Archivos Mensuales: abril 2018

Lamasón y sus gentes (España Directo)

Nos gusta Cantabria, nos gusta Valderredible, y nos gusta Lamasón entre otros lugares, donde además  vive el que posiblemente sea si no el mejor, uno de los mejores albarqueros de Cantabria, amigo nuestro. Ya hemos tenido el honor de que haya aparecido otras veces en los medios digitales del Centro Cultural.

Sí, definitivamente el Valle de Lamasón nos gusta,  y en el caso que nos ocupa (nos repetimos),  Lamasón y sus gentes que es a quienes hacen referencia en el estupendo reportaje de España Directo, que os dejamos a continuación en dos partes (por limitaciones de Flickr).

PARTE 1 DE 2

PARTE 2 DE 2

Y nos gustan especialmente aquellos sitios donde nos reciben muy bien, hasta ahora todos a los que hemos acudido para hacer una entrevista o reportaje, y ya son unos cuantos por casi toda Cantabria.

FUENTE: CENTRO CULTURAL / ESPAÑA DIRECTO - RTVE .

Esquelas curiosas. Una manera diferente de despedirse del mundo (Serie)

El amor de Juanita a Don Carlos

Entre los reproches o bromas finales que esconde la colección de esquelas de ABC, también se encuentran mensajes de amor tan bonitos como este de Juanita a Carlos González, enviado 29 años después de su fallecimiento.

FUENTE: DIARIO EL PAIS, VERNE / PABLO CANTÓ .

 

 

Valderredible celebra una nueva edición de su Trail. Hablamos con su Director Técnico.

El pasado domingo 22 de abril quedamos con Roberto Ruiz Revuelta en Polientes, capital del municipio de Valderredible. Roberto es este año, el director técnico de la tercera  edición del Trail, organizado por el club de montaña Guía de Montaña Valderredible en colaboración con el Excelentísimo Ayuntamiento de Valderredible, y que se llevará a cabo el sábado 30 de junio.

Iniciamos la entrevista saboreando unos cafés con la fuerza y el frescor que da una hora temprana en la mañana del Valle,  todavía el silencio prevalece a nuestro alrededor.

Para quien no le conozca, Roberto irradia simpatía, pero también se le aprecia una firme convicción y enormes ganas  para que también esta edición del Trail, salga lo mejor posible; naturalmente es el deseo tanto de él,  como del equipo que se ha rodeado.

ROBERTO RUÍZ. LA PERSONA

Roberto Ruiz

Pregunta: ¿Antes de nada quién es Roberto Ruiz, especialmente en su relación con el deporte?

Respuesta: Si bien nacido en Santander, soy vecino de Astillero, siendo mi familia originaria de Polientes.

El deporte fue una de mis principales aficiones ya desde pequeño. Mis inicios más concretamente en el atletismo fueron muy básicos. Al igual que el de muchos otros chavales a edad temprana, consistieron en dar vueltas corriendo al patio del colegio.

P: ¿Cuándo corres tu primera carrera?

R: Mi primera carrera fue en Ajo y quedé en cuarto lugar, ya por aquel entonces el presidente del club Olimpia San Román me propone entrenar con ellos, y comienzo a ir a las pistas de La Albericia.

 P: ¿A raíz de aquello surgió algo más serio?

R: Si, vieron que tenía cualidades que casaban con el atletismo, vieron en definitiva, que tenía posibilidades de mejorar y practicar con cierto nivel ese deporte. Fue poco después cuando conocí a Santiago Velasco, y a mi tocayo, Roberto Ruiz Carrera, que también entrenaban allí.

P: Atletismo, carreras, pero a ti Roberto ¿la montaña te “tira” mucho verdad?

R: Ya lo creo, sin abandonar el atletismo comencé a recorrer las montañas de Cantabria a pie o en bici, y cuando digo a pie, era más corriendo que caminando.

Una vez comencé a trabajar y con el dinero que tenía ahorrado, en mis primeras vacaciones me fui a los Alpes, y eso ya son palabras mayores, es “ver” la montaña en serio. Hice un par de travesías que de algún modo me marcaron  para lo que sería mi futuro relacionado con la nieve.

En 2012 fui a Nepal para conocer la zona, mi atracción por la montaña, alta montaña en este caso, crecía.

 P: ¿Para ti 2013 una vez conociste Nepal, fue un año de transición o de afirmación de lo que te gustaba?

R: De rotunda afirmación, primero  participé en una ruta homenaje que le rindió la Asociación Luchamos por la Vida de los Corrales de Buelna, a una persona cercana y querida que falleció aquel año.

Subo el Escamellau (2.068 metros) situado al final de la Sierra de Juan de la Cuadra en los Picos de Europa, con crampones y piolet,  es el momento en el que descubro que eso es lo mío; dos meses después voy al Aneto en Pirineos pero ya con raquetas de nieve. Y comienzo a correr con ellas, lo que se iba a convertir en mi actividad deportiva principal.

P: ¿Y te animas a participar en campeonatos?

R: Sí, lo primero fue el Campeonato de España en Cerler en 2014, lo gané y decidí dar el salto  y acudo al Campeonato del Mundo en Quebec en 2015, al que llegué muy bien preparado, pero con un material –raquetas en este caso-, que no eran las más adecuadas. El día de la prueba era gélido -estábamos a -27 grados y con viento,  lo que ya era un hándicap en sí mismo-, y observé nada más salir que me pasaban muchos participantes, el secreto estaba en un modelo de raquetas que nunca había visto antes. Con las mías (que además se me rompieron parcialmente), me “hundía como un submarino” (risas), mientras los demás volaban.

Posteriormente en 2016 me apunté al Campeonato de España en Fuente Dé, que gané con casi dos minutos sobre el segundo clasificado.

Acudí también al Campeonato del Mundo en Italia donde quedé tercero, y a Saranac Lake, en Nueva York en 2017, donde conseguimos que España fuese tercera tras Estados Unidos y Canadá.

Este año 2018, en el Mundial que se celebró en marzo en Fuente Dé, fui nuevamente medalla de bronce. Y lo que es mejor, por selecciones, ganamos el oro a Estados Unidos y a Francia, en nuestra casa, Picos de Europa. Lo que supuso un hito muy relevante.

Correr en nieve con raquetas me proporciona muchísimas satisfacciones, de todo tipo, pero no deja de ser un deporte minoritario, al que no me puedo dedicar en exclusiva porque no se podría vivir de ello,  lo compagino con mi trabajo que me gusta, de cálculo y análisis de estructuras.

En los soportales del Ayuntamiento.

ROBERTO RUÍZ. EL DIRECTOR TÉCNICO.

P: Roberto, Director Técnico del Trail de Valderredible, ¿Por qué?

R: Por varias razones: corrí la segunda edición y me gustó mucho, además  la mayor parte de los entrenamientos los hago en Valderredible. Tengo ya esquematizados los circuitos y los tiempos de paso, y eso me sirve de gran ayuda.

Me lo propusieron y acepté con gusto, creo que puedo hacer aportaciones interesantes en esta faceta.

 P: ¿Cuál es tu responsabilidad para este cometido?

R: En primer lugar elegir el recorrido, que esté debidamente señalizado,  y que sea atractivo para corredores y andarines. Es una prueba donde la palabra disfrutar se encuentra entre nuestras primeras prioridades.

Para los corredores, tanto en la distancia larga como en la corta,  es más técnico. El de los andarines, es más dar un paseo largo con una subida y bajada sin mucha dificultad  procurando,  dada la época del año, se camine entre árboles que a buen seguro ya están cubiertos de hoja.

Los trazados recorren lugares de mucha belleza y grandes vistas, dos de ellos pasan por Quintanasolmo un pueblo semiabandonado que he querido incluir como lugar de paso,  tiene connotaciones emocionales para mí, además es una preciosidad, y un estupendo motivo para mostrar parte de la belleza del Valle.

P: ¿En tu opinión que factor diferenciador destacarías de esta prueba respecto a otras?

R: En realidad son varios: el clima en la época del año que se lleva a cabo, las vistas desde La Lora y el monte de Bustillo, la tranquilidad de los pueblos por los que se pasa, las extensiones que se divisan y,  ¡¡¡los bosques!!!  Muy presentes en casi toda la orografía de Valderredible, obviamente son de los mayores activos del municipio, sin olvidar otras maravillas como puede ser las diferentes muestras de arte rupestre.

 P: ¿Qué medios técnicos habéis previsto tanto tú como tu equipo? Ya que este, como sabes, es un factor determinante para muchas personas a la hora de tomar la decisión de apuntarse a una prueba de estas características.

R: Por supuesto habrá suficientes y bien dotados puntos de avituallamiento, asistencia sanitaria, y vehículos todo terreno para llegar rápido en caso necesario a prácticamente, cualquier punto del recorrido, y un mayor número de fisioterapeutas respecto a años anteriores. Así mismo, tenemos un Plan de Emergencia por si fuera necesario llevar a cabo alguna evacuación.

P: ¿Sugerencias,  como corredor de élite que eres,  a las personas que se animen a realizar el Trail?

R: La carrera de 15 kilómetros es de iniciación al trail y no tiene mayor problema, pero para la de 33 kilómetros  hay que estar bien preparado por la combinación de dureza y distancia del recorrido. Por así decir, “el muro” en la distancia larga, pueden ser los últimos kilómetros del recorrido al salir de Quintanasolmo, que no se comparten con los andarines y son bastante técnicos, teniendo en cuenta los kilómetros acumulados en las piernas.

No obstante en la web del Trail -disponible desde hace unos días y donde se pueden formalizar las inscripciones-, hay bastante información para corredores, andarines y acompañantes. Por si alguien puede y está interesado, se harán “quedadas” de reconocimiento del recorrido, durante los fines de semana previos, que iremos publicando en la página de Facebook del Trail (Valle De Valderredible Trail).

Para terminar, Roberto nos menciona un aspecto a su juicio primordial en este tipo de eventos:

“No quería dejar de comentar el aspecto importantísimo que otro año más tendrán los voluntarios, personas de todo Valderredible que de manera desinteresada van a colaborar en la salida, los puestos de avituallamiento, señalización y línea de meta”.

Nosotros añadimos que su numerosa presencia, sus ánimos y sus sonrisas serán fundamentales para el éxito que a buen seguro tendrá esta edición 2018 del Trail de Valderredible.

Los vallucos -de los que Roberto guarda muy buen recuerdo desde niño-,  voluntarios o simples espectadores de la prueba, son garantía de éxito seguro.

Por último solo nos queda agradecer el tiempo y la amabilidad que ha tenido Roberto para con nosotros.

¡¡Mucha suerte a todos!!

FUENTE: CENTRO CULTURAL / TEXTO Y FOTOGRAFÍAS: COVY MORATO y JORGE MURILLO;  CABECERA Y LOGOS / PAGINA DEL TRAIL .

Una traducción para sacar a Dumas del purgatorio

Una nueva edición de ‘El conde de Montecristo’ revaloriza la novela.

Edmond Dantès se pasó 13 años en una prisión del castillo de If, condenado por un delito que no cometió y engañado por quienes consideraba sus amigos. Y más de un siglo estuvo El conde de Montecristo, la novela en la que este personaje desarrolla sus aventuras, escrita por Alejandro Dumas en 1844, condenada al ostracismo del folletín. No entró en la famosa Pléiade hasta los años sesenta del siglo XX y no tuvo su primera edición en esta colección hasta 1981. Tampoco le ayudaron las reediciones, ya que la primera realmente completa y que más se atiene al original fue realizada por el especialista en Dumas, Claude Schopp, en 1993. La traducción italiana rigurosa no llegaría hasta 2014 elaborada por Margherita Botto. Y la española acaba ahora de ver la luz de la mano del traductor José Ramón Monreal y la editorial Navona. Demasiado tiempo para una de las novelas más universales del canon occidental.

Esta nueva traducción al castellano, que parte del texto fijado por Schopp, fue precisamente un reto que Pere Sureda, editor de Navona, le propuso a Monreal. El editor la había leído en su juventud y cuando la retomó ya de adulto observó multitud de defectos en las ediciones que ya existían en castellano. “Es la mejor novela de Dumas, pero me di cuenta de que había cuestiones de constricción, repeticiones y traducciones demasiadas literales a la época”, admite Sureda. Monreal tomó el testigo y se puso a investigar las mejores fuentes para eliminar “lapsus propios de una literatura de urgencia semanal, que raramente era revisada por el autor y que acumulaba un desaliño inevitable en una producción de tipo industrial”, afirma. Además, había un motivo añadido, ya que, para el traductor el haberse convertido en un producto pop —se ha adaptado al cine y a las series de televisión—, no ha jugado a su favor; al contrario, ha minusvalorado la obra y a su autor: “Quería sacarlo del purgatorio de la literatura popular para situarlo en el de la gran literatura, como ocurrió en su día con Simenon, con quien comparte algunas características comunes, aparte de una larga exclusión del Parnaso: la energía del genio y la desmesura”, añade.

El conde de Montecristo es una novela monumental. Abarca el periodo del bonapartismo y los reinados de Luis XVIII de Francia, de Carlos X de Francia y el de Luis Felipe I de Francia. Refleja con meticulosidad el sistema financiero, político y social de la Francia de aquella época.

Como buena novela de aventuras, bulle la acción folletinesca. Y debajo de toda esa capa histórica, de los avatares de Dantès en la isla de Montecristo y su regreso a Marsella para ejercer la venganza, hay, como dice, Sureda, “una radiografía sobre el carácter del ser humano: la generosidad, la venganza, la razón, la ética y las confidencias, además de un mensaje contra la maldad. Nos lleva a mirarnos como seres humanos desnudos, porque no somos ni buenos ni malos”. Por este motivo, hasta Gabriel García Márquez reconoció que esta hubiera sido la novela que le hubiera gustado escribir.

Esta nueva traducción ofrece algunos cambios para los que ya la hayan leído. Desde la primera frase, la mítica “el 24 de febrero de 1815[…]”, que se ha cambiado por “el 28 de febrero de 1815”. El traductor también la ha acompañado de notas para aclarar hechos de la crónica contemporánea, como escándalos periodísticos, nombres de personajes políticos y actrices célebres de la época con el fin de realzar el contexto histórico, sociológico y lingüístico. En definitiva, como afirma Monreal, un trabajo escrupuloso para “separar un poco el metal precioso de la ganga”.

FUENTE: DIARIO EL PAIS / PAULA CORROTO .

Un enigma del siglo XIV aún sin resolver

Expertos en arte celebran un congreso para tratar de explicar el significado de las misteriosas pinturas de la iglesia de Alaitza , Álava, descubiertas hace 35 años.

Ábside de la iglesia de Alaitza, en Álava. L. RICO

Varios caballeros y guerreros atacan un castillo. Un hombrecillo deja caer el peso de su cuerpo para tañer las campanas de una inquietante iglesia en un espacio mural en el que hay ciervos, mujeres llevando unas copas, y unos extraños seres enseñando sus genitales. Un centauro sagitario se cuela en otra imagen de un sepelio, y en una esquina de ese escenario violento, pero a la vez lascivo y jocoso, una mujer da a luz, y otra puede estar siendo violada.“Las pinturas de la iglesia de Alaitza, en la llanada alavesa, son como un cómic” describe el profesor de la UNED y doctor en Historia por la parisina École des Hautes Études en Sciences Sociales, de París, José Javier López de Ocariz.

“Pero un cómic libertario pintado en el siglo XIV en una iglesia románica de finales del XIII”, puntualiza, remarcando solo una de sus muchas contradicciones. El coordinador de los tres tomos del Románico del País Vasco no encuentra referencias ni nacionales ni internacionales para explicarlas. Este año se cumplen 35 años desde que el párroco de la comarca, Juan José Lecuona, retirara el retablo y la capa de cal que las cubría para sorpresa de quienes las miran.

El  10 de noviembre pasado, un grupo de expertos en arte medieval entre los que estuvieron los profesores de la Universidad del País Vasco, Ernesto Pastor, Fernando Sánchez Aranaz, y el propio López de Ocariz, habrán intentado desentrañar algunos de sus secretos en una jornada que con respaldo de la Diputación de Álava y de la Llanada Alavesa, se celebró en Azilu, otro de los pueblos de la comarca.

La filósofa e historiadora del arte, Isabel Mellén, de Álava Medieval, la empresa que organiza las visitas a esa iglesia cerrada al culto y a las de Gazeo y Añua, entre otras, lo resume: “Todos los investigadores que han pasado por aquí, o que han visto las imágenes, coinciden en que son extrañas, irreverentes y sin un encaje claro”.

Los frescos de la iglesia de Alaitza, a unos 20 kilómetros de Vitoria, casi en el arcén de la calzada romana que unía Burdeos con Astorga, fueron pintados con una técnica muy sencilla en color rojo muy llamativo sobre un fondo claro y con una ingenuidad increíble. Los seres que deambulan por la bóveda de la iglesia de Alaitza parece que tienen antifaces y portan armamento como ballestas y bolas más propios de representaciones del siglo XII, pero difíciles de encajar en una iglesia construida un siglo después. Tres ¿peregrinos del Camino de Santiago? con cruces, avanzan en los laterales del ábside, al lado de varios caballeros montados que lucen sus estandartes.

Para añadirle más misterio, la iglesia de este pequeño pueblo se encuentra a menos de cuatro kilómetros de la de Gazeo, -este año celebra el 50 aniversario de su descubrimiento- pese a estar a años luz en las formas y colores de sus representaciones. Los murales que cubren el presbiterio de Gazeo, con la imagen de la trinidad en la parte alta y una terrible representación del infierno y de los condenados, pueden encajarse en el gótico lineal, apunta López de Ocariz, a pesar de su iconografía un tanto especial. Pero las pinturas de la parroquial de Alaitza son absolutamente ajenas al contexto formal e iconográfico de ese periodo. Sigue leyendo Un enigma del siglo XIV aún sin resolver

La ‘Lady Byers’ de la Antártida

Os dejamos un estupendo artículo de José Miguel Viñas sobre la vida de investigación (y sacrificio) que tiene una española en la Antártida.

La española Ana Justel, matemática y doctora en economía, trabaja desde hace casi tres lustros en la aislada isla Livingston: un enclave único donde desarrolla sus investigaciones polares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conocí a Ana Justel el pasado mes de marzo en el comedor de profesores de la Universidad Autónoma de Madrid, en una comida que compartimos con Antonio Quesada, actual secretario técnico del Comité Polar Español. Yo por aquellas fechas no me podía imaginar que terminaría coincidiendo con ellos en una campaña antártica; un sueño hecho realidad. Recuerdo el entusiasmo con el que me hablaron los dos de sus viajes a la Antártida y también la desbordante simpatía de Ana, incluso cuando me hablaba de las penurias que ha llegado a pasar en la península Byers. Allí, en el extremo occidental de la isla Livingston, en una Zona de Especial Protección Antártica, tanto ella como Antonio vienen desarrollando desde hace años sus investigaciones polares; con frecuencia en el más absoluto aislamiento y sometidos a unas condiciones meteorológicas extremas.

Lo suyo es la estadística y el tratamiento de datos a través de complejos modelos matemáticos que desarrolla ad hoc, en función de las necesidades de cada campaña

Ana Justel es matemática y Doctora en Economía. Lo suyo es la estadística y el tratamiento de datos a través de complejos modelos matemáticos que desarrolla ad hoc, en función de las necesidades de cada campaña. Allí en la Antártida, los científicos toman fundamentalmente muestras y realizan observaciones con distintos instrumentos. Toda esa información forma un valioso banco de datos que, posteriormente, hay que procesar adecuadamente para extraer de ellos todo lo que se pueda, y es en esa fase donde Ana hace valer su condición de matemática, aparte de participar activamente en el trabajo de campo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La de este año será su séptima campaña antártica, siempre en Byers, lo que le valió por parte de un compañero de su primera expedición –en febrero de 2003– el cariñoso nombre de Lady Byers. Allí, en el campamento científico que tiene nuestro país, en aquellos parajes de inconmensurable belleza, Ana, Antonio y el resto de expedicionarios hacen ciencia y, simultáneamente, ponen a prueba en cada campaña su capacidad física y mental.

A pesar de los malos ratos que llegan a pasar —azotados por las ventiscas, sin la posibilidad de tomar una ducha de agua caliente durante semanas y casi incomunicados del mundo exterior—, las sensaciones que experimentan, rodeados de esos prístinos paisajes polares, han marcado sus vidas y les han hecho crecer como personas.

Esas intensas emociones, las compagina Lady Byers con las tareas propias de su importante labor científica, alternando largas jornadas de trabajo, en las que tiene que cargar con muchos kilos a su espalda y termina extenuada, con otras en las que las inclemencias meteorológicas le obligan a permanecer atrincherada en el campamento junto al resto de compañeros. A lo largo de estos años han estudiado los ecosistemas acuáticos no marinos de la península, tomando muestras de los microorganismos que hay tanto en cuerpos de agua como en las cubiertas que tapizan las zonas húmedas.

En la presente campaña centrarán sus esfuerzos en estudiar cómo fueron los inicios de esas formas de vida, y usarán por primera vez un colector de partículas para comprobar si el aire pudo haber sido el medio de transporte de los microorganismos que colonizaron aquellos suelos cuando las condiciones climáticas en la zona se lo permitieron; una vez que los hielos glaciares se retiraron de Byers: circunstancia que hace tan particular ese enclave y que justifica su figura de especial protección.

El nuevo reto matemático que tiene Ana Justel encima de la mesa es la modelización de la conexión entre los microorganismos que encuentren en el aire y los estudios de biodiversidad que han realizado en Byers en los últimos años. Resolviendo retos difíciles como este es como avanza la ciencia.

FUENTE: DIARIO EL PAIS/JOSÉ MANUEL VIÑAS .

 

Pretorianos, la oscura fuerza detrás del trono de los césares

Dos libros revisan la cruenta historia de la vilipendiada guardia imperial de la antigua Roma.

Pocas unidades militares arrastran tan mala fama como los pretorianos, la guardia de los  emperadores de Roma, su privilegiada (cobraban mucho más que los legionarios y servían menos tiempo) y a menudo petulante escolta. El cuerpo, que también acompañaba en campaña al emperador, entrando en combate como soldados, tuvo múltiples funciones incluyendo las de policía secreta, espionaje y operaciones clandestinas (como asesinar a enemigos del Estado). Fue precursor de las unidades de élite y de los guardaespaldas de los líderes modernos, influyó en contingentes como la Guardia Suiza, la Guardia Imperial de Napoleón o las SS, y su eco llega hasta La Guerra de las Galaxias, en cuya nueva entrega, Los últimos Jedi, el malvado líder supremo cuenta con una guardia personal inspirada directamente en ellos (aunque armada con espadas y lanzas láser en lugar de gladios y pilums).

A los pretorianos originales, a los que hemos podido ver haciendo de malos malísimos en decenas de películas de toga y sandalia, entre ellas Quo Vadis, La caída del imperio romano o Gladiator, sin olvidar la serie Yo, Claudio, se los denostó ya en la antigüedad por convertirse a menudo en el poder detrás del trono y por su fea costumbre de poner y quitar (matándolos, claro) césares a su antojo. Se los habituó a recibir una paga extra cada vez que había un relevo de emperador, lo que fomentó su deseo de cambio. Uno de sus emblemas era el escorpión, que les iba como anillo al dedo aunque en realidad lo tomaron del signo zodiacal del emperador Tiberio.

Uno de sus emblemas era el escorpión, que les iba como anillo al dedo aunque en realidad lo tomaron del signo zodiacal del emperador Tiberio.

De ellos escribió el gran Gibbon, que les achacó ser síntoma y causa de la decadencia de Roma: “Su orgullo se vio alimentado por la conciencia de su peso irresistible (…) Les enseñaron a percibir los vicios de sus señores con consabido desdén y a obviar el temor reverencial hacia sus amos que solo la distancia y el misterio pueden preservar”. En sus filas militaron algunos de los nombres más detestables de la historia romana, verdaderos sinónimos de traición, despotismo, crueldad e infamia, como Casio Quera, Sejano, Tigelino o Plauciano, que llegó, se cuenta, a castrar a cien ciudadanos nobles (de origen senatorial) para que su hija Plaucila pudiera ser atendida por eunucos, que ya es capricho.

Las carreras de los líderes de los pretorianos llegaron a ser muy prósperas –el propio Plauciano fue suegro del emperador Caracalla- y algunos incluso accedieron ellos mismos al trono, como Macrino y Filipo el Árabe, que antes de emperadores fueron prefectos del pretorio, es decir comandantes de la guardia. La indignidad de los más conocidos no debe hacer olvidar que hubo pretorianos decentes y que varios de sus mandos supremos murieron en campaña al frente de sus tropas (como el prefecto Cornelio Fusco, caído en combate contra los dacios cuando servía a Domiciano).

A reseguir la historia del famoso cuerpo, que estuvo activo 340 años, desde época republicana hasta que lo disolvió Constantino tras la batalla del puente Milvio (312) en la que habían apoyado a su rival Majencio, y a dilucidar hasta qué punto merecía su pésima fama, dedica el especialista británico Guy de la Bédoyère su documentadísimo libro La guardia pretoriana, ascenso y caída de la escolta imperial de Roma (Pasado & Presente, 2017), que coincide además en librerías con Pretorianos, la élite del ejército romano, del historiador de la Complutense Arturo Sánchez Sanz (La Esfera de los Libros, 2017).

El autor británico tiene muy claro de dónde viene el oscuro carisma de los pretorianos, y por qué nos fascinan tanto. “Eran peligrosos”, responde sin ambages. “Siempre cerca del centro del poder”. ¿Su reputación de malos está justificada? “Se los podía comprar, pero cuando los emperadores eran buenos y tenían gran prestigio, los pretorianos se comportaban. Fue sobre todo en los casos de emperadores incompetentes o vulnerables que los pretorianos cubrían los vacíos con su ambición y se convertían en codiciosos hacedores de reyes. El autoexilio de Tiberio en Capri, el desastroso reinado de Calígula…”.

De la Bédoyére señala que buena parte de lo malo que hicieron los pretorianos, “una de las fuerzas más poderosas y caprichosas de la historia de Roma”, hay que achacarlo a emperadores “que dejaban mucho que desear”. Distingue entre los soldados de la guardia, que mayormente, dice, fueron en general leales a sus emperadores, y sus oficiales y prefectos, “de los que no se puede decir lo mismo”. Y recalca que de una manera u otra, los pretorianos “eran como un volcán dormido que amenazaba con entrar en erupción cuando lo permitiesen las circunstancias”.

Uno de los episodios más famosos en que intervinieron los pretorianos fue cuando tras asesinar a Calígula, hicieron emperador al reticente Claudio que se había escondido detrás de una cortina y que les concedió una generosa propina como soborno para comprar su lealtad.

Sánchez Sanz muestra bajo una luz más favorable que De la Bédoyére a los pretorianos y cree que hay que desmitificar su imagen de “dueños del poder” que, opina, corresponde en puridad a sus colegas legionarios, que fueron los grandes impulsores de las candidaturas imperiales. Señala que los pretorianos probablemente “salvaron la vida a tantos emperadores como a los que se la arrebataron”. La guardia pretoriana, resume con cierto tono de admiración, “eran los soldados de élite de imperio. Muchas veces se aprovecharon de ello, otras tantas lo demostraron”.

El libro de Sánchez Sanz, especialista en historia antigua, es muy rico en detalles sobre la organización, los uniformes y el equipamiento de los pretorianos, un tema complejo por la escasez de fuentes iconográficas y la variedad de funciones que caracterizaba al cuerpo.

Los pretorianos empezaron siendo un destacamento de soldados, veteranos de confianza, que protegían como escolta personal a los generales en época republicana, tomando su nombre de la tienda de éstos, el praetorium, el pretorio. Hay referencias a las “cohortes pretorianas”, que es el tipo de unidad del ejército romano en que se agrupaban, desde tiempos de Escipión el Africano, aunque líderes como Julio César poseían otros guardaespaldas (en su caso, una guardia de hispanos que el malogrado dictador tuvo la mala idea de disolver antes de los idus de marzo). En todo caso, no encontramos verdaderamente institucionalizados a los pretorianos de la manera que los conocemos hasta época de Augusto. Fue él el que estableció una fuerza permanente de nueve cohortes, compuestas cada una por 500 o mil hombres, según las fuentes (De la Bédoyére es partidario de los mil), con campamento en Roma, destinada a proteger al emperador y a su familia, a suprimir disturbios y a desarticular complots.

Al frente de los pretorianos estaban dos prefectos del pretorio, que fueron cobrando mayor poder y protagonismo por su posición tan cercana al emperador. Los pretorianos contaban con una unidad de caballería propia, los equites singulares Augusti.

Claudio los puso a cazar panteras ante el público y matar una orca varada en el puerto de Ostia, y Nerón los convirtió en claque de sus actuaciones artísticas y deportivas.

Para De la Bédoyére (Wimbledon, 1957), el momento más sórdido de la historia de la guardia (y de Roma) fue la subasta que hicieron los pretorianos de la dignidad imperial en el año 193, tras el asesinato de Pértinax, que había intentado meterlos en cintura después de que en tiempo de Cómodo se hubieran acostumbrado a hacer lo que les daba la gana, incluso pegar a los transeúntes. “Ofrecieron el trono al mejor postor, una puja indigna y degradante, uno de los momentos en que ellos, y Roma, cayeron más bajo”. Compró el trono, al alza, Didio Juliano, que no duró sino 66 días al no poder pagar la suma acordada con los pretorianos.

Con las necesidades del imperio cada vez más acuciantes en las fronteras, se había ido combinando el uso de los pretorianos como fuerza militar de combate, y acompañaban al emperador como hueste personal en sus cada vez más frecuentes campañas (como en los casos deTrajano en Dacia y Marco Aurelio en Marcomania), hasta convertirse en una parte más, aunque siempre privilegiada y por ello envidiada, del ejército regular.

¿Qué calidad militar tenían? “Durante bastante tiempo, sorprendentemente poca”, responde De la Bédoyére. “Buena parte de ellos pasaban el rato holgazaneando en Roma como maniquíes militares y bravucones libertinos, capaces de asesinar pero poco aptos para la guerra real. Septimio Severo renovó la guardia con legionarios experimentados. Por desgracia, eso los hizo aún más peligrosos para el emperador”.

Al preguntarle al estudioso por la inquietante similitud entre la guardia pretoriana y las SS, que también empezaron como guardia personal y acabaron convertidas en poderosas unidades de élite dentro del ejército alemán, De la Bédoyére reconoce el parecido y apunta que, “sin duda, de haber vivido Hitler hasta hacerse viejo sus rivales se habrían vuelto hacia las SS prometiéndoles más dinero y privilegios a cambio de que los apoyaran para convertirse en nuevos Führers, igual que en la antigua Roma”.

Los pretorianos tienen mucho de inasibles. En parte porque eran un cuerpo muy polivalente, además de que fueron cambiando con el tiempo. Su iconografía, su armamento y su indumentaria no están claros, lo que ha permitido fantasear mucho con ellos. “Eran espías (con una rama especial dedicada a esa tarea, los speculatores), soldados, escoltas, pero también topógrafos, mineros, ingenieros, armeros”, señala el estudioso británico. “Hacían todo lo que el emperador necesitara. Hasta de escuadrones de la muerte o de parte de la escenografía imperial: participando en espectáculos del poder. Claudio los puso a cazar panteras ante el público y matar una orca varada en el puerto de Ostia, y Nerón los convirtió en claque de sus actuaciones artísticas y deportivas. Cumplían misiones en todas partes. Incluso se envió una unidad a explorar Nilo arriba hacia Etiopía, una de las aventuras más curiosas del ejército romano”.

En cuanto a su aspecto, “cambiaba continuamente, llevaban uniformes vistosos al estar de guardia en palacio, armaduras especialmente diseñadas para ellos en las paradas y equipamiento más funcional en campaña. Pero a menudo, en el día a día, en Roma, eran muy discretos, vestían de paisano y no los reconocías si no los observabas muy de cerca”.

Cuando actuaban sigilosamente llevaban una característica capa con capucha, la paenula. El autor opina que la película que mejor nos los ha mostrado probablemente sea Gladiator, “pero tampoco es muy exacta”. Un aspecto desconcertante es que a veces llevaban calcetines.

¿Cuál es la herencia de los pretorianos? “Mostraron qué inestable es la cuerda sobre la que se sostiene un gobernante autoritario en el poder”, resume De la Bédoyére. “Necesita apoyo para mantenerse ahí, pero su guardia ha de ser poderosa para darle ese soporte. Y su poder puede llegar a ser mayor que el de él en cualquier momento… y entonces, está acabado”.

Personajes famosos

Vinio Valente, centurión pretoriano de época de Augusto, era un sansón capaz de detener un carro con una mano. Lo cita Plinio.

Sejano, consiguió un poder omnipotente con Tiberio. El primer pretoriano que mostró lo peligrosos que podían ser. incurrir en su enemistad significaba una pena de muerte. Dion Casio asegura que yacía con las esposas de hombres relevantes para atesorar información. En su caída arrastró a toda su familia, y a su hija Junila, aún virgen, la forzó el verdugo para justificar la ejecución como la de una mujer adulta.

Macrón, también prefecto del pretorio como Sejano, fue el primero en participar en la muerte de un emperador, acelerando la de Tiberio. Previamente le había ofrecido su mujer al césar para que tuviera una aventura con ella.

Casio Querea, asesinó a Calígula tras sufrir numerosas humillaciones y que el emperador lo tachara continuamente en público de afeminado

Tigelino, el sicario de Nerón, cínico y disoluto. Un verdadero canalla.

Gayo Vedennio Moderato. La otra cara de la guardia, un pretoriano que sirvió larga y fielmente durante los flavios. Un buen soldado especialista en artillería y que era un crack usando la balista.

FUENTE: DIARIO EL PAIS / JACINTO ANTÓN .

BASURALEZA, ¿qué es eso?

Por medio de nuestros amigos de la revista Quercus, nos hemos enterado de la existencia de esta palabra, lo que significa, y qué hacer (individualmente es muy fácil), para colaborar colectivamente contra lo que representa. Ver más abajo la web del Proyecto Libera.

Un problema que ya nos afecta a nosotros, y  en el que podemos contribuir a minimizar su impacto en las próximas generaciones. ¡ES SENCILLO FORMAR PARTE DE LA SOLUCIÓN!

Acceso a la web del Proyecto Libera para más información, que por cierto, es muy interesante y está muy bien estructurada.

FUENTE: CENTRO CULTURAL / REVISTA QUERCUS .

El Palacio de Festivales acoge un concierto-homenaje a Federico García Lorca

El evento tendrá lugar el próximo domingo, a las 20.30 horas, y la entrada será libre y gratuita hasta completar el aforo de la sala.

La sala Griega del Palacio de Festivales de Cantabria acoge el próximo domingo día 15 de abril a partir de las ocho y media de la tarde el concierto – homenaje a Federico García Lorca ‘Palabra de poeta’. Bajo la dirección de José Ramón Rioz Ruiz y la narración de Juan Sanz, el Coro de Cámara Gaudia Música y el Dúo ARtCOS interpretarán un programa que acompañará obras correspondientes tanto a los poemarios como a las obras teatrales del poeta. La entrada es libre y gratuita hasta completar el aforo de la sala.

El concierto llevará también obras instrumentales de compositores contemporáneos al poeta como Falla, Granados, Albéniz o Ravel, además de piezas que acompañarán los textos del Libro de poemas, Romancero gitano, Poeta en Nueva York, Bodas de sangre, Yerma y Sonetos del amor oscuro.

Para Francisco Fernández Mañanes, consejero de Cultura del Gobierno de Cantabria, que colabora en este homenaje, se pretende recordar en este 120 aniversario del nacimiento del autor “a uno de nuestros más comprometidos poetas con la igualdad, la tolerancia y la justicia, a la vez que reivindicar y reconocer los valores que deben caracterizar cualquier democracia, y hacerlo a través del lenguaje universal de la música, signo de unión entre todos los pueblos“.

Fuente : Vive Campoo / Cantabria .

 

VIDEO DE LOS INVERNALES DEL MONTE ARRIA, (en dos minutos y dieciséis segundos)

Agradecer a nuestros amigos del Valle de Lamasón: Poly, Hilario y Aitor habernos permitido acompañarles en una ruta, y día, preciosos.

Se recomienda ver en pantalla grande.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE .