que se enseñe también en los centros del resto del archipiélago que lo soliciten y tengan profesores acreditados.

Declarado patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2009, no hay consenso sobre el origen del silbo gomero. Muchos defienden que ya era utilizado antes de la conquista castellana del siglo XV por los pobladores guanches de La Gomera, basándose en los testimonios de los cronistas franceses Pierre Boutier y Jean Le Verrier que, a principios de ese siglo, escribieron que en la isla vivía gente que hablaba “el más extraño lenguaje de todas las regiones, pues habla con los bezos [labios] como si carecieran de lengua”.

El silbo gomero es un sistema fonológico sustitutivo de la lengua hablada. Con cuatro consonantes y dos vocales, el silbador es capaz de articular palabras y frases que utiliza en su lengua habitual, en este caso el español. Pero también podría silbar cualquier otro idioma. “Es un lenguaje muy interesante”, afirma Marcial Morera, catedrático de Filología Española de la Universidad de La Laguna. “Podría darse en cualquier curso de Lingüística General, porque manifiesta de manera muy clara cómo está organizada una lengua natural”.

Ajena al interés académico durante décadas, la publicación en 1978 del libro El silbo gomero. Análisis lingüístico, del lingüista Ramón Trujillo, trasladó a la ciencia una práctica estigmatizada por su carácter popular. “Cuando los niños iban a la escuela, el maestro les decía que no silbaran, que los delataba como maúros, como campesinos”, comenta Morera.

Pero fue precisamente en los pueblos donde se revitalizó el silbo. “Cuando llegué de la emigración, esta isla estaba desierta de sus valores por toda la gente que se había marchado entre los 40 y los 60”, comenta Isidro Ortiz, maestro silbador y premio Canarias 2009 de Cultura Popular junto a otro gran silbador, Lino Rodríguez. En 1988 empezó a dar clases de silbo a los niños de su pueblo, Chipude, fuera del horario lectivo. La noticia llegó a otros municipios, y las asociaciones de padres y madres empezaron a llamarlo para que enseñara en otros centros. “Yo le comenté al entonces consejero de Educación, Juan Manuel García Ramos, que el silbo se extinguiría si no entraba en la escuela”.

No hay un censo de silbadores, pero dos décadas después de su introducción en el sistema educativo de La Gomera, la situación ha mejorado enormemente. “Quién me habría dicho que llegaría a ver esto”, afirma emocionado Isidro Ortiz.

Hasta ahora se enseñaba en La Gomera en primaria y en los dos primeros cursos de secundaria durante la asignatura de Lengua Española y Literatura, media hora a la semana. Con la reforma actual, se amplía dos cursos. El presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, de la Agrupación Socialista Gomera —una escisión del PSOE—, considera “muy positivo” que se extienda su enseñanza a otras islas, pero pide “un esfuerzo por expandirlo a todos los centros” canarios sin necesidad de que lo pidan.

Hay experiencias pioneras exitosas, como la del colegio Acentejo de La Matanza, en Tenerife, liderada durante 15 años por el maestro, silbador y cantautor vasco Rogelio Botanz. Tan bien les ha ido, que algunos alumnos suyos han ganado el concurso anual de silbadores de La Gomera. “Pero hay que hacerlo sin prisas. La aproximación a un hecho lingüístico, o es por amor, o genera reacciones contrarias”, explica Botanz.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. JORGE BERÁSTEGUI

Ilusión en La Venta Fresnedo. VII Subida en Albarcas al Monte Arria.

(incluye vídeos con una entrevista que transmite emoción a Pedro Fernández y Mónica Collado,  ruta y cante en el prau de la fiesta, también una galería de imágenes)

El pasado sábado día 5 de octubre acudimos a la VII Subida en Albarcas al Monte Arria que parte de La Venta Fresnedo hasta llegar al Jedillu, invitados por Pedro Fernández y Mónica Collado,  organizadores del evento. Disfrutamos realizándola junto con más de un centenar de personas que acudieron a la cita.

Foto de grupo en el Jedillu

Algunos de los asistentes al evento

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE. TEXTO, IMÁGENES Y VÍDEOS:  JORGE MURILLO Y COVADONGA MORATO.

VÍDEOS DE:

ENTREVISTA A PEDRO FERNÁNDEZ Y MÓNICA COLLADO

 FRAGMENTOS DE LA RUTA

CANTE EN EL PRAU DE LA FIESTA

GALERÍA DE IMÁGENES

(clic en cualquier imagen para verlas en modo presentación)

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE. TEXTO, IMÁGENES Y VÍDEOS:  JORGE MURILLO Y COVADONGA MORATO.

 

Los animales en extinción esperan hasta dos décadas a que se prohíba comerciar con ellos

Un tercio de las especies amenazadas ni siquiera están protegidas contra el tráfico internacional

Las especies amenazadas por los humanos tienen que esperar dos décadas a que las protejan del tráfico internacional. Un estudio con un millar de animales y plantas en peligro de extinción muestra además que un tercio ni siquiera están protegidas por la convención que obliga a los países a vigilar y combatir el comercio de la vida salvaje. En mucho menos tiempo algunas especies han sido llevadas al borde de la extinción.

Todo lo que la ciencia sabe sobre el estado de conservación de una especie acaba en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El listado recoge la población que queda y su distribución geográfica. También incluye las amenazas que la acechan, desde la deforestación hasta los distintos apetitos humanos por su carne, pieles, cuernos… Por último, relata las medidas de conservación que se están tomando. Con todo ello, la Lista Roja cataloga la vida salvaje en siete estados, desde el de preocupación menor hasta el de extinta. A las amenazadas las clasifica como vulnerable, en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción, según lo extrema que sea su situación.

Pero la Lista Roja avisa, no protege. De eso se encargan las legislaciones nacionales y, en especial, el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES). Puesta en marcha en 1973 y a la que se han adherido casi todos los países del mundo, esta convención regula el tráfico de vida salvaje. Según el grado de amenaza en la que se encuentren, entran en uno de los tres apéndices de CITES . El Apéndice I, por ejemplo, prohíbe salvo rigurosas excepciones el tráfico de ejemplares de las especies más comprometidas. La prohibición afecta al ser vivo y a cualquier parte o derivado de él, desde pieles a pociones hechas con sus huesos. Operaciones como la desarrollada esta semana en Alicante, con la incautación de leones, rinocerontes y ejemplares de otras especies protegidas disecados, se realizan al amparo de CITES.

El problema es que la comunicación entre la Lista Roja y CITES no es todo lo fluida que debería. Casi un tercio de las especies que aparecen en la Lista Roja como amenazadas por la presión humana aún no están protegidas por CITES, según el estudio recién publicado en Science. El trabajo, con 958 especies incluidas en una de las tres categorías de amenaza de la UICN, muestra que el lapso medio entre esta catalogación y la protección contra el tráfico internacional es de 10,3 años. Pero en un centenar de ellas, el tiempo se alarga hasta los 15 años y en 58 especies llega a los 19 años.

“Pueden surgir nuevas tendencias en el comercio de vida salvaje en muy poco tiempo, con algunas especies pasando de ser comunes a casi la extinción”, advierte el profesor de la Universidad de Chicago (EE UU) y coautor de la investigación, Eyal Frank. El problema se repite en sentido contrario: 353 especies fueron incluidas antes en los apéndices de CITES que en la Lista Roja. De hecho, la UICN tarda una media de 19,8 años en catalogar una especie que ya está protegida por CITES.

Hay grandes mamíferos como el banteng que están en la Lista Roja de las amenazadas que no están protegidas contra el tráfico internacional

Es el caso del cálao de yelmo (Rhinoplax vigil), un ave que puede alcanzar los dos metros y que antes sobrevolaba todas las selvas del sureste asiático. Aunque aparece en el Apéndice I de CITES desde que en 1975 entrara en vigor este convenio vinculante, en 2012 no aparecía en la Lista Roja como amenazada (preocupación menor). Pero en 2015 ya fue catalogada como en peligro crítico de extinción.

“El cálao de yelmo tiene un casco grande y duro, como una joroba, sobre su pico y cabeza. Las aves [los machos] participan en justas aéreas durante la época de celo chocando unos contra otros”, comenta el ecólogo de la Universidad de Princeton (EE UU) y coautor del estudio David Wilcove. Esta joroba es la perdición del cálao. Compuesta de queratina, para los chinos es una especie de marfil rojo y se paga por el yelmo de un cálao hasta 3.000 dólares (unos 2.660 euros) en el mercado negro. “Los científicos piensan que esta ave está siendo cazada a un ritmo muy superior al que puede sostener su población”, añade Wilcove.

En la situación contraria se encuentra el banteng (Bos javanicus), una especie de bovino, también del sureste asiático. Apenas quedan entre 4.000 y 8.000 ejemplares y aparece como amenazado en la Lista Roja. Sin embargo, aún no cuenta con la protección de CITES contra el tráfico internacional. “No tenemos una explicación de porqué se tarda tanto. En nuestro trabajo describimos estas fricciones y retrasos pero, dada la falta de datos, no podemos comprobar las causas de unos retrasos tan prolongados”, lamenta Frank. Lo que sí hacen en sus conclusiones es proponer que se implante un proceso casi automático para votar las cuestiones relacionadas con el tráfico de especies amenazadas y que lo que se decida en la UICN se adopte en CITES y al revés.

Para el investigador Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el trabajo destaca el desfase de años entre que una especie es considerada en riesgo de extinción y que sea incluida en los tratados internacionales de tráfico de especies. “En promedio más de 10 años. Esto evidentemente se convierte en un severo problema para la sobrevivencia de las especies”, comenta Ceballos, que no está relacionado con el estudio. Para él, la crisis de la pérdida de especies y poblaciones actual es de tal proporciones que ya la llaman la aniquilación de la naturaleza. “Las tasas de extinción actuales de vertebrados son hasta 100 veces más altas que las tasas en los dos últimos millones de años. Las especies que perdimos en 100 años deberían haberse perdido hasta en 10.000 años”, comenta el científico mexicano. Por ello cree urgente “mejorar los procedimientos para incluir a especies en CITES”.

El Secretariado de CITES ha tenido ocasión de leer el estudio. Tras recordar que la UICN y CITES son organismos muy diferentes, insiste en que hay una estrecha colaboración, hasta el punto de que la primera funciona como una de las principales asesorías técnicas de la segunda. Además, a finales de mayo se celebrará en Sri Lanka la 18 Conferencia de las Partes de CITES. “Y, entre otros muchos asuntos, se debatirá y decidirá sobre 57 propuestas para cambiar los listados de especies cuyo comercio internacional regula, algunas de ellas se refieren a las especies mencionadas por Frank y Wilcove en la revista Science“, dice la secretaria general de CITES, Ivonne Higuero. “Sin embargo, la mayor parte del tiempo de la Conferencia de las Partes se dedicará a abordar las formas en que el Convenio pueda implementarse y aplicarse de manera más efectiva sobre el terreno”, añade.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. MIGUEL ÁNGEL CRIADO.

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Catálogo de libros del Centro Cultural de Valderredible

El Centro Cultural de Valderredible dispone de un pequeño catálogo de libros para su venta.  En caso de estar interesados en adquirir alguno de sus ejemplares -cuya cantidad es limitada-, contactar en el 942 77 61 59 para comprobar que haya existencias disponibles ya que no se envían por correo, únicamente se pueden adquirir en el Centro.

PRECIO DE ESTE EJEMPLAR: 15 EUROS.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.

Adiós al robot que fue a Marte para tres meses y resistió 15 años

El rover Opportunity se construyó para durar 90 días y recorrer 600 metros, aunque el equipo albergaba la secreta esperanza de cumplir un año sobre Marte. Su aventura ha terminado 15 años después; ha sido testigo de la jubilación de varios ingenieros de la NASA y ha visto cómo algunos de los que han trabajado hasta hoy con él estaban en secundaria cuando el rover dejó la Tierra. Igualmente, su odómetro sobrepasa ligeramente los 45 km, más que una maratón. De hecho, es el vehículo que más larga distancia ha recorrido hasta la fecha fuera de la Tierra, incluidos los rovers lunares. Ha explorado terrenos muy antiguos en Marte, analizando sedimentos depositados en un rango temporal superior a los mil millones de años. Y ha establecido el estándar con el que todas las misiones deberán medirse a partir de ahora: la NASA revisa sus misiones cada dos años y Opportunity pasaba el examen cada vez con mejor nota, siempre superando a robots mucho más modernos y jóvenes.

Hasta aquí las cifras y los datos sorprendentes, los récords. Pero Opportunity no estaba pensado para establecer récords, sino para hacer ciencia. Opportunity era la mitad del programa de los Rovers de Exploración Marciana (MER, por sus siglas en inglés), junto con su gemelo Spirit. Los MER salieron de la Tierra en 2003 equipados cada uno con una memoria de 256 megabits y cámaras de 1 megapíxel: suena anticuado porque lo es, pero recordemos que eran calidades muy aceptables hace 15 años. Aterrizaron en Marte en enero de 2004, en regiones ecuatoriales y antipodales del planeta: Spirit en el cráter Gusev, posible lecho de un antiguo lago marciano; y Opportunity en las planicies de Meridiani, donde datos de orbitadores habían sugerido la posible presencia de agua en el pasado.

Los sorprendentes resultados científicos de la misión se sucedieron sin descanso. Los MER fueron los primeros en mostrarnos que Marte no es rojo, sino gris: los rovers iban equipados con unos pequeños rotores capaces de quitar la capa de polvo rojo de encima de las rocas y debajo el material no era rojo. Spiritencontró los restos de antiguos manantiales hidrotermales y Opportunitydescubrió vastas planicies que se anegaban episódicamente con lagunas de extensión variable hace más de 3.500 millones de años. El agua era ácida y posiblemente salada, un entorno ideal para ciertos microorganismos de la Tierra.

Los MER descubrieron meteoritos, hicieron perfiles térmicos de la atmósfera, evaluaron la erosión eólica, validaron in situ los datos orbitales de varias misiones y determinaron la composición y distribución de rocas, minerales y suelos sobre la superficie de Marte. Y, sobre todo, demostraron que Marte fue un mundo habitable hace miles de millones de años, con agua líquida estable sobre su superficie.

Se construyó para durar tres meses y recorrer un kilómetro, aunque el equipo albergaba la secreta esperanza de cumplir un año sobre Marte. Su aventura ha terminado 15 años después

Tristemente, Spirit quedó atrapado en un banco de arena en mayo de 2009, con su odómetro marcando casi 8 km, y dejó de comunicarse con la Tierra en marzo de 2010. Después de más de 1.300 órdenes enviadas sin respuesta, en mayo de 2011 se dio por terminada su misión.

En 2013 Opportunity realizó su descubrimiento más importante desde la identificación de las lagunas efímeras de Meridiani ocho años antes. Al acercarse a explorar el borde un gran cráter de impacto, el rover descubrió los materiales más antiguos que se han analizado hasta la fecha in situ sobre Marte: sedimentos de cerca de 4.000 millones de años, excavados por el cráter, y que contienen arcillas. Las arcillas se forman en entornos acuosos donde el agua no es muy ácida ni muy salada, y por lo tanto representan un ambiente totalmente distinto del de las lagunas ácidas y más recientes de la superficie de Meridiani. Los orbitadores que tenemos en Marte han descubierto muchos más depósitos de arcillas en Marte, e incluso el rover Curiosity ha analizado algunas en el cráter Gale, pero las que estudió Opportunity siguen siendo hoy las más antiguas nunca encontradas en Marte.

Por supuesto, toda esta formidable aventura no ha estado exenta de complicaciones. No es trivial manejar un robot sobre la superficie de otro mundo, a temperaturas de congelación y sin conocer el terreno de antemano. Opportunity había sufrido ya varios achaques: su rueda delantera derecha empezó a dar problemas en 2010 y por eso el rover se desplazaba marcha atrás desde entonces, su brazo robótico acumulaba errores, varios de sus instrumentos de análisis científico hacía tiempo que habían agotado su vida útil y había perdido su memoria a largo plazo. Aún así, Opportunity ha demostrado que podemos manejar un rover sobre la superficie de Marte durante 15 años. El legado científico y tecnológico de los MER es inmenso.

El 10 de junio de 2018, la tormenta de polvo más duradera y activa de las últimas décadas estaba alcanzando su máxima amplitud. Ese día, el rover dejó de responder a nuestras llamadas. Desde entonces hasta hoy, le hemos preguntado cómo está más de 800 veces, pero no hemos tenido respuesta

De todas estas complicaciones, la más grave a la que han tenido que enfrentarse los rovers ha sido las tormentas de arena globales. Periódicamente, en Marte se desencadenan tormentas que cubren el planeta entero con pequeñas partículas que oscurecen el cielo, bloqueando la luz solar. Y los MER se alimentaban de energía solar exclusivamente, a través de sus paneles solares. La primera que tuvieron que sortear tuvo lugar en 2007 y ambos MER superaron la prueba. Pero el 10 de junio de 2018, día 5111 de Opportunity en Marte, la tormenta de polvo más duradera y activa de las últimas décadas estaba alcanzando su máxima amplitud. Ese día, el rover dejó de responder a nuestras llamadas. Desde entonces hasta hoy, le hemos preguntado cómo está más de 800 veces, pero no hemos tenido respuesta.

Estos últimos tres meses parecían brindar una oportunidad final de recuperación, porque estaba terminando el verano en la latitud donde se encuentra Opportunity y los vientos eran prevalentes. Todos nos aferrábamos a la remota posibilidad de que alguna ráfaga limpiara el polvo de los paneles solares y Opportunity pudiera despertar. Ya sucedió en 2014, cuando el viento limpió los paneles y la misión recobró energía. Pero esta vez no ha habido suerte. Posiblemente ha pasado demasiado tiempo sin recibir energía solar y se ha enfriado tanto que ya no puede despertar. Quedará para siempre varado en el lecho seco de un antiguo arroyo, su último lugar de exploración antes de congelarse.

El fin de Opportunity cierra uno de los capítulos más extraordinarios de la exploración del espacio. Pero la aventura continúa en Marte con nuevos rovers,como Curiosity, que trabaja en el cráter Gale desde 2012, y los que tenemos a punto de enviar: Mars2020 de la NASA y ExoMars de la ESA. Para estas nuevas misiones, el legado de Opportunity quedará por siempre como ejemplo de cómo hacer las cosas en exploración espacial. Como nos dijo hace unos pocos meses Steve Squyres, el Investigador Principal de los MER, “si Opportunity se recupera, será un milagro; si muere, será una digna muerte. No habrá muerto por un fallo de misión o por un mal diseño: solo Marte pudo acabar con él”.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. Alberto González Fairén es investigador en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) en Madrid y en el Departamento de Astronomía de la Universidad Cornell en Nueva York. Es el único científico español que ha trabajado en el equipo del ‘Opportunity’.

Otra mujer en la vida de Cervantes

José Cabello, el archivero de La Puebla de Cazalla descubre pistas fundamentales para la biografía del autor del Quijote en Andalucía.

En ese interminable juego de despistes y espejismos que es la vida de Miguel de Cervantes, Andalucía queda como un pozo en el que hurgar. Fue en la cárcel de Sevilla donde acabó unos meses por un exceso de confianza en un usurero y allí comenzó a imaginar el Quijote. Por el sur paró cuando decidió dejar a su familia en Esquivias (Toledo) para buscarse la vida en una metrópoli más excitante que aquel pueblo manchego, adonde llegó en busca de mejor fortuna y más animación.

Fue un mago de las letras, pero también de los números. Lo apunta Jordi Gracia en la más sólida biografía aparecida entre las nuevas. Ambas aptitudes configuraban su placer, su realización y su supervivencia. Cobró como comisario y recaudador real por el campo. Y de lo que se iba topando en las diferentes rutas a lo largo de toda Andalucía salía la inspiración de sus distintos libros. Pero, sobre todo, de ese manual de viajes y bestiario, aparte de novela total que es el Quijote. Entre sus paradas se encuentra La Puebla de Cazalla, a unos 70 kilómetros de Sevilla.

Por allí pasó y desde hace años le sigue la pista José Cabello (La Puebla de Cazalla, 1962), el archivero del pueblo. Gracias a eso ha aportado las últimas novedades biográficas más significativas sobre el autor. En su sencillo y oscuro despacho de la biblioteca municipal, Cabello trata de desentrañar pistas. Lo hace pegado al archivo, donde guarda documentos carcomidos y difusos en los que queda constancia del paso de Cervantes por la zona. “Por aquí anduvo entre el 21 de febrero y el 28 de abril de 1593. Su obligación era recaudar trigo para hacer bizcochos”. No en el sentido actual y esponjoso. Más bien mazacotes de harina que se conservaran en largas travesías con que alimentar a la armada invencible.

Los paisanos de Cabello se portaron. “Recogió aquí y por los alrededores 998 fanegas y pagó al contado 19.500 maravedíes”. No hubo altercados reseñables, como en otras localidades donde hasta mandó apresar en rebeldía hasta sacristanes. O lo que le ocurrió en Castro del Río, donde le quisieron empurar a él por venta ilegal de trigo. Tampoco tuvo que hacer frente a motines y revueltas. Tan sólo fue fatigándose por sus idas y venidas a lomos de una mula recaudando a mayor gloria del imperio su majestad y miseria de los paisanos.

Su cometido resultaba de lo más ingrato, como cuenta Andres Trapiello en Las vidas de Miguel de Cervantes: podía ordenar prisiones y embargos, secuestros de bienes, aprehensión de bagajes, carros y carretas, multar corregidores, pagar arrieros, carreteros, correos, escribanos. Pero lo peor era que –pese a ser decente lo que percibía- no se le adelantaba un céntimo de su salario.

Culo de mal asiento

Las provincias de Granada, Jaén, Córdoba, Cádiz, Sevilla… Por Écija recaudó trigo y aceite, pasó por Marchena, Morón de la Frontera, Arahal, Villa Martín, Úbeda, Baeza… Sufrió agravios, malentendidos y persecuciones. El oficio de recaudador levantaba muchos odios y resquemores. Cualquiera te la podía jugar a la vuelta de la esquina. Gracias a José Cabello queda certificado su paso por La Puebla de Cazalla, donde ha conseguido que entre en el circuito de la ruta cervantina y se le ha levantado una estatua. Otra de las sorpresas era Osuna. Y como si de una corriente pegadiza se tratara a la hora de hurgar en archivos, algunos investigadores han descubierto recientemente que también anduvo por ahí. Andalucía, frontera de la Mancha, se agranda en los últimos años como un puzle cervantino fundamental. Sevilla fue ciudad de referencia en su vida, tanto como Alcalá de Henares, Madrid, Valladolid, sus felices años en Roma y Nápoles o sus tormentos en Argel. Culo de mal asiento. Escritor de bagajes y experiencias. Si no hablamos de un auténtico Ulises en la frontera entre el Renacimiento y el Barroco, ¿qué es Cervantes?”

Una de las mejores maneras de desentrañar esos pozos negros de su biografía consiste en cercar a quienes lo rodeaban. Cabello, además del rastro de Cervantes, ha seguido el de su círculo más próximo en Andalucía. Y así es como ha llegado a una pista interesante. Si no cobraba por adelantado, a la hora de hacerlo debía mostrar confianza ciega en alguien que lo hiciera por él. Así es como se encontró con lo siguiente: “¿Qué hacía una mujer, de nombre Magdalena Enríquez, yendo a por los 19.200 maravedíes que le correspondían en su nombre y con un poder notarial?”.

De esta manera aparece una persona clave y desconocida hasta la fecha en la vida de Cervantes. Así lo develan los documentos de Cabello ha hallado en el Archivo de Indias de Sevilla y a los que Jean Canavaggio, citándolo, alude en la revisión que hace de su biografía canónica reimpresa en 2015. Pero el investigador sevillano ha indagado más desde entonces: “Era una mujer fascinante. ¿Por qué aparece como una gota de agua en el océano que es su vida? Confianza entre ambos existía. Mucha”. Vivía en la calle Bayona, que comunicaba con las gradas de la mancebía. Era bizcochera. Fabricaba grandes cantidades para la armada”.

Controlaba o al menos tenía acceso a los números de Cervantes. Pero hay algo que también la conecta con las letras e induce a pensar aún más en una íntima proximidad: “En 1592 su firma indica que era prácticamente analfabeta”. Un año después estampa documentos con una caligrafía cristalina. “¿Quién fue su maestro?”, se pregunta Cabello.

Más datos de su biografía. Controlaba el gremio bizcochero, muy en alza por las provisiones a la armada. Era de confianza de algunos influyentes en el área como Cristóbal Bermúdez, que le da poderes para hacer negocios. Era una experta en cobros. Viva, perspicaz, eficiente. “Se casó a los 11 años con un hombre junto al que tuvo siete hijos y al que años después describió como viejo y pequeño. Contrajo segundas nupcias con otro, Francisco Montesdeoca, también hábil para hacer dinero. Pero en ámbitos dispares. Además del pan, tenía navíos, boticas y un prostíbulo”, asegura el investigador.

Y así es como Magdalena Enríquez irrumpe en una de las biografías más enigmáticas y fascinantes de la Historia de la Literatura Universal… Otra mujer que añadir a la lista de un hombre que se encontraba más cómodo entre ellas que con los de su mismo sexo.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. JESÚS RUÍZ MANTILLA.

Catálogo de libros del Centro Cultural de Valderredible

El Centro Cultural de Valderredible dispone de un pequeño catálogo de libros para su venta.  En caso de estar interesados en adquirir alguno de sus ejemplares -cuya cantidad es limitada-, contactar en el 942 77 61 59 para comprobar que haya existencias disponibles ya que no se envían por correo, únicamente se pueden adquirir en el Centro.

PRECIO DE ESTE EJEMPLAR: 10 EUROS.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.

Sorolla, un impresionista en 20 centímetros

El museo del pintor en Madrid exhibe 240 pequeños bocetos realizados al aire libre por el paisajista valenciano: veloces, espontáneos y de una técnica radical

Joaquín Sorolla vivió la pintura en la urgencia, con la esperanza de ser tan rápido como la luz (para no dejar escapar el instante). ¿Cómo lograr un gesto tan espontáneo como la espontaneidad, cómo hacer para no olvidar esa impresión? Libretas. Además de sus miles de apuntes dibujados, Sorolla realizó cerca de 2.000 pinturas al óleo en muy pequeño formato. Muchas no alcanzan ni los 20 centímetros. Son “manchas” con las que detuvo el tiempo, como impactos caprichosos que prosperan entre la deliberación y el azar. En ellos, el pintor anota y avanza, lo importante no es entender: son la esencia más impresionista de Sorolla, uno de los paisajistas más importantes de la historia de la pintura.

“Muchas las pintó para sí mismo, para satisfacer su propio placer de pintar; otras fueron ensayos y esbozos de obras que estaba pensando hacer, y que hizo o no, y, de entre todas, un buen número fueron regalos para su familia y amigos más cercanos. Fueron apreciadas y conservadas en su taller, donde cubrían sus paredes, y un buen número fueron expuestas y vendidas por el artista en sus grandes exposiciones internacionales”, explica María López Fernández en el catálogo de la exposición Cazando impresiones. Sorolla en pequeño formato,dedicada a los bocetos del pintor valenciano, que estará  hasta el 29 de septiembre en el Museo Sorolla de Madrid.

Son impresiones rápidas y directas, que conforman, a menudo, ejercicios radicales de abstracción

López Fernández, Blanca Pons-Sorolla y Consuelo Luca de Tena son las comisarías de la muestra, que reúne 240 de estas piezas, que representan asuntos con los que el pintor se encontraba como escenas cotidianas de su familia, motivos de un paisaje (cantábrico o mediterráneo), un pedazo de playa, unas olas que rompen. Impresiones rápidas y directas, que conforman, a menudo, ejercicios radicales de abstracción, que dan lugar a partituras encriptadas, escritas a golpes veloces de pincel. Estas telas pequeñas son el laboratorio donde ensayará sus fórmulas para practicarlas en los grandes lienzos de sus playas.

La brisa marina

En estos apuntes la imagen siempre va por delante del pensamiento y Sorolla, abierto a lo inesperado, se entrega a la sorpresa y atrapa lo que suceda. “Encierran en pocos centímetros cuadrados toda la brisa marina, toda la magia huidiza del Mediterráneo, con un brío, con una ciencia, con un ardor, con una flexibilidad y un virtuosismo en los valores que maravillaban la vista y el espíritu”, escribió el crítico francés Camille Mauclair, en 1906.

Pero encierran mucho más que la habilidad. Estas impresiones veloces son la parte más íntima de Sorolla, un cuaderno de vivencias al aire libre, abierto a los lugares con los que se cruza en su camino hacia ninguna parte. Son anotaciones valientes y arriesgadas, ejercicios sin pretensiones de agradar, pura esencia de talento en acción. Como explica López Fernández los realiza en sesiones fortísimas, “de menos de una hora”, sin vacilaciones ni arrepentimientos. “Son un alarde de rapidez”, añade la comisaria.

Sorolla —como Monet, Manet, Degas o Sargent— no quiere dejar nada al azar cuando se lo encuentre a la cara. El creador de lo fugaz necesita ensayar sobre el instante, para convertirse en maestro de lo espontáneo. “Hay que pintar deprisa, porque ¡cuánto se pierde, fugaz, que no vuelve a encontrarse!”, escribe Sorolla. También por carta a su mujer Clotilde: “Tengo hambre de pintar”. Ramiro de Maeztu decía de él que debía tener la avaricia de querer pintarlo todo. Y cuando le sobraba espacio, apuntaba el menú que acababa de comer. Se conservan algunos apuntes de Sorolla en los que compartía ese momento con amigos íntimos, a los que solía regalar buena parte de sus notas. Estos lienzos pequeños son sus pruebas fotográficas, pero también un fin en sí mismo, que el mercado empezó a desear porque lo quiere todo de las estrellas.

Así es como el pequeño formato cobra a finales del siglo XIX más importancia que nunca en las compraventas internacionales, donde Sorolla tiene un papel relevante, pues “pierde su carácter de obra preparatoria para adquirir la connotación de obra personal, realizada para sí mismos”. Esto le otorga el valor de talismán que encierra el genio del artista. Esa fiebre creativa dio para cubrir las paredes de su estudio en el número 3 del madrileño pasaje de la Alhambra. En una foto que se conserva de 1897 la pared está completamente cubierta de apuntes. Hasta arriba. La luz, dijeron los que pasaron por allí, resbalaba sobre los millares de tablitas que tapizaban y encantaban las paredes de aquel delicioso retiro.

La exposición está llamada a ser el mayor hito organizado en un museo estatal este año. En ella queda clara la principal reivindicación de López Fernández, quien prefiere no considerar estas notas de color como “estudios preparatorios”. “Porque constituyen la esencia de la mirada del pintor hacia su pintura”, apunta en el catálogo. Su mirada y su obsesiva actitud creadora, como escribía Sorolla: “Mis estudios al aire libre no admiten una ejecución larga. Siento que si tuviera que pintar despacio no podría pintar nada en absoluto”.

CAJA DE APUNTES

Las fotos retratan a Joaquín Sorolla pintando a lo grande, al aire libre, pero también con su caja de apuntes. Era su muletilla preferida en sus paseos. Estas cajas se manufacturan desde 1860. La parte inferior les sirve de paleta y contenedor de colores. La superior servía para sujetar la tableta a pintar. En el anverso, la caja tenía una correa de cuero para meter los dedos y sujetarla.

El Museo Sorolla de Madrid conserva varias cajas de apuntes, con las que el pintor practicó a diario la inmediatez y la espontaneidad. De ahí nace el brío incomparable de sus ejecuciones, a pesar de la diferencia entre estos abocetamientos y la precisión descriptiva de la pintura final.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. PEIO H. RIAÑO