Archivos Mensuales: febrero 2019

Stradivarius, la historia del mejor violín del mundo

En Cremona se puede seguir el rastro de un excepcional talento, el constructor de los violines más famosos del mundo, instrumentos irrepetibles e iconos de incalculable valor.

Cremona, norte de Italia. Año 1657. Un joven cremonense llamado Antonio Stradivari es admitido como aprendiz de luthier en el taller de Nicola Amati. Quiere iniciarse en el oficio que ha dado fama a la ciudad por la pericia de sus artesanos bajo la supervisión de un maestro que ya estaba más que consagrado por aquel entonces, puesto que había contribuido en gran medida a mejorar la tradición instaurada por su abuelo, el gran Andrea Amati. Éste, a su vez, se había labrado un nombre reconocido en toda Europa gracias a los soberbios violines que salían de su taller desde mediados del siglo XVI, cuando Cremona no era más que otra ciudad italiana repleta de palacios renacentistas en torno a su glorioso Duomo del siglo XII.

A Amati se debe el mérito de haber logrado el diseño del violín moderno, un modelo imitado hasta la saciedad, así que no hay duda de que el talento de Stradivari fue a caer en las mejores manos. No se sabe mucho de aquel periodo de su formación, pero resulta obvio que Nicola Amati se esmeró en enseñar a su discípulo todo cuanto sabía sobre la elaboración de instrumentos, incluyendo los secretos más valiosos que había recibido de sus antepasados, tales como la receta para conseguir la mezcla adecuada del barniz, el toque de gracia con el que el luthier se la juega a todo o nada.

Seguramente ya desde el primer momento, Nicola supo calibrar la importancia de su tarea, que consistía ni más ni menos que en moldear el talento bruto de un genio sin igual que no tardaría mucho en desbancarle a él y en eclipsar al resto de los artesanos de la época. Por descontado, también a los venideros. De hecho, se tiene constancia de que en poco tiempo, Stradivari quien compartió sus años de pupilo con Andrea Guarnieri, otro de los más excepcionales luthiers de la historia, ya tenía los conocimientos necesarios para establecerse por su cuenta y una destreza divina que le reportaría el sólido prestigio del que gozó incluso en vida.

Cuando en 1684 murió el maestro Nicola Amati, el alumno aventajado heredó sus herramientas, modelos y formas, aunque únicamente significaron para él la plataforma desde la que despegar hasta alcanzar el olimpo de los luthiers. Tal es el grado de perfección que logró Stradivari en el proceso de construcción de instrumentos de cuerda que hasta la fecha ni siquiera las más modernas tecnologías han conseguido superarla.

Teniendo en cuenta cómo eran las reglas del gremio de luthiers de la escuela cremonense, durante aquellos primeros años a Stradivari únicamente se le permitiría trabajar en las últimas etapas de la construcción de los instrumentos. Por eso, el violín más antiguo del que se sabe con certeza que pasó por sus manos data de 1666 y es prácticamente la única pieza en la que especificaba ser alumno de Amati. De ahí en adelante, una vez que se consideró capaz de firmar sus propias creaciones, lo primero que hizo fue latinizar su apellido para hacerlo más universal y dotarlo de cierto prestigio. Y es con esa inscripción que reza Antonius Stradivaris Cremonensis Feciebat Anno... que se han ido pasando de unos propietarios a otros según los diversos avatares determinados a lo largo de más de dos siglos.

El precio de un Stradivarius es difícil de precisar, pero con toda seguridad no es inferior a un millón y medio de euros

Por supuesto, los años y los acontecimientos han hecho mella en muchas piezas, aunque de todas formas su valor se ha ido multiplicando en progresión geométrica. Después de todo, el balance es más que positivo: actualmente unos 600 afortunados comparten el privilegio de poseer los instrumentos que han sobrevivido hasta nuestros días del total de 1.200 que se calcula que pudo producir Stradivari a lo largo de su longeva vida, a razón de 24 por año contando para ello con al menos tres ayudantes. Algunos han llegado a ser tan famosos que tienen nombres especiales como el Stradivarius Dancla 1710, que ha brillado en manos del violinista Nathan Milstein; el Parke 1711, el favorito de Fritz Kreisler o el Delfin 1714, que perteneció al incomparable Jascha Heifetz.

Obras de arte
Como ocurre con las obras de arte, un Stradivarius es un Stradivarius de la misma manera que un Picasso es un Picasso. En este mercado, las creaciones de los más grandes cotizan al alza y por eso el precio de un Stradivarius auténtico es difícil de precisar, pero con toda seguridad no es inferior al millón y medio de euros, mientras que un violín de los que se construyen hoy en día en Cremona cuesta entre los 6.000 y los 12.000 euros y, por muy excepcional que sea, no tiene por qué superar los 30.000.

Técnicamente, un violín es un cuerpo hueco de 90 piezas que no debe pesar más de 280 gramos. Para su construcción se emplean madera de arce, de pino y de palisandro. Las medidas y todos los detalles del proceso de elaboración a estas alturas están perfectamente definidos y apenas hay lugar para florituras. Sin embargo, ni siquiera sirviéndose de las técnicas más avanzadas, nadie ha sido capaz de construir un violín que suene igual que un Stradivarius. Entonces cabe preguntarse qué es lo que hizo Stradivari.

Se dice que el secreto de su sonoridad está en la fórmula del barniz de resinas que el maestro aplicaba a sus violines

Para muchos el valor de su aportación reside en haber sido capaz de plasmar las medidas ideales del violonchelo y haberlo dotado de una belleza y pureza de líneas inauditas, una pureza que luego trasladó a los violines. El éxito total se lo dio la fabulosa sonoridad que consiguió arrancarles y que los caracteriza a todos aunque, según los expertos, ningún Stradivarius tiene la misma voz que otro. Cómo lo logró el maestro sigue siendo un misterio al que no faltan notas de leyenda. Todavía se está investigando si es cierto que a mediados del siglo XVII las condiciones climáticas propiciaron que los árboles en Europa crecieran menos y por tanto la madera tuviese unos nudos más gruesos y particularidades únicas que repercutieron en los la calidad de los instrumentos.

La teoría que más crédito ha obtenido hasta el momento es la que dice que el secreto está en la fórmula del barniz a base de resinas que aplicaba a sus violines, e incluso algunos se atreven a elucubrar y afirman que el ingrediente desconocido es en realidad la llamada “sangre de dragón”, una sustancia densa y roja que se obtiene de las palmeras malayas y cuya receta Stradivari tenía apuntada en la tapa de una biblia, desgraciadamente desaparecida. Hay quien habla también de simples insecticidas contra las termitas o de la importancia del proceso previo de tratamiento de la madera con agua, mediante el cual conseguía dilatar sus poros y que absorbiesen mayor cantidad de barniz. Exotismos aparte, de lo que no hay duda es de que perfeccionó la elegancia de la forma variando las dimensiones de los instrumentos y logrando esa sonoridad prodigiosa en la que confluyen las esencias de todos sus predecesores: fuerza, dulzura, poder y expresión.

 

Veinte años de revolución

Los instrumentos que construyó entre 1680 y 1700 responden a modelos alargados y ligeramente más estrechos de lo que indicaba la tradición hasta entonces. A partir de 1700 Stradivari ya no hizo más experimentos. Su volumen de negocio crecía cada día, y trabajaba con la satisfacción de haber alcanzado un nivel de perfección desconocido hasta entonces e insuperable hasta ahora.

Dos de sus hijos le acompañaban en su taller, al igual que otros empleados y aprendices más durante la que fue su época de oro, que se considera que abarcó los veinticinco años siguientes. Durante esta etapa, Stradivari era con diferencia el luthier más solicitado del momento y frecuentemente acudían a su bottega de Cremona los embajadores de diversos reyes europeos para encargarle instrumentos para sus orquestas.

Entre ellos Felipe V, para quien el maestro confeccionó el maravilloso quinteto del Palacio Real de Madrid compuesto por dos violines, viola y dos violonchelos que muchos expertos coinciden en calificar como los mejores del mundo.

Se sea o no devoto de la música, un viaje a Cremona merece la pena para vivir la experiencia de encontrarse con la realidad de este delicado oficio días y pasmarse ante la minuciosidad de su trabajo. Estos artesanos con alma de artistas que trabajan aquí y que no suman más de 150 tienen sus bottegas repartidas por toda la ciudad, llegan de cualquier parte del mundo como si hubiesen escuchado en su interior una llamada. La de un arte que les dirige directamente al único lugar en el mundo en el que ya en el siglo XXI, el que tanto daño está haciendo a su oficio con la industrialización masiva, se pueden dedicar dignamente a consumar su sueño de continuar con la fabricación artesanal de instrumentos tal y como hacía Stradivari más de dos siglos atrás. Muchos se forman durante cinco años en la Scuola Internazionale di Liuteria, ubicada en Cremona desde el año 1937, cuando se cumplió el segundo centenario de la muerte de Stradivari.

Después, la gran mayoría regresan al terminar sus estudios a sus lugares de origen para establecerse como restauradores, un trabajo que tiene mucha más demanda. Los que se quedan lo hacen para sumergirse en una rutina que está marcada por otro ritmo, el que dictan las más de dos mil horas que precisan sus manos para obrar el milagro de convertir unos pedazos de madera en una obra de arte con voz propia, y acaso para soñar alguna vez con que han desvelado el secreto de Stradivari y que dentro de un tiempo sus violines sonarán como uno de los suyos, o de Amati, o de Guarnieri dell Gesú.
Devotos del arte en su estadio más sublime, su primer mandamiento es amar la música por encima de todas las cosas puesto que esa fue también la máxima de Stradivari. Si no, de qué otra manera podría pasar un año entero trabajando en las 90 piezas que componen un violín. O viajar a Bosnia y a Montenegro de vez en cuando a elegir palpando los troncos de madera de arce que convertirán en los fondos de sus violines. O enfrascarse durante días en la elaboración de su propio barniz a partir de resinas. Y cómo si no podrían entregar sus violines terminados a sus clientes a sabiendas de que están vendiendo con él una parte de su alma con las mismas bombaturas, formas y medidas que las del maestro Stradivari.
FUENTE: EL CONFIDENCIAL / ALICIA ARRANZ; FOTOS: JUAN SERRANO CORBELLA .

Homenaje a Mónica Rodríguez, la panderetera de Olea

  • La Consejería de Educación, Cultura y Deporte participa en el acto con la publicación de un CD que recoge su amplio repertorio de folclore campurriano
  • El acto se celebrará este viernes en el Centro Social de Mataporquera

El Gobierno de Cantabria participará en el homenaje a la panderetera Mónica Rodríguez, natural de Olea, con la publicación por parte de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de un CD que recoge su amplio repertorio de folclore de la zona de Campoo. El acto, al que acudirá la directora general de Cultura, Eva Ranea, tendrá lugar, mañana viernes, en el Centro Social de Mataporquera (Valdeolea), a las 18:30 horas, y está organizado por el Ayuntamiento de este municipio.

 

 

 

 

 

 

Esta grabación se incluye en el Archivo de la Tradición Oral de Palencia, que desde 1986 viene recogiendo toda la música tradicional de dicha provincia castellana y desde 1992 el de la Montaña Palentina, donde se incluye Aguilar de Campoo, localidad donde en la actualidad vive la homenajeada. Durante este tiempo, se han realizado una considerable cantidad de entrevistas a los vecinos de dicha zona, muchos de ellos oriundos de Cantabria, y que han conservado el legado musical de la comarca.

Esta grabación (la número 23) se incluye en el Archivo de la Tradición Oral de Palencia, que desde 1986 viene recogiendo toda la música tradicional de la provincia y desde 1992 el de la Montaña Palentina

El CD fue editado con el N.º 23, bajo la dirección, producción y estudio de Carlos Porro, y es el primero en el que participa Cultura, con la financiación de una tirada de 500 ejemplares. Además, lleva incorporado un libreto de folclore musical cántabro de la zona de Valdeolea.

La grabación es un homenaje a la labor cultural de esta persona que durante muchos años ha conservado la música campurriana, enseñando y acompañando a grupos de Reinosa, a Solchu y Miriam, pandereteras de Fresno, además de algunas agrupaciones de Palencia, con algunos registros editados en grabaciones de radio y otras colaboraciones discográficas para televisión y documentales, actuaciones en festivales, entrevistas del periódico y encuentros de músicos tradicionales, etc.

Mónica Rodríguez es también depositaria de un rico acervo musical de tonadas, coplas y canciones populares aprendidas de la tradición cántabra y que fueron grabados cuando contaba 91 años. La fuerza de su voz y el dominio de la pandereta han hecho que el Archivo de la Tradición Oral de Palencia quisiera dedicar un CD a su obra, que se registró hace ahora tres años.

Un disco de gran valor etnográfico

El contenido de este disco presenta un amplio repertorio de bailes de pandereta, romances antiguos y coplas modernas, canciones para la boda o la enhorabuena de los novios, las marzas o las rondas aprendidos en Olea, muchas de ellas ya perdidas y olvidadas, por lo que es un documento de gran valor etnográfico.

Con esta edición singular, se pretende la difusión de la cultura tradicional del medio rural, en concreto la de la comarca campurriana, así como de la zona de la montaña palentina, ambas mantienen en común muchos usos y costumbres como así se manifiesta en este trabajo etnográfico.

Además de la propia homenajeada y de la directora de Cultura, asistirán al acto Fernando Franco González, alcalde de Valdeolea; Carlos Porro, coordinador del Archivo sonoro de la Fundación Joaquín Díaz de Ureña, Valladolid, y Amparo López Ortiz, directora del Museo Etnográfico de Cantabria.

Fuente : Vive Campoo / Olea .

 

El segundo crucificado de la historia

La arqueología solo ha identificado dos cuerpos de personas que hayan sufrido ese tormento en la antigüedad.

Por motivos sobre los que no es necesario extenderse mucho, sobre todo en los países de ámbito cristiano, la crucifixión es un tormento que aplicaban los antiguos romanos universalmente conocido. Sin embargo, las evidencias arqueológicas de esta dolorosa forma de ejecutar a un condenado son casi inexistentes. Hasta ahora solo se había descubierto un caso, un hombre llamado Yehohanan, que murió de esta forma atroz en el siglo I en Jerusalén, más o menos en la época de Jesús. Su cuerpo fue descubierto en 1968. Sin embargo, en Italia se ha identificado ahora un segundo esqueleto con muestras de haber sido crucificado.

Un artículo publicado recientemente por la revista Archaeological and Anthropological Sciences narra la historia del segundo crucificado que ha llegado hasta nosotros: se trata del cuerpo de un hombre de unos 30 años, que fue encontrado por casualidad durante unas excavaciones preventivas antes de la construcción de un gasoducto en Gavello, una localidad del norte de Italia, situada cerca del Delta del Po. Durante una década, estos restos han sido analizados por un equipo científico multidisciplinar.

A diferencia del cadáver descubierto en Jerusalén, en este caso no existe ningún dato sobre la identidad del desdichado. Solo que se trata de un cuerpo descubierto en una necrópolis romana en la llamada tumba número 7. “No había ningún otro material ni ningún objeto en la tumba que permitiese una identificación más precisa. Solo se encontró el esqueleto”, explican por correo electrónico Ursula Thun y Emanuela Gualdi-Russo, dos profesoras de la Universidad de Ferrara (Italia) que participaron en la investigación y que firman el artículo junto a otros tres autores. Thun es profesora del departamento de Humanidades, experta en prehistoria y antropología, mientras que Gualdi-Russo pertenece al departamento de especialidades biomédicas y quirúrgicas.

Los exámenes llevados a cabo en el cuerpo mostraron una herida en el talón derecho compatible con una crucifixión. Se trata de una lesión circular y transversal. “Como escribimos en el artículo, puede ser el segundo caso investigado que demuestra el uso de clavos en una crucifixión. Se trataba de un castigo muy complejo y no siempre se utilizaban los clavos”, explican las profesoras Thun y Gualdi-Russo. “En numerosos casos los condenados eran atados a la cruz utilizando sogas en vez de clavos, pero de esto no hay evidencias arqueológicas”, agregan.

Solo la movilización de un equipo multidisciplinar de dos universidades, las de Ferrara y Florencia, ha permitido llegar a esta conclusión porque era necesario mezclar los conocimientos históricos sobre la forma en que los romanos aplicaban este suplicio con los estudios antropológicos, para determinar qué puede causar ciertas lesiones en un hueso, en esta ocasión un clavo. En el caso del cuerpo descubierto en Jerusalén en 1968 todo fue mucho más claro porque entonces apareció no solo el clavo fundido después de 20 siglos con el hueso del talón, sino también pequeños restos de la madera de olivo con la que fue construida la cruz.

Rebelión de Espartaco

Aunque se han barajado muchas hipótesis, entre otras que se pensaba que los clavos de un crucificado tenían propiedades curativas y, por lo tanto, eran muy codiciados, sigue siendo un misterio el motivo por el que se han descubierto tan pocos cadáveres de víctimas de esta condena a muerte, tan común sin embargo en la antigua Roma. Como escribió en un artículo en la revista de Biblical Archeology Society Vassilios Tzaferis, el arqueólogo que descubrió el cuerpo de Yehohanan: “Si nos basamos en fuentes literarias antiguas, sabemos que decenas de miles de personas fueron crucificadas durante el Imperio romano. Sólo en Palestina, fueron miles. Sin embargo, hasta 1968 ni una sola víctima de esta horrible forma ejecución ha sido recuperada por la arqueología”.

La crucifixión no era un castigo romano: fue ampliamente practicada por asirios, fenicios y persas durante el primer milenio antes de Cristo. “Al final del primer siglo antes de Cristo, Roma adoptó la crucifixión como pena oficial para ciudadanos no romanos para algunas transgresiones. Al principio no era una forma de ejecución, sino un castigo”, escribe Tzaferis en el mismo artículo. Recuerda que Flavio Josefo habla de 800 víctimas crucificadas en un solo día durante la revuelta judía del año 7 de nuestra era y apunta que, en 71AC, 6.000 supervivientes de la rebelión de esclavos de Espartaco fueron sometidos al tormento de la cruz. Por no hablar, claro, de la muerte de Jesucristo. Sin embargo, la arqueología, hasta 1968 y 2018, había guardado un silencio sepulcral.

FUENTE: DIARIO EL PAIS / Guillermo Altares .

Nueve vecinos y una odisea: salvar el retablo que un ‘genio loco’ esculpió hace 444 años.

Quintanilla de Riofresno (Burgos) posee un excelente retablo del escultor renacentista Juan de Esparza. Los vecinos han lanzado una campaña para recaudar fondos y poder restaurarlo.

Restaurar un fantástico retablo renacentista de 35m² para luchar contra la muerte de Quintanilla de Riofresno. Esa es la misión que se han propuesto los últimos nueve habitantes de este pueblo de origen medieval enclavado en los páramos del norte de Burgos. No saben si en 15 años Quintanilla seguirá existiendo, pero una cosa sí tienen clara: van a llegar hasta donde haga falta para que su retablo mayor, la única joya que ha tenido el pueblo, perdure como testigo de su existencia. Necesitan 30.000 euros para que una empresa de restauración acometa la obra. Han recaudado y apalabrado algo más de la mitad. Ahora lanzan un grito de ayuda a todo aquel que desee ser mecenas de su iglesia del siglo XVI, dedicada a San Román.

Queremos que el retablo sea el legado de los últimos habitantes de Quintanilla a las futuras generaciones.

Juan de Esparza pululó entre 1563 y 1593 por los pueblos de Burgos en busca de encargos con los que sufragar las deudas causadas por la mala vida.

“Esparza se dedicó a la mala vida: el alcohol, el juego y líos de faldas. Vicios que no tenía dinero para mantener. Estuvo incluso preso en la cárcel por las deudas y le embargaron su casa en Burgos, que debió ser una buena vivienda. Vivía ahogado y ofrecía sus servicios por los pueblos pequeños de Burgos. Su nombre nunca fue relevante, pero en los últimos años los expertos están poniéndole en valor porque sus obras son realmente buenas. Si hubiera llevado otro tipo de vida, posiblemente habría sido un maestro de su época”, resume Castro, quien además de alcalde pedáneo es titulado oficial en Restauración de Patrimonio.

Así fue como Esparza llegó a un acuerdo con los vecinos de Quintanilla de Riofresno (entonces Quintanar de San Felices) y construyó el retablo mayor de la iglesia de San Román en 1575. En él pueden apreciarse distintas escenas de la Biblia muy bien ejecutadas a pesar de las grietas y los desconchones. “Hemos sido capaces de cobijar este retablo durante 444 años. Necesita cuidados y solos no podemos llegar. Con la restauración del retablo, queremos hacer un homenaje a nuestros mayores y dejar a los que nos sigan un ejemplo de trabajo en comunidad. El esfuerzo y la lucha por una ilusión”, dicen los vecinos en su carta de petición de ayuda. Por ahora no quieren hacerse ilusiones sobre la supervivencia de Quintanilla gracias a este retablo. Aunque soñar es gratis. “Esto no va a fijar población y el futuro es muy negro, pero quizá con un poco de suerte atraiga a aficionados al arte o a estudiantes y nos permita tener el bar abierto varios meses al año”, dice Castro.

Si algo tienen claro los vecinos es que los 30.000 euros en que se ha presupuestado la obra no van a salir de las cuentas municipales. Quintanilla de Riofresno es una pedanía de Sotresgudo y dispone de un presupuesto anual de 24.000 euros. “Si ya es poco dinero, no vamos a dejar de pavimentar una calle o arreglar unas cañerías por esto. Ante todo, hay que ser responsable”, subraya el alcalde pedáneo.

“Si dejamos morir esta iglesia, ya no nos queda nada. Aquí hay días en que por la carretera no pasa un coche. Puedes pasarte la tarde entera dando vueltas por el pueblo sin ver un vecino”, dice Dolores Castilla, una de las más mayores del lugar. Ella ha sido testigo de la agonía de Quintanilla. Medio centenar de habitantes que luego pasaron a 30 y ahora son nueve. “Y a veces no sabes ni si alguno se habrá ido del pueblo”. Quintanilla no ve un nacimiento desde hace muchísimos años. La escuela cerró hace más de 40 años. Se encuentra en mitad de los principales pueblos de la comarca (Villadiego, Sasamón, Melgar de Fernamental) pero cerca de ninguno de ellos.

La Iglesia decide pero no ayuda

Ironías del destino, si hace 444 años fue el pueblo quien pagó a Juan de Esparza la construcción del retablo, ahora vuelve a ser el pueblo quien pague su restauración. El Arzobispado de Burgos, propietario del retablo y teórico encargado de su mantenimiento, ya le ha dicho al alcalde que no tiene dinero para ello. La paradoja es que si los vecinos logran reunir el dinero, será el arzobispado, como propietario de la pieza, quien decida qué empresa se hace cargo. Incluso el dinero recaudado está yendo a la cuenta del párroco de Quintanilla. “Tengo fe en que podremos negociar con el obispado qué empresa es la más idónea”, espera Castro.

Tampoco la Diputación de Burgos da un céntimo para lo que considera una extravagancia. “Para eso no hay ayudas”, le dijeron secamente al alcalde. La asociación regional Adeco Camino ha prometido 8.000 euros de financiación, pero solo una vez la obra esté terminada y pagada y sin comprometerse con la fecha de pago. “Es dificílisimo, pero lo vamos a conseguir”, se conjuran los nueve de Quintanilla.

Ni el Arzobispado de Burgos, propietario del retablo, ni la Diputación Provincial ofrecen un solo euro.

De hecho, los vecinos han encontrado más sensibilidad en empresas que en instituciones públicas o en la Iglesia. Como el director de un concesionario de coches que, al recibir la carta de ayuda de Castro, decidió donar 1.000 euros sin conocer siquiera el pueblo porque el proyecto le conmovió. O la empresa en la que trabaja el propio alcalde, Gonvarri Burgos, que decidido aportar un importante granito de arena.

“Estos pueblos tienen un patrimonio muy valioso que se está deteriorando por la falta de cuidados“, advierte Castro. “Mucha gente no es consciente del valor que tienen los objetos de sus iglesias. Aquí mismo, hace unos años, se hizo la cubierta nueva y al retablo le cayó polvo, yeso y todos los restos de las obras. Nadie se había molestado en taparlo”.

Mucha gente no es consciente del valor que tienen los objetos de sus iglesias.

Según el informe preliminar de Hispania Nostra: “Su estado de conservación es irregular. Desde el punto de vista estructural no hay desajustes importantes, pero en lo referente a otros aspectos como el estado del soporte, la capa de preparación, la policromía y la capa de protección sí aparecen zonas con importantes deterioros o pérdidas. La degradación debe minimizarse antes de que los daños sufridos sean de mayor magnitud”.

Faltan 30 días para que termine el plazo de la campaña de micromecenazgo y 15.000 euros por reunir. Aunque desde el pueblo advierten: “Si nos quedamos a poco para los 30.000 euros, apretaremos hasta conseguirlo. Y si nos falta mucho, seguiremos intentándolo hasta alcanzar el sueño de dejarles esta joya a nuestros hijos”.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL / DAVID BRUNAT .

Convocada una nueva edición de los concursos de marcapáginas y cuentos y poesías breves

El certamen, organizado por la Biblioteca Sánchez Díaz, coincide con la celebración del Día del Libro

La celebración del Dia del Libro 2019 ha llevado a la Biblioteca Pública Sánchez Díaz a convocar una nueva edición de los concursos de cuentos y poesías breves así como de marcapáginas.

Las bases de los certámenes establecen, un año más, seis categorías de participantes en las que están incluidos los alumnos de Primaria, primer y segundo Ciclo de E.S.O. y mayores de 16 años.

Los cuentos tendrán una extensión máxima de 150 palabras mientras que en los poemas, ésta se ha fijado en 50 versos. Los marcapáginas, por su parte, no podrán exceder de 22 centímetros de alto.

La temática en todos los apartados será libre, pudiendo los concursantes presentar más de un trabajo que entregarán, hasta el 22 de marzo, en la Biblioteca Pública Sánchez Díaz.

Los ganadores de cada categoría se darán a conocer el sábado, 13 de abril, cuando recibirán un premio consistente en un vale y diploma.

La organización publicará las poesías y cuentos ganadores y expondrá todos los marcapáginas recibidos en la Sánchez Díaz del 13 de abril al 17 de mayo.

Fuente : Vive Campoo / Reinosa .

El Pipol de Asia se muda a Reinosa

La escultura, creada por María Centeno con motivo del Mundial de Vela de Santander 2015 y cedida por José Ángel Cicero al Ayuntamiento de Reinosa, se ha instalado provisionalmente junto al Impluvium y después se ubicará en la Avenida Puente Carlos III.

María Centeno firma el Pipol que, desde ayer, recibe a los visitantes del Impluvium. La escultura diseñada por la artista con motivo de la celebración en Santander del Mundial de Vela 2014, ha sido cedida por el promotor José Ángel Cicero al Ayuntamiento de Reinosa, el cual y con posterioridad, la colocará en la Avenida del Puente Carlos III, una vez finalicen las obras de remodelación que se van a efectuar en este área.

La obra, de grandes dimensiones y cuyo nombre completo es Pipol de Asia, representa en sus más de 3 metros de altura y 1 tonelada de peso, la espiritualidad, tradición e introversión de todo un continente, tan distante física y culturalmente de la capital campurriana pero que ahora tiene en la escultura de María Centeno un vínculo de unión con Reinosa. Vinculo que se afianza tanto por los materiales utilizados, madera y acero, como por su color, lo que la convierte, según su autora, en la que mejor se adecúa a la ciudad de toda la serie, integrada por 5 Pipol realizados por otros tantos creadores para simbolizar a los 5 continentes.

Desde el Consistorio se ha subrayado que el Pipol de Asia viene a reforzar el catálogo artístico urbano de la ciudad, que en los últimos años se ha incrementado notablemente con obras de Okuda, Ibarrola y las realizadas por numerosos artistas dentro del proyecto Galería Vertical.

El alcalde de Reinosa José Miguel Barrio espera que “su indudable atractivo” se transforme en un aliciente para la llegada al municipio de nuevos visitantes.

Fuente : Vive Campoo / Reinosa.

Sábado de teatro para concienciar a los adolescentes sobre la violencia de género

La representación ‘El último barrio’, de carácter gratuito, se desarrollará en el Impluvium a partir de las 19.00 horas.

Imagen: Tres Patas Producciones

El Ayuntamiento de Reinosa propone para este sábado una reflexión sobre adolescencia y violencia de género con la obra ‘El último barrio’. Tres Patas Producciones presentará en el Impluvium, a partir de las 19.00 horas, este montaje dirigido a jóvenes y en el que se narra el reencuentro de dos amigos 15 años después de que ocurriera un suceso dramático “que cambió sus vidas”.

La representación, de carácter gratuito, “va a tratar de profundizar en la mente y la realidad de los adolescentes” para entender “qué está ocurriendo en nuestros barrios” y qué lleva “a jóvenes aparentemente normales a cometer actos de violencia machista“, señalan desde la compañía.

Fuente : Vive Campoo / Reinosa .

El hacha neolítica hallada en la localidad de Revelillas se exhibirá en el MUPAC

Fernández Mañanes recibirá mañana miércoles esta singular pieza de manos del alcalde de Valderredible, Fernando Fernández.

Imagen: Petroglifos en Valderredible

El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Francisco Fernández Mañanes, recibirá mañana miércoles, día 6, de manos del alcalde de Valderredible, Fernando Fernández, el hacha del periodo Neolítico que fue hallada por un vecino de la localidad de Revelillas, Roberto Fernández, en julio del 2017 y que pasará a formar parte de la colección del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), donde también será exhibida al público. El acto se celebrará en el salón de plenos del Ayuntamiento, a las 10:30 horas.

Roberto Fernández localizó la pieza semienterrada mientras realizaba trabajos de instalación de riego en una finca ubicada en terrenos de la localidad de Revelillas. Sorprendido por el color grisáceo oscuro y por la peculiar forma del objeto, comunicó el hallazgo al Ayuntamiento de Valderredible, que ha sido, desde esa fecha, el depositario hasta su entrega, mañana, al Gobierno de Cantabria para su custodia.

A falta de un estudio más detenido, la morfología de la pieza permite avanzar sin género de duda que se trata de un objeto prehistórico. Más en concreto, puede integrarse en la categoría de las denominadas ‘hachas pulimentadas, piezas características del período Neolítico que se documentan en diversos contextos como depósitos funerarios o votivos.

Según los primeros datos recabados, la pieza mide 13 centímetros de largo por 5,5 de ancho y tiene un grosor variable que alcanza un máximo de 4 centímetros hacia el centro del eje axial.

Fuente : Vive Campoo / Revelillas .

Las vasijas de madera de la cueva del Pendo inician el ciclo de ‘La pieza del mes’ en el MUPAC

La conferencia será impartida por la investigadora María Martín Seijo el martes 5, a las 20:00 horas

Vasija de madera del Pendo. Foto (Oficina de comunicación)

La primera sesión de ‘La pieza del mes’ de 2019, ciclo que organiza la Consejería de Educación, Cultura y Deporte en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC) con la colaboración de la Asociación de Amigos, tendrá lugar el próximo martes, 5 de febrero, a las 20:00 horas. Como es habitual, la entrada es libre y gratuita hasta completar el aforo.

En esta ocasión, la investigadora María Martín Seijo hablará de un tipo de vestigio cuya conservación no es frecuente en los yacimientos arqueológicos, la madera. Al ser de origen orgánico, este material se destruye y desaparece con el tiempo. La recuperación de unas vasijas de este material en la cueva de El Pendo es, por lo tanto, de gran interés. En esta conferencia, la doctora Martín Seijo presentará los datos relativos al estudio de estos recipientes y realizará una valoración de la importancia que esta materia prima tuvo para las sociedades pretéritas en el norte y noroeste de la península ibérica.

María Martín Seijo es investigadora postdoctoral en la Universidad de Santiago de Compostela. Ha realizado estancias en el centro de estudios CIBIO-InBio de la Universidad de Oporto, en el laboratorio de ciencias sociales y humanidades Lab2PT de la Universidad de Minho y en el Smithsonian Tropical Research Institute. Su investigación está centrada en el estudio de restos vegetales recuperados en contextos arqueológicos, fundamentalmente madera y fibras. El proyecto que desarrolla en la actualidad se ocupa del estudio de manufacturas elaboradas con materias primas vegetales (madera, cortezas, fibras o resinas) recuperadas en contextos arqueológicos.

Fuente : Vive Campoo / Cantabria .

Las ‘startups’ se rebelan contra el plástico

Diferentes iniciativas, como Plastic Bank y The Ocean Cleanup, luchan contra la contaminación de este material mediante el uso de tecnologías que abarcan desde ‘blockchain’ hasta algoritmos.

Comemos microplásticos. Aunque no los veamos, cuando el marisco y el pescado llegan a nuestra mesa, ahí están silentes para viajar por nuestro estómago. No se trata de que la dieta mediterránea se haya vuelto loca y su menú incluya ahora una ingesta recurrente; pero para los peces y otros animales forman parte de su alimentación diaria. “Afecta a los seres humanos porque los plásticos absorben toxinas. El 100% de los mejillones que hemos analizado contienen microplásticos. Esta contaminación no conoce fronteras. Invade también lagos, ríos, montañas y valles”, afirma Tod Hardin, director de operaciones de Plastic Oceans International. Ante esta situación, varias startups han izado la bandera en favor del medio ambiente como eje del negocio.

Pese a que no existe una cifra cerrada que cuantifique cuánta basura de plástico viaja por la Tierra, especialmente por los mares, la mayoría de estudios baraja entre ocho y 15 millones de toneladas. Una iniciativa que se ha puesto manos a la obra para rebelarse contra esta contaminación la encabeza David Katz, CEO y fundador de Plastic Bank. Con la ayuda de blockchain y un sistema de tokens, monetiza y recicla los residuos que recoge en instalaciones distribuidas, sobre todo, en países con altos niveles de pobreza. “Permitimos el intercambio de plástico por dinero, bienes o criptomonedas. Con nuestro sistema, todo se puede comprar usando desechos plásticos. Desde la matrícula escolar hasta el seguro médico”, añade Katz.

Para comprender mejor el funcionamiento de Plastic Bank, su fundador pone el ejemplo de cómo operan en Haití, un país asolado por un terremoto en 2010. La protagonista de su historia es Lisa Nasis, una recolectora de plástico que ha convertido esta actividad en su fuente de ingresos. Al concluir su jornada laboral, tras ir puerta a puerta recogiendo estos residuos, acude a la startup para pesar y detallar la calidad de lo recabado. “Le transferimos el valor del plástico a una cuenta electrónica de ahorros en la que revaloriza el precio del material. El plástico social es el bitcoin de la Tierra y está al alcance de todos”, detalla.

El proyecto emprendido por Kratz todavía tiene una fase más para cerrar el modelo de economía circular que preconiza –y obtener rentabilidad en su particular lucha medioambiental–. Todo el plástico recolectado lo tratan y reciclan para su posterior venta a terceros, como Marks and Spencer, Shell y Henkel. Esta última organización, por ejemplo, se ha comprometido a emplear anualmente 100 millones de kilos de este “nuevo” material. “Si cualquiera de nosotros compra champú o jabón para la ropa con envases de plástico social, estaremos contribuyendo indirectamente a eliminar los residuos que van a parar al mar y, al mismo tiempo, aliviaremos la pobreza”, zanja.

Algoritmos que aprovechan las corrientes marinas

Pocas dudas quedan de que los mares son uno de los grandes perjudicados de la utilización de plásticos de un solo uso, como los bastoncillos de algodón y los envases. Como aseguró la propia directora de océanos de Naciones Unidas, Lisa Svensson, estamos ante una crisis planetaria que arruina el ecosistema marino. Para combatirla, en 2012 nació The Ocean Cleanup, una startup estadounidense que promete limpiar hasta la mitad de los desechos plásticos del Pacífico en cinco años a base de algoritmos, energía solar, buques, redes y corrientes marinas. “Los satélites ayudan a localizar estos desperdicios y el big data y la visualización de datos facilita que comprendamos mejor la gravedad del problema”, sostiene Hardin.

La mezcla en una coctelera de todos estos elementos, entre tecnológicos y clásicos, dotan de sentido a The Ocean Cleanup. Su solución se basa en una red en forma de u, de unos 600 metros de largo por tres de profundidad, que aprovecha las corrientes marinas circulares y los vientos para recoger todos los plásticos vertidos. Cuando ha alcanzado su máxima capacidad, unos buques tiran de cada extremo de esta red y transportan los residuos a tierra para su posterior reciclaje. Pero, ¿dónde colocamos estas barreras? “Un algoritmo determina las mejores localizaciones para favorecerse de los movimientos de las corrientes autónomamente. Esto nos permite controlar con información en tiempo real saber la trayectoria de la instalación y su comportamiento”, explican desde la startup.

Para el funcionamiento de este engranaje, puesto ya en marcha en la bahía de San Francisco –denominado System 001–, probado previamente en el mar del Norte y parecido a la creación de una nueva línea de costa, no hace falta ninguna fuente de energía externa. Los dispositivos electrónicos instalados se nutren de la radiación solar. Aparte, con todo el big data que analizan en la recogida de los residuos, perfeccionan el algoritmo de ubicación y mejoran la tecnología necesaria para maximizar los resultados. Mares y océanos se han convertido en un terreno líquido donde diferentes startups, ayudadas por la transformación digital, han comenzado su particular rebelión contra la contaminación de los plásticos y su andadura empresarial.

La economía circular que dejará atrás el uso del plástico

Aparte de dar una nueva vida al plástico con su reciclaje, Tod Hardin, director de operaciones de Plastic Oceans International apela al supuesto virtuosismo de la economía circular para que este material deje de ser un problema medioambiental. En su opinión, si los consumidores dejan de utilizar estos plásticos de un solo uso, las empresas cambiarán sus modelos de negocio e invertirán el dinero en tecnologías más avanzadas que sean una alternativa real. “Estamos a favor de aquellos que se emplean en el largo plazo. Para la medicina o la automoción son fundamentales. Se emplean adecuadamente y tienen un papel fundamental para el progreso. La concienciación ha de venir en los demás, como en los embalajes”, concluye Hardin.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / RETINA Por Jorge G. García .