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Galdós sale de su último confinamiento

La biografía de Yolanda Arencibia sobre el autor de los ‘Episodios nacionales’ llega a las librerías tras ganar el Comillas. El libro, alentado por el centenario del escritor, culmina tres décadas de trabajo de la especialista
Benito Pérez Galdós, en su madurez. ALBUM / SFGP

Para su biógrafa, fue “el gigante” que “partiendo de la nada (ni familia de prosapia, ni gran fortuna), llegó a ser uno de los mejores escritores europeos de su tiempo”. En una entrevista por teléfono, remacha: “No tiene nada que envidiar Galdós a los novelistas europeos. Se lee con mucha más alegría una obra suya, que siempre hace sonreír al final de la desgracia, que a Dostovieski, que nos pone un mundo sórdido”.

Fue un autor tan popular que el día de su muerte, el alcalde de Madrid dictó un bando (“Con sus libros honró a su patria, con su vida se honró a su mismo”), que animaba a los vecinos a homenajearlo. Y, por raro que resulte, había recibido abundantes reconocimientos en vida, como la instalación en el parque del Retiro de una escultura costeada por suscripción popular (12.000 pesetas de 1919), ante la que se retrató con varios amigos días antes de la inauguración. En este tramo final de su vida podía concluir que había alcanzado sus objetivos: convertirse en un escritor profesional y triunfar en la literatura, no solo en España. En apenas cinco años se publicaron en México 35 libros suyos, además de estar traducido a las lenguas más habladas en Europa.

También pagó por el éxito, y por su compromiso político. La RAE tumbó en 1889 su primera tentativa de ingreso debido a la oposición feroz del sector conservador, capitaneado por Antonio Cánovas. En la sesión previa a la votación “hubo insultos y hasta amago de llegar a las manos”, relata Arencibia. Acabaría entrando en la Academia en el segundo intento, aunque todavía habría de encajar otro boicot de sus colegas: la campaña para frustrar sus opciones como candidato al Nobel de Literatura en 1912.

La visceralidad que suscitó por sus ideas progresistas —hasta su amigo José María Pereda le afeó por “irreligiosa” su novela Gloria— contrastaba con la vida ordenada, en apariencia, que llevó siempre con su familia. Nunca se casó, aunque reconoció como hija propia a María, nacida de su relación con la modelo Lorenza Cobián, y vivió una historia pasional con la escritora Emilia Pardo Bazán, que percibió esa doble cara del escritor: “Cuando tú escribes eres tan nihilista e insensato como sensato y ministerial y burgués en la conversación”. Hubo otras mujeres importantes en su vida, desde el amor adolescente por su prima Sisita (romper este vínculo anima a la madre de Galdós a enviarle a Madrid a estudiar Derecho, una carrera que dejará por el periodismo y la literatura), la actriz Concha Morell o la maestra Teodosia Gandarias.

Algunos aspectos de estas relaciones han salido a la luz en los últimos años, como las cartas de amor de Pardo Bazán. “Sigue siendo poco y mal conocido”, sostiene Yolanda Arencibia, que ha dedicado cuatro años a la elaboración del libro y que lleva tres décadas husmeando en el universo galdosiano. “Yo he tratado de acceder a todos sus mundos y de desmentir algunas ideas falsas sobre él, como el hecho de que era anticanario”, explica la biógrafa.

EL ENCHUFISMO Y LAS DOS ETAPAS DEL DIPUTADO

Marco Aurelio tiene la vacuna

El pensamiento estoico y su búsqueda de la serenidad reviven en medio de la incertidumbre y el confinamiento forzado por la pandemia
Una multitud de ciudadanos abarrota en 1997 la Plaza del Campidoglio, en Roma, durante la inauguración de la reproducción en bronce de la estatua del emperador Marco Aurelio que se encontraba en dicha plaza (ahora en los vecinos Museos Capitolinos). REUTERS

Poco antes de morir el emperador Marco Aurelio escribió: “Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, cuando te apetezca, retirarte en ti mismo”. Para él, como para sus maestros estoicos, la felicidad y la libertad se hallaban en el interior del hombre, en aceptar una vida conforme a la naturaleza. Una naturaleza, creían, que es racional, aunque no siempre el individuo sea capaz de la visión global; de ahí que interprete algunos hechos como un mal. Quizás la voluntad de serenidad de los estoicos sea una de las razones para que, durante el confinamiento, muchos hayan acudido a sus textos. En los países anglófonos la venta de sus escritos ha aumentado un 28%, según explicaba el editor de Random House a The Guardian; en España, Gredos (principal editorial de clásicos) también ha notado una subida de la demanda, sobre todo de uno de los autores: Marco Aurelio.

El estoicismo nació en Grecia hacia el años 300 antes de Cristo y mantuvo su vigencia hasta la caída del imperio romano, aunque su influencia se alcanza a Montaigne, Spinoza o Kant. Toma su nombre del pórtico (stoa en griego) bajo el que se reunían para aprender y charlar. Era un edificio situado cerca del Ágora. El primer estoico fue Zenón de Citio, nacido en Chipre y que se instaló en Atenas poco después de las muertes de Alejandro el Magno y Aristóteles (323 a. C.) y Demóstenes (322). La desaparición de estas figuras certificaba el fin de una época, la de las ciudades Estado, y el inicio del llamado periodo helenístico, que se prolonga en Roma. Los ciudadanos de Atenas o de Corinto se habían sentido dueños de sus destinos, capaces de influir con la palabra o la escritura en la organización de la convivencia, en la búsqueda de la felicidad, en la regulación de las costumbres. Y eso había terminado. El nuevo poder era ahora lejano, inabordable. Nada tiene de extraño que intentaran adaptarse. Las nuevas escuelas filosóficas buscaron la felicidad en lo individual, elaborando una ética a la medida del individuo. A veces al margen de la sociedad (cínicos) o creando pequeñas comunidades (epicúreos). Los estoicos intentaron una síntesis que conciliara individualismo y colectividad.

La vía intermedia que suponen los estoicos entre el escepticismo y el dogmatismo que en su día representaban aristotélicos y platónicos, guarda cierto paralelismo con la búsqueda hoy de camino intermedio entre una posmodernidad relativista, cercana a los escépticos, y las dogmáticas de algunas escuelas analíticas.

Los hombres de los siglos III al I a. C. sentían el poder político tan lejano e inalcanzable como el hombre de hoy siente lejanos los poderes económicos globales y los políticos que se les someten (o lo parece).

Pero el hombre no sólo está sometido a la política, lo está también a una naturaleza cuyas leyes parecen determinar a todos (en la medida en que todos pertenezcan al mundo) y no siempre son fáciles de comprender. Y ello a pesar de los esfuerzos de David Deutsch por casar la mecánica cuántica de múltiples universos y el libre albedrío.

Los estoicos ofrecían una visión del mundo que permitía conciliar el sometimiento a la naturaleza, la aceptación de las leyes y la libertad individual, aportando, además, la posibilidad de una vida serena. “No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, quiere los sucesos como suceden y vivirás sereno”.

Asumieron que la naturaleza tiene un orden racional en el que no hay efecto sin causa. Así pues, el estudio de la física era paralelo al de la lógica y sus conectores. El azar, fuente de incertidumbre, quedaba fuera del universo. Lo azaroso es lo que no se comprende. Esto dibuja un mundo en el que el individuo se ve arrojado a un destino regido por una providencia universal. Pasa lo que tiene que pasar. El hombre es libre para aceptarlo o rechazarlo, pero su rechazo sólo conseguirá turbarlo. Quien interpreta lo que le ocurre como un mal no se da cuenta de que, para la naturaleza, no lo es. El mal (la muerte, el dolor corporal, el sufrimiento) es sólo una interpretación parcial de la realidad, una visión que no percibe la armonía global. Anthony Long, en su estudio sobre la filosofía helenística, lo resume citando a Pope: “Toda discordia, armonía no comprendida; todo mal parcial, bien universal”. Además, con frecuencia esos males son ficticios: no existen más allá de la imaginación, contribuyendo a aumentar tribulaciones y pesares. “Fuera del albedrío no hay nada ni bueno ni malo; no hay que adelantarse a los acontecimientos, sino seguirlos” (Epicteto).

Los estoicos preferían hablar de sabios e ignorantes que de buenos y malvados. El conocimiento lleva a elegir el bien, a dominar las pasiones: el placer, la tristeza, la depresión de ánimo, el deseo, elementos externos que no dependen de uno mismo. Como la ira, la peor de todas, que imposibilita la serenidad. La libertad consiste en no depender del exterior. El hombre no es responsable de su entorno, pero sí de cómo reacciona al mismo. Debe ignorar la vanagloria, pues el elogio no forma parte de uno. Lo bello lo es en sí y las alabanzas en nada lo mejoran, dice Epicteto. Tampoco hace mejor al hombre lo que de él opine otro. “Mira la piedra”, sugiere, “insúltala”. ¿En qué le afecta?

Hay algunas diferencias entre los primeros estoicos, en general afincados en Grecia, y los del periodo romano. Los primeros no dudaban en proponer el ideal del sabio. Cicerón, Séneca y Marco Aurelio prefirieron hablar de la tendencia a la sabiduría y el bien, reconociendo las dificultades de lograrlo siempre, por eso Marco Aurelio habla de la conducta “oportuna”. Para Séneca, el suicidio puede ser aceptable en determinados casos, pero no como norma.

Los estoicos aceptaron participar en los gobiernos. La sociedad forma parte de la racionalidad natural. El hombre es un ser natural y social, sometido a las leyes físicas y políticas. La vida social es parte del mandato natural y racional. Pero el individualismo estoico es también cosmopolita y defensor de la igualdad del género humano, Para ellos, el hombre acepta promover su supervivencia, y conecta luego con la familia, los amigos, los conciudadanos, la humanidad. La división de la tierra en naciones es para ellos un absurdo, aunque reconozcan que los vínculos pierden fuerza con la distancia. Una idea que reaparece en Richard Rorty (La justicia como lealtad ampliada) al tratar de la lealtad.

Preferir el bien está relacionado con la voluntad de una vida serena libre de las amenazas exteriores. El camino hacia el bien es el estudio y la práctica. “No hemos de hacer caso al vulgo que dice que sólo a los libres se les ha de permitir la instrucción, sino más bien a los filósofos, que dicen que sólo los instruidos son libres”, decía Epicteto.

Sus textos han llegado hasta el presente y, traducidos al inglés, al francés, al castellano, siguen sirviendo de enseñanza y consuelo. Siguen invitando a mirar al interior de uno mismo y, como Marco Aurelio, a preguntarse, “¿Me despreciará alguien? El verá. Yo, por mi parte, estaré a la expectativa para no ser sorprendido como merecedor de desprecio”. Para lo cual era óptimo practicar la benevolencia serena y lograr la imperturbabilidad, la situación menos alejada de la felicidad. Habla una vez más Epicteto: “Estás descontento. Si estás solo, a eso lo llamas soledad (,…) bastaría que le llamaras tranquilidad y libertad”.

Fuente : EL PAÍS / FRANCESC ARROYO .

 

Grupo Dulzaineros “Merindad de Valdeporres”, interpretan una jota montañesa (2).

De nuestro Canal de YouTube: hoy nos arrancamos  con este género musical folclórico de carácter lírico.

Fuente : Centro Cultural de Valderredible .

Humanidades digitales ‘Networking’ en el Siglo de Oro: así se tejían las redes de colaboración entre dramaturgos

¿Qué pasa cuando se aplican métodos digitales al estudio del teatro español del siglo XVII? Que surge una red social en la que Calderón de la Barca y Lope de Vega ni pinchaban ni cortaban.

Si todos al nacer tuvieran jurisdicción para elegir sus fortunas, nadie sería inferior”, sentencia la dama Elvira. Sus palabras llevan más de trescientos años escritas. Congeladas en el texto de la comedia titulada El Rey Don Enrique el Enfermo, que no es obra de un solo autor, sino de nueve. En esta obra buscaron fortuna Agustín Moreto, Antonio Coello, Antonio Martínez de Meneses, Francisco de Rojas Zorrilla, Jerónimo de Cáncer, Juan Coello y Arias, Juan de Zabaleta, Pedro Rosete y Sebastián de Villaviciosa.

Es una muestra algo tardía de un fenómeno común en el Siglo de Oro: las comedias colaboradas que unieron a una larga lista de dramaturgos en una sólida red de producción literaria conjunta. La estructura de ese entramado es ahora visible gracias al estudio de Alejandra Ulla Lorenzo y Elena Martínez Carro, investigadoras del grupo de Humanidades Digitales Aplicadas de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). “Al iniciar nuestro estudio sabíamos que algunos dramaturgos habían participado con mayor frecuencia que otros en la composición de este tipo de piezas gracias a los estudios individuales sobre la obra de estos autores y, aunque intuíamos que no todos habían trabajado con todos desconocíamos por completo cuál era el panorama global de la red”, admiten. “Las comedias escritas en colaboración, un tipo de obras poco conocidas entre el público general, pero que encierran una forma de trabajar el teatro de la época”.

Datos del grafo compartidos por Alejandra Ulla y Elena Martínez, investigadoras de la Universidad Internacional de La Rioja.

¿Cómo se tejió esta red? En los círculos de la Corte. “Este espacio les proporcionaba la oportunidad de participar en diversos tipos de eventos culturales, como certámenes, justas, academias y, por supuesto, teatro en sus múltiples formas”, señalan las investigadoras. De un tiempo para acá, a estas prácticas, popularizadas hacia 1622, las llamamos networking. Entonces, como ahora, eran una manera de buscarse las castañas. “No hay duda de que estos grupos generaron una actividad socioeconómica durante el siglo XVII que concitó a varios autores profesionales que se reunían para formar relaciones, crear y desarrollar nuevas oportunidades de negocio y buscar nuevos clientes en los distintos espacios teatrales de la Corte madrileña”, confirman las autoras del estudio.

El grafo, con los autores enlazados en función de las comedias a las que contribuyeron, constituye un retrato de la época que no es fácil de pintar. Las obras de la época y sus respectivos autores no están precisamente estructurados en una base de datos de consulta rápida. Antes de empezar, Ulla y Martínez tuvieron que reconstruir y actualizar el corpus de comedias escritas en colaboración: “Esta tarea supuso un primer escollo por los problemas de autoría que presentan estos textos”. Esta complejidad, explican, es común a todo el teatro del siglo XVII, pero ha empezado a salvarse en los últimos años gracias a la estilometría. “Analiza los problemas de autoría utilizando la frecuencia de rasgos estilísticos léxicos de un autor en comparación con todas sus obras autorizadas y las obras de sus contemporáneos”.

Las comedias colaboradas surgieron “casi como un si de un juego colaborativo se tratase”, pero resultaron de gran utilidad para quienes tomaban parte en ellas. Por un lado, aligeraban el proceso creativo y permitían satisfacer más rápido la elevada demanda. Como las obras solían tratar temas conocidos para todos quienes participaban en la escritura podían repartirse las tareas y organizar rápidamente la composición. Por otro lado, combinar ingenios abría puertas. “Posibilitaba en muchas ocasiones acceder a los círculos cortesanos que, lógicamente, granjeaban una mejor posición a estos dramaturgos”, señalan.

Calderón de la Barca, en segundo plano

Ulla y Martínez han encontrado una anomalía los corrillos del networking literario del siglo XVII: “La posición de los dramaturgos canónicos no es tan central como cabía esperar”, explican. En el caso de Calderón de la Barca, que tomó parte en trece de las 149 obras que recoge el grafo, frente a autores como Juan de Matos Fragoso, que colaboró en 50 comedias. “Más bien parece que los dramaturgos más consolidados, como por ejemplo Calderón de la Barca, tenían en la Corte una posición suficientemente fortalecida a través de la composición de comedias individuales para grandes festejos como para no necesitar participar en este tipo de comedias y, cuando lo hizo, seguramente fue por compromiso”.

En el caso de Lope de Vega, que solo tomó parte en una de las obras, las investigadoras se inclinan más por una cuestión de líneas temporales. “Pertenece a una generación anterior y a ello se suma su muerte en 1635”, señalan en el estudio. Al otro extremo, junto a Juan de Matos Fragoso, destacan otros nombres no tan encumbrados en el Olimpo del Siglo de Oro, como Jerónimo de Cáncer o Luis de Belmonte. “Muchos de los autores considerados menores por la crítica ocupan una posición privilegiada en el grafo, como ocurre en el ejemplo de Juan de Matos Fragoso, o establecen con otros dramaturgos relaciones de interés que abren la puerta a nuevas investigaciones. Son escritores que, a pesar de no gozar de gran prestigio, dominaron la red social teatral del momento”.

Fuente : EL PAÍS / Montse Hidalgo Pérez / Olivia L. Bueno (Vídeo) . 

 

¿Hasta dónde llega la inteligencia de las abejas?

Una nueva investigación revela nuevas capacidades sensoriales que plantean el debate sobre la consciencia en animales con cerebros tan diminutos

Centro de Visitantes de La Piedra en Seco (segunda parte). La Puente del Valle (Valderredible)

Hoy recordamos la segunda parte, la primera  se publico el 24 de Junio.

Beatriz Díez explica de una forma muy amena los atractivos contenidos que se pueden ver y conocer en este Centro de Visitantes ubicado en  La Puente del Valle (Valderredible). Segunda parte.

Gracias especiales a Alfonso Peña Rotella, Jefe de Servicio de Información Ambiental y Sostenibilidad, del  Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), del Gobierno de Cantabria, por las facilidades dadas para la elaboración de este reportaje.

FUENTE: CENTRO CULTURAL. JORGE A. MURILLO .

Llueve plástico en los parques nacionales de EE UU

Un estudio calcula que la atmósfera transporta más de 1.000 toneladas de microplásticos al año hasta estos espacios naturales protegidos del oeste del país
El Gran Cañón, en Arizona, es uno de los parques nacionales de EE UU en los que se han recogido microplásticos . CHRISTIAN HEINRICH (GETTY IMAGES)

Hasta ahora se ha incidido en cómo los plásticos se están diseminando por el planeta a través de los ríos y los océanos, pero los científicos empiezan a tener cada vez más en cuenta otra vía de propagación: la atmósfera. El último trabajo de investigación sale publicado esta semana en la revista Science y muestra cómo la lluvia, el aire, las nubes están desplazando microplásticos hasta lugares tan inesperados como los parques nacionales de EE UU. A partir de las deposiciones atmosféricas recogidas en 11 de estos espacios naturales desde el otoño de 2017 al verano de 2019, investigadores de la Universidad Estatal de Utah llegan a estimar que cada año caen del cielo más de 1.000 toneladas de microplásticos en los parques nacionales del oeste de este país, el equivalente a entre 120 y 300 millones de botellas de plástico de agua que fueran desperdigadas en trozos microscópicos

“Nos sorprendió el número tan alto de plásticos en las muestras, pues es algo que no podemos ver a simple vista. Pero utilizamos dos métodos distintos de conteo y los dos dieron resultados similares”, detalla por teléfono Janice Brahney, profesora auxiliar de la Universidad Estatal de Utah y autora principal de este estudio.

Encontrar microplásticos en parques nacionales como las Montañas Rocosas o el Gran Cañón no solo sorprende porque se trate de enclaves protegidos de gran valor. Esto tiene una relevancia especial porque confirma el papel de la atmósfera para desperdigar por todo el planeta un material que no existía en la naturaleza hasta que fue inventado por los humanos en el siglo XX. Una propagación a gran escala de la que, hoy en día, no se sabe realmente hasta dónde puede llegar su impacto.

Un estudio de investigadores franceses ya documentó el año pasado deposiciones en altitud en montañas de Pirineos y otro trabajo del pasado agosto encontró microplásticos en la nieve del Ártico. Ahora, esta nueva investigación aporta más pistas sobre el viaje del plástico a través de la atmósfera.

Como explica Brahney, algunos trabajos han tratado de cuantificar el movimiento global del plástico en el planeta, pero ignoraban la parte atmosférica: “Nuestros datos muestran que el ciclo del plástico es una reminiscencia del ciclo mundial del agua, que tiene vidas atmosféricas, oceánicas y terrestres”. El mismo número de Science en el que aparece el trabajo de los parques nacionales incluye un comentario en el que los científicos Chelsea Rochman y Timothy Hoellein defienden la necesidad de pensar en grande con las pequeñas partículas e investigar este ciclo del plástico como otros de los ciclos elementales globales.

Para estudiar el viaje de los microplásticos hasta los parques nacionales de EE UU se utilizó un sistema que recolecta a la vez deposiciones atmosféricas húmedas y secas. Básicamente, se trata de dos cubos con un sensor de lluvia: cuando empiezan a caer gotas del cielo, de forma automática se tapa el cubo de las muestras secas y se deja al descubierto el de las húmedas, ocurriendo lo contrario al acabar de llover. En total, los investigadores recogieron 236 muestras húmedas y 103 secas (el número de las primeras es mayor porque se recogían de forma semanal, mientras que con las otras se hacía cada mes o dos meses). A continuación, todas estas deposiciones recolectadas en estos santuarios de la naturaleza fueron analizadas en el microscopio: el 98% de ellas contenían microplásticos.

Partículas y fibras plásticas mezcladas con polvo en muestras recogidas por los investigadores, 500 µm equivalen a 0,5 milímetros. (JANICE BRAHNEY / UNIVERSIDAD ESTATAL DE UTAH)

Si un pelo humano tiene un grosor de unas 80 micras (µm), el tamaño de las partículas plásticas recogidas variaba entre 4 y 188 µm, además también se encontraron fibras de entre 20 µm y 3 milímetros. Gran parte de estos microplásticos estaban en un rango similar al polvo que se mueve en la atmósfera. No obstante, según se recalca en el estudio, el plástico tiene menor densidad que las partículas de tierra por lo que todavía resulta más “transportable”. En cuanto a su composición, la mayor parte de los microplásticos fueron identificados como polímeros utilizados en aplicaciones industriales y textiles.

Después de combinar los resultados de las muestras con la localización de las ciudades cercanas, los patrones meteorológicos locales y los modelos climáticos, los investigadores concluyeron que los microplásticos más grandes fueron depositados durante la caída de lluvia y posiblemente llegaron hasta allí desde zonas urbanas cercanas durante tormentas. Al mismo tiempo, las partículas más pequeñas (que componían la mayoría de la masa plástica recogida) fueron recolectadas con tiempo seco y se cree que recorrieron mayores distancias.

Como señala Gaël Le Roux, investigador de la Universidad de Toulouse (Francia) y uno de los autores del trabajo científico del año pasado que detectó deposiciones de plástico en Pirineos, si bien el papel de la atmósfera en la propagación de micropartículas de este material se ha empezado a estudiar de forma reciente, cada vez son más los indicios que prueban su importancia. “Lo más impresionante de nuestro estudio es que la cantidad de plástico hallado en las montañas era similar al que se encuentra en las grandes ciudades”.

Este especialista en biogeoquímica incide en que cuando se evalúa la cantidad de plástico en los océanos hay una parte que no se sabe dónde va. “Debería estar en los océanos, pero no la encontramos: o bien desaparece, lo que es posible, pues puede ser descompuesto por organismos vivos, o bien va a la atmósfera. Nos hacen falta más datos”, recalca.

¿Qué impacto tiene toda esta contaminación para los seres vivos en la naturaleza y en las personas? Como se especifica en el estudio de los parques nacionales, aunque todavía es escasa la literatura científica sobre los efectos de los microplásticos en los organismos terrestres, hay trabajos científicos que han documentado daños internosreducción de la energía o modificación del comportamiento en organismos acuáticos por la ingestión de plásticos. Asimismo, los investigadores de EE UU inciden en que, si bien se sabe todavía menos de lo que ocurre con los microbios, algunos estudios sugieren que este material puede influir en la composición de la comunidad microbiana. Expertos en toxicología advierten no tanto de los microplásticos, como de determinados aditivos utilizados en su fabricación. Por su parte, Le Roux incide en la degradación de los microplásticos en fragmentos todavía más pequeños, nanoplásticos, que pueden llegar más lejos en un organismo vivo.

“No sabemos realmente todas las implicaciones que tiene la acumulación de estos materiales, hace falta más investigación”, destaca Brahney, que cree que un primer paso para encontrar soluciones a escala global pasa por identificar los mecanismos clave en la emisión del plástico. Aun así, como incide, “aunque se dejara de producir plástico ahora mismo, la liberación de plástico en el entorno durante tanto tiempo hace que no se pueda parar su propagación en la atmósfera”.

Fuente : EL PAÍS / CLEMENTE ÁLVAREZ .

Centro de Visitantes de La Piedra en Seco (primera parte). La Puente del Valle (Valderredible)

Hoy os mostramos como vivían nuestros antepasados, las técnicas de construcción se pueden ir observando en sus diferentes estancias,  y el legado arquitectónico  puede observarse en diferentes maquetas. Construcciones con gran seña de identidad de muchos paisajes agrícolas y ganaderos.

La segunda parte la publicaremos el viernes veintiséis.

Beatriz Díez explica de una forma muy amena los atractivos contenidos que se pueden ver y conocer en este Centro de Visitantes ubicado en  La Puente del Valle (Valderredible). Primera parte.

Gracias especiales a Alfonso Peña Rotella, Jefe de Servicio de Información Ambiental y Sostenibilidad, del  Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), del Gobierno de Cantabria, por las facilidades dadas para la elaboración de este reportaje.

FUENTE: CENTRO CULTURAL. JORGE A. MURILLO

Hallan un bolso de 1957 en un colegio de Ohio

El centro ha localizado a los descendientes de la dueña a través de las redes sociales
El bolso hallado junto a una taquilla y su dueña, Patti Rumfola. NORTH CANTON CITY SCHOOL

La primavera pasada, el conserje Chas Pyle encontró mientras arreglaba una de las taquillas de la escuela North Canton en Ohio un bolso rojo cubierto de polvo. Tras abrirlo para inspeccionar su contenido descubrió que este había pertenecido a una estudiante que lo había perdido en 1957, Patty Runfola. El bolso llevaba décadas oculto entre las taquillas y la pared.

La noticia del hallazgo despertó gran interés en la comunidad local que colaboró durante meses para localizar a la dueña o su familia. La semana pasada el centro escolar anunció que gracias a las redes sociales la búsqueda había dado sus frutos y que los descendientes de Runfola, fallecida en 2003, habían sido localizados. La familia había accedido además a compartir su historia y algunas fotos de los objetos encontrados.

Algunos de los objetos encontrados: un peine, maquillaje, pañuelos y útiles de escritura. NORTH CANTON CITY SCHOOL

 

Rumfola tenía 15 años cuando perdió su bolso en 1957 y los elementos encontrados en su cartera reflejan la vida cotidiana de una adolescente estadounidense de los años cincuenta. Hay varios útiles de escritura cómo lápices y gomas. Además de maquillaje, un peine, fotografías, un chicle, calendarios o el carnet de la biblioteca local.

 

También se encontraron varias monedas que sus cinco hijos decidieron repartirse para recordar a su madre. Runfola se graduó en 1960 y se casó en 1980. Trabajó durante décadas como profesora en una escuela y fue una de las fundadoras del Gremio de Artes Teatro y del Club de Mujeres Jóvenes de Punxsutawney.

Fuente : EL PAÍS .

Cuando se viajó en diligencia por Cantabria

Los viajes en diligencia eran inevitable sinónimo de aventura. / DM.

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ

El cinematográfico transporte por carretera se impuso en la primera mitad del siglo XIX

Nos quejamos hoy a veces de los medios de transporte colectivo: que si llegan tarde, que si no funciona bien la calefacción en invierno o el aire acondicionado en verano, que si el asiento es incómodo, que si tal y que si cual. ¡Cómo se nota que no vivimos en los años de las diligencias! Sí, de las diligencias como las que se ven en las películas del oeste protagonizadas por John Wayne y compañía. Sepan quienes no lo saben que en ellas se desplazaron bastantes personas a diario por Cantabria.

Diligencia haciendo una pausa en el centro de Torrelavega. / DM
En la primera mitad del siglo XIX las diligencias eran el no va más del transporte de viajeros por carretera, pues el tren (que al poco tiempo de implantarse acabaría con ellas) seguía siendo para la mayoría de pueblos y ciudades un sueño. No resulta difícil imaginar cómo tenían que resultar los viajes, especialmente en determinadas estaciones del año…
Cada carruaje tenía unas tarifas distintas en función de los asientos. / DM .
Las empresas del ramo se publicitaban en prensa. Veamos cómo. Anuncio de una: «La empresa ha procurado al establecer esta nueva línea que las expediciones se verifiquen con la mayor regularidad, valiéndose de mayorales que además de su inteligencia sean atentos con los señores viajeros, y empleando coches cómodos y bien construidos». El de «Unión Victoria», por su parte, decía: «Esta empresa, para mayor comodidad de sus viajeros, ha dispuesto establecer otro servicio diario de diligencias de Santander a Laredo, Ramales y viceversa, saliendo de Santander las 8 de la mañana, de Laredo a las 10 y de Ramales a las 7. Los precios serán a Treto, Colindres y Laredo 16 reales, Limpias 20, Ampuero 22, Rasines 26 y Ramales 30».
El cine y la realidad se dan la mano en el caso de las diligencias. / DM

Las diligencias tenían una ruta marcada con paradas en posadas o paradores para que descansaran y repusieran fuerzas tanto los viajeros como los caballos (que eran sustituídos por otros), el mayoral (que ejercía ante los clientes de representante de la compañía) y el zagal, su fiel ayudante. Todo estaba bien organizado y los horarios se cumplían en un porcentaje más que aceptable, aunque nunca estaba descartada, como es lógico, la avería o cualquier imprevisto.

Cartel de la famosa película ‘La diligencia’, con John Wayne en acción. / DM
El éxito de las diligencias fue, en definitiva, consecuencia del trabajo y en condiciones duras (¡qué meneo por las empolvadas «carreteras», qué meneo!) Muchas disponían de asientos de diversas clases (primera, segunda, tercera), con precios distintos. Se extendieron no sólo por España sino por casi toda Europa. En 1826 algunas realizaban trayectos superiores a los 100 kilómetros diarios. Trate de plantarse mentalmente el lector a modo de ejemplo un viajecito por etapas Madrid-Santander…
Uno de los carruajes que ejercía como Correo. / DM
En julio de 1896 empezó a funcionar el ferrocarril Santander-Bilbao. En consecuencia, las diligencias de tan importante trayecto (una de ellas «La Esperanza», que ofertaba el servicio de «coche correo») pasarían primero al segundo plano y después al adiós. O sea, como los vapores con pasajeros que unían desde la bahía la capital cántabra con la vasca. Se cerraba así otro capítulo de la historia: ya no se volverían a ver diligencias en Santander, Somo, Torrelavega, Laredo, Ramales, Treto, Colindres, Rasines, Ampuero… Conste en acta, pues, que en materia de transporte de pasajeros por carretera también existió el ayer.
Esta era una de las diligencias del trayecto Santander-Somo. / DM
Fuente : EL DIARIO MONTAÑÉS / JAVIER RODRÍGUEZ .