Archivos Mensuales: octubre 2019

El enigma de los cuatro caballos de Ekain

Los expertos de la universidades del País Vasco y Durham investigan qué pretendían decir los habitantes de una cueva prehistórica de Euskadi

Nacieron hace unos 17.000 años en una cueva del actual Euskadi, luego vinieron milenios de oscuridad y ahora han vuelto a la vida gracias a los expertos de las universidades del País Vasco y Durham (Reino Unido). Son cuatro caballos grabados en el barro sobre una pared prehistórica y guardan un secreto: ¿Por qué fueron pintados en un recodo de una gruta de difícil acceso y utilizando una técnica muy poco frecuente?

Su historia reciente arranca en junio de 1968 cuando los espeleólogos Andoni Albizuri y Rafael Rezabal hallaron en Deba (Gipuzkoa) la que se conoce como cueva de Ekain, uno de los ejemplos de arte rupestre más importantes de España, y a la altura de Altamira. Se trata de una enorme cavidad en la que se representan medio centenar de animales y que fue designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008.

Ahora, un equipo dirigido por la arqueóloga Blanca Ochoa ha descubierto en una minúscula galería (La Fontana) los cuatro ejemplares, además de reinterpretar los grabados estudiados en décadas anteriores gracias a las nuevas tecnologías: lo que se pensó, en principio, que eran rinocerontes, en realidad correspondía a figuras de ciervos y bisontes.

“Las cuatro figuras que hemos hallado ahora fueron hechas directamente con los dedos en la arcilla por los ocupantes de la gruta”, explica Ochoa, algo que no es frecuente en este tipo de cuevas, ya que la mayoría de las existentes en el mundo fueron grabadas con instrumentos de piedra o pintadas con ocres. “Como la pared es de barro, buscaron una técnica pictórica que les permitiese dejar su impronta. El tallado o la pintura no permanecen en el barro. Solo la grabación sobre la arcilla aguanta”. Eso significa, dice la experta, qué quisieron decirnos algo. “El problema es el qué”.

Se desconoce con exactitud la fecha de los dibujos, pero los expertos consideran que son del periodo Magdaleniense; es decir, una etapa que ocupa entre 17.000 y 13.000 años de nuestra era.

Entre 1969 y 1975, según los datos que el Gobierno Vasco ha colgado en la web dedicada a esta cueva, se excavó el yacimiento en seis campañas. Los resultados fueron publicados en 1984 por Jesús Altuna y José María Merino hasta que han sido actualizados con los descubrimientos de Ochoa.

La gruta fue ocupada de forma no continuada entre hace 42.000 y 5.600 años, correspondiendo principalmente a los grupos humanos del Homo sapiens “si bien la zona más profunda pudiera evidenciar el hábitat del Homo neanderthalensis”.

Además de restos de ciervos, rebecos, cabras y jabalíes llevados por los hombres para su consumo, han aparecido huesos de osos, que indican que la cueva fue utilizada como lugar de hibernación por los plantígrados cuando los humanos la abandonaban.

Hace unos 11.000 años Ekain fue ocupado con mayor intensidad. Durante el Magdaleniense —un periodo principalmente templado y húmedo— aparecieron instrumentos en hueso para la caza y numerosos útiles en piedra, algunos de cristal de roca (puntas, raspadores, buriles…).
Hace 10.500 años la cueva se dejó de frecuentar con asiduidad y no fue hasta hace 5.600 años, cuando los grupos humanos que ya conocían la agricultura, la ganadería y la cerámica la convirtieron en lugar de enterramiento.

“Ekain forma parte de un fenómeno global de las comunidades cazadoras-recolectoras que habitaron el suroeste de Europa durante el Paleolítico superior. Su valor universal y excepcional radica en el genio creador humano y en ser testimonio único, o al menos excepcional, de una civilización desaparecida”, dice la web oficial de la cueva. Y Ochoa concluye: “Pero aún quedan muchas cosas por encontrar y entender, como qué nos quisieron decir con los cuatro caballos de arcilla”.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / VICENTE G. OLAYA .

Las Islas Galápagos luchan contra un terrible y silencioso enemigo: el plástico

Las corrientes marinas arrastran plásticos hacia las costas del archipiélago desde lugares tan alejados como Chile, Perú o el continente asiático, y pueden transportar especies invasoras

El archipiélago de Galápagos en Ecuador, el laboratorio viviente en el que el científico inglés Charles Darwin desarrolló su teoría sobre la evolución de las especies, avanza en su lucha sin cuartel contra un mal que le llega de fuera: el plástico. Y es que las corrientes marinas arrastran plásticos hacia todas las costas del este de las islas, un tema “preocupante”, según el director del Parque Nacional Galápagos, Jorge Carrión.

A tenor de las marcas de los envases encontrados durante las limpiezas de las playas, los plásticos llegan desde las costas de Perú, Chile, Centroamérica “y una importante cantidad de residuos con marcas asiáticas”, aseguró Carrión a Efe. Aunque no tienen un dato exacto de la cantidad de toneladas de plásticos que puede haber en las costas, el experto recordó que en 2018 recolectaron 22 toneladas y la semana pasada 4,5 toneladas. “Ahora estamos clasificando la basura, que es un trabajo muy, muy minucioso”, comentó.

En temas operativos, el municipio de la isla de Santa Cruz coordina el traslado a la parte continental ecuatoriana de los residuos que están en buen estado y pueden servir para reciclar, mientras que los que ya han sido degradados por el sol y la sal van al relleno sanitario de la isla. En el archipiélago de Galápagos, situado a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas, están prohibidos materiales de polietileno expandido y las fundas plásticas tipo camiseta desde el año 2015, una disposición a la que se sumó luego el impedimento de uso de sorbetes (pajitas). Y una nueva escalada en el combate a los plásticos podría darse en marzo próximo con la prohibición total del uso de bebidas en envases plásticos no retornables.

Vehículo de especies invasoras

“La intención es limpiar todas las costas de Galápagos y para eso estamos bien avanzados en la lucha contra los plásticos”, apuntó Carrión al insistir en que los plásticos hallados en las costas del archipiélago no corresponden a actividades productivas propias. Por eso, en calidad de presidente pro tempore del Corredor Marino del Pacífico Tropical, Ecuador adelanta diálogos con representantes de otros países para extender la lucha contra los plásticos y tratar de contrarrestar la llegada de esos residuos al mar.

Casa adentro, el trabajo avanza en la construcción de la estrategia general para la lucha contra los plásticos en el archipiélago, famoso por su gran biodiversidad y por albergar especies únicas en el planeta. Junto a la estación científica Charles Darwin, desarrollan un programa de monitoreo para evaluar la amenaza que representa el plástico como potencial transporte de especies y de su capacidad invasora sobre las especies de Galápagos, un archipiélago catalogado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1978. De esta manera, se pretende detectar tempranamente la presencia de especies no nativas y reducir la probabilidad de dispersión secundaria, proveniente de fuentes de plástico.

Los expertos han identificado potenciales especies invasoras que desde Costa Rica y Chile podrían llegar a Galápagos arrastradas por las corrientes. El Ministerio de Ambiente, a través del Parque Nacional y de la Agencia de Bioseguridad de Galápagos, mantienen controles estrictos de los barcos de carga y turismo y “tenemos la obligación de pedirles que se retiren de la reserva” en caso de encontrar algún tipo de contaminación, aseguró Carrión. También en su lucha contra la contaminación, en 2012 se trasladaron 35.000 neumáticos en desuso desde Galápagos al Ecuador continental.

En paralelo con la limpieza de las costas, las autoridades de Galápagos desarrollan estrategias de comunicación. “Es necesario que creemos conciencia ambiental entre quienes residimos en Galápagos y así poco a poco vamos a ir exportando esta conciencia ambiental al Ecuador continental y al mundo entero”, comentó Carrión. Consideró que Galápagos tiene que ser un ejemplo no solo en temas de conservación sino “en forma de vida sustentable”, por lo que se congratula de que la población haya aceptado “de buena manera” las acciones para evitar el uso de plásticos, un enemigo que no conoce fronteras.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL. EFE

Catálogo de libros del Centro Cultural de Valderredible

El Centro Cultural de Valderredible dispone de un pequeño catálogo de libros para su venta.  En caso de estar interesados en adquirir alguno de sus ejemplares -cuya cantidad es limitada-, contactar en el 942 77 61 59 para comprobar que haya existencias disponibles ya que no se envían por correo, únicamente se pueden adquirir en el Centro.

PRECIO DE ESTE EJEMPLAR: 7 EUROS.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.

Europa declara la guerra a los plásticos con una batería de prohibiciones

El Parlamento Europeo aprobó en marzo vetar la venta de pajitas, bastoncillos y cubiertos de un solo uso

Europa da el mayor paso adelante de su historia en la lucha por impedir la llegada a los océanos de millones de toneladas de plástico. La Eurocámara aprobó este miércoles la directiva que prohíbe a partir de 2021 la venta de varios productos de usar y tirar. Eso implica que desaparecerán de las estanterías del supermercado cubiertos, vasos, platos y bastoncillos de algodón. Tampoco se comercializarán envases de poliestireno expandido como los utilizados en las cajas de comida rápida, recipientes para bebidas, palitos de globos y los empleados para remover bebidas calientes.

La decisión era esperada. Los eurodiputados dieron su beneplácito a la norma por una abrumadora mayoría de 560 votos a favor, 35 en contra y 28 abstenciones. Sus críticos, minoritarios, advirtieron durante el debate previo a la votación del golpe que la prohibición supone para las empresas del sector. Y recordaron que la medida comunitaria no cambiará gran cosa a escala planetaria, dado que la mayoría de vertidos se da en Asia, con la pujante economía china a la cabeza.

El vicepresidente de la Comisión Europea, el socialista Frans Timmermans, cree en cambio que la restricción animará la innovación y creará empleo. Cuenta con que nacerán nuevas empresas que comercializarán las alternativas a los productos prohibidos, fabricadas ahora de otros materiales, como ya sucede con las pajitas hechas de metal. Y rebatió a los más reticentes recordando que el tamaño del mercado comunitario, de más de 500 millones de consumidores, influirá en los fabricantes de fuera del continente, forzados a cumplir la normativa si quieren acceder a ese jugoso pastel.

La directiva impone, además, nuevos deberes a los socios europeos: los Estados deberán garantizar antes de 2029 que al menos el 25% del plástico de las botellas proviene de material reciclado, el 30% en 2030, y tendrán que encargarse de recoger el 90% de todas las usadas.

La ley obligará a las compañías de tabaco a asumir el coste de la limpieza de las colillas, el segundo artículo de plástico de un solo uso más presente en las playas de la UE. Lo mismo sucederá con los fabricantes de aparejos de pesca. El objetivo es hacer pagar a aquellos que contaminan. Además, en un momento en que el consumidor muestra cada vez más preocupación por saber el contenido de lo que compra, los fabricantes de toallitas húmedas, compresas o cigarrillos con filtro de plástico tendrán que incluir en su etiqueta advertencias sobre su impacto ambiental. “Una colilla lanzada al mar contamina entre 500 y 1.000 litros de agua”, subrayó la eurodiputada Fréderique Ries, ponente del documento.

La europarlamentaria liberal cifra en 22.000 millones de euros el dinero que se ahorrarán los países de la UE por eliminar toda esa contaminación. Las entidades ecologistas celebraron el camino emprendido por la UE. Según la Comisión Europea, más del 80% de la basura hallada en el mar es plástico. Y los productos prohibidos desde 2021 conforman el 70% de todos esos desechos que se acumulan por su lento proceso de descomposición. Los riesgos sobre la salud humana son una de las grandes inquietudes; tortugas, focas, ballenas, aves, peces y mariscos ingieren parte de esa enorme cantidad de plásticos, con lo que acaban entrando en el cuerpo humano a través de la cadena alimentaria.

Los eurodiputados recordaron durante el debate el clamor de los jóvenes que han salido a las calles para exigir acciones que frenen el deterioro del planeta. Los síntomas de que está en marcha un cambio de hábitos saltan a la vista. Hace una semana, el Gobierno gibraltareño anunciaba la prohibición de soltar globos de helio al aire, un gesto muy habitual años atrás en la fiesta nacional, cuando 30.000 de ellos, con los colores blanco y rojo de la bandera, se perdían en el cielo del Peñón. Tras flotar durante horas, su destino final son los suelos, océanos, lagos y ríos. Lo mismo sucede cada vez más en numerosos municipios holandeses. Según un estudio de la fundación Nordzee, en solo un año se ha triplicado la cifra de localidades que impiden las sueltas de globos en celebraciones. La razón se llama plástico, un material que en los últimos tiempos ha adquirido rango de maldito por su capacidad para envenenar los mares y contra el que Europa se ha conjurado.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. ÁLVARO SÁNCHEZ.

El pensamiento lateral explicado con dos historias (muy interesante).

El pensamiento lateral es un concepto que creó en 1967 el psicólogo Edward de Bono en su libro El uso del pensamiento lateral. Este tipo de pensamiento busca soluciones a los problemas que no siguen las pautas lógicas utilizadas normalmente, se apoya en ideas que se salen de lo habitual, busca caminos alternativos de resolución. Se trata de un tipo de pensamiento creativo, que escapa de las ideas preconcebidas.

Edward Bono acuñó también el concepto de pensamiento vertical, que es el que se utiliza normalmente para resolver problemas, a través del método lógico tradicional.

Para desarrollar y ejercitar el pensamiento lateral es fundamental aprender a analizar los problemas desde multitud de puntos de vista.

El pensamiento lateral explicado con dos historias
FUENTE: BBVA - EL PAÍS.  APRENDEMOS JUNTOS.

Tres amigos unidos por África y por un elefante asesino

El barcelonés Jorge de Pallejá, legendario autor de ‘Simba’, publica a los 95 años una novela que es un canto a la amistad y a su amor por el continente

Jorge de Pallejá (Barcelona, 1924), escritor y ex cazador reciclado en ferviente conservacionista, acude campechano media hora tarde a la cita en su propia casa para hablar de su nuevo libro Tres amigos y el azar (Universo de Letras), una novela sobre la amistad de tres hombres a lo largo de los años, enraizada en África y que tiene en su parte central una dramática historia –con elementos autobiográficos- protagonizada por un elefante asesino. El retraso del autor de títulos ya legendarios como Simba (Juventud, 1960), Al sur del lago Tchad(Juventud, 1957) o Los búfalos del Okavango (Hispano Europea, 1967), permite, además de disfrutar de un aperitivo servido amablemente en el porche de su bonita casa en Pedralbes que parece traída directamente de las colinas de N’Gong o de Simla, entrar despacio en el escenario y el tempo de la vida actual de Pallejá, que en poco tiempo ha perdido a una hija y ha enviudado. El jardín, cerrado por altos árboles, está lleno de pájaros, atraídos por varios comederos, en este mediodía sereno y luminoso. Reina un silencio punteado por el canto cristalino de un petirrojo y sopla una brisa melancólica.

Cuando aparece por fin Pallejá, acompañado de su vieja y consentida perra Vera(un braco húngaro o vizsla), sorprende el contraste entre el cuerpo y el rostro inevitablemente añejos del anfitrión y la extraordinaria energía que irradia. Hay algo asombrosamente juvenil aún en él y hasta un punto de coquetería. Hace que nos traigan una botella de José Pariente fresco que es todo un peligro y acota el terreno de juego como si estuviéramos en una cancha de polo (una foto dentro de la casa muestra a su padre practicándolo con Alfonso XIII) y él fuera el capitán del equipo.

“Los hombres podemos pasar años separados y sin hablarnos y la amistad sigue ahí, intacta. La amistad entre hombres, la de verdad, la auténtica, es cojonuda”.

“No hables de animales muertos, que no salga ni uno, te lo pido”, comienza. Dice “te lo pido”, pero sabes que a partir de ahí ni una broma con los trofeos de búfalos del salón ni con los dos majestuosos colmillos de elefante del comedor, cobrados cuando la mayoría no habíamos nacido y en un safari de Pallejá casi te podías encontrar a Allan Quatermain. “Me he vuelto muy susceptible en eso, matar un animal, de cualquier de tipo, me sería completamente imposible ahora. Me arrepiento de haberlo hecho. Aunque suene cursi, si pudiera devolvería la vida a los que maté. Fue una estupidez, cazar es una forma de consolidar tu ego. Toda la épica se me ha venido abajo”.

Hace tiempo que Pallejá, que practicó la caza mayor en los tiempos en que cazar leones, elefantes, búfalos y cualquier otra clase de grandes animales salvajes era una aventura que nadie censuraba, dejó la escopeta y se convirtió en un comprometido conservacionista (fue incluso vicepresidente de Adena). Ya en No matar (Juventud, 1994), explicó y defendió su nueva posición como un Saulo de la caza. Pero ahora ha profundizado tanto en ese camino que le pregunto si no se habrá convertido en animalista, ¡él, el autor de Simba! “No, pero solo porque sigo comiendo carne, aunque poca, y pescado, y porque no quiero imponer a nadie mi forma de pensar”. Pallejá mira hacia el jardín por encima de su copa en la que destella dorado el vino. “De alguna manera me gustaba la caza porque era una forma de inmersión en la naturaleza en pos de la belleza de los animales. Pero, claro, era una contradicción matarlos y ver cómo esa belleza se desvanecía y acabas encontrándote la cruda realidad de una mosca pululando sobre el ojo abierto, sin vida”.

Tres amigos y el azar, que es muy entretenida y resucita magistralmente un universo desaparecido, habla de África (de los safaris entre otras muchas cosas, y se explica la creación del parque nacional del Chobe, en Botsuana), pero sobre todo de la amistad. “Sí, la amistad de tres hombres, tres compañeros de colegio en Nairobi en la época del Mau-Mau, el alto, el guapo y el feo, como bromea uno de ellos. La amistad masculina no es igual que la femenina. A pesar de que somos menos explícitos, más huraños, menos comunicativos, posee una fuerza que a menudo la hace extenderse hasta la muerte. La amistad de las mujeres –generalizando mucho- tiene más contacto y confidencias, pero también más complicaciones y altibajos. Los hombres podemos pasar años separados y sin hablarnos y la amistad sigue ahí, intacta. La amistad entre hombres, la de verdad, la auténtica, es cojonuda”.

De los tres protagonistas, Niko es hijo de un cazador profesional, un white hunter; Kulliki, de raíces masáis, es un artista que acaba teniendo proyección mundial, y Tom, que deviene aviador, el retoño de una rica familia indo-británica asentada en Sudáfrica. Niko se convertirá en un concertista de piano, lo que permite a Pallejá introducir su actual obsesión por la música, especialmente el Concierto número 3 de Rachmaninov. En la peripecia aérea de Tom, Pallejá traslada su amor por el vuelo, algo que sin duda heredó de su hermano mayor, José Felipe, piloto de caza en la escuadrilla de García-Morato durante la Guerra Civil.

Hay un hecho extraordinario dramático que reactiva la amistad en la novela. “El accidente con el elefante, sí. Me permitía también introducir un momento de emoción particularmente intensa en la historia”. El elefante es un gran macho enfurecido denominado Killer que tiene una pata quemada por los furtivos y siembra un rastro de miedo y muerte en el condado del río Tana en Kenia, una zona que Pallejá conoce muy bien -precisamente le he hablado al llegar del Diario de Kenia 1902-1906 de Richard Meinertzhagen (Ediciones del Viento, 2012), en el que el oficial de los King’s African Rifles menciona la compleja situación de toparte en el Tana con dos leones llevando un solo cartucho-.

Tras muchas vicisitudes y peligros, en la novela de Pallejá el paquidermo asesino cae abatido sobre uno de los amigos que le ha dado caza y para retirarlo y salvar al cazador hay que usar hasta una grúa. Parece que el autor haya vivido ese tremendo incidente. “Es algo que me contaron y que pasó de verdad. Si te cae encima un elefante de cinco toneladas es un trance, sin duda. Por supuesto hay mucho de mi experiencia, de mi conocimiento de los elefantes y su caza, en el relato”. No en balde Pallejá (“the famous spanish game hunter from Barcelona”) aparece citado ¡tres veces! en Hunting the dangerous game of Africa, de John Kingsley-Heath, junto a personajes como Lionel Palmer, Selous o el coronel Patterson. El lector fiel de Pallejá reconocerá en Tres amigo y el azar la escena en que el elefante le arrea un revés al rastreador bosquimano Mug con un arbolito de mopani que lleva agarrado en la trompa: es igual que el episodio real de la muerte del chef pisteur Ouangara en el África Ecuatorial Francesa, narrado en Simba. Otra escena autobiográfica es cuando los protagonistas se encuentran en el bar Delamare del hotel Norfolk de Nairobi a William Holden, las mismas circunstancias en que lo conoció Pallejá.

¿Cuánto hay de gente real en los personajes de la novela?, los hay muy extravagantes, esos valientes cazadores y esas mujeres tan mundanas y seductoras… “Algunos están basados en personas de verdad, personas con las que me he ido encontrando y amigos”. En Tres amigos y el azar aparece parte de esa galería de gente adinerada, cosmopolita, con intereses artísticos o aventurera que ha frecuentado Pallejá a lo largo de su vida, en África o en Cadaqués.

La muerte de su mujer, Vanessa Collings , que siguió a la de su hija Rocío, ha sido un mazazo para Pallejá. “Hace ya dos años y mantengo muchas cosas como ella las dejó”, explica mientras se agacha para observar la difícil floración de un árbol Flamboyant traído de África y al que le cuesta aclimatarse. “Estoy bien, un poco desconcertado. Vivo esta nueva etapa como un bis después de un concierto. Escribir la novela me ha entretenido mucho. Siempre me sorprende como la trama y los personajes cobran vida y has de sujetarlos para que no se te escapen de las manos. Dudé mucho sobre algunas direcciones de la historia. Con Vanessa habíamos viajado mucho. Recuerdo que cuando nos casamos la llevé a África para enseñarle un safari a la vieja usanza. El campamento y toda su jerarquía, el gunbear que te llevaba el arma, los boys y los que arreglaban los trofeos, los mecánicos, y los trackers, que se tiraban al suelo cuando disparabas. Luego estuvimos en Botsuana, en la India en 1967, y después en Colombia, cuántas aventuras, y qué bien las aguantaba ella”. Vanessa, nieta del coronel Robert Henry Miles, fue decisiva a la hora de que Pallejá no tenga sobre su conciencia un tigre.

El lector fiel de Pallejá reconocerá la escena en que el elefante le arrea un revés al rastreador bosquimano Mug con un arbolito de mopani que lleva agarrado en la trompa

Puede sorprender, en un autor nonagenario, la fuerza erótica de algunas escenas de Tres amigos y el azar y el lenguaje explícito que se usa a ratos. “¿Te parece?”, dice Pallejá, con evidente satisfacción. “Algunas lectoras mayores me lo han reprochado, pero simplemente he tratado de que mis personajes jóvenes hablen y se comporten como suelen hacerlo”.

Pasamos al comedor donde nos han preparado un almuerzo que tiene como plato central una lubina a la sal y de postre una tarta sacher de Sacha, todo lo cual Pallejá disfruta enormemente mientras cuenta anécdotas impagables e incluso imita con notable gracia a Félix Rodriguez de la Fuente. “Lo conocí una barbaridad, nos hicimos grandes amigos, era honesto y muy cachondo. Se compró un Porsche porque le dijeron que ya que tenía dinero adquiriera un buen coche. Una vez me llevó a la Casa de Campo en Madrid a ver unos halcones y el tío iba siempre en segunda. No le gustaba cambiar de marcha. ¡En un Porsche!”. En el café hablamos de serpientes y Pallejá, que ha visto mambas al lado, explica que su mayor percance fue en Poblet cuando se sentó encima de una víbora. Cuando vuelve a contar la divertidísima ocasión en que Félix lo hizo viajar en un jeep junto a un hirsuto y apestoso oso hormiguero gigante dan ganas de no marcharse de aquí nunca.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. JACINTO ANTÓN.

Catálogo de libros del Centro Cultural de Valderredible

El Centro Cultural de Valderredible dispone de un pequeño catálogo de libros para su venta.  En caso de estar interesados en adquirir alguno de sus ejemplares -cuya cantidad es limitada-, contactar en el 942 77 61 59 para comprobar que haya existencias disponibles ya que no se envían por correo, únicamente se pueden adquirir en el Centro.

PRECIO DE ESTE EJEMPLAR: 10 EUROS.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.

Lagos ‘extraterrestres’ bajo el hielo del Ártico

Bajo el hielo del Ártico canadiense, a más de 500 metros de profundidad, hay dos lagos subglaciales que contienen agua extremadamente salada. Han sido detectados con un radar instalado en un avión y según sus descubridores, tienen un contenido parecido al que se cree que hay en Europa, una de las lunas heladas del Sistema Solar más prometedoras para encontrar vida fuera de la Tierra.

Según explican en la revista Science Advances, estos dos lagos subglaciales hallados en Canadá –en el casquete glaciar Devon– son un hábitat potencial para la vida microbiana y su estudio podría ayudar a los científicos que buscan vida en otras lunas extraterrestres, pues sospechan que las masas de agua que hay en Europa, una luna de Júpiter, son también hipersalinas. Si existe vida extraterrestre en ese satélite, argumentan, podría ser como la de estos lagos canadienses.

En la Tierra se conocen unos 400 lagos subglaciales, masas de agua permanentemente cubiertas de hielo que se localizan normalmente bajo los glaciares y los casquetes de hielo. La mayoría está en la Antártida y hay algunos en Groenlandia. Los que se han encontrado ahora son los primeros hallados en el Ártico canadiense. Pero además, según destacan sus descubridores, se trata de los primeros lagos subglaciales hipersalinos que están totalmente aislados, es decir, no han tenido contacto con el exterior durante miles de años.

“Los lagos de Devon son únicos porque, a diferencia de otras masas de agua subglaciales, no están conectados a una fuente marina y probablemente son tan salinos debido a las rocas con gran contenido en sal que hay bajo el hielo”, señala a EL MUNDO Anja Rutishauser, investigadora de Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (UTIG) y autora principal de este estudio realizado conjuntamente con científicos de EEUU, Canadá y Reino Unido.

Los lagos se encuentran a una profundidad de 550 y 750 metros respectivamente. Según las estimaciones, las temperaturas en el lugar donde están los lagos rondarían entre los -12 / -10 grados centígrados. Con ese frío, argumenta Rutishauser, el agua no podría estar en estado líquido a no ser que tuviera un gran contenido en sal.

Aunque todas estas masas de agua subglaciales son buenos análogos para estudiar posibles tipos de vida extraterrestre, la gran cantidad de sal que contienen estos dos los hace particularmente interesantes para investigar qué tipo de vida podría haber vida en las lunas extraterrestres heladas. En 2011, un estudio de la Instituto del mismo centro estadounidense reveló que la luna Europa probablemente contenía lagos de agua con un alto contenido en sal.

Según apunta la científica, si existe vida microbiana en estos lagos del Ártico canadiense, probablemente ha estado cubierta de hielo al menos durante 120.000 años así que posiblemente evolucionó aislada. Un análisis del agua de estos lagos, añade, les permitiría detectar si hay algún microorganismo, cómo ha evolucionado y cómo puede seguir viviendo en esto entorno tan frío y sin contacto con la atmósfera.

Pero la única manera de averiguar si existe vida microbiana en esos lagos es recoger muestras, una tarea muy compleja pues, según explica Rutishauser, para acceder a ellos habría que taladrar entre 550 y 750 metros de suelo helado. “Acceder a estos lagos y tomar muestras es nuestro objetivo a largo plazo”, dice la científica.

“Perforar el hielo y tomar muestras de estos lagos presenta muchos desafíos debido al espesor del, el agua extremadamente fría y la salinidad. Todo el equipo utilizado para taladrar tiene que ser estéril para evitar contaminarlas”, relata.

Para determinar qué lugar es el más adecuado para taladrar tendrán que hacer más investigaciones geológicas. De momento, el siguiente paso será hacer en mayo otro sobrevuelo por la zona con el avión radar para hacer un estudio más detallado.

FUENTE: EL MUNDO / TERESA GUERRERO .

Vivir sin plásticos es posible, y necesario

Este material ya le ha costado la vida a un millón de aves, ha matado a cientos de miles de mamíferos y ha colonizado nuestro intestino

Una familia de albatros comiendo bolsas y envoltorios de alimentos humanos. Los cadáveres de decenas de aves llenos de tapones de botellas. Un cachalote muerto en una playa de Murcia tras haber ingerido hasta 29 kilos de plásticoy, en la otra punta del planeta, en la isla de Célebes (Indonesia), una ballena con más de mil objetos en su interior —chanclas, vasos y botellas entre ellos—. Son imágenes que se repiten cada poco tiempo y que dejan un rastro de muerte: según las estimaciones de las Naciones Unidas (ONU), estos desechos le han costado la vida a un millón de aves y a 100.000 mamíferos.

Quizás, para muchos, que el resto de especies del planeta se alimenten de nuestra basura no sea importante. Pero el exceso de la producción de plásticos no solo les afecta a ellos, también perjudica a nuestra salud. Un estudio de muestras de heces de personas de distintos países —como Reino Unido, Italia, Rusia y Japón— ha encontrado hasta una decena de partículas de diferentes tipos de este material. Es decir, también están en nuestro intestino, y llegan hasta allí por la cadena alimenticia.

El problema de los plásticos es grave. A estas alturas, no cabe ninguna duda. En los últimos 10 años hemos fabricado más cantidad que en toda la historia de la humanidad y para 2020 se espera que supere en un 900% al producido en 1980, alerta GreenPeace. El planeta está repleto, y los mares y océanos se llevan la peor parte. “Cada año llegan entre ocho y 12 millones de toneladas. Esto es como si se descargara un camión lleno cada minuto del día“, explica Alba García, responsable de la campaña de plásticos de Greenpeace.

El océano Pacífico es el más perjudicado. Allí flota una isla de basura que, según un estudio publicado en la revista Nature, tiene casi tres veces la superficie de Francia. Y podría triplicar su tamaño en la próxima década, apunta la investigación The future of the sea, que denuncia la “ceguera marítima” de la humanidad. Como reflejaba la viral portada de la revista Timede junio de 2018, “lo que vemos es solo la punta del iceberg, en torno a un 15% de todo lo que hay. La mayor parte está en el fondo”, asegura García. Y estará allí mucho tiempo. Dependiendo del tipo de plástico, “puede tardar entre decenas y cientos de años en degradarse”, asegura García. El tiempo para una botella, por ejemplo, puede rondar el medio milenio.

Reciclar no es suficiente

Llegados a este punto, mirar hacia otro lado y hacer como si no nos afectara o no tuviéramos nada que ver es, como mínimo, un acto de imprudencia. La solución, dice la ONU, está en nuestras manos. Y ya no basta con separar la basura en distintos cubos y tirar los envases en el amarillo. Es necesario hacer mucho más. Por esto surgen iniciativas como #breakfreefromplastic, un movimiento global al que pertenecen más de 1.300 organizaciones y que busca acabar con este tipo de contaminación. Y también de manera individual hay quienes deciden vivir sin este material.

Ejemplo de ello son Patricia y Fernando, una pareja que decidió cambiar sus hábitos de consumo en 2015. “Empezamos poco a poco”, explica Patricia a BUENAVIDA. Lo primero fue abrir un blog, Vivir sin plástico, en el que poder relatar su experiencia. Cada semana guardaban todos los plásticos que usaban y los domingos les hacían una foto con un único objetivo: reducirlo. Varias bolsas de supermercados, paquetes de ensaladas, envoltorios de frutos secos o envases de yogur son algunas de las cosas que componen la imagen de la semana cero.

Desde entonces, han pasado algo más de tres años y la fotografía ha cambiado por completo. “Vivimos prácticamente sin plásticos“, dice Fernando, quien reconoce que no se puede eliminar el 100%: “El móvil desde el que estamos hablando tiene componentes de este material, por ejemplo”. Pero las partes de un teléfono tampoco son donde debemos poner el foco del problema de la contaminación, sino todos aquellos productos desechables de los que se puede prescindir. “Los que tienen una vida corta y acaban reciclándose o en la basura”, continúa Fernando.

Para vivir sin plásticos, la clave está en la organización

Esta forma de vivir está supeditada a ciertas variables, como, por ejemplo, el lugar en el que resides, reconocen. “Quizás sea más sencillo en una ciudad grande, donde la oferta es mayor y hay más posibilidades de comprar en tiendas a granel. En Madrid las hay hasta de detergentes y cosméticos”, apunta Patricia, quien matiza que “en pueblos pequeños se puede acudir a fruterías o huertos en lugar de los supermercados”.

En su caso, además de optar por este tipo de comercios y de acciones que todos conocemos, como usar bolsas reutilizables para la compra, han decidido elaborar ellos mismos ciertos productos para cubrir necesidades básicas, como la pasta de dientes y el enjuague bucal: “Muchas veces hemos hecho jabón, aunque normalmente lo compramos en pastillas y con ellas preparamos detergentes para lavar los platos o la ropa”, indica Fernando.

La clave para conseguir ser más sostenibles está en “tomar conciencia y querer”, asegura Fernando. Y aunque romper la rutina pueda parecer costoso al principio, “llega un punto en el que no notas que estés haciendo ningún esfuerzo”, apunta Patricia. La mayor dificultad no la han encontrado en ellos mismos, sino en los demás. “Sobre todo al principio la gente no entiende lo que es vivir sin plástico. Cuando te hacen regalos con envoltorios de este material y te cuesta rechazarlos o aceptarlos, o cuando vas a la compra y la persona que está en mostrador te mira extrañada porque no quieres bolsas de plástico“, relata Fernando. Sin embargo, reconocen que con el tiempo también se hace más fácil, sobre todo porque quienes te rodean conocen y respetan la decisión.

Hay más conciencia, pero faltan medidas

También la sociedad en su conjunto está más concienciada con el problema. Ejemplo de ello es la huelga estudiantil que se llevó a cabo el pasado viernes en más de 1.000 ciudades. Un movimiento sin precedentes iniciado por la activista sueca Greta Thunberg (de 15 años), que decidió plantarse cada viernes frente al parlamento de su país para pedir a su Gobierno que tomase medidas contra el cambio climático. Y no solo son los más jóvenes. El mensaje, asegura García, está calando en todas las generaciones: “A la gente le llegan las campañas, aunque necesitamos darnos cuenta de que no basta con reciclar”.

De hecho, lo de separar la basura no se nos da del todo bien. En España, solo se recicla el 25% de los envases que tiramos —cada año siguen llegando a los vertederos 750.000 toneladas— y “en torno a un 60% de las cosas que tiramos al contenedor amarillo no deberían estar ahí”, dice García.  Ante la excusa (que todos hemos escuchado alguna vez) de quienes no quieren usarlo porque “luego lo juntan todo”, García es contundente: “Esta práctica es ilegal y si alguien tiene conocimiento de que se haga, puede denunciarlo”. Desde la web de Ecoembes también desmienten este bulo: “Es inevitable que en la recogida algunos residuos lleguen a las plantas con impurezas, pero allí son separadas y eliminadas por métodos manuales y automáticos para su tratamiento”.

Parece claro que, teniendo la información, no hay excusas posibles. Pero “hay que hacer más”, dice García. Y, aunque “no todo el mundo tiene que eliminar los plásticos por completo de su vida”, señalan Patricia y Fernando, existen otras medidas que podemos tomar para atajar el problema desde su origen. Una de las más efectivas, asegura la responsable de la campaña de plásticos de GreenPeace pasa por señalar a las empresas que producen este tipo de objetos: “Cuando encontremos desechos en las playas o en las calles, hagamos una foto y compartámosla en las redes para pedir a las compañías que acaben con la producción de este tipo de objetos”. Solo pisando el freno podremos evitar llegar al punto de no retorno, que las Naciones Unidas ha fechado en 2030.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. MANUELA SANOJA .