Archivos Mensuales: mayo 2018

Cuando lo entrañable se hace realidad: Tavio

¿Como era uno de los primeros modelos de mochila? ¿Qué comían los pastores hace muchos años cuando iban a pastorear? ¿Cómo se cuidaba el ganado en las cabañas? ¿Se podía llamar con un campanu a las abejas? Todo esto y mucho más nos lo cuenta Tavio  del pueblo de Navedo en Peñarrubia-, en poco más de cuatro minutos.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.
Gracias a Carmen Diego de Lafuente de Lamasón por presentarnos a Tavio.

Stevie Wonder & John Legend: the show must go on!

Stevie Wonder & John Legend…¡uuufff! enorme video donde en el minuto 1:36″ interpretando “The way you make me feel” en homenaje a Michael Jackson, a Stevie Wonder le puede la emoción, y tiene que dejar de cantar unos instantes, pero ya sabéis “el show debe continuar”, y continua. ¡Disfrutadlo!

(clic sobre la imagen para ver el video, clic en play; botón derecho “activar sonido”)

Stevie Wonder & John Legend. Homenaje a Michael Jackson
FUENTE:  NUESTRA PAGINA DE FACEBOOK DEL CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE / YOUTUBE.

80 años después, Amelia Earhart sigue volando

Un estudio forense establece que los huesos hallados en un atolón del Pacífico pueden ser los de la legendaria aviadora desaparecida en 1937.

Amelia Earhart lleva 80 años en el aire. Desde su desaparición el 3 de julio de 1937 en el Pacífico, el misterio de la aviadora estadounidense no ha dejado de sumar incógnitas. La última ha llegado de la mano de un estudio publicado esta semana en la revista Forensic Anthropology. La investigación sostiene que unos huesos hallados en el atolón coralino de Nikumaroro tienen una alta probabilidad de corresponder a la pionera. “Los análisis revelan que los restos se asemejan más a ella que al 99% de individuos, afirma Richard Jantz, profesor emérito de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee.

El trabajo ha hecho pensar que el enigma toca a su fin. La última vez que se vio a Earhart con vida fue el 2 de julio de 1937 al despegar con su Lockheed Electra bimotor del aeródromo de Lae, en Papúa Nueva Guinea. Empeñada en dar la vuelta al mundo, la aventurera, de 39 años, se disponía a completar una etapa de 4.000 kilómetros hasta la Isla Howland, entre Australia y Hawái. Veinte horas después de tomar vuelo, emitió su último mensaje. “Vamos en línea norte-sur”. Luego no se supo más. La legendaria aviadora, la primera mujer que había sobrevolado el Atlántico y cuya fama iba camino de eclipsar a Charles Lindberg, se había perdido para la historia.

Durante décadas, las hipótesis sobre su muerte se han multiplicado. Cada nuevo indicio ha sido recibido con atención mundial. Lo mismo ha ocurrido con el aporte del profesor Jantz. De ser ciertas sus conclusiones, los últimos momentos de la pionera podrían quedar explicados. Earhart, incapaz de completar su trayecto, habría alcanzado las proximidades de la isla de Nikumaroro y allí, no se sabe si sola o acompañada por su copiloto, Fred Noonan, habría fallecido. Una imagen de enorme romanticismo que casa con las hipótesis de los seguidores de este caso, empeñados en rechazar las conclusiones a las que llegó el Gobierno de EE UU y que sostienen que el aparato se estrelló en el océano por fallo mecánico o falta de combustible, y que el cuerpo se hundió en las aguas de Pacífico.

Muchas han sido las expediciones enviadas a la zona en los últimos años para demostrar lo contrario. Casi todas han tenido como referente Nikumaroro. El atolón, que ha registrado capítulos esporádicos de ocupación, estaba en las fechas del accidente deshabitado. Las diferentes exploraciones han rescatado objetos de los años treinta, desde zapatos y frascos de maquillaje hasta navajas. Pero ninguno ha aportado la pista que permita dar la vuelta a la versión oficial. No hay trazas de ADN ni elementos que se puedan atribuir a Earhart. Ni siquiera los huesos que han alumbrado la nueva esperanza se consideraban de ella.

Las muestras óseas fueron halladas en el atolón en 1940. Yacían junto a una botella de Benedictine y la caja de un sextante. Rápidamente fueron enviadas para su análisis forense a las Islas Fiji, donde se determinó que correspondían a un hombre. Luego, con el paso del tiempo, se perdieron.

En su investigación, el profesor Jantz, al no poder contar con los restos (cráneo, húmero, radio, tibia, fíbula y fémur), se ha limitado a los apuntes técnicos tomados por los especialistas de 1940. En el camino ha tenido que enfrentarse también a otra revisión, efectuada en 2015, y que validaba los primeros resultados.

Estos obstáculos no han desanimado a Jantz. Por el contrario, el profesor considera que las metodologías empleadas no fueron las correctas, y tras un exhaustivo examen y con ayuda de fotografías de la aventurera ha establecido el posible vínculo. “Sentí que podía aportar algo nuevo al caso y me lancé”, explica a EL PAÍS.

No se trata de un paso definitivo. Ni siquiera de un avance sustancial. Es otra hipótesis más. Puede ser o no. El propio antropólogo forense lo admite: “Esto no ha terminado, muchos no van a reconocer mis hallazgos y van tratar de negarlos”. Pero nada de ello ha importado. Ha bastado que hubiera una posibilidad para que la esperanza volviera a echar a volar. Ochenta años después.

FUENTE: DIARIO EL PAIS / J.M. AHRENS .

Así es la ‘sopa de plástico’ que asfixia al mundo (y no es ninguna tontería)

Plastiglomerado: es el nombre oficial de un nuevo mineral que no existía antes en la naturaleza, pero es ahora frecuente. Fue descubierto en 2014, en la playa Kamilo, de la isla de Hawái, y lo forman sedimentos y desechos plásticos. En la era actual, dominada por la acción de los seres humanos, “los peligros de la producción y uso indiscriminado de este material sintético, derivado de la industria petroquímica, nos perseguirán durante siglos”, dice el politólogo holandés Michiel Roscam Abbing, autor del Atlas de la Sopa de Plástico del Mundo, recién publicado. El primer ejemplar ha sido entregado a Karmenu Vella, comisario europeo de Medio Ambiente, y señala que solo un tratado internacional podrá contener un producto hoy inseparable de nuestra vida cotidiana.

“Los océanos cubren el 71% de la superficie de la Tierra, y existe la creencia errónea de que solo hay islas de plástico flotando por ahí (…) cuando lo cierto es que está por todas partes: en tierra, mar y aire. Su acumulación y fragmentación es tal, que los daños derivados del plástico superan sus beneficios”, asegura Roscam Abbing. Experto en medio ambiente y miembro de la Plastic Soup Foundation (Ámsterdam), pone un ejemplo gráfico para ilustrar una lucha que es de todos: productores, gobiernos y consumidores. Es la famosa imagen del caballito de mar con la cola enroscada en un bastoncillo para el oído, que delata la responsabilidad mal compartida. La tomó el fotógrafo Justin Hoffman, residente en Canadá, mientras buceaba en Indonesia, y aparece entre las ilustraciones del Atlas. “Podría haberse evitado”, dice el escritor. “Los bastoncillos plásticos van al retrete, y directos a las aguas superficiales y las playas. Cuando el fabricante podría hacerlos de cartón o madera. Pero son más caros”

En el texto se indica que en una playa cualquiera del Reino Unido, hay un promedio de 24 de estos bastoncillos por cada 100 metros. Otros datos: en Estados Unidos, se tiran a la basura 2,5 millones de botellas de plástico a la hora; cada minuto, se usa en el mundo un millón de bolsas de plástico. Y lo peor de todo, en su opinión. Los envases pequeños, fabricados con diversos tipos de plástico, porque son útiles solo un momento. “En los países en desarrollo, la publicidad del champú se suele hacer así, dado el diferente poder adquisitivo de la gente. Se acumulan en grandes cantidades, y podría fomentarse otro tipo de fabricación y consumo más responsable, desde la propia empresa, con envases reutilizables”. En cuanto al pan, “se ha perdido la costumbre de llevar las bolsas de tela de toda la vida, y lo ponen en otras de plástico, destinadas a la basura”, añade.

Una buena idea para reducir la fabricación y uso de los plásticos es el tatuaje de la piel de frutas y verduras con láser. “Es seguro y sostenible, mantiene el etiquetado obligatorio y está aprobado por la UE. España es pionera en esta tecnología (Laserfood, Valencia) y ahorra envoltorios porque la información esencial se imprime en la piel”. Con fotos de esta contaminación en cultivos, fondos marinos, desagües, y cualquier otro medio o superficie imaginable, el Atlas recuerda que todos los plásticos se degradan. Sus partículas, imposibles de recoger, son ingeridas por humanos y animales. “Un peligro enorme: entran en organismos vivos e ignoramos sus efectos”. De todos modos, aunque la producción responsable, el manejo sostenible de tierra y aguas, y el reciclado y la cooperación entre sector público y privado son esenciales, la sopa de plástico supera las barreras nacionales Y hay una laguna legal. “Nada menos que la falta de un tratado internacional en el marco de Naciones Unidas dedicado a contener la sopa misma”, el consejo que cierra el Atlas.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / ISABEL FERRER .

En el lugar más seco del mundo también hay vida

Hallan bacterias, hongos y virus en áreas del desierto de Atacama donde no llueve en años.

Desierto de Atacama

En marzo de 2015, azuzada por el fenómeno climático de El Niño, la lluvia cayó en el desierto de Atacama (Chile) como no lo había hecho en 40 años. Fueron unos pocos milímetros que no le quitaron la categoría de lugar más seco del planeta (dejando aparte la Antártida). Pero sirvieron a un grupo de científicos para confirmar la existencia de microorganismos autóctonos bajo la superficie. Encontraron bacterias, hongos y virus. Los investigadores piensan que si la vida resurge en un lugar tan extremo como el Atacama, ¿por qué no la va a haber en Marte?

“Ya teníamos decidida la misión, tomando muestras desde las zonas más húmedas [en la costa del Pacífico] hasta las más áridas. Pero tuvimos la extraordinaria suerte de que llovió”, dice el microbiólogo del Centro de Astrobiología (CAB) y coautor del estudio, Víctor Parro. Investigadores de este centro, dependiente tanto del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) como del CSIC, junto a expertos chilenos en organismos extremófilos y científicos de otras instituciones, aprovecharon la fuente de vida que siempre es el agua para estudiar la que había en el Atacama.

El desierto chileno, de más 100.000 km2 de extensión, recibe una precipitación media anual de 20 mm de agua, lo que provoca un espectacular florecimiento en sus márgenes. Pero hay zonas donde la lluvia aparece de década en década. La radiación ultravioleta es también muy elevada. Además, a lo largo de millones de años, la desecación y la atmósfera han provocado que la tierra casi sude sal. Más aún, aunque hay mucho mineral, apenas hay materia orgánica de la que puedan vivir los microorganismos.

Los investigadores han encontrado evidencias de la existencia de fagos, los virus de las bacterias

“Pero la vida aprovecha el evento más pequeño de humedad para regenerarse”, comenta Parro. En efecto, los investigadores identificaron la presencia de bacterias, arqueas y hongos. Incluso, hallaron bacteriófagos, virus de bacterias. Todo un ecosistema. Aunque en el pasado se habían encontrado pistas de actividad bacteriana en los suelos hiperáridos del Atacama, se desconocía si estas células muertas eran autóctonas o habían sido llevadas hasta allí por el viento, como se ha comprobado en otras ocasiones y latitudes. “El reto era verlas metabólicamente activas allí”, añade el astrobiólogo del CAB.

Los autores del estudio, publicado en la revista PNAS, tomaron muestras de seis zonas del desierto un mes después de las lluvias. Comprobaron que tanto la abundancia como la diversidad bacterianas eran mayores en las arenas recogidas junto al mar y que ambas iban reduciéndose a medida que la sequedad aumentaba. Pero incluso en las localizaciones de María Elena o Yungay, con humedades relativas de menos del 15%, encontraron diversas especies de bacterias. Los investigadores regresaron a los mismos lugares en 2016 y 2017. Aunque la actividad ha descendido de forma notable, aún hay restos de vida.

La secuenciación del material genético bacteriano obtenido en los suelos del Atacama permitió identificar una serie de genes relacionados con estrategias para mitigar el estrés hídrico y la radiación ultravioleta. Algunas de las bacterias tienen una gran capacidad para reparar el ADN. Y otras, como varias pertenecientes al filo de las Firmicutes, dan paso a la siguiente generación por medio de esporas que pueden permanecer latentes pero viables durante miles de años.

Los investigadores se refieren a esta capacidad como vida transitoria, un concepto que le parece novedoso a la ecóloga de la Universidad de Granada, Isabel Reche. “Los microorganismos se activan ante pequeños eventos de humedad y luego se desactivan tras la pérdida de la misma”, dice esta investigadora, que no ha intervenido en este estudio.

Para el análisis de las muestras, además de secuenciación masiva de ADN, los científicos usaron un chip detector de vida. Desarrollado en el CAB, es un biosensor inmunológico con más de 200 anticuerpos para detectar otros tantos microorganismos. La idea de sus creadores es que este chip acabe a bordo de alguna misión espacial en búsqueda de vida extraterrestre, por ejemplo, en Marte.

“Además de las implicaciones que tienen estos resultados para nuestro conocimiento sobre los límites de la vida en ambientes hiperáridos, los resultados de este estudio indican que el desierto de Atacama puede ser un buen modelo de estudio para abordar la posible presencia de vida microbiana en Marte, donde las condiciones aún son más extremas”, opina el director del Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global en la Universidad Rey Juan Carlos, Fernando Maestre, que no ha intervenido en el estudio de Atacama.

Tanto la desecación como la radiación solar provocan daños en el ADN similares

A diferencia de en el desierto chileno, en Marte no llueve, aunque sí hay agua bajo la superficie. Además, la radiación complica mucho la presencia de vida. Sin embargo, unos centímetros por debajo de la superficie ni la mayor parte de la radiación ionizante ni el viento solar llegan. Además, como recuerda Maestre, “sabemos que tanto la desecación como la radiación causan patrones de daño en el ADN similares, por lo que se ha considerado que los mecanismos celulares que tienen los microorganismos para sobrevivir a los períodos de desecación pueden también conferirles resistencia adicional a las radiaciones”.

Si es así en la Tierra, también puede serlo en Marte. “Nuestra investigación nos muestra que si la vida puede salir adelante en el ambiente más seco de la Tierra, hay muchas opciones de que haya encontrado una manera parecida de hacerlo en Marte”, comenta el investigador del Centro de Astronomía y Astrofísica de la Universidad Técnica de Berlín (Alemania) y principal autor del estudio, Dirk Schulze-Makuch. “Sabemos que hay agua helada en la superficie marciana y recientes investigaciones han sugerido la existencia de nevadas nocturnas y otros eventos de aumento de la humedad”, añade. Y, como se ha visto en el desierto de Atacama, la vida vuelve con el agua por poca que sea y por mucho tiempo que pase.

FUENTE: DIARIO EL PAIS / MIGUEL ÁNGEL CRIADO .

Delacroix al completo en el Louvre

El museo parisiense refleja la totalidad de la trayectoria del pintor en la primera exposición que le dedica en medio siglo y reivindica su producción tardía.

En el panel que da la bienvenida a la gran muestra que el Museo del Louvre dedica a Eugène Delacroix, aparece una pregunta que pone en duda su propia necesidad. ¿Qué queda por decir de uno de los artistas más aclamados de los últimos siglos, cuyos lienzos figuran entre los más visitados en esta misma pinacoteca, y cuya influencia parece extenderse de Monet a Van Gogh y de Cézanne a Picasso? El director del departamento de pintura del Louvre, Sébastien Allard, da una posible respuesta al inicio del recorrido. “En realidad, a Delacroix lo conocemos de manera fragmentaria. Pasada la primera década de su carrera, cuando realizó los cuadros que le confirieron la gloria, su obra sigue siendo desconocida e incomprendida. Faltaba un relato que diera unidad al conjunto de su producción”, apunta Allard, comisario de una exposición que podrá verse en París hasta el 23 de julio. Es la primera vez que el Louvre le dedica una monográfica desde 1963. En otoño, la muestra viajará al Metropolitan de Nueva York, aunque en versión reducida: solo algo más de la mitad de las 200 obras presentadas en la capital francesa cambiarán de orilla.

La segunda sala de la muestra concentra, en pocos metros cuadrados, todos los cuadros que convirtieron a Delacroix en un artista famoso. Por ejemplo, gigantescos formatos como La barca de Dante, La matanza de Quíos y, en especial, La libertad guiando al pueblo, fresco sobre la Revolución de 1830 que pintó solo unos meses después de que se produjeran los hechos, vinculando la actualidad política a la pintura histórica. Los tres cuadros fueron comprados por el Estado, sediento de nuevos talentos tras el final del Imperio napoleónico. “Durante los primeros años de la Restauración, de manera paradójica, se tomaron más riesgos que bajo el Imperio. Los museos franceses se quedaron sin los cuadros expropiados durante las campañas del ejército. Y ese hueco se llenó con el arte contemporáneo”, explica Allard.

Delacroix se impone entonces como jefe de filas de la nueva pintura francesa, puesto vacante tras la muerte prematura de Géricault y el exilio de Jacques-Louis David. En cada Salón oficial, el joven pintor divide a la crítica. En algunos casos, se escandaliza, como con el suicidio orgiástico de La muerte de Sardanápolo y sus enfáticas descripciones de objetos, telas, alhajas y cuerpos mestizos. El pintor Gros llegará a denunciar “la masacre de la pintura” que encierran sus colores carnales y exuberantes claroscuros. En cambio, el crítico Baudelaire, su mayor admirador, lo tildará de “excelente dibujante, prodigioso colorista y compositor ardiente”, capaz de producir “una mezcla admirable de solidez filosófica, ligereza espiritual y entusiasmo ardiente”. Delacroix se convierte en una estrella. “La estrategia de la provocación funciona. En ese sentido, es un pintor muy moderno: entiende que es la opinión pública la que determina la reputación de un artista”, apunta Allard. Provocador y dandi, Delacroix encarna al pintor romántico por excelencia. “Si entendemos por romanticismo la libre manifestación de las impresiones personales y la repugnancia por las recetas académicas, entonces debo confesar que no solo soy romántico, sino que ya lo era a los 15 años”, dejará dicho.

Lo más interesante empieza a media exposición, especialmente centrada en la segunda mitad de su trayectoria, todavía mal conocida. En el apogeo de su gloria, Delacroix hace borrón y cuenta nueva. Se pone a pintar composiciones florales tan tétricas que no encontraron comprador —y a las que incluso Baudelaire tildó de “cuadros de comedor”—, duelos ecuestres que parecen traducir sus tumultos interiores, pinturas religiosas repletas de figuras patéticas y cuadros a medio camino entre la realidad histórica y la ficción de la literatura más culta, denostados por el público de su tiempo. Elevado a la categoría de genio mucho antes de morir, Delacroix se pasó el resto de su vida haciendo lo contrario de lo que se esperaba de él. “El único gran pintor con un recorrido similar sería Picasso”, opina Allard. “Delacroix adopta la vía experimental y reafirma su singularidad y su originalidad, confiando en la fuerza expresiva de su pintura”. El propio pintor lo resumiría diciendo que su misión consistía en enfrentarse a “la infernal comodidad que proporciona la brocha”.

“La fría exactitud no es arte”

En su etapa madura, el artista desdeñó la nueva moda surgida de la mano de una nueva generación de pintores realistas, a los que encabezó Courbet, a quien Delacrroix llegó a acusar de crear obras “vulgares e inútiles”. De Millet tampoco tuvo mejor opinión: “Forma parte de esa pléyade de artistas barbudos que participaron en la Revolución de 1848, creyendo que habría una igualdad de talento igual que existe una igualdad de fortunas”. Para Delacroix, copiar la realidad no servía estrictamente de nada. “Todo el mundo visible es solo un almacén de imágenes y signos a los que la imaginación concede un lugar y un valor relativos. Es una especie de alimento que uno debe digerir y luego transformar”, reza otra de las frases de su diario. “La fría exactitud no es arte. El ingenioso artificio es el arte en su conjunto”.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / ALEX VICENTE .

Actualizarse. Un delicioso artículo de Ana Merino.

Con motivo del día del libro 2018, rescatamos el artículo que veréis a continuación escrito por Ana Merino, sencillamente ¡¡excelente!! diciendo con gran delicadeza muchísimas cosas.

Tecnología, obsolescencia programada, consumismo… la autora refleja con suma maestría ventajas y des-ventajas de nuestro tiempo. ¡Una delicia leerlo! y otra añadida, reflexionar sobre él.

Vivo con cuatro cosas y muchos libros. Las aplicaciones neurológicas de mi cerebro se renuevan leyendo

Me aferro a los objetos y me resisto a renovarlos. Si mis electrodomésticos aguantan mi cocina, puede hacerse nonagenaria conmigo. Mi teléfono móvil ya tiene cuatro años y me abruma la idea de tener que cambiarlo por otro. Sirve para lo indispensable y aunque a veces se congela y le fallan algunos detalles por culpa de la obsolescencia programada que le acecha, resiste con mucha elegancia. Celebro con chascarrillos la plenitud de las cosas que los cálculos consumistas han querido que se rompan y aguantan más allá de sus fuerzas.

Me gusta vivir con cuatro cosas indispensables y que envejezcan conmigo. La ropa de algodón se vuelve amorosa con el uso. Los zapatos se desgastan por los talones, pero son tan cómodos que prefiero un pequeño arreglo del zapatero antes que abandonarlos y cambiarlos por otros nuevos. Por otra parte, me impresionan y aplaudo los adelantos tecnológicos. Cuando voy al dentista contemplo con sorpresa las nuevas máquinas y sus avances. Disfruto con las noticias sobre el progreso tecnológico hermanado con la ciencia que ayudará a los médicos a curar y a diagnosticar bien muchas enfermedades. Viajo en trenes de alta velocidad y me emociono con tantos avances buenos que nos facilitan la vida.

Pero en el día a día no necesito muchas cosas. Mi teléfono móvil o mi ordenador podrían envejecer conmigo tranquilamente si les dejaran ser como los objetos de antes, que se construían para durar. Por otra parte, soy incapaz de bajarme bien las nuevas aplicaciones, que ya no se entienden con unos aparatos que ahora resultan antiguos. Pero yo no quiero jubilarlos, todavía funcionan a su manera. Cumplen con su esencia y deben durar hasta el final.

Me cuesta deshacerme de las cosas que han pasado tantas horas conmigo. Las camisetas descoloridas, los platos levemente descascarillados por el borde, los jerséis llenos de bolas, los pantalones vaqueros a punto de ceder por las pantorrillas, el abrigo de hace quince temporadas, la comodidad sobre mi cuerpo. Tal vez soy un prototipo de persona de otro tiempo, pero soy inmensamente feliz cuando llega la tarde y desconecto de la realidad tecnológica y me acomodo en un sillón de orejas y me pongo a leer un libro. Lo confieso, actualizo mi vida con los libros, que voy sumando cada año a mis horas de placer, y se aposentan ufanos, una vez leídos, en mis estanterías. Vivo con cuatro cosas y muchos libros. Me actualizan los libros, las aplicaciones neurológicas de mi cerebro se renuevan leyendo. Me alegra la vida esa declaración de amor que esconde la buena literatura.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / ANA MERINO.

Los objetos con los que Miró esculpió su leyenda

El Centro Botín lleva a Santander un centenar de piezas representativas de todas las etapas del artista.

Huesos, cestos de arpilleras, botellas de vidrio, viejas tronas, un silbato, cajas de ensaimadas. Los restos de todo aquello que en algún momento formó parte de la vida de Joan Miró (Barcelona, 1893 – Palma, 1983) y luego habría de ser desterrado, se sitúa en la base sobre la que creó su fascinante obra escultórica, una forma de expresión artística y poética que definió su larga trayectoria de experimentación. A aquellos misterios consagra el Centro Botín de Santander la nueva exposición del espacio que sobrevuela la bahía de Santander: un conjunto de un centenar de obras producidas entre 1928 y 1982 y nunca antes reunidas que se podrán ver hasta el 2 de septiembre. Coproducida en colaboración con la Obra Social La Caixa, aspira a diseccionar el proceso creativo del artista al mostrar junto a las obras finales los materiales cotidianos que las inspiraron, los bocetos preparatorios y pruebas de los trabajos de fundición. El conjunto lo completan fotografías del artista y vídeos.

La parte científica viene avalada por la comisaria María José Salazar, una de las máximas expertas en Miró, y por Joan Punyet, nieto del artista y portavoz de la Successió Miró. El resultado es un inmenso bosque dividido en cinco miradores retrospectivos en los que se aprecia el afán permanentemente del creador por la experimentación.

Durante la presentación a la prensa en un día en el que el Cantábrico se mostró inclemente al otro lado de los grandes ventanales de la fundación, Punyet aportó algo de calidez al recordar a su abuelo como a un “padre maravilloso”. “Tuvo una hija, Dolors, mi madre, y cuatro nietos, dos de ellos fatalmente desaparecidos. En su vida había dos ámbitos separados por una línea endeble que a veces nos dejaba cruzar: la de la familia y la de su obra. Nunca paró de trabajar para encontrar un lenguaje universal que fuera la quintaesencia de la poética surrealista. Cada día, cuando salía a pasear, volvía cargado de tesoros que le servían para bucear en los sueños y descifrar para nuestra mirada las diferentes formas de comprender el arte”.

¿Y qué era lo que más sorprendía al niño de todo aquello con lo que el abuelo volvía a casa? “Los huesos y los esqueletos de animales muertos. Podían ser de perros, de cabras, de conejo… Todo le venía bien y todo ello lo colocaba y ordenaba luego en su estudio como parte de ensamblajes de obras futuras”.

“En el completo discurso que hemos podido armar, su vinculación a la tierra y a la naturaleza es una constante que recorre sus obras, por cierto tituladas todas en francés por él”, añadió Salazar, que ha dedicado el catálogo a Emili Miró, nieto mayor del artista. Con él, inició el proyecto de esta exposición hace años.

El relato arranca con La danseuse espagnole (1928), más una pintura o collage que una escultura, y termina en Personnage (1982), creada a partir de una servilleta que se llevó del restaurante barcelonés La Puñalada con 90 años ya cumplidos. Por el camino, aguardan hitos de su carrera como el grupo de bronces que inicia a finales de los 40 bajo el nombre de Femme, y que retoma periódicamente con insólitas mezclas de hueso, piedra y hierro; piezas monumentales, como Souvenir de la Tour Eiffel (1977), obra de tres metros de altura concebida con objetos ensamblados; o las esculturas pintadas de 1967. “Aconsejado por su entonces galerista, Pierre Matisse y antes por su amigo Giacometti”, recuerda Salazar, “se atrevió a llenar de color sus criaturas. Se expusieron en Nueva York y los coleccionistas se las quitaban de las manos”.

La mayor parte de lo expuesto es propiedad de la familia. Punyet Miró, su representante ayer en Santander, aseguró, con todo, que, en contra de lo que sucedió con la llegada del color a la obra de Miró, no se trata de renovar el interés del mercado por la escultura de su abuelo, sino de colocarla en el contexto de idóneo para apreciarla en su justa medida, gracias a una suma de piezas que considera “irrepetible”. “La cotización de la pintura de mi abuelo es muy superior a la escultura. Es otro mundo”, explica. “Nosotros queremos que difunda a fondo todo Miró. Este verano tendremos listo el catálogo de dibujos y el 1 de octubre el Grand Palais de París conmemora la antológica que le dedicaron en 1976. Será la mayor exposición que se le ha dedicado nunca a mi abuelo”, anuncia.

El capítulo de lo que queda de Miró por venir lo completa la puesta en marcha de la tercera fundación dedicada al artista. Estará en la masía familiar de Mont-roig (Tarragona), un lugar en el que se mostrará una selección de obras y en el que, a diferencia de Palma o Barcelona, no habrá exposiciones temporales. Las últimas noticias en torno al artista, al menos de momento, pasan por Madrid. Hablan de la creación de un eje Miró, que recorra la Castellana desde el Reina Sofía, museo al que la familia realizó una donación en 1985, la Fundación Mapfre, donde se exponen con carácter permanente 65 piezas del pinto, hasta el palacio de Exposiciones y Congresos, donde desde 1979 está uno de sus murales.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / ÁNGELES GARCÍA.