Las flores por fin dejan ver el bosque de Georgia O’Keeffe

El Thyssen dedica la primera retrospectiva en España a una de las mejores artistas estadounidenses del siglo XX. El conjunto de 90 obras trasciende su imagen más conocida

‘Estramonio. Flor blanca’, pintura de Georgia O’Keeffe, expuesta en el Thyssen. FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ / VÍDEO: J. MARMISA, L.M.RIVAS

La flor de estramonio es pequeña y alucinógena. Su deslumbrante blancura y lozanía no duran más que unas horas. Después se marchita y solo sobrevive su veneno. Cuando Georgia O’Keeffe (Sun Prairie, 1887-Santa Fe, 1986) pintó Estramonio. Flor blanca (1932), lo hizo fascinada por su belleza, pero desconocía la malicia de la planta que crecía salvaje en su granja de Nuevo México. Tampoco podía saber entonces que esa pintura la convertiría en 2014 en la mujer artista más cotizada después de ser adjudicada en Sotheby’s por 35,4 millones de euros. La obra preside la sala central de la antológica que el museo Thyssen-Bornemisza dedica a la artista estadounidense hasta el 8 de agosto. Por primera vez en España, se podrán ver 90 obras que cubren seis décadas de actividad ininterrumpida, desde su juventud hasta las vísperas de su muerte, con 98 años. La exposición viajará después al Museo Pompidou (París) y a la Fundación Beyeler (Basilea), coproductores del proyecto.

Esta exposición, una de las más potentes del año, comenzó a idearse a comienzos de 2000. Y se enmarca entre las muestras casi heroicas realizadas en España durante este largo año de pandemia. Evelio Acevedo, director gerente del Thyssen, explicó durante la presentación que en Europa hay pocos cuadros de O’Keeffe en colecciones públicas. El propio museo tiene la suerte de sumar cinco telas, pero el grueso de los préstamos han viajado desde Estados Unidos; 35 de ellos, desde el Georgia O’Keeffe Museum de Santa Fe, la capital de Nuevo México, el Estado donde la artista vivió la mayor parte de su vida. “Tuvimos algún momento de pánico porque era muy difícil coordinarse con museos que estaban cerrados por la pandemia”, detalla el gerente, ”pero la colaboración entre todos los museos del mundo está siendo ejemplar. Nos han permitido no trabajar con correo postal y hacer un seguimiento en línea del viaje de las obras, de manera que al final, entre todos, hemos conseguido que el milagro fuera posible”.

Exposición de Georgia O´Keeffe en el Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid. En la imagen, 'Sin título (Noche en la ciudad)' y 'El castaño. Gris'.
Exposición de Georgia O´Keeffe en el Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid. En la imagen, ‘Sin título (Noche en la ciudad)’ y ‘El castaño. Gris’. SAMUEL SÁNCHEZ

Marta Ruiz del Árbol, jefa del área de Pintura Moderna del museo, ha organizado la exposición mezclando el orden cronológico y temático. La experta ha querido trascender el mito y su vertiente más conocida, dedicada a las flores de significado sensual. “Desde mediados de la década de 1920”, cuenta Del Árbol, “O’Keeffe fue ampliamente reconocida como una de las fundadoras del modernismo estadounidense. Fue la primera pintora en obtener tal reconocimiento junto a sus contemporáneos masculinos. En 1946, se convirtió en la primera mujer en protagonizar una retrospectiva en el MoMA por su innovadora visión del arte, a base de paisajes urbanos dramáticos y paisajes desérticos audaces sin presencias humanas. Su obra es una guía de inspiración para muchas artistas posteriores a ella, como Judy Chicago, Yayoi Kusama, Lucy Stein o Elisabeth Peyton”.

Fotogalería: La exposición de Georgia O’Keeffe

Hija de una familia de granjeros de Wisconsin y segunda de siete hermanos, estudió en el Instituto de Arte de Chicago y la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York. En 1915 empezó a dibujar unas composiciones abstractas al carboncillo que la convirtieron en una de las artistas estadounidenses pioneras en explorar la abstracción. Estos dibujos fueron mostrados al poderoso comerciante de arte, fotógrafo y galerista Alfred Stieglitz, quien fue el primero en exponer su trabajo y solo un año más tarde, en 1916, se convirtió en su esposo.

Entre estambres, pistilos, conchas, cráneos y pelvis, la obra de Georgia O’Keeffe supone un gigantesco paseo por la naturaleza. “Ella es una caminante a la que le gusta recorrer a pie los lugares que visita”, cuenta la comisaria. “Tanto cuando recorre los paisajes estadounidenses como cuando, a partir de 1953, decide viajar por el mundo (estuvo en España en dos ocasiones), ella es una paseante que mira lo que tiene ante sus ojos, toma algún apunte y carga con objetos en su bolsa. Después, en el estudio, trabaja sobre la obra. Si tuviera que definirla de alguna manera diría que es la pintora de la naturaleza por excelencia. Incluso cuando retrata los edificios neoyorquinos, cede el protagonismo al trozo de cielo que se cuela entre las construcciones”.

Vista de la exposición que el Museo Thyssen de Madrid dedica A Georgia O'Keeffe (1887-1986).
Vista de la exposición que el Museo Thyssen de Madrid dedica A Georgia O’Keeffe (1887-1986).

Cody Hartley, director del museo Georgia O’Keeffe intervino en la presentación por videoconferencia para destacar el carácter genuinamente americano de la obra de O’Keeffe. “De su mano descubrimos Estados Unidos, la inmensidad y la dureza del paisaje norteamericano, desde las planicies y cañones de Texas a los paisajes urbanos, en los que captó la rápida transformación de Manhattan en la ciudad de los rascacielos. Sus obras permiten también contemplar las famosas tormentas del lago George, en el Estado de Nueva York, o las espectaculares formaciones geológicas del Sudoeste americano.”

La parte final de la exposición está dedicada a la serie de pinturas inspiradas en las vistas desde la ventanilla del avión en el que viajaba. “Son imágenes obtenidas a vista de pájaro”, explica la comisaria, en las que vemos sendas de nubes que trazan formas caprichosas. “Trasladadas después al cuadro, parecen abstracciones, pero son representaciones formales de las vistas que ella ha guardado en su memoria”.

AUSENCIA DE LA MUSA

De Georgia O’Keeffe todo el mundo conoce sus ambiguos cuadros de flores y su sofisticada imagen. Alta, huesuda y angulosa, su atractivo rebasaba la belleza convencional. Desde muy joven optó por prendas amplias y geométricas que, sin ser ceñidas, destacaban su estilizada figura. Su armario estaba nutrido de túnicas, vaporosos vestidos camiseros, trajes de dos piezas y blusones que ella paseaba con estilo de modelo.
Fue retratada tanto desnuda como vestida por numerosos fotógrafos de la época como Paul Strand o su propio marido, Alfred Stieglitz. Siempre aparece con la barbilla hacia arriba retando a la cámara. Su fuerte imagen inspiró a los diseños de otros artistas. El propio Alexander Calder creó un broche en espiral en su honor, como si se tratara de la mismísima Greta Garbo. En los tiempos de las redes sociales, también hubiera arrasado por su imagen.
Su poderosa estética contribuyó enormemente a la creación de su mito, una vertiente que ha sido expresamente excluida en la exposición por deseo de la comisaria. “Solo hemos incluido una copia de la famosa imagen en la que aparece embozada con una gran capa. Nos interesaba destacar su importancia como pintora. Lo demás, es otro mundo”.

Fuente : EL PAÍS / ÁNGELES GARCÍA .

Todo cambió cuando el polo norte se fue al sur

El campo magnético terrestre casi desapareció hace 42.000 años, lo que alteró la atmósfera, el clima y quizá la historia humana

Este tronco de un kauri de hace miles de años ha permitido fechar y medir el impacto de la última excursión magnética de los polos.
Este tronco de un kauri de hace miles de años ha permitido fechar y medir el impacto de la última excursión magnética de los polos. NELSON PARKER

Hace 42.000 años, siglo arriba o abajo, la capa de ozono casi desapareció. Los vientos del océano Pacífico se trastocaron. La capa de hielo del norte de América se expandió más de 1.000 kilómetros. La megafauna de Australia se extinguió y desaparecieron los últimos neandertales. De entonces son también las primeras pinturas rupestres, casi simultáneas, en varios puntos del globo. Ahora, un grupo de investigadores relaciona esta cadena de eventos con un intenso debilitamiento del campo magnético provocado durante la inversión de los polos terrestres. Y lo han visto en el tronco de un árbol que crecía entonces.

“El campo magnético terrestre impide que una gran parte de la radiación cósmica llegue hasta nuestra atmósfera”, recuerda el profesor de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) y coautor del estudio Chris Turney. El centro de la Tierra está formado por un magma de hierro y níquel en movimiento que, siguiendo la teoría de la dinamo, genera y sostiene aquel campo. Pero hace unos 42.000 años se produjo un fenómeno que dejó desnudo al planeta. Los geofísicos lo llaman la excursión Laschamps, en la que el magnetismo terrestre se puso del revés.

“Los polos magnéticos se invierten, el polo norte magnético se va al sur y el polo sur magnético al norte”, detalla el científico del Instituto de Geociencias (IGEO) de la Universidad Complutense y el CSIC Javier Pavón. Esta inversión magnética puede ser temporal, como fue la excursión Laschamps, volviendo cada polo a su sitio, o fijarse durante centenares de miles de años. “Las excursiones suelen durar un milenio, las inversiones mucho más” recuerda Pavón, que no ha intervenido en este estudio. “La última inversión magnética fue hace 780.000 años y aún seguimos en ella”, detalla.

“Los polos magnéticos se invierten, el polo norte magnético se va al sur y el polo sur magnético al Norte”,

JAVIER PAVÓN, CIENTÍFICO DEL INSTITUTO DE GEOCIENCIAS (IGEO) DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE Y EL CSIC

Durante estos procesos, el campo magnético se debilita. “Con Laschamps, el campo descendió hasta el 0-6% del actual en los periodos [el de ida y el de vuelta] en los que los polos cambiaban de posición. Creemos que las investigaciones anteriores pueden haber pasado por alto este punto”, sostiene el investigador honorario del South Australian Museum y coautor del estudio Alan Cooper. Esta es la primera gran aportación del trabajo. Los geofísicos conocían la excursión Laschamps, pero desconocían cuánto se debilitó el campo magnético. Y una bajada tan intensa debió de tener, sostienen, impactos a todos los niveles, empezando por el atmosférico.

“Al disminuir la intensidad del campo magnético, subió la radiación cósmica, llegando más partículas ionizantes, en particular a los trópicos, cuando antes solo lo hacían a los polos”, explica Gabriel Chiodo, experto en química atmosférica del Instituto de Ciencias del Clima y la Atmósfera de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza). “Coincidió además con un mínimo de actividad solar, haciendo que llegaran aún más rayos cósmicos al perder el escudo protector del Sol. Todo esto cambió la química de la atmósfera”, detalla.

Se produjo una serie de anomalías, en particular el aumento de óxidos de nitrógeno, compuestos muy reactivos, que desataron un ciclo de destrucción del ozono. Este gas atrapa la mayoría de la radiación ultravioleta, pero al faltar, “se produciría un enfriamiento de la estratosfera, en particular la tropical, alterando el gradiente de temperatura y esto afectaría a toda la circulación atmosférica [régimen de vientos], llegando hasta la troposfera y la superficie”, dice Chiodo, que no ha participado en esta investigación.

El enfriamiento aparece registrado en núcleos de hielo extraídos de Groenlandia. “Pero ni el hielo, ni las estalactitas, ni los corales, ni los sedimentos en el fondo de los lagos ofrecen una resolución temporal como la que dan los anillo de los árboles”, asegura el investigador forestal de la Universidad Pablo de Olavide Raúl Sánchez, experto en dendrocronología, la ciencia de determinar el tiempo leyendo los círculos de los árboles. Esta es la segunda gran aportación de la investigación publicada ahora en Science. “Han podido datar la excursión año a año prácticamente”, añade Sánchez, ajeno al estudio.

Estas manos pintadas en la cueva El Castillo, en Cantabria, son las pinturas rupestres más antiguas de Europa y se hicieron tras el evento Laschamps.
Estas manos pintadas en la cueva El Castillo, en Cantabria, son las pinturas rupestres más antiguas de Europa y se hicieron tras el evento Laschamps.PAUL PETTITT. GOBIERNO DE CANTABRIA

Hace dos años, de los fondos de un antiguo lago de Ngāwhā, en el extremo norte de Nueva Zelanda, se extrajo un enorme kauri (Agathis australis). Se trata de una conífera tan enorme como longeva. El ejemplar recuperado tiene un tronco de más de 2,5 metros de diámetro. Cada uno de sus anillos es una marca del tiempo. Además, recuerda Sánchez, “el árbol, como todas las plantas, asimilaba carbono a medida que crecía”. Y buena parte era carbono-14, un elemento radiactivo que decae a un ritmo constante. Así, pudieron determinar que la excursión de Laschamps duró unos 800 años, así como su inicio y final.

“Usando este viejo árbol pudimos medir y fechar el aumento de los niveles de radiocarbono atmosférico provocados por el colapso del campo magnético de la Tierra”, comenta Turney, uno de los autores. “Los kauri son como la piedra de Rosetta, ayudándonos a conectar los registros del cambio ambiental de cuevas, núcleos de hielo y turberas de todo el mundo”, añade su colega Cooper, comparando su kauri con la estela egipcia escrita en tres grafías diferentes y que permitió descifrar los jeroglíficos faraónicos.

Tras la datación, los autores del estudio entran en un terreno más especulativo, relacionando la casi desaparición del campo magnético con una sucesión de eventos por todo el planeta, desde los atmosféricos hasta los ecológicos que se produjeron después. Ahora encaja, por ejemplo, el enfriamiento en buena parte del planeta y una tendencia a la desertización recogido en el registro fósil. También el enorme avance de la capa de hielo ártica, que descendió hasta las grandes llanuras de lo que hoy es EE UU o el de los glaciares andinos. Los autores del estudio relacionan además la inversión magnética temporal con la extinción de la megafauna australiana, que habría sido provocada por un cambio climático regional y no por la llegada de los humanos al continente 10.000 años antes.

“Los primeros humanos de todo el mundo verían auroras asombrosas, velos relucientes como sábanas en el cielo”, imagina Cooper. Pero reconoce que la conexión con la desaparición de los neandertales es circunstancial: “Su extinción coincide (casi con exactitud) con el fin de Laschamps, pero solo es una correlación”, apunta. Ya hay otras explicaciones que encajan mejor. Lo que sí defiende con más fuerza es la conexión con las primeras pinturas rupestres: “El arte de las cuevas es otra cosa, ya que apareció por todo el mundo (España, Italia, Borneo…) al mismo tiempo y entonces no había forma de que estas culturas se comunicaran. Así que es muy probable que algún factor ambiental externo provocara las mismas respuestas”, mantiene.

“Los primeros humanos de todo el mundo verían auroras asombrosas, velos relucientes como sábanas en el cielo”

ALAN COOPER, INVESTIGADOR DEL SOUTH AUSTRALIAN MUSEUM Y COAUTOR DE LA INVESTIGACIÓN

Ese elemento externo pudo ser el aumento de la radiación y el enfriamiento climático provocado por Laschamps. Además de buscar refugio en las cuevas, los antiguos humanos pudieron usar el mismo ocre de las pinturas como protector solar. “Aún lo hacen varios pueblos del sur de África”, comenta el experto en evolución humana y ADN antiguo Carles Lalueza Fox, que ha tenido ocasión de revisar el artículo científico. Pero se muestra tan escéptico como con la posible conexión con el destino de los neandertales. “¿Por qué un evento como este afectó a los neandertales y no a los humanos modernos?”, dice. “El estudio abre nuevos interrogantes, a veces sorprendentes”, pero conectar el debilitamiento del campo magnético con el destino humano le parece “especulativo”.

En cuanto al origen de todo, “sabemos que la causa de las excursiones e inversiones magnéticas está en el núcleo de la Tierra, pero no el porqué”, recuerda el experto en geomagnetismo y física terrestre de la Universidad de Extremadura José Manuel Vaquero. Tampoco se sabe cuándo será la siguiente ni su posible impacto. La última inversión magnética tuvo lugar hace 780.000 años. “De ahí la valía de este estudio, nos ayuda a imaginar qué puede pasar”, añade.

Desde hace 170 años, el campo magnético se ha debilitado en un 9%. Además, el polo norte magnético se está moviendo (ahora está sobre el norte de Canadá) y lo hace cada vez más rápido. ¿Es un anticipo de lo que vendrá? “No se sabe ni hay manera de saberlo, pero hay quien ve en esto las primeras etapas de una inversión magnética”, recuerda Vaquero. “La intensidad global del campo se mantiene a pesar de la caída. Las variaciones entran dentro de la propia variabilidad del campo”, tranquiliza Pavón, su colega del IGEO.

Fuente : El País / Miguel Ángel Criado .

La explosión literaria del Pacífico: una mirada distinta a Colombia

Tomás González o Pilar Quintana muestran la riqueza de una realidad compleja y exuberante hasta ahora ignorada y que cuenta con una buena cantera de autores

El escritor colombiano Tomás González, en una imagen promocional de 2012.
El escritor colombiano Tomás González, en una imagen promocional de 2012.JUAN CARLOS SIERRA / EFE

La madre de Ignacio Gutiérrez —un radiólogo de buen humor que vive en Medellín— tiene 91 años y un deseo clave antes de morir: ver ballenas. Pero no cualquier tipo de ballenas, dice, sino “ballenas que subían del agua y no volvían a bajar”. La anciana quiere contemplar las ballenas jorobadas que viajan todos los años desde el mar helado en el sur de Chile hasta aguas más cálidas en la costa pacífica colombiana. “Podría haber sido el final de mi mamá”, piensa Ignacio sobre la travesía de su familia por la densa selva del litoral pacífico colombiano, una de las esquinas más biodiversas del mundo. Una selva “hermosa e inhumana”, según Ignacio, el narrador en El fin del Oceáno Pacífico(Seix Barral), la nueva novela del escritor colombiano Tomás González (Medellín, 70 años). “Todos estábamos de acuerdo en que lo más importante era que mi mamá alcanzara a ver las ballenas, pasara lo que pasara”, escribe González en el libro.

Publicada a finales de 2020, la novela es un viaje a una región menos explorada por la literatura colombiana que el famoso litoral caribeño de Gabriel García Márquez. “Fui por primera vez al Pacífico hace más de 50 años. Me deslumbró. Aunque ya sabemos que el trópico es siempre abundante, el trópico del Pacífico colombiano es desmesuradamente abundante, si se puede decir así, por la selva espesa a la que llegan sus olas; por la lluvia casi constante, que toma todas las formas posibles e imaginables de la lluvia; por la enorme cantidad de ríos, quebradas, nacimientos de agua, riachuelos, caños, manglares”, cuenta a El PAÍS este autor, uno de los más prominentes en la escena contemporánea del país. González vivió 20 años en una selva de hormigón, Nueva York, donde escribió una de sus novelas más importantes, La luz difícil (2011).

Ballena jorobada en las aguas próximas a la isla de Gorgona, en Colombia.
Ballena jorobada en las aguas próximas a la isla de Gorgona, en Colombia.ECATERINALEONTE / GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO

El nuevo libro arranca con un corto poema de González en honor a los manglares de la selva, pero ligado al tema central de su obra: la muerte. “Pensé que que serviría de epígrafe, en el que se dice que la muerte del individuo es la muerte del universo entero, podría servir como trasfondo, digamos filosófico, de una narración larga”, reflexiona el autor. “Pues yo, cuando me vaya, también me llevaré esta costa”, arranca el poema.

La historia detrás de El fin del Océano Pacífico empieza con una anécdota real: la suegra de González, a sus 94 años, pidió ir al Pacífico colombiano para ver ballenas pero, después de considerarlo, la familia decidió que no era conveniente. El escritor, en cambio, aprovechó este episodio para regresar a la región y pensar la muerte de forma distinta. Construye así una novela casi en forma de juego, porque vivir en la mente de Ignacio es confuso: es un narrador que hace digresiones constantes, como si saltara de rama en rama entre los árboles. “Yo me divertía con todo eso sin dejar de mirar de reojo lo que vendría a ser el hilo narrativo de la historia, para que no se me fuera a perder por siempre en semejante manigua. Había que usar humor, poesía, asociación libre, todo lo que soltara las amarras”, explica González.

Violencia armada

Esta vez, sin embargo, tanto Ignacio como González, hombres blancos de Medellín, también se encontraron con una zona que es una de las más discriminadas políticamente en Colombia, y donde viven mayoritariamente pueblos afrocolombianos e indígenas. El litoral tiene los niveles más altos de pobreza del país, los más bajos de alfabetización, y se mantienen altos niveles de violencia, ejercida por distintos grupos armados. “Vivíamos en un país donde los asesinos se habían infiltrado en el ejército de arriba abajo y por eso no estaba segura la vida de nadie”, piensa Ignacio.

El pasado domingo 7 de febrero más de 500 jóvenes bloquearon las calles de Buenaventura —ciudad y puerto principal del litoral pacífico colombiano— como forma de protesta ante el aumento de la violencia de grupos armados que desplazaron a más de 150 familias y asesinaron a unas 22 personas. Fue una versión reducida de un paro más grande que ocurrió en 2017, durante casi un mes, en contra de la negligencia del Estado para responder ante la misma ola de violencia. Una protesta que llama la atención de los medios nacionales cada cierto tiempo y que, en 1954, se trasladó a uno de los pocos textos que García Márquez escribió sobre el Pacífico. “Una vez pasada la noticia todo volvió a su lugar, y siguió siendo la región más olvidada del país”, escribió entonces el Nobel en el periódico nacional El Espectador.

La escritora Pilar Quintana, en su casa en Cali tras ganar el Premio Alfaguara el 21 de enero de 2021.
La escritora Pilar Quintana, en su casa en Cali tras ganar el Premio Alfaguara el 21 de enero de 2021.IVAN VALENCIA

Un polo cultural en medio de una guerra cruel

Las ballenas no son las únicas que viajan al litoral Pacífico colombiano para encontrarse con la selva y su dura realidad política. Además de González y García Márquez, un par de escritores y editores colombianos poderosos en la literatura del centro andino de Colombia han buscado al Pacífico como región literaria.

El ejemplo más conocido es La perra (Literatura Random House)de la escritora Pilar Quintana (Cali, 49 años), que fue finalista del National Book Award y ganadora del English Pen Award con este relato y obtuvo, además, el premio Alfaguara este año con Los abismos, que se publicará en marzo en todo el ámbito hispano. La perra fue escrita después de que Quintana viviera nueve años en medio de la selva cercana a Buenaventura, y se enfoca en la misoginia, pobreza y racismo que vive una mujer negra del Pacífico (“Casi no salía de la cabaña”, escribe Quintana sobre el personaje principal, “mientras afuera el mar crecía y se achicaba, la lluvia se derramaba sobre el mundo y la selva, amenazante, la rodeaba sin acompañarla”.) Otro ejemplo reciente es Elástico de la sombra (Sexto Piso), de Juan Cárdenas, escritor de 43 años de la ciudad andina de Popayán. Trata sobre dos viejos macheteros afrocolombianos, expertos en esta técnica de combate. Además, a principios de marzo la editorial española Tránsito publicará Esta herida llena de pecesla primera novela de Lorena Salazar Masso, de Medellín, en laque una madre blanca y su hijo negro viajan por uno de los ríos principales del Pacífico colombiano, el río Atrato.

Velia Vidal, en el festival Flecho 2019.
Velia Vidal, en el festival Flecho 2019.KARINA VÉLEZ

“El Pacífico es una región que cautiva, es seductora, enigmática, y si estás en el mundo de la escritura te entra hasta los huesos”, comenta a El PAÍS la escritora Velia Vidal, de Bahía Solano, un pequeño puerto de la región. “Yo no creo que haya un interés particular de las editoriales ahora en el Pacífico”, añade. “Creo que es una bella coincidencia que autores como Tomás González o Pilar Quintana hayan mirado hacia acá, pero aún sucede en una medida muy pequeña para lo que debería verse reflejado en la literatura. La ausencia de lo afro en la literatura colombiana aún es muy alta, y mucho de lo narrado todavía es por personas mestizas y del centro”.

Vidal es una excepción, una de las pocas entre un selecto grupo de jóvenes escritores del Pacífico que han logrado publicar sus obras. A sus 38 años, es autora de Aguas de estuario, un conmovedor libro publicado el año pasado por la editorial independiente Laguna y que cuenta sus esfuerzos por crear una organización sin ánimo de lucro que fomente la lectura entre los jóvenes del litoral. “Todo el tiempo leemos esta selva. Cada uno de ellos la lee, la pasa por su piel, por sus antepasados, por su propia experiencia vital y nace un nuevo relato”, narra Vidal.

Aunque los esfuerzos siguen siendo escasos, tanto el Ministerio de Cultura como la editorial Planeta han contribuido recientemente a desempolvar algunos autores del litoral pacífico. El Ministerio publicó en 2010 una colección de libros de autores afrocolombianos de la región, entre los que se encuentran el poeta Hugo Salazar Valdés, el investigador Alfredo Vanín, el cuentista Óscar Collazos o el ensayista Rogerio Velásquez Murillo. Editorial Planeta, por su lado, reeditó recientemente dos libros de quizás el más grande escritor del pacífico colombiano, Arnoldo Palacios, fallecido en 2015: Las estrellas son negras (1949) y Buscando mi madrededios (1989).

Las estrellas son negras es un clásico de la literatura colombiana, pero nadie lo dijo durante mucho tiempo, porque lo escribió un negro del Chocó”, asegura a este diario Darío Henao, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, en Cali. “Ahora lo publica Planeta, pero a pesar de ser un grande de la literatura por mucho tiempo solo lo miraron editoriales pequeñitas”. Para Alfonso Múnera, historiador de Cartagena, Buscando mi madrededios “es el libro más bello que se ha hecho sobre el Pacífico, porque enseña cantidades de cosas que no sabíamos a los que no le hemos puesto atención en la literatura colombiana”.

Buscando mi madrededios es un libro sobre todo biográfico, pero Palacios hace un esfuerzo para ligar su historia personal con la del litoral: la llegada de esclavos a esas costas durante la colonia, las prácticas medicinales del pueblo negro o análisis lingüísticos de la región. “Buscar su madrededios, su madrediosita, es una expresión empleada diariamente por nosotros, los negros del Chocó. Significa consagrar sus energías y toda su santa paciencia a conseguir el pan cotidiano, andar alguien en pos de su buena suerte,” escribió entonces Palacios, que creció en el Pacífico, pero escribió la mayoría de sus obras lejos de la selva o el mar.

“Arnoldo Palacios tuvo que irse a Bogotá, y luego a Francia para que sonara su trabajo, y yo ahora pude lanzar este libro desde Bahía Solano”, dice, emocionada, Velia Vidal sobre Aguas de estuario. “Siempre se nos dice que tenemos que irnos de acá para crecer, y por eso ahora sacar el libro desde acá es realmente extraordinario. Yo, al menos, no me quiero ir”.

Fuente : El País / Camila Osorio .

El misterio del bastón de hace 15.000 años

Los arqueólogos hallan en Gipuzkoa una vara del Magdaleniense decorada con animales cuya función se desconoce

Dibujo y fotografías de las dos caras del bastón encontrado en la cueva de Aizkoltxo (Gipuzkoa).
Dibujo y fotografías de las dos caras del bastón encontrado en la cueva de Aizkoltxo (Gipuzkoa).UPV

Es uno de los grandes enigmas sin resolver de la arqueología francesa, y ahora también de la española. Nadie sabe para qué utilizaban hace unos 15.000 años los cazadores-recolectores que habitaban el área cantábrica y el golfo de Vizcaya unos bastones fabricados con asta de ciervo y decorados con diversos motivos, fundamentalmente faunísticos. Los arqueólogos han localizado en el último siglo nada menos que unos 400, de los que solo una docena están atravesados por cuatro o más perforaciones y que han sido hallados en la región francesa de Aquitania. Pero ahora, por primera vez, han descubierto uno de estas características en la Península, en la cueva de Aizkoltxo (Mendaro, Gipuzkoa).

Lo desvela el estudio Un bastón multiperforado de la ocupación del Magdaleniense Final de la cueva Aizkoltxo, firmado por Blanca Ochoa, Daniel Ruiz González, Erik Arévalo Muñoz, Javier Alberdi Urdalleta, Juan Mari Arruabarrena Astiazaran y José Antonio Mujika Alustiza, de la Universidad del País Vasco y de la asociación científica Munibe Arkeologia Taldea. Tal es el desconcierto sobre la utilidad de estas varas con varios orificios que los expertos han propuesto durante estos años hasta 40 usos diferentes: de poderoso símbolo de poder tribal a humilde herramienta para enderezar azagayas (lanzas o dardos pequeños).

La cueva donde se ha hallado el bastón, partido en dos trozos, se en­cuentra en la ladera suroeste de la colina de Aizkoltxo. Este yacimiento del Paleolítico Superior fue descubierto en 1909, pero no fue hasta 1927 cuando se realizaron las primeras catas arqueológicas y se recogieron algunas piezas poco significativas.

En la década de los ochenta, miembros de Munibe Arkeologia Taldea hallaron piezas de sí­lex que fueron depositadas en la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Pero en 2003, los arqueólogos descubrieron que los furtivos habían accedido al interior de la gruta y provocado graves destrozos, lo que les llevó a intervenir entre 2006 y 2019. Fue entonces cuando se localizó esta “varilla de asta multiperforada decorada tanto con representaciones no figurativas como fi­gurativas”, explica la experta de la Universidad de Durham (Reino Unido) Blanca Ochoa.

Con el hallazgo se aprovechó para “contextualizar los restos que perduraban y conocer la estratigrafía del yacimiento”. Además del enigmático bastón, se ha exhumado un enterramiento del Calcolítico (tercer milenio a.C.) entremezclado con instrumentos líticos y óseos del Magdaleniense Superior-Final” (16.500-13.300 años), época a la que pertenece la vara. Tanto las culturas calcolíticas como las de la Edad del Bronce tenían la costumbre de usar las mismas cuevas para enterrar a sus muertos, lo que producía destrozos en los registros arqueológicos anteriores y dificulta, a la postre, la labor de los expertos. No obstante, en este caso han sido capaces de diferenciar uno y otro nivel temporal, separados por más de 10.000 años.

“Este excepcional objeto, junto a otros de similares características, corrobora las estrechas relaciones entre los grupos que ocuparon los yacimientos de la cornisa cantábrica, el golfo de Bizkaia, el Pirineo Occidental y Central e, incluso, el departamento de Dordoña (Francia)”, señala el informe. “En Europa se han localizado más de 400 bastones perforados de los que la mitad presentan algún tipo de decoración, pero los que cuentan con cuatro o más perforaciones son mucho menos abundantes, poco más de una decena. Hasta el descubrimiento del ejemplar de Aizkoltxo, la totalidad de las varas multiperforadas conocidas se ubicaban en la zona de Aquitania”, añade el estudio.

Caras del bastón del periodo Magdaleniense encontrado en Mendaro (Gipuzkoa).
Caras del bastón del periodo Magdaleniense encontrado en Mendaro (Gipuzkoa).UPV

No obstante, los arqueólogos admiten que desconocen para qué los utilizaban sus propietarios. Barajan su uso como enderezadores de azagayas, tensores, picos de tiendas, soportes de armas, herramientas para la fabricación de cestería o símbolos de prestigio. “Tampoco podemos descartar que se tratase de objetos polifuncionales. Un auténtico enigma”, incide Ochoa.

Lo que sí se conoce es cómo fue elaborado el bastón hallado en Gipuzkoa. Primero se alisó la pieza mediante la fricción con minerales de hierro. A continuación, se aserró el asta y se procedió a grabar las figuras, tanto con incisiones profundas como con otras más superficiales para dotarla de detalles y cubrir la totalidad del espacio disponible.

Además, la interpretación de los animales representados es compleja. Los expertos han distinguido dos figuras similares, una completa que parece tumbada y otra limitada a la cabeza, que podría corresponder con potros, burros salvajes o, quizás, conejos, un animal prácticamente ausente en las representaciones del Paleolítico Superior. Además, el grabador talló un ciervo mirando de frente y escondido entre la vegetación, muy típico de las fases finales del Magdaleniense, y dos astas del mismo animal. “Aunque los temas representados en la varilla de Aizkoltxo aparecen en otras piezas de la misma cronología, este ejemplar es especial por la combinación de temas. En el Cantábrico son escasas las piezas en las que se han trazado combinaciones temáticas de dos o tres especies”.

En definitiva, dice el informe, “el bastón multiperforado de la cueva de Aizkoltxo es excepcional desde los puntos de vista del soporte, la decoración y la información que aporta acerca de las sociedades cazadoras-recolectoras que los fabricaron” a ambos lados de los Pirineos. Ahora, para qué servían, sigue siendo un enigma.

Fuente : El País / Vicente G. Olaya .

“El trezoro de la lingua djudeo-espanyola”: qué es el ladino y por qué se parece tanto al español

Nos lo explica una poeta que escribe en la lengua sefardí

Símbolo que señala la entrada al barrio judío en Tarazona, en Aragón, en una imagen tomada en 2016
Símbolo que señala la entrada al barrio judío en Tarazona, en Aragón, en una imagen tomada en 2016. Cristina Arias Cover / Getty Images

“Keridos amigos i amigas de la Komunidad Sefaradí. Para mi es una grande onor i un privilejio de poder adresarme a vozotros en una data tan importante komo la de oy. Devesh de saver ke muestra ambashada es la suya i estamos a sus dispozisión para lo ke tienen menester”

La Embajada española en Turquía compartió este mensaje el 21 de febrero en Twitter, alcanzando una repercusión insospechada. Algunos usuarios de la red social preguntaban en qué idioma estaba escrito el mensaje. Otros preguntaban si había algún tipo de error en la redacción. Por último, había quienes ofrecían la respuesta correcta: el mensaje estaba escrito en ladino.

Efectivamente, el mensaje se publicó con motivo del Día del Ladino en Turquía. Esta conmemoración carece de una fecha fija en el mundo, de modo que cada ciudad lo celebra cuando estima conveniente. Pero, en todos los lugares, el objetivo es el mismo: organizar actividades que sirvan para preservar la lengua ladina, sefardí o judeo-española. O, como la llamamos los sefardíes, “muestra lingua”. Me presento: soy sefardí, originaria de familia materna de la isla de Rodas, en Grecia.

Agora devemos sentir las palavras kon atansión, dunke no es kolay [fácil], para uno ke prinsipia [empieza] a meldar [leer] en estas palavras de muestra lingua, la djudeo-espanyola o djudezmo.

Como podéis ver, muestra lingua suena a español antiguo, es rica en arcaísmos y posee un acento muy bonito y musical. La explicación es que su base quedó fijada en el castellano y el hebreo que se hablaban en el momento de la expulsión de los judíos españoles en 1492. Pero esto tampoco significa que haya permanecido inalterada, ya que se ha ido enriqueciendo con las distintas fuentes lingüísticas de los países donde se fueron asentando los judíos expulsados, desde Viena al norte de África.

Munchas presonas de oy día la avlamos por amor a muestra tradisión o por las palavras ke sintimos de los nonos i nonas [abuelos y abuelas], se dizi ke semos más de 150.000 en el mundo por entero ke avlamos en djudeo-espanyol, la amor por las kostumvres, no son trokadas, ma sí yevadas komo un valutozo trezoro, injunto a la poesía, las dichas i los refranes i las rechetas de kuzina, ke son orijinarias de España, de Turquía, de Grecia i de kada país i país en los kualos se fueron a morar los djudiós.

El nombre de ladino viene del término “ladinar”, que era la expresión usada para referirse a la traducción de los textos sagrados del hebreo al español antiguo. Pero, como decía, muestra lingua también recibía otros nombres. El de “judeo-español”, por lo explicado hasta ahora, seguramente necesite menos explicación. El de sefardí se debe a que Sefarad es el nombre con el que el Antiguo Testamento se refiere a España. Y los sefardíes que habitaban en las juderías o aljamas en la España de las Tres Culturas también lo llamaban espanyolit, djudezmo o, directamente, español.

En el Imperio Otomano mos arresivieron kon los brazos aviertos, i ansí nasieron Komunidades de ancha importansia ke amuchiguaron [crecieron] kon los tiempos en los países ke arrodeavan el Mediterráneo. Topamos ayí muevos lavoros [trabajos], las djentes se izieron de amistad, i ansí mozós les trushimos rechetas i kantes de la España, i eyos mos amostraron i mos ambezamos [aprendimos] kantes i rechetas de kuzina turkas, muy rikas i savuridas. Los kantes son la djoya de muestro riko patrimonio kultural.

Antiguamente existían varias publicaciones en judeo-español en sitios tan dispares como Turquía, Grecia, Bulgaria o Bélgica, aunque el único periódico que se edita ahora mismo en judeo-español es El amaneser, en Turquía. Además, existen otras publicaciones online, como Aki Yerushalayim, que se edita en Israel, o Erensia sefardí, en Estados Unidos. La principal institución para la preservación de la lengua judeo-española es la Akademia Nasionala del Ladino en Israel, que tiene el proyecto de contar con una sede en España con el apoyo de la Real Academia de la Lengua Española. Y también se enseña el judeo-español en cuatro universidades de Israel, en una en París, en una en Turquía, y en grupos de estudio en Estados Unidos, Argentina y Francia.

La difuzión de la lingua es un lavoro del día en día kon el buto de dar konosensia la rika kultura i por ser aínda espanyola, ay el menester de konoser las literaturas (kuentesikos, dichas, refranes i poesía) y los kantes de ermozas melodías, los sefardim guadrimos los romanses espanyoles. Las presonas ke sintieron avlar sovre las yaves de las moradas de Sefarad, les kero adjustar ke la mijor yave es el trezoro de la lingua djudeo-espanyola ke bive en kada korasón sefardí, es ansí ke en las nochadas sentimos los sonos de unas palavras ke kedaron en la memoria de Sefarad, “muestra lingua”, esa, es la vedradera yave.

Ejemplar del periódico El Amaneser, que se publica en judeo-español en Turquía, en una imagen tomada en diciembre de 2019. Ozan Kose (AFP via Getty Images)

Quien quiera aprender más sobre cultura judeo-española dispone de bastantes recursos. Por ejemplo, hay grupos que se comunican en esta lengua por internet, como “Ladinokomunitá”, con más de 800 miembros de distintos países, además de otras páginas web como Sfarad.es y sefardiweb. Además, contamos con la Red de Juderías de España Caminos de Sefarad, a la que pertenecen las ciudades que tenían población judía. Y también vos azemos musafires [invitados] para sentirnos en la Radio Exterior de España, en muestro programa “Emisión Sefarad” (domingos 23:30 hs.) y los sábados en Radio 5, Luz de Sefarad a las 16:35 hs. Los dos kon kultura sefardí en munchos temas.

Matilde Gini Barnatán (izquierda) y Viviana Rajel Barnatán (derecha), en Girona. Foto cedida

Estos programas los presento con Matilda Gini Barnatán, mi madre, maestra en el tema sefardí y poeta. Como este artículo pretende dar a conocer la lengua judeo-española, y también celebrarla, os dejo con una de sus obras:

Djudiós de Sefarad

Semos djudiós de Sefarad

La ke ulvidó a sus ijos

I malgrado el ulvido

Yiné kedó el rekuedro:

Ansia, memoria i manadero.

Semos los ijos de la lingua.

Karesiamos los kantes

Ke kantaron los muestros.

Los guadramos aínda

En memoria i esfuenyo.

Muestros viejos ermanos

Mos miran kon ojos sekos.

¿Ke saben de las ansias de

Solombras i de arrondjados

Mansevos i aedados? Aboltimos por eyos

Batiendo el korasón, meldando

En las sivdades viejas

Un pasuk en ivrit.

Un nombre en la kaleja…

Semos djudiós de Sefarad

I Travimos sus ansias

Semos komo la nave dispartida

Ke keda sin arrivar al puerto,

Solika, en medio de las aguas…

(Matilda Gini Barnatán)

Confío en que este artículo os haya servido para conocer mejor la herencia sefardí, una cultura que legó muchos saberes a la España de la época. Para despedirnos kon buenos dezeos dizimos: ¡Kaminos de leche i miel!

Fuente : El País / Verne / Viviana Rajel Barnatán Gini .

Escaleras ambiguas, espejos inexistentes y objetos imposibles: las mejores ilusiones ópticas del año

El concurso está organizado por el Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la Universidad del Estado de Nueva York

The Illusion Of The Year

Las ilusiones ópticas no son solo pasatiempos, que ya estaría bien. También nos ayudan a entender cómo funciona la percepción, al darnos pistas sobre las operaciones que lleva a cabo el cerebro para construir e interpretar lo que vemos.

Este viernes se han conocido las tres mejores ilusiones creadas en 2020, según el concurso The Illusion Of The Year Contest. Susana Martínez-Conde, directora del Laboratorio de Neurociencia Integrativa en la Universidad del Estado de Nueva York, organiza este certamen desde 2005, cuando arrancó en su ciudad natal, A Coruña. Un grupo de expertos seleccionó las diez ilusiones finalistas, y las tres ganadoras de esta XVI edición se han decidido por votación en la web de los premios.

1. Una escalera de Schröder en 3D

La ilusión ganadora es obra de Kokichi Sugihara, un matemático de la universidad japonesa de Meiji. Sugihara reinterpreta una ilusión clásica creada en 1858 por el científico Heinrich G. F. Schröder, y la rehace en tres dimensiones. En esta escalera, el cono que se coloca en un extremo parece estar arriba o abajo, según giremos el objeto 180 grados.

Martínez-Conde explica a Verne que la perspectiva es una de las claves: si la cámara estuviera algo más arriba o más abajo, el efecto se perdería. También apunta que al natural podría ser más fácil distinguir que no hay ningún cambio de altura en la superficie del objeto.

Sugihara es uno de los habituales de este certamen: lo ganó en 2018, con un objeto que presentaba una ambigüedad triple, y en 2016 quedó segundo con otro trabajo similar, unos cilindros que parecían completamente diferentes al reflejarse en el espejo.

2. Lo auténtico


En el segundo trabajo premiado vemos una serie de ilusiones en las que un marco nos condiciona para creer que estamos ante un espejo, como en la escena de los hermanos Marx en Sopa de ganso. La ilusión persiste incluso cuando vamos eliminando factores que nos ayudan a pensar que estamos en esta situación, como los fondos. El autor de la ilusión, el mago y divulgador científico Matt Pritchard, nos avisa en la descripción de la ilusión de que, por poco que nos fijemos, veremos discrepancias en la imagen sin que eso haga que desaparezca el efecto.

Sobre esto último, Martínez-Conde explica que influye el hecho de que el trabajo de Pritchard parta de objetos cotidianos, la lata y el espejo, que creemos que conocemos muy bien. “Nuestro cerebro tiende a hacer predicciones”, explica, y ante información ambigua y posibilidades incompatibles “juega con las probabilidades”. Si vemos un marco y dos objetos iguales contrapuestos, es más fácil pensar que se trata de un espejo, porque es la interpretación más habitual. Hasta que no vemos discrepancias que llaman nuestra atención no entramos a analizar los detalles.

3. La topografía de cuadrícula imposible

El tercer premio es para el diseñador Daniël Maarleveld, que muestra también objetos imposibles en 2D. “Lo novedoso y original de esta ilusión —explica Martínez-Conde— es el movimiento”. En la imagen vemos cómo, por ejemplo, la parte de abajo de un objeto parece ser la superior, o la frontal pasa a estar delante. Estamos, de nuevo, ante información ambigua y, además, el movimiento hace que “nuestro cerebro se cuestione la realidad continuamente, reevaluando su interpretación”.

Aparte de estas ilusiones ganadoras, Martínez-Conde destaca de entre las otras siete finalistas la de estas mariquitas, creada por Mark Wexler, Patrick Cavanagh y Stuart Anstis, de las universidades de París, York y California-San Diego. El insecto parece cambiar de posición, mostrando “lo importante que es el contexto para nuestra percepción”.

También destaca esta otra en la que los subtítulos parecen estar más cerca cuanto más rápido se mueven. No recuerda que se haya descrito antes.

Y, por último, esta en la que podemos crear la ilusión de que un cuchillo es transparente y que además podemos recrear en casa. De forma similar a la ilusión de Pritchard y el espejo, en las imágenes hay detalles que contradicen esta interpretación, como otros reflejos del texto en el cuchillo, pero prima la continuidad en las púas del tenedor.

Fuente : EL PAÍS / VERNE .

Por qué estos monos tití son fieles a su pareja durante toda la vida

Un estudio revela que los tití cobrizos del Amazonas peruano son una de las pocas especies de animales completamente monógamas

Los monos tití cobrizos de la selva amazónica del Perú sobre la copa de un árbol de Igna.
Los monos tití cobrizos de la selva amazónica del Perú sobre la copa de un árbol de Igna. SOFYA DOLOTOVSKAYA

Sofya Dolotovskaya, investigadora del Centro de Primates de Alemania, recorrió la zona norte del Amazonas peruano con el propósito de estudiar el comportamiento sexual de los monos tití cobrizos que viven en la selva. Los resultados del trabajo, que se publicó este lunes en la revista Nature, revelan que estos primates son una de las pocas especies animales fieles a su pareja.

En el trabajo de campo, que duró 14 meses, la investigadora y su equipo estudiaron catorce grupos de monos tití cobrizos para determinar si eran o no genéticamente monógamos. “Se pudo genotipar cuarenta y un individuos utilizando muestras fecales de las que se extrajo y secuenció el ADN en el Laboratorio de Genética del Centro Alemán de Primates en Göttingen”.

Los hallazgos del estudio confirman que ninguno de los descendientes de las parejas examinadas fue engendrado por un mono distinto al padre social, al compañero de la madre. La investigación probó que los primates analizados se reproducían con la misma pareja con la que compartían el día a día. Es decir, eran compañeros y compañeras fieles y leales.

Los monos tití de la selva amazónica se alimentan de frutas, hojas e insectos.
Los monos tití de la selva amazónica se alimentan de frutas, hojas e insectos. CAROLINE ELISABETH HAAS

Dolotovskaya explica que solo hay siete especies de mamíferos con monogamia genética comprobada en la naturaleza. “Descubrir una nueva especie con estos comportamientos sociales y este sistema de apareamiento es interesante en sí mismo”, dice por correo la investigadora. Otro de los hallazgos relevantes del trabajo es entender que los monos tití cobrizos no parecen evitar la endogamia y a veces pueden aparearse con individuos relacionados. “A pesar de esto, el grado de parentesco genético entre las parejas es bajo”, concluye Dolotovskaya.

De acuerdo con la investigación, los monos tití cobrizos viven en pequeños grupos familiares, formados por machos, hembras y crías, que defienden un solo territorio. Habitualmente, nace un solo hijo al año, que abandona el grupo cuando alcanza la madurez sexual o poco después y busca una pareja, con la que ocupa un territorio propio. El estudio demostró un nivel excepcionalmente alto de cuidado masculino. “El bebé tití es llevado casi exclusivamente por el padre”.

Una de las razones principales de la monogamia en esta especie es que el macho y la hembra permanecen cerca casi todo el tiempo. Los socios de la pareja mantienen una relación sólida, pasan el día y la noche en estrecha proximidad y se acicalan mutuamente. Este comportamiento –dice Dolotovskaya– permite proteger a la pareja para que no se ponga en contacto con individuos fuera del grupo. “Comprobamos también que los titís son muy territoriales, cada pareja tiene su área domiciliar y no se encuentran a otros animales con frecuencia. Como consecuencia, no hay muchas oportunidades para copulaciones con otros monos”.

Los socios de la pareja mantienen una relación sólida, pasan el día y la noche en estrecha proximidad y se acicalan mutuamente

La investigadora cuenta que en muchas otras especies hay crías que nacen de copulaciones por fuera de la pareja, pero son criados por el padre social. “Este comportamiento es muy común incluso en los mamíferos que viven en pareja”, dice Dolotovskaya. Y explica: “La razón es que la elección de pareja a menudo es limitada y, a veces, equivocada. Muchas especies solo se dan cuenta de que la pareja elegida no es la mejor genéticamente después de ya estar conviviendo con ella. Entonces, con el fin de garantizar los mejores genes posibles para sus propios hijos, puede buscar los genes de un vecino o de un macho flotante sin renunciar a la seguridad de su propio territorio y al padre social solidario”.

Esto no pasa en los titís. A diferencia de otras especies, en estos monos cobrizos, que se alimentan de frutas, hojas e insectos, la cría con una pareja distinta no proporciona una ventaja genética. “Por eso creemos que evitaron los riesgos de la infidelidad”, dice Dolotovskaya, quien vivió las inclemencias del Amazonas durante los meses de investigación. “Además de los mosquitos y la humedad, me acuerdo de una vez que estábamos caminando por el bosque cuando una de las científicas que me acompañaba pisó a una de las serpientes más venenosas y peligrosas de la selva”, explica Dolotovskaya. Y añade: “Nos asustamos, pero por suerte no la mordió”.

Eckhard W. Heymann, científico del Centro Alemán de Primates y director de la estación de campo del Perú donde se realizó la investigación, afirma por correo que en un ecosistema inalterado los jóvenes monos titi cobrizos migran lo suficientemente lejos de su grupo natal para encontrar una pareja adecuada sin incurrir en el riesgo de endogamia y reduciendo las posibilidades de infidelidad. “Estudios adicionales deben mostrar si la monogamia genética también prevalece en otras poblaciones de monos titi cobrizos, especialmente en hábitats fragmentados”, dice Heymann. Y concluye: “El examen del sistema de apareamiento y los mecanismos de relación social de estos monos pueden arrojar luz sobre la evolución de la monogamia social y genética en los mamíferos”.

Fuente : EL PAÍS / JUAN MIGUEL HERNÁNDEZ BONILLA .

Japón recupera el material más primitivo conocido: arena de un asteroide

La sonda ‘Hayabusa 2′ envía a la Tierra suelo de un cuerpo que ha permanecido virgen desde los albores del sistema solar, hace unos 4.500 millones de años

Una de las cápsulas con material del asteroide Ryugu.
Una de las cápsulas con material del asteroide Ryugu.JAXA

La agencia espacial japonesa ha confirmado que su sonda espacial Hayabusa 2 ha traído de vuelta a la Tierra muestras del asteroide Ryugu, que orbita entre Marte y la Tierra a una distancia mínima de casi 100.000 kilómetros.

Ryugu es como una cápsula del tiempo que ha permanecido casi intacta desde la formación del sistema solar, hace unos 4.500 millones de años. Los granos de tierra negra que pueden verse en la cápsula de recolección de la sonda son un material virgen imposible de encontrar en la Tierra y que puede aclarar cómo se formaron los planetas. Es la segunda vez que los japoneses recuperan material de un asteroide, pero esta es la primera vez que han conseguido cantidades significativas de suelo.

Se ha recuperado “una gran cantidad de partículas” de uno de los depósitos para muestras enviados por la sonda, ha confirmado la agencia espacial nipona en un comunicado. Tras un viaje hacia Ryugu que comenzó en 2014, la sonda comenzó a orbitar este pequeño mundo, de menos de un kilómetro de diámetro. Desde entonces la nave ha ido aguijoneando al asteroide con un “cuerno robótico” diseñado para captar muestras tanto de la superficie como de su interior, al que ha accedido disparando proyectiles de metal para abrir cráteres. La Hayabusa 2 es mucho más avanzada que su predecesora y también ha dejado sobre el cometa varios robots de exploración con cámaras incorporadas que han mostrado por primera vez el aspecto de la superficie de este cuerpo oscuro y prácticamente esférico.

La sonda lanzó al espacio las cápsulas herméticas con las muestras recogidas durante su último acercamiento máximo a la Tierra. Tras su reentrada en la atmósfera, el cargamento cayó en Woomera, al sur de Australia, la semana pasada, donde fueron localizadas y enviadas a toda prisa hacia Japón.

Técnicos de la agencia espacial japonesa recogen las muestras enviadas por 'Hayabusa 2'.
Técnicos de la agencia espacial japonesa recogen las muestras enviadas por ‘Hayabusa 2’.

Las muestras recogidas por esta sonda permitirán un análisis detallado del material del que está hecho un asteroide, explica Luisa Lara, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía. “La sonda Hayabusa 1 [lanzada en 2003] fue la primera en traer muestras de un asteroide, pero recogió apenas 1.500 granos” de dimensiones microscópicas. “En esta ocasión la Hayabusa 2 ha traído mucho más material de diferentes tamaños y, sobre todo, de las capas interiores e intactas de este cuerpo”, señala. En 1999 la misión Stardust de la NASA hizo un sobrevuelo del cometa Wild 2 y atrapó gracias a un gel pegajoso parte de su estela, que trajo de vuelta a la Tierra en 2004. Ninguna otra nave robótica ha visitado otro cuerpo y traído muestras de vuelta, aunque EE UU y China compiten ya por ser los primeros en hacerlo con muestras de la Luna y Marte.

Gracias a esta misión se podrá estudiar por primera vez “el material más primitivo” jamás analizado, que podrá aclarar si el agua y los compuestos fundamentales para la vida llegaron a la Tierra desde el espacio a bordo de asteroides como este, explica Lara. Más allá, la astrofísica señala que este tipo de misiones científicas pueden ser la antesala de otras comerciales que visiten la Luna o los asteroides para explotarlos como recurso minero.

El 10% del material recogido se enviará a la agencia espacial de EE UU a finales del próximo año a cambio de muestras del asteroide Bennu, que la NASA espera recuperar con su sonda Osiris-Rex en 2023, según Nature. Otro 15% se facilitará a la comunidad científica internacional y el 40% restante será preservado en Japón.

Fuente : EL PAÍS / NUÑO DOMÍNGUEZ .

La vida en un juzgado de pueblo

Miriam García, la única juez de Almadén, relata con pasión un trabajo donde independencia y cercanía son fundamentales

La juez de Almadén, Miriam García, revisa unos documentos en el juzgado de Puertollano. ÁLVARO GARCÍA.
La juez de Almadén, Miriam García, revisa unos documentos en el juzgado de Puertollano. ÁLVARO GARCÍA.

La noche que la juez Miriam García envió a aquel hombre a prisión no pudo pegar ojo. Se trataba de un vecino del pueblo, padre de familia numerosa, en paro, al que conocía desde hacía algún tiempo porque le estaba tramitando su proceso de divorcio. Aquel hombre tenía además una curiosa afición. Cuando se necesitaban voluntarios para formar una rueda de reconocimiento, allí acudía él. Se colocaba encantado junto al sospechoso y a otros figurantes de similar aspecto:

—Así que cuando la Guardia Civil me propuso pincharle el teléfono por un asunto de drogas —explica la juez— y comprobamos que efectivamente estaba traficando, no me lo podía creer. Un juez de pueblo puede llegar a tener un conocimiento muy grande del vecino al que le toca juzgar. Lo conoces en todas sus facetas, tanto para bien como para mal. A algunos los mandas a prisión sabiendo que, además de traficar, pegan a su mujer, tratan mal a su madre… Pero hay otros casos en los que dices jolín, tiene cuatro hijos, no tiene trabajo, le han ofrecido mucho dinero para que pase no sé cuántos gramos de cocaína y llega al juzgado derrumbado, diciéndote señoría, me he equivocado… Pero lo tienes que enviar a la cárcel y esa noche no puedes conciliar el sueño.

Miriam García López tiene 31 años y es natural de la localidad vizcaína de Elorrio. Estudió Derecho en la Universidad de Deusto y solo necesitó año y medio para prepararse y aprobar las oposiciones a juez —la media está entre tres y cuatro años—. En la escuela judicial de Barcelona conoció al madrileño José Lara Astiaso y se hicieron novios. Ya han pasado siete años desde que ejercen como jueces. Durante un tiempo estuvieron adscritos a juzgados de Madrid. Ahora ella es la titular del único juzgado de instrucción de Almadén y él lleva uno de los tres de Puertollano, en la provincia de Ciudad Real. Tienen un hijo de cuatro años que el otro día dibujó la escena de un juicio —con papá, mamá y un ladrón— y una niña de apenas tres meses. La juez está todavía de baja maternal y, curiosamente, le ha tocado a su marido atender de forma provisional el juzgado de Almadén. Hay una pregunta que los dos responden rápidos y al unísono.

—¿Su trabajo real cumple las expectativas que tenían cuando estudiaban para ser jueces?

—Sí, incluso las aumenta.

Es mediodía del jueves. En Madrid, Pablo Casado le está zurrando de lo lindo a Santiago Abascal. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias observan el espectáculo desde su rincón. Hace tiempo que la política se practica en el cuadrilátero y cualquier asunto se convierte en motivo de trifulca partidaria. Es el caso de la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Desde hace tiempo, PSOE y PP pugnan a cielo abierto por controlar el órgano de gobierno de los jueces, una refriega que causa estupor en la carrera y puede provocar en la ciudadanía más desconfianza sobre su imparcialidad. Es curioso, porque una encuesta muy reciente realizada por Metroscopia a instancias del CGPJ indica que el 99% de los jueces —2.902 mujeres y 2.439 hombres— se sienten totalmente independientes para tomar decisiones, aunque un 83% da por descontado que todos los Gobiernos, sea cual sea su color, se preocupan más por controlar a la judicatura que por ofrecerle los medios para que sea más eficaz.

—Un juez de pueblo como yo —explica Miriam García— tiene dos formas de empezar el día, dependiendo de si suena el teléfono o no. Si no suena, tienes tiempo de despertarte tranquila, llevar a tu hijo al colegio… Pero si, a eso de las siete de la mañana, te llama la Guardia Civil, el día se precipita. Suele ser alguno de los delitos habituales: violencia de género o en el ámbito familiar —padres contra hijos, hijos contra padres—, un ladrón al que han pillado in fraganti, alguien trapicheando con drogas… Vas al juzgado a la carrera, llamas a tu madre para que se encargue de los niños, tienes que suspender las cosas que tenías previstas o no suspenderlas y llegar a tu casa a las tantas de la tarde… A mí el trabajo de juez de pueblo me gusta precisamente por eso, porque cada día es una aventura. Un día no sucede nada, pero al día siguiente de repente dices: ¡madre mía lo que ha pasado, ni en una novela negra!

La juez García López habla con pasión de su trabajo. De las operaciones antidroga cuidadosamente preparadas durante meses con la Guardia Civil, y también de aquellas que dejan una herida profunda, imposible de borrar. “Se me viene a la cabeza”, dice mirando a su marido, “aquella operación contra la pornografía infantil. Teníamos indicios, pero no sabíamos si serían suficientes. Yo repetía a los agentes durante el registro: ¿hemos encontrado algo? ¿hemos encontrado algo? Y por fin lo encontramos. Vídeos y fotos. Terribles. No se me olvidarán en la vida. Y el detenido que me mira y me pregunta intentando provocarme: ¿usted no tiene un lado oscuro? Y tienes el impulso de decirle cualquier cosa, pero no lo haces, porque esa tiene que ser la grandeza del juez. Y también la grandeza de nuestro sistema, que hace que el juez que juzga sea distinto al que instruye para evitar que la excesiva información que terminas acumulando durante la instrucción juegue en contra o a favor del acusado…”.

La juez García López habla con su marido, el juez de Puertollano José Lara Astiaso. ÁLVARO GARCÍA.
La juez García López habla con su marido, el juez de Puertollano José Lara Astiaso. ÁLVARO GARCÍA.

Hay una palabra recurrente en la conversación. O tal vez dos. La primera es independencia. La segunda, cercanía. “Al contrario que el fiscal, que sí tiene un jefe jerárquico y consulta con él las decisiones”, explica Miriam García, “el juez esta solo, es independiente. Y un juez de pueblo además es alguien muy cercano, alguien a quien las víctimas de un robo vienen a verlo, entran en el despacho y te dicen: señoría, no entiendo por qué usted ha dejado libre al que desvalijó mi casa mientras estaba en la boda de mi hija. Alguien que sabe que solo tiene que aplicar la ley, pero que le gustaría a veces llamar al legislador y decirle qué hago con esta mujer de 60 años que tengo aquí sentada, que su marido le ha pegado desde la noche de bodas y que te dice: yo lo único que quiero es irme a mi casa, señoría, que mi corazón dice una cosa y mi cabeza otra… Es tremendo. El legislador tendría que poner el foco en esas mujeres que no se atreven, y se van, y yo no puedo hacer nada”.

Todo eso y mucho más es el día a día en un juzgado de pueblo. La juez García López no lo cambiaría por nada del mundo. Tan lejos de Madrid y tan cerca de la gente.

Fuente : EL PAÍS / PABLO ORDAZ .