Archivos Mensuales: diciembre 2016

Pablo González González, un estupendo tallista autodidacta. Parte 1 de 2

Dentro de nuestra serie dedicada a personas con habilidades especiales, hoy le toca el turno a…

Pablo González González, que si bien es de Matamorosa, vive en Reinosa y es el creador del magnífico belén artesanal que se puede ver estos días en el Museo Etnográfico de Valderredible en Polientes.

El horario de visita por las mañanas  es de 12 a 13 horas y por las tardes de 16:30  a 17:30 horas de lunes a viernes (31 de diciembre y 1 de enero, llamar antes para confirmar).

Para aquellos que por la distancia (tenemos muchos seguidores que no viven en el Valle), u otros motivos no podáis acercaros a Polientes, os dejamos un vídeo muy breve donde se puede apreciar la maestría de Pablo.

En caso de requerir ser visto en otras horas de las mencionadas más arriba, se puede contactar con el Centro Cultural de Valderredible en el teléfono 942 77 61 59.

Pablo, que es autodidacta  lleva más de cincuenta años tallando la madera, como él nos ha dicho: “desde que me casé, y de eso hace ya cincuenta años”, no solo talla figuras de belenes, también refleja escenas costumbristas, lo que él llama episodios del campo: la siega, la matanza, y la recogida de patatas entre otros.

Para este tipo de escenas, primero hace el dibujo teniendo los motivos en vivo delante, para luego plasmarlos en la madera; igualmente realiza unos extraordinarios trípticos que requieren de una enorme paciencia y habilidad.

De esto y algunas otras cosas nos hablará y nos mostrará sus trabajos en la segunda parte de la entrevista, que trataremos de publicar en enero o principios de febrero.

FUENTE: CENTRO CULTURAL .

Vender el alma

John Le Carré y su criatura George Smiley tienen una idea parecida del funcionario de los servicios secretos: un espía es alguien que, “evitando cualquier reacción espontánea”, debe eludir “las tentaciones de la amistad y la lealtad”

El diario “The Guardian” consideró a Le Carré un cronista de su época. El propio escritor declara haber sentido siempre pasión por el momento histórico en el que vive, y Tom Wolfe ha celebrado su capacidad para captar el espíritu de los tiempos

Vender el alma

OSCAR ASTROMUJOFF

Un crítico resumió en una frase el significado de la irrupción literaria de John Le Carré: establecía un nuevo parámetro con el que juzgar a las novelas de espionaje. Transformaba de raíz el género y el modelo de los héroes de ficción. Ni el maestro de espías George Smiley ni el trágico Alec Leamas, a quien un Smiley impasible vio perderse en Berlín al pie del Muro, disfrutaron de los dones físicos, sexuales, materiales y tecnológicos de semidioses como James Bond y su multitud de imitaciones. Smiley era anodino, impersonal, “parecido a una rana”. Así se le describía en su primera aparición, en llamada para el muerto: Cara carnosa, con gafas, crispada y energéticamente abstraída al sumergirse en la lectura de los poetas menores alemanes”. Si la relación de 007 con los libros se reduce fundamentalmente a que guarda su pistola Walther PPK en el volumen La Biblia concebida para ser leída como literatura, Siley siente devoción, compartida con Le Carré, por la poesía alemana del siglo XVII. Si Bond es irresistible para las mujeres, a Smiley lo dejó su mujer a los dos años de la boda “por un cubano campeón automovilístico”.

John Le Carré y su criatura George Smiley no solo coinciden en sus gustos literarios. Tienen una idea parecida del espionaje profesional. ¿Qué es un funcionario de los servicios secretos? Alguien que, “evitando cualquier reacción espontánea”, debe eludir “las tentaciones de la amistad y la lealtad”, como explicaba Smiley en una de sus charlas a los nuevos agentes. “Los previno contra la muerte de su naturaleza íntima como resultado de manipular a sus semejantes y eliminar sus sentimientos naturales”, escribió Le Carré en El peregrino secreto (1990). Y seguía hablando Smiley: “No se les ocurra pensar que van a salir incólumes de los métodos que utilicen. El fin puede justificar los medios; de no darlo por supuesto, imagino que no estarían aquí. Pero hay que pagar un precio, y el precio acaba siendo uno mismo”. A eso se le llama “vender el alma”.

Cazador de infiltrados

Dentro de la literatura de espías Le Carré se inserta en una tradición honorable: la línea que busca lo fantástico en la imitación de la realidad. Pienso en Smerset Maugham, Eric Ambler y Graham Greene. Las afinaciones entre Greene y Le Carré son visibles en sus obras. Le Carré partió de una sátira magistral de Greene, Nuestro hombre en la Habana (1958), para invitar a Harry Pendel, el héroe embustero de El Sastre de Panamá (1956). En 1978 Graham Greene publicó una novela muy  triste, El factor humano, sobre la mecánica de los servicios secretos y la intimidad de un infiltrado, de un traidor. A los altos funcionarios de la Inteligencia británica “no solo los retrasaba como idiotas, sino también como asesinos”, comenta con ironía John Le Carré en Volar en círculos, una selección de recuerdos sobre distintos momentos de su vida que aclaran el sentido y la dirección de su trabajo literario.

Cuando Greene indagaba en la conciencia de un traidor, dirigía hacia el interior de un individuo la mirada que Le Carré había puesto en la lógica de la infiltración y el juego de los agentes dobles: sin El Topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy, 1974) es difícil pensar en El factor humano. La época en la que David Cornwell sirvió en el MI5 y el MI6 fue propicia a las sospechas, la deslealtad y la deserción. Escribiendo El topo, “la turbia lámpara de Kim Philby iluminó mi camino”, explica Cornwell- Le Carré en Volar en Círculos. Pero el mismo había desempeñado labores parecidas a las de Smiley, detector de infiltrados, interrogador de sospechosos como el cazador de replicantes de la película Blade Runner. Estaba dotado para, en un espía perfecto (1986), seguir la vía abierta por El factor humano hacia la vida interior de un agente doble, Magnus Pym. Lo raro es que el agente doble asumía rasgos del propio Cornwell, alias Le Carré, hijo como Pym de “un millonario indigente”, un estafador profesional, protagonista de algunas de las mejores páginas de Volar en círculos. Philip Roth calificó Un espía perfecto como la mejor novela inglesa posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Pasión de la época

Entonces acabó la Guerra Fría entre la OTAN y el Pacto de Varsovia, y hubo quien dijo que el derrotado era John Le Carré, que había perdido su guerra y se había quedado sin mundo para sus novelas. El KGB y la Unión Soviética, los enemigos de George Smiley y compañía, desaparecieron. ¿Representaba el fin de la Guerra Fría el final de todas las guerras, del espionaje y de la traición? Una vez el diario The Guardian consideró a Le Carré un cronista de su época. El propio escritor declara haber sentido siempre pasión por el momento histórico en el que vive, y Tom Wolfe ha celebrado su capacidad para captar el espíritu de los tiempos. David Cornwell se dedicó a escribir novelas de espías porque el espionaje era el género literario idóneo para los años del enfrentamiento ruso americano. Si en una primera etapa utilizó como material narrativo algo se sus experiencias como funcionario de los servicios secretos, el núcleo de sus novelas superó siempre lo personal para convertir en fábula la actualidad, la geopolítica, ese gran mundo que, sin embargo, cabe en un periódico, en una mesa de despacho o en la pantalla de un ordenador que puede ser un teléfono móvil.

Acabada la Guerra Fría, John Le Carré siguió escribiendo novelas periodísticas. Antes de la liquidación de La URSS ya había ampliado sus escenarios a Líbano, Palestina e Israel, el Extremo Oriente. El curso de los años fue cambiando los titulares de las primeras páginas y  los telediarios, y nuevos campos de batalla surgieron en África, Centroamérica, Europa Oriental y Asia. A la imaginación la actualidad no le regateaba combustible para nuevas novelas: las narraciones de intriga y aventuras se han alimentado siempre de las noticias sensacionales de los periódicos hasta el punto de que a veces es difícil discernir cuándo la ficción prolonga la información, y cuándo sucede al revés. Lo peculiar en John Le Carré es su voluntad narrativa de que el mundo real reemplace en lo posible al imaginario y depure cualquier fantasía producto de la propaganda difundida como verdad periodística.

En Volando en círculos cuenta algunos de sus trabajos y viajes para documentarse exhaustiva y, alguna vez, peligrosamente sobre los conflictos que trata en sus novelas. “Me juré que nunca ambientaría una escena en un lugar que un hubiera visitado antes `[…]. Los países también son personajes”. Le Carré recuerda una advertencia de Graham Greene: si quieres hablar del dolor humano, tienes el deber de compartirlo. ¿Por qué admira a Greene? Porque busca valores morales en historias de aventuras.

El indignado

John Le Carré ha fabulado sobre las mafias rusas, el comercio de armas y el lavado de dinero, la compraventa de influencias, los crímenes de las compañías farmacéuticas en Kenia, la manipulación de activistas radicales para justificar y alimentar la Guerra contra el Terror. En 2004, en una entrevista para el New York Times, resumió su visión de los que significa escribir novelas: “Las mentiras que han difundido son tantas y tan persistentes que la ficción quizá sea el único modo de decir la verdad”. Los espías profesionales y funcionariales de su primera época cedieron el protagonismo a diplomáticos, periodistas, intérpretes, escritores, inocentes enredados a pesar suyo en intrigas criminales como sucedía en las historias de Eric Ambler o en las películas de Alfred Hitchcock.

En su novelas más reciente, Una verdad delicada (2013), la trama se centraba en Gibraltar, donde supuestamente se oculta un peligroso extremista islámico. Le Carré se asomaba a un universo en expansión: el de las empresas privadas con contratos militares con el Estado. Cuando el espionaje y la guerra se transformaban en inversión y negocio, Le Carré vislumbra el paulatino deslizamiento del capitalismo hacia el fascismo, según la definición que daba del fascismo su creador, Mussolini, a quien se remite: “En el fascismo no se puede distinguir el poder de las empresas del poder del Estado”. Tienen razón los que creen que la pura indignación moral, la contundencia militante del último John Le Carré ha desplazado las ambivalencias y matices morales que enriquecían a Smiley, a su gente y a sus enemigos.

FUENTE: REVISTA MERCURIO

 

Fidentino López, ¿ebanista? ¿carpintero?… un artista de la madera en Arenillas de Ebro.

Hace unos días Fidentino, Fiden para los amigos, tuvo la amabilidad de recibirnos en su taller de Arenillas de Ebro, pueblo valluco  situado casi a medio camino entre Ruerrero y Polientes.

Fiden
Fiden

Nos recibió, nos ilustró y nos mostró la extraordinaria habilidad que tiene para trabajar la madera.

 

 

 

 

Utiliza una técnica compleja -ya que no utiliza clavos-, para ensamblar / montar las diferentes piezas que hace. Todo lo basa en la utilización de “lazos”,

Detalle de "lazos"
Detalle de “lazos”
Vista superior de una pilastra de escalera, ensamblada y encolada con "lazos".
Vista superior de una pilastra de escalera, ensamblada y encolada con “lazos”.

pequeños trozos de madera que, una vez encolados, sirven para unir tablas, paneles, etc., en definitiva para dar forma a sus composiciones.

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Magnífico baúl de madera de olmo con sus herrajes, construido a base de pequeñas tablillas.
Caja octogonal
Caja octogonal, el borde estrecho y más claro es de ciprés, el  que sigue más ancho de fresno, y los laterales de olmo.

Fiden juega con las formas, a veces extrañas, de las vetas de la madera para lograr composiciones muy singulares.

Las dos imágenes que siguen a continuación muestran piezas asimétricas pegadas por su mitad encastradas en peldaños de escalera.

Detalle de un peldaño
Detalle de un peldaño
Jugando con las vetas.

y también se atreve a fabricar antiguos aperos de labranza ya en desuso con el paso del tiempo:

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Media fanega y celemín.
Detalle de un yugo
Detalle de un yugo, concretamente lo que se denomina "oreja"
Detalle de un yugo, concretamente lo que se denomina “oreja”
Detalle de yugo para arado (arriba) y yugo para el carro.
Yugo para arado (arriba) y yugo para el carro.
Yugo para arado (arriba) y yugo para el carro.

A continuación os dejamos una galería de imágenes con herramientas, y algunas otras piezas creadas por Fiden.

GALERÍA DE IMAGENES

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE .

 

 

El Centro Cultural de Valderredible también es ¡EMBAJADOR ALADINA!

Clic encima para acceder a la página web de la Fundación Aladina.

(NO OS PERDAIS EL VIDEO DEL FINAL)

La Fundación Aladina a cuya web  podéis acceder haciendo clic sobre la imagen superior,  para conocer más sobre ella, dice en la sección dedicada a “embajadores Aladina” (en azul nuestros comentarios):

Si compartes nuestros objetivos, si, les compartimos;  si te gustan las redes sociales o tienes un blog, si, tenemos un blog, puedes formar parte de nuestra comunidad de embajadores, queremos ser un embajador más si nos dejáis…;) . Buscamos gente como tú, comprometida en la lucha contra el cáncer, que nos ayude a difundir nuestro mensaje.

Nuestros embajadores 2.0 son el mejor altavoz. Ya contamos con un red de más de 1.000 portavoces de Aladina que nos ayudan a hacernos oír. En esta comunidad todos sois bienvenidos y valiosos.

¿Qué te pedimos?

Tu voz. Queremos que seas el eco de nuestros proyectos, que des esperanza a nuestros pequeños luchadores y que nos ayudes a difundir los proyectos concretos que vamos acometiendo.

Entre todos vamos a lograr que los niños con cáncer no pierdan la sonrisa. ¡Dile a todos que eres Embajador de Aladina!

embajadores-insignia

A continuación os dejamos un vídeo que de manera muy resumida explica el principal objetivo de la Fundación Aladina: ¡que los niños con cáncer nunca pierdan la sonrisa!

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE .

 

Expedición Aconcagua 2016. El viento blanco del Aconcagua impide hacer cumbre a la expedición de los Juegos Alternativos de Valderredible.

Nuestros montañeros están de vuelta sin novedad que es lo importante. Desde hace 60 años no caía una Nevada tan fuerte en el Aconcagua.

 A continuación os dejamos el texto que nos envía Roberto Ceballos desde Mendoza en Argentina.

 Cuando llegamos al campo base en Plaza de Mulas, tuvimos dos días de nevada intensa que llegó a acumular metro y medio de nieve, y que nos tenía verdaderamente asustados, era necesario limpiar la tienda de campaña con frecuencia porque si no se nos hundía.

 El día que subimos Campo Canadá, a 5.000 metros de altura, la ventisca superaba lo imaginable, con vientos de entre 60 y 70 kilómetros por hora. El famoso viento blanco del Aconcagua

“El viento Blanco es una nube baja, condensada, con viento, que levanta la nieve; no se ve nada, provoca pérdida del sentido de la orientación y baja de la temperatura del cuerpo”… “En una caminata, en condiciones normales, uno puede caminar hasta cuatro kilómetros en una hora. En una hora con viento blanco, uno avanza 200, 300 metros”… “”El organismo empieza a bajar mucho su ritmo cardíaco; entonces la persona entra en sueño y se produce la muerte blanca” (Fuente: Blog Denken Über)

nos lo hizo pasar muy mal;  tanto José Antonio como yo hemos estado una noche entera en vela tratando de reparar los vientos de la tienda, colocando más peso sobre ellos con gran cantidad de piedras.

 Al día siguiente viendo que la previsión meteorológica anunciaba para el miércoles o jueves una pequeña ventana de buen tiempo -dentro de los 15 días que habíamos tenido con muy mal tiempo-, decidimos ir hacia arriba, a Nido de Cóndores ubicado 5.500 metros de altitud, donde llegamos después de cinco horas de penosa ascensión,  a mí me tiró dos veces el viento incluyendo los 15 kilos que llevaba en la mochila.

 Por fin llegamos a Nido de Cóndores y ahí el desastre estuvo rozando la tragedia, el viento nos destrozó la tienda de campaña,  y a pesar de nuestros esfuerzos junto con dos miembros de la Policía de Rescate para tratar de encontrar una solución, bien fuera quedarnos con ellos o uniéndonos a alguna otra expedición, solo encontramos otro grupo de 6 personas, que tenían llenas las tiendas.

 La única opción que nos quedó fue bajar al campo base otra vez, ya agotados y sin tienda, no habiendo forma de alquilar ninguna. Por lo tanto decidimos, viendo la situación que nos había llevado a sufrir tantas penalidades,  bajar lo anteriormente subido.

 Al día siguiente llegamos extenuados sin ninguna posibilidad de poder volver a intentar cumbre.  Hemos tenido que dormir en el campo base, en un depósito para los petates de unos montañeros que, amablemente nos cedió una compañía de expediciones.

 Llegué ayer a Mendoza de camino a Chile.  José Antonio,  se vuelve a España antes que yo.

 He podido hacer fotografías y algunos vídeos espectaculares,  tanto de la nieve como de la fuerte ventisca. Hemos mostrado con orgullo y  como pudimos las banderas que llevamos, documentando todo lo mejor posible.

 Hasta el día de hoy creo que solo dos o tres personas –sin tenerlo confirmado-,  han podido hacer cumbre.

 Las condiciones atmosféricas han sido desastrosas,  la información que tengo es fidedigna, proviene  de varias compañías con las hemos estado hablando el día que llegamos al campo base.

 Podemos asegurar que fue el viento blanco el que impidió a la expedición de los Juegos Alternativos de Valderredible hacer cumbre en el Aconcagua.

 Ha sido dantesco, creo que podemos dar gracias a Dios por estar otra vez de vuelta y poder contarlo. Cuando sea posible ampliaremos información incluyendo fotos y vídeos. Un fuerte abrazo y gracias a todos por vuestro apoyo.

FUENTE: CENTRO CULTURAL y EXPEDICION ACONCAGUA .

“Las Emociones de la Doble Vida”

Dentro de la literatura de espías, reinventada por el británico, John Le Carré se inserta en una tradición honorable: la línea que busca lo fantástico en la imitación de la realidad

JUSTO NAVARRO

Una vez David Cornwell, alias John Le Carré, vio cómo un individuo con pinta de acabado contaba monedas antes de atreverse a pedir un whisky en un aeropuerto: ese hombre le serviría de modelo para crear en 1963 a Alec Leamas, el protagonista de El Espía que surgió del frío, su tercera novela, un fenómeno de masas, treinta y cinco semanas seguidas número uno en la lista de libros más vendidos del New York Times. Cornwell, de repente escritor millonario, abandono su trabajo en los servicios secretos británicos. Martin Ritt dirigiría en 1965 la adaptación cinematográfica de El espía…, con Richard Burton y Claire Bloom como estrellas de una angustiosa película en blanco y negro. La sombra del espía surgido del frío había nublado de pronto al fabuloso James Bond.

Alec Leamas no es un superhéroe como Bond. A su amante, antes de llevarla al desastre, le confesaba que los espías son gente sórdida y con mala pinta, borrachos, tristes funcionarios que juegan a indios y cowboys para iluminar un poco sus vidas. Además de incompetentes, serían cínicos, sin convicciones ene l fondo, es decir, propensos a la traición. No hay buenos y malos. No hay diferencia entre espías de campos opuestos: como en una pelea en el fango, todos los contendientes salen sucios. Cuando la Inteligencia británica apareció en las historias de Le Carré practicando las mismas perversiones que el enemigo, el hasta entonces funcionario de los servicios secretos David Cornwell provocó la irritación de algunos de sus compañeros de trabajo. No faltó, incluso, quien sugirió posibles connivencias con el bando soviético.

OSCAR ASTROMUJOFF

 

Alec Leamas no es un superhéroe como Bond. A su amante, antes de llevarla al desastre, le confesaba que los espías son gente sórdida y con mala pinta, borrachos, tristes funcionarios, que juegan a indios y “cowboys” para iluminar un poco sus vidas

Cuando la Inteligencia británica apareció en las historias de Le Carré practicando las mismas perversiones que el enemigo, el hasta entonces funcionario de los servicios secretos provocó la irritación de algunos de sus compañeros de trabajo

 

 

Desertores literarios

A Kim Philby, legendario agente británico que en 1963, el año de El espía que surgió del frío, admitió su condición de infiltrado al servicio de la URSS, le gustaban las novelas de Le Carré. Se lo dijo a un amigo Graham Greene en 1982. Desde Moscú le escribió que las tramas de John Le Carré le resultaban más complicadas que las que él conocía por su rica experiencia en los servicios secretos, pero que eran una buena lectura después del absurdo sinsentido de James Bond. Y Philby era consciente del rechazo que me merecía a Le Carré, para quien solo era un adicto a la traición y a las emociones de la doble vida. ¿Qué opinaba Graham Greene de El espía que surgió del frío? La definió como “la mejor historia de espionaje que he leído nunca”. Greene pertenecía a la hermandad de los que Le Carré llama “desertores literarios”, esos escritores que alguna vez fueron agentes secretos.

David Cornwell nació en 1931; sus alias artístico, John Le Carré, en 1961, cuando público Llamada para el muerto, un binado de espías y novela criminal. Desde sus tiempos de estudiante preuniversitario en Berna, en 1949, colabora con los servicios de Inteligencia de sus país, asistiendo a reuniones de grupos de izquierda, e informando sobre posibles participantes británicos, checos y húngaros. Crecía el miedo al monstruo soviético. Empezaba la Guerra Fría. Durante su servicio militar en Austria el joven Cornwell interrogó a los refugiados que cruzaban ilegalmente la frontera para huir del territorio bajo hegemonía rusa. En Oxford siguió disfrutando de lo que le criticaba a Philby: las emociones de la doble vida. Frecuentó el club comunista de la universidad. Hizo amigos entre sus condiscípulos izquierdistas. Informaba al MI5, los servicios de Contraespionaje interior. “Hice cosas moralmente repugnantes, pero necesarias”, declararía más tarde. Pidió el traslado al MI6. La inteligencia en el exterior, y se vio en la embajada de Bonn, disfrazado de diplomático

Fuente: Revista Mercurio/ IGNACIO VIDAL-FOLCH .

 

Expedición Aconcagua 2016. Crónica del 10-12-2016

Hola, a continuación os dejamos un breve texto, así como unas imágenes que nos han enviado los expedicionarios al Aconcagua. Todo va muy bien, sobre lo que estaba previsto.

Hola.  Desde el campo base con una nevada impresionante hemos subido al campo Canadá.  Mañana  domingo  tiramos hacia arriba para no bajar. Tenemos previsto ataque  a cumbre jueves o viernes.

FUENTE: CENTRO CULTURAL Y EXPEDICION AL ACONCAGUA 2016 .

Expedición Aconcagua 2016. Valderredible en el pico más alto de América del Sur

ROBERTO CEBALLOS Y JOSE ANTONIO ALVAR A PUNTO DE EMBARCAR  EN EL ADOLFO SUAREZ MADRID-BARAJAS.

La bandera de Valderredible estará, si todo va como está previsto, en el pico más alto de América del sur.

En la mañana de hoy viernes día 1, Roberto Ceballos y José Antonio Alvar han partido para Argentina con un objetivo: tratar de hacer cima en el Aconcagua (6.962 metros), que se encuentra ubicado en la provincia de Mendoza en Argentina.

En la medida que a Roberto le sea posible comunicarnos sus avances, los publicaremos en el blog.

Desde el Centro Cultural de Valderredible les deseamos el mayor de los éxitos.

Os dejamos unas imágenes de los momentos previos al embarque.

Roberto y José Antonio con la bandera de Valderredible
Roberto Ceballos.

– GALERIA DE IMAGENES –

 

Fuente: Centro Cultural de Valderredible.

Cuatro ventanas al drama humano

La muestra ‘Testigos del olvido #2’ se inaugurará este otoño en Santander, dentro de la apuesta fotográfica de la Fundación Caja Cantabria, reúne el retrato de «crisis humanas desatendidas de nuestro tiempo» a través de la mirada solidaria de Médicos Sin Fronteras

La exposición, que cerrará el año en el Casyc, vuelve a ratificar la apuesta de la entidad por la fotografía a través de diversas muestras

Un largo conflicto plagado de extorsiones, desapariciones y asesinatos./Juan Carlos Tomasi

El objetivo, el punto de mira, la perspectiva, el plano y la mirada coinciden en este caso en un mismo foco: hacer visible lo invisible. Es testimonio y compromiso, crónica e implicación, sentido mediático y solidaridad. Las fotografías realizadas por el reportero gráfico Juan Carlos Tomasi configuran la serie producida por Médicos Sin Frontera. Un retrato del rostro humano tras el sufrimiento diario, la violencia y el abandono mediático que padecen quienes viven en cuatro de los lugares más devastados de la tierra: Territorios Palestinos Ocupados, Níger, Etiopía y Colombia. Acompañado por reconocidos escritores como Martín Caparrós (Palestina), Santiago Roncagliolo (Níger), Laura Restrepo (Etiopía) y Manuel Rivas (Colombia), el fotógrafo se internó en ese «olvido constante para conocer la voz de los protagonistas de esas historias de las que la gente apenas habla».

La Fundación Caja Cantabria exhibirá ese itinerario fotográfico de Tomasi con textos de esos cuatro grandes narradores y periodistas en lengua española. La Sala de Exposiciones del Casyc acogerá la exposición bajo el epígrafeTestigos del olvido #2, que será inaugurada el próximo 1 de diciembre por Médicos Sin Fronteras (MSF), cita que abre una ventana a cuatro crisis humanas desatendidas de nuestro tiempo.

La exposición, que podrá visitarse hasta el próximo 30 de diciembre, acerca el rostro humano del sufrimiento, la violencia continua y el olvido mediático que padecen cuatro rincones del planeta con dramas humanos «trágicamente silenciados». Estos retratos del horror cotidiano son «un alegato contra la indiferencia, una apuesta por el compromiso con los seres humanos que viven sometidos a la violencia, la enfermedad y la exclusión extrema en los rincones abandonados del mundo».

La muestra

Testigos del olvido. Del 1 al 30 de diciembre. Sala de Exposiciones Casyc. C/ Tantín, 25. Santander. Lunes a sábado de 11 a 13 h. y de 18 a 21.00 horas.

Contenido. Miradas y retratos sobre los territorios Palestinos Ocupados, Níger, Etiopía y Colombia–, narrados por Martín Caparrós, Santiago Roncagliolo, Laura Restrepo y Manuel Rivas, quienes viajaron al limbo del olvido acompañados del fotógrafo Juan Carlos Tomasi

La muestra se compone de fotografías, de extractos de los cuatro reportajes y de un vídeo que vertebra la narración tanto de las problemáticas específicas de estas crisis como de los procesos creativos de Caparrós, Roncagliolo, Restrepo y Rivas: Los cuatro narran desde el terreno, en primera persona, con un enfoque literario y periodístico a la vez, y otorgando todo el protagonismo a quienes sufren estas crisis. La muestra se estructura en este sentido en cuatro apartados, cada uno de ellos centrado en un contexto:

Territorios Palestinos Ocupados, con Martín Caparrós, Premio Planeta Argentina, viajero incansable, presenció el conflicto latente en la ciudad cisjordana de Hebrón en junio de 2014, justo antes del recrudecimiento de los enfrentamientos entre Gaza e Israel. En los Territorios, «la normalidad es una violencia sorda que provoca graves consecuencias psicológicas y sociales en la población palestina».

Níger es retratado a través de Santiago Roncagliolo. El escritor y dramaturgo peruano se desplazó a un distrito rural del sur del Níger en julio de 2014, coincidiendo con el llamado periodo de escasez, ese trágico lapso en el que las familias agotan las reservas de sus graneros sin que la nueva cosecha esté todavía disponible. «Es un momento crítico en el que la desnutrición infantil, fenómeno lamentablemente endémico, se recrudece».

Etiopía, con Laura Restrepo se remonta al otoño de hace dos años cuando la escritora y ensayista colombiana fue testigo de la escasa atención médica disponible en la inmensa mayoría del país etíope. «Esta cruda realidad se traduce en escalofriantes estadísticas: cada 40 minutos muere una mujer durante el embarazo o el parto».

Las narraciones de los escritores Caparrós, Roncagliolo, Restrepo y Rivas sirven de apoyo al material audiovisual

En el caso de Colombia, Manuel Rivas, polifacético escritor y periodista coruñés se trasladó en noviembre de 2014 a la cordillera del Cauca para documentar las consecuencias de un largo conflicto plagado de extorsiones, desapariciones y asesinatos, cometidos sobre una población rural traumatizada e impotente frente a la dinámica de la violencia. Esta mirada puede servir de contraste ante una realidad que parece haber entrado en una marcha atrás definitiva hacia la paz tras los acuerdos recientes entre Gobierno y guerrilla

Las cuatro crisis fueron documentadas por el fotoperiodista, reportero y realizador audiovisual Juan Carlos Tomasi, quien lleva veinte años retratando los conflictos y desastres olvidados del mundo y a las personas que sufren en silencio sus consecuencias. Los escritores elaboraron sus crónicas con un enfoque literario y periodístico a la vez, con plena libertad y otorgando el protagonismo a las víctimas.

Esta muestra es la segunda parte del proyecto ‘Testigos del olvido’, lanzado por MSF, El País Semanal y el Instituto Cervantes entre 2009 y 2010, y que también dio lugar a una exposición que en su itinerario durante esta década ha logrado una excelente acogida en las numerosas ciudades en que ha sido expuesta.

Este otoño el Casyc mantiene abierto otro itinerario e inventario gráfico, a modo de álbum de la inmediatez, convertido en memoria representativa. La muestra ensalza la fotografía como vínculo social, ojo del mundo, espejo contemporáneo y crónica documental. ‘Click26’ da nombre a la segunda edición del proyecto fotográfico que reúne en una muestra las mejores imágenes de 2015 publicadas por los fotoperiodistas cántabros a lo largo de todo el mundo, y que podrá visitarse hasta el próximo 23 de noviembre. A través del trabajo necesario y profesional de la fotografía como relato del mundo cotidiano, de la actualidad, la noticia, lo idéntico e insólito, del hallazgo y el hito, el hecho y el documento, se reúnen ahora veintiséis miradas exponenciales del fotoperiodismo de Cantabria.

La Fundación de la Caja ha continuado su actividad desarrollada durante una década de imágenes, un proyecto cuya identidad sirvió para fusionar lo didáctico y lo creativo, el aprendizaje y el lenguaje visual plasmados en el espíritu de Casyc Foto Polientes. Una doble exposición reflejó el pasado año su legado, con Polientes y Santander como referentes, tras diez años de labor creativa y formativa con Pablo Hojas al frente. La fotografía como lugar de encuentro y eje del relato ha sido el territorio fértil por el que pasaron decenas de profesionales y aficionados

PALESTINA

La normalidad es una violencia sorda que provoca graves consecuencias psicológicas en la población

Fuente: EL DIARIO MONTAÑES/GUILLERMO BALBONA .