Archivos Mensuales: octubre 2016

Dejar a niños o adolescentes solos ante Internet puede traer consecuencias.

El niño de 12 años que se gastó 100.000 euros en YouTube.

Si…..si, el titular en negrita es real, como lo es la noticia que se muestra más abajo. A veces se pierde la perspectiva de las cosas….y depende de qué cosas sean, pueden ser muy importantes, sobre todo si están relacionadas con menores, sean hijos, sobrinos, nietos… por ejemplo dejar a niños solos ante Internet, cuando habría que supervisar los sitios que visitan. Y para esto hay varias formas que no requieren de nuestra presencia “delante” de la pantalla, junto a ellos.  Estamos tan ocupados…

Una de ellas es el software denominado control parental, nada caro y fácil de configurar. Nos puede ahorrar más de un disgusto, porque lo de “Yo no sabía dónde se había metido mi hijo”, como dice la madre del niño en el artículo, puede no ser suficiente.

Y si nos parece baladí el asunto, habrá que atenerses a las consecuencias, como por ejemplo:

Un menor alicantino contrata publicidad al intentar ganar dinero con su canal de YouTube. La historia muestra el riesgo de aceptar sin leer las condiciones de un servicio en Internet.

Como muchos chavales de su edad, José Javier, un estudiante de primero de la ESO de 12 años que vive en la localidad alicantina de Torrevieja, soñaba con emular a algunos de sus ídolos digitales y hacerse rico y famoso como youtuber. Pero cometió un error y lo que él creía que le iba a servir para cobrar por anuncios que aparecerían asociados con sus vídeos en realidad eran órdenes de inserción de publicidad en estos vídeos que le estaban costando dinero. Google le ha reclamado en torno a 100.000 euros por publicitarse a través de su aplicación Google Adwords.

Después del revuelo causado con este caso, Google envió a primera hora de la tarde (en España) este comunicado: “Hemos analizado este caso y no hemos recibido dinero por parte de este usuario. Vamos a proceder a cancelar el saldo pendiente de AdWords. Muchos servicios online, incluyendo Google AdWords, tienen restricciones de uso por edad. Sabemos lo importante que es mantener el entorno de la familia seguro en Internet por eso los padres pueden encontrar información sobre cómo hacerlo en el Centro de Seguridad Familiar de Google”.

“Yo no sabía dónde se había metido mi hijo”, ha explicado hoy a El PAÍS su madre, Inma Quesada. Según su relato, todo comenzó a mediados de agosto, cuando el chico contrató por error un servicio de la multinacional dedicada a dar publicidad y posicionar vídeos y webs de internautas en la red.

Tanto él como otro amigo que le acompañaba en esta aventura online pensaban que habían contratado otro producto y que iban a percibir dinero por la publicidad que generaran sus vídeos. Él toca en una banda de música de Torrevieja llamada Los Salerosos y solía colgar grabaciones de sus actuaciones en Youtube. “Pensaba que estaba ganando dinero y no al revés”, relata su madre “y quería comprar instrumentos para la banda y cosas así, aunque a su amigo también le dijo que si se hacían ricos tendría una mansión”.

José Javier facilitó un número de cuenta propio que su familia le había abierto para ahorrar y que se pagara en el futuro, entre otras cosas, “el carné de conducir”.

Como denuncia la madre, la compañía solo pidió a su hijo que facilitara una cuenta bancaria y su nombre para contratar el producto. Nada más. A principios de septiembre comenzaron a llegar los cargos de Google, que fueron subiendo exponencialmente de unos 15 euros, al inicio, hasta alcanzar 19.700.

La cuenta, con 2.000 euros de saldo, ya estaba en números rojos. Una llamada del banco alertó a los padres, que la bloquearon de inmediato y devolvieron los recibos anteriores. Eso no impidió que la multinacional tratara de cargar de nuevo en ella otros 78.000 euros. La familia tiene tres hijos a su cargo, Quesada está en paro y su marido es vendedor ambulante.

Quesada ha asegurado desconocer cómo pudo su hijo generar esos costes en menos de un mes, máxime cuando había estado “castigado durante un tiempo sin ordenador”. Fue un informático el que examinó el aparato y descubrió el servicio contratado por error por el chaval.

“Mi hijo no sabía lo que hacía. Ahora se ha hecho el más famoso del instituto y su madre sale en televisión. Yo le digo si sabe las consecuencias que puede acarrear lo que ha hecho, pero parece que no se da cuenta, cree que no va a pasar nada. Nosotros somos más realistas”, apunta Quesada. Los padres del niño habían puesto el caso en manos de un abogado, aunque la reacción de Google indica que no será necesario.

Los peligrosos ‘términos y condiciones’

Este asunto saca a la luz una vez más el descontrol que hay a la hora de contratar servicios a través de Internet y deja muy claro cuán cierto es aquello de que la mayor mentira en la red es lo de que alguien se ha leído los términos y condiciones de uso de un servicio al darse de alta, justo por delante de la afirmación de que uno es mayor de edad cuando no lo es.

Las dos cosas se aplican en este caso. Víctor Salgado, socio del bufete especializado en derecho informático Pintos & Salgado Abogados, indica es que un menor no está capacitado para contratar ningún servicio por cuenta propia y que, en todo caso, hacerlo requeriría la intervención de sus padres o tutor legal para ello, así que, en principio, el acuerdo suscrito por el menor y Google es un contrato nulo de pleno derecho. Claro que esto también depende de si se demuestra que los padres autorizaron dicha contratación proporcionando al menor los datos de la cuenta bancaria.

Usar Internet abre un mundo de posibilidades a cualquier adolescente, pero siempre es necesario que ese uso sea con una cierta supervisión adulta; los supuestos nativos digitales no existen.

Fuente: Manrique C. Sánchez / diario El País (04-10-16).

Un solo error, uno solo y puede ser ¡fatal!

En alguna ocasión hemos dicho, y mantenemos, que el deporte es una forma de cultura.

El vídeo que dejamos a continuación muestra ¿cultura? ¿deporte? ¿inconsciencia?, que cada uno saque sus conclusiones.

Fuente: Centro Cultural .

El trágico abrazo final de Enrique Granados y su mujer. Una historia de amor.

Se han cumplido cien años de la trágica muerte de Enrique Granados (1867-1916) en el Canal de la Mancha. Un siglo de un error dramático. De un hecho de guerra con pocas luces y muchas sombras. Regresaba el compositor catalán ese 24 de marzo de 1916 desde Nueva York, tras haber pasado por Londres. Iba a bordo del transbordador inglés Sussex que cubría el trayecto entre la localidad británica de Folkestone y la francesa de Dieppe. Una ruta más larga y segura que la habitual Calais-Dover. Pero resultó fatal. Tras poco más de hora y media de trayecto, un submarino alemán torpedeó el Sussex al confundirlo en pleno día con un minador.

El impacto afectó a la proa y no hundió la nave. Se dice que Granados falleció junto a su esposa Amparo en el salón de primera clase como consecuencia de la explosión. Otro testimonio de un superviviente relata que la confusión y el pánico los separó. Él no sabía nadar. Ella sí. Consiguieron encontrarse en el agua. Nadie pudo ayudarles y les vieron perderse abrazados entre las olas.

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Granados siempre tuvo un mal presentimiento con este viaje a Nueva York, pero fue su momento climático. La conclusión exitosa de una breve carrera. Su mayor logro internacional. Había llegado a finales de noviembre para preparar el estreno de Goyescas en el Met. La primera ópera en español en el principal teatro de Norteamérica. Contó para ello con varias estrellas del momento, como Giovanni Martinelli y Giuseppe De Lucca, pero no con cantantes de su tierra.

Uno de sus principales apoyos nacionales fue Pablo Casals, especialmente cuando tuvo que componer en el último momento un nuevo Intermezzo. Y surgió esa maravillosa pieza instrumental a ritmo de jota como homenaje involuntario a la tierra natal del pintor.

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Goyescas se estrenó el 28 de enero de 1916 emparejado con I Pagliacci de Leoncavallo donde actuó el mismísimo Caruso. Fue un éxito, aunque tan sólo tuvo cinco representaciones. Hubo opiniones entusiastas en el estreno, pero fueron decreciendo en días sucesivos. El balance fue en todo caso positivo. Granados pensaba regresar a Barcelona directamente desde Nueva York el 8 de marzo en un buque transoceánico de La Trasatlántica, pero cambió de planes. Aceptó la invitación del presidente norteamericano Woodrow Wilson para dar un recital de piano en la Casa Blanca.

Nadie ha retratado mejor que el compositor francés Claude Debussy ese mundo sonoro colorista del compositor de Lleida que comparó con ciertos perfumes, más persistentes que fuertes, con los que uno se reencuentra como con viejas caras conocidas.

Pero esta tragedia centenaria ha hecho que nos perdamos la madurez de Granados. Ese “mundo de ideas” con el que soñaba poco antes de morir. Quizá tengamos que volver al Canal de la Mancha para encontrarlo. Cuando al anochecer emerjan esas estrellas del mar como luminosas notas musicales de las que hablaba Apel·les Mestres en su poema.

Fuente: diario El País /Pablo L. Rodríguez .

¿Las imágenes del post anterior os parecieron alguno de estos (u otros) desiertos? Utah en Estados Unidos, Atacama en Chile, o Gobi en Mongolia

Pues las imágenes que visteis en el post anterior, no corresponden a ningún desierto terrestre, han sido tomadas por la nave Curiosity en Marte durante un recorrido que hizo por la misma.

deser04 deser05Fuente: Centro Cultural /NASA .