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El coronavirus tiene un antes, un durante y un después (si se sobrevive)

A continuación reproducimos un estupendo artículo de Pablo Linde que habla del durante y del después del coronavirus,  lo publicamos sobre todo para aquellas personas que minusvaloran la importancia del momento, las que piensan que a ellas “no les va a pasar”.

Los últimos de la UCI

Tras curarse del virus, los pacientes que pasan semanas en cuidados intensivos, encamados y fuertemente medicados, han de superar una espiral de trastornos

Juan José cree que su madre entró en la UCI porque tuvo la suerte de estar en Córdoba, y no en Madrid. Cuando ingresó, a finales de marzo, en las unidades de cuidados intensivos de la capital no había sitio para todos los que las necesitaban. Los médicos tuvieron que priorizar a los pacientes con más posibilidades de supervivencia. Rosario, de 78 años, con una debilidad extrema y una saturación de oxígeno en sangre mínima, llegó con las justas. Y estuvo a punto de no salir: lo hizo tras 60 días entre la vida y la muerte.

Quienes pasan tanto tiempo en cuidados intensivos en los hospitales libran dos batallas: la primera, superar la covid-19, sobrevivir al compromiso en el que el virus pone sus pulmones, y a menudo también su corazón, hígado, riñones… y eliminar finalmente el patógeno de sus cuerpos. La segunda no es menor: después de días encamados, sedados, paralizados, ingiriendo un bombardeo de fármacos, se tienen que recuperar de la propia UCI. Y el camino está lleno de trampas. “Suele ser un paso para adelante y dos para atrás. Llegan infecciones, falta de movilidad, problemas con la nutrición, fallos orgánicos…”, relata José Carlos Igeño, jefe de Urgencias y Cuidados Intensivos del Hospital San Juan de Dios de Córdoba, donde estuvo ingresada Rosario. “Cuando van mejorando y hay un paso hacia atrás, los parientes me suelen preguntar: ‘¿Pero no estaba bien?’. Hay que explicarles que bien no, que están en una UCI, siguen críticos aunque vayan mejorando”, continúa.

Las unidades de cuidados intensivos de España se fueron vaciando poco a poco de pacientes ingresados con coronavirus. La media de estancia ha sido de alrededor de 20 días, según el Ministerio de Sanidad, pero no es infrecuente que se prolonguen. No hay una causa única para que esto suceda. Influye el estado basal con el que entre el paciente: cuanto más sano y fuerte estuviera antes de la enfermedad, más esperanzas hay. Pero la medicina no es matemáticas. “Hay veces que te encuentras a dos pacientes con la misma gravedad, misma edad y similares características. Les das el mismo tratamiento y uno sale para adelante y el otro no”, cuenta Igeño.

Hace semanas que los ingresos en UCI se cuentan con los dedos de las manos en toda España. En la última necesitaron cuidados intensivos 14 personas en seis de los 19 territorios (las 17 comunidades autónomas, Ceuta y Melilla). En los otros 13, en la casilla de nuevos enfermos críticos aparece un esperanzador cero. No es un camino irreversible. Todavía hay nuevas hospitalizaciones (148 en los últimos siete días), que suceden a los nuevos casos (2.053 el mismo periodo). Algunos de estos nuevos contagios probablemente acabarán en estado crítico, pero encontrarán hospitales con muchos más medios que quienes tuvieron estos mismos destinos en el periodo agudo de la epidemia.

Las dos comunidades más azotadas por la epidemia, Madrid y Cataluña, han pasado de tener una ocupación de sus UCI del 100% —aunque las autoridades han señalado que nunca se llegaron a saturar, decenas de profesionales han contado a este periódico que sí fue así— a un 30% y un 25% de pacientes de covid en estas unidades respectivamente, según los informes del pasado 22 de mayo publicados para el cambio de fase de ambas regiones. Entre esos críticos, algunos son estos nuevos ingresos que van llegando ahora muy poco a poco; otros son los que llevan semanas sedados esquivando la muerte.

Existe un término para describir el padecimiento de estos últimos: enfermedad crítica crónica. “Es una entidad que no tiene una definición estandarizada”, cuenta María Ángeles Ballesteros, de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Son pacientes que, una vez superado el evento agudo —en este caso la neumonía causada por el coronavirus— siguen necesitando soporte de UCI. “Hay varios motivos, en ocasiones se pone en marcha y se perpetúa un estado inflamatorio crónico. También suele suceder que hay una debilidad persistente”, asegura Ballesteros. La parálisis y la sedación de la UCI lleva el cuerpo a consumirse a sí mismo, entra en un estado catabólico en el que la masa muscular prácticamente desaparece. Algunos pacientes no pueden respirar por sí mismos, no ya por los pulmones rígidos, sino también porque el diafragma no es capaz de ejercer su función. Por no mencionar la capacidad para otros movimientos que requieren más fuerza.

“Es una debilidad neuromuscular, multifactorial, unida a los fármacos perpetúa la situación. La edad es factor de riesgo, pero no como tal, sino por las comorbilidades asociadas: si hay una disfunción cardíaca, problemas en los bronquios o en algún órgano, el despertar de la UCI será más complicado. Para mejorar todo esto conviene limitar la ventilación mecánica al mínimo tiempo posible, ir quitándola para que el paciente vaya respirando por sí mismo poco a poco, hacer un programa de movilización y nutrición precoz en cuanto sea posible”, enumera Ballesteros.

Cuando comenzaron a despertar a Rosario, “ni los párpados podía mover”, enfatiza Igeño. “Hubo muchos días que pensamos: de hoy no sale”, continúa. Estaba “muy, muy grave” al ingresar. Y poco después, a la neumonía se le sumó un problema cardiovascular, algo no infrecuente en pacientes de covid-19. “Manejar a un paciente con todos estos problemas, su fragilidad, moverlo para cambiarlo de postura se hace complicadísimo. El reto no era ya que no muriese por la infección, sino también por el shock cardiogénico añadido. Una miocarditis [era lo que le detectaron] en una paciente con una neumonía con covid, distrés respiratorio y shock cardiogénico, la mortalidad diría que es del 99%”, explica este médico. No es raro que se produzca una cascada de fallos orgánicos coadyuvados por un rosario de medicamentos: vasoactivos, adrenalina, noradrenalina… El corazón no bombea bien la sangre, no llega por ejemplo a los riñones, dejan de funcionar, el enfermo necesita diálisis. Es el círculo vicioso de la UCI de larga estancia.

Los intensivistas tienen que buscar ventanas de mejora para poder comenzar las técnicas de desconexión progresiva de la ventilación, que el paciente colabore lo máximo posible, haga cada vez más esfuerzo. Esto se une a rehabilitación y fisioterapia. “Es un avance muy lento susceptible de otras complicaciones”, cuenta Demetrio Carriedo, intensivista en el hospital de Getafe. “No hay un tiempo máximo de estancia, hay casos que han sobrevivido después de más de un año. Pero cuanto más se prolonga más reducidas son las posibilidades de recuperarse favorablemente, sin secuelas”, prosigue.

Después de 60 días, Rosario salió de la UCI y su hijo asegura que está bien, aunque con algunas lagunas. “En ocasiones no está segura de si las cosas han pasado de verdad o las ha soñado, nos tiene que preguntar a mi hermana o a mí”, dice Juan José. En el camino, en los primeros despertares, una vez salvados los compromisos orgánicos, se cruzaron reinfecciones muy frecuentes en las unidades de cuidados intensivos por los catéteres. Después llegó el miedo a que, superado todo esto, hubieran quedado fallos neurológicos irreversibles como consecuencia de la falta de oxígeno. “Abría los ojos, pero no conectaba con nosotros. Hicimos pruebas complementarias, TAC cerebrales, vimos que había pequeñas alteraciones, probablemente trombóticas por culpa del coronavirus, pero no justificaban que la mujer no despertara. El problema es que después de tantos días intubada, con sedantes, analgésicos opioides, relajantes musculares, el cuerpo tarda todavía un tiempo en eliminarlos”, explica Igeño.

Un día, una enfermera notó que conectaba con ella. Era una respuesta tenue, pero Rosario comenzaba a ser consciente. Comenzaba para ella un camino todavía, el de la recuperación tras la UCI que afronta, según su hijo Juan José, “con ganas de vivir”

FUENTE: DIARIO EL PAÍS /PABLO LINDE

Un cambio radical de la agricultura se abre paso en el Reino Unido para mejorar la salud y el clima

Un informe respaldado por las principales fuerzas políticas sugiere avanzar hacia la “agroecología”

“Influida por unas políticas pobres y unos incentivos perversos, la industria agrícola y la alimentaria se han convertido en uno de los principales factores en la crisis de salud y medioambiental. Desde la deforestación a la pérdida de especies salvajes, de la degradación del suelo a la contaminación extendida y a problemas de salud relacionados con la dieta, las personas y el planeta han sufrido las consecuencias”. El informe de la Comisión para la Alimentación, Agricultura y el Campo (RSA, en sus siglas en inglés), un organismo independiente establecido en 2017 para replantear la cadena alimentaria en el Reino Unido, alerta de los graves riesgos para la salud y el medioambiente que han generado décadas de agricultura intensiva, con resultados devastadores para el campo británico y para el bienestar físico de las nuevas generaciones.

El informe, en el que han participado expertos en la industria agroalimentaria y en políticas medioambientales y de sanidad, describe los últimos 70 años como un proceso destinado a crear alimentos cada vez más baratos que ha tenido consecuencias “perversas y perjudiciales”. Los precios a los que venden hoy en día los productores son baratos, y los alimentos en los supermercados tienen precios cada vez más bajos, pero “el verdadero coste de estas políticas es simplemente trasladado al resto de la sociedad: un medioambiente degradado, una espiral de mala salud y núcleos urbanos más empobrecidos”. “El Reino Unido tiene la tercera alimentación más barata entre los países desarrollados, pero el mayor riesgo de seguridad alimentaria en toda Europa”, dice el informe. Con datos concretos, salpicados en todo el documento, se ilustran las consecuencias a largo plazo de estas políticas. “Simplemente el coste para el Servicio Nacional de Salud de una de estas enfermedades relacionadas con una dieta pobre, la diabetes tipo 2, se acerca a los 30.000 millones de euros al año”, indica.

Los expertos señalan que las medidas que se adopten en los próximos 10 años pueden ser fundamentales. Y señalan, desde el lado positivo, que la ciudadanía ha comenzado a tomar conciencia de la dimensión del reto. Surgen cada vez más llamadas de atención y movimientos colectivos que exigen que se adopten las medidas necesarias para combatir esta amenaza. “Desde los alumnos de las escuelas a los accionistas de las empresas, o desde las industrias agrícolas y alimentarias, por todas las comunidades del Reino Unido, estamos encontrando respuestas a favor del cambio necesario”, dice el informe, que incluye en sus conclusiones las quejas de muchos de los protagonistas de esta situación: “Soy un ganadero y no puedo permitirme la misma comida que he producido. ¿No es algo ridículo?”, dice James, un productor de carne de oveja del distrito británico de Peek.

La comisión defiende la disponibilidad y voluntad de la comunidad agricultora y ganadera del Reino Unido, preparada para cambios drásticos cuando el Brexit sea una realidad, para acometer las reformas necesarias en la próxima década. “Los agricultores se adaptan extraordinariamente a las nuevas circunstancias”, ha dicho Sue Pritchard, directora de la RSA y ella misma una agricultora orgánica en Gales. “Tenemos que convivir con los cambios cada día de nuestras vidas. En estos momentos, muchos agricultores son acosados y retratados como los malos de la película. Pero sin una agricultura sostenible y segura en el Reino Unido, no sobreviviremos”.

El informe asegura que la actual agricultura británica es responsable de al menos el 10% de los gases de efecto invernadero que se emiten en el Reino Unido, y es además la culpable de la desaparición de una gran porción de la vida salvaje de esta isla. El volumen de especies autóctonas clave se ha reducido, asegura, en un 67% desde 1970, y cerca de un 13% de esas especies se encuentra hoy en peligro de extinción.

“El Brexit ha creado una oportunidad que solo se da cada 50 años para cambiar nuestro sistema agroalimentario”, asegura Ian Chesire, presidente de la RSA y asesor del Gobierno en materia medioambiental. “Necesitamos tomar medidas ahora mismo. La emergencia climática exige acciones urgentes y radicales”.

Entre otras acciones, el informe, respaldado por las principales fuerzas políticas del Reino Unido, sugiere marchar hacia la “agroecología”, que supone avances en la agricultura orgánica y la reforestación inteligente de bosques, que combinen árboles con cultivos y pastos para ganado. Recomienda respuestas tan simples y a la vez tan lógicas como “apoyar la cría vacuna y de corderos en aquellos lugares donde lo más fácil de cultivar es la hierba”. El ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, se ha comprometido nada más recibir el informe a incrementar las ayudas destinadas a los agricultores y ganaderos dispuestos a emprender estos cambios.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / RAFA DE MIGUEL .

El activista que consiguió que Kenia dejara de usar bolsas de plástico

En 2013, James Wakibia decidió coger su cámara y tomar fotografías de los montones de desechos que había acumulados en su ciudad. Cuatro años después, su Gobierno tomó una decisión pionera

ames Wakibia nunca hubiera pensado que terminaría convirtiéndose en un activista por el medio ambiente. Tampoco que a su campaña por Twitter con la etiqueta #banplasticsKE (prohibir los plásticos en Kenia) se sumarían miles de personas, compartiéndola por las redes sociales. Su historia empezó cuatro años antes de que el gobierno de Kenia en 2017 aprobara la ley que prohíbe las bolsas de plástico, y es un buen ejemplo de cuan lejos se puede llegar con el activismo.

Cada mañana James solía andar de camino al trabajo por la carretera que atraviesa Gioto, el mayor vertedero de la ciudad de Nakuru, a 150 kilómetros de Nairobi. Desde allí hay una vista fantástica de la ciudad rodeada de colinas verdes que terminan en el lago Nakuru, una joya de parque natural en el Gran Valle del Rift. Pero lo que le molestaba era la gran cantidad de basura y plásticos acumulados en los arcenes que sobrepasaban los límites del vertedero: “Las bolsas  colgaban de los árboles, las botellas de refresco se acumulaban en las charcas, y las cabras que pacían por allí solo encontraban eso para comer” recuerda.

Fue en el año 2013 cuando decidió coger su cámara y tomar fotografías de los montones de desechos, la mayoría bolsas de un solo uso de los supermercados, que había acumulados. Las imágenes las colgaba en una cuenta de Twitter llamada The streets of Nakuru (las calles de Nakuru) donde pedía el cierre del vertedero de Gioto. Al mismo tiempo, consiguió reunir más de 5.000 firmas de los vecinos que envió a las autoridades medioambientales del condado. “Hicimos mucho ruido hasta conseguir el compromiso gubernamental de que el vertedero estaría mejor gestionado y la basura ya no se acumularía en la carretera”. Pero con la llegada de la estación de lluvias, el agua y el viento volvieron a arrastrar a montañas de plástico en el mismo lugar.

“Entonces me di cuenta de que el problema era que usábamos demasiadas bolsas de plástico”. Pone como ejemplo: “Hace dos años cuando ibas al supermercado te daban más de seis bolsas: una para el pan, una para los cereales, una para las toallas sanitarias y otras cosas del baño, otra para la comida… Y como pesaba mucho, ¡te ponían una más grande para que no se rompiera!”.

Un estudio de Naciones Unidas realizado antes de la prohibición puso cifra a este malgasto: cada año en Kenia se daban en los comercios cien millones de bolsas de plástico. En un país con serias carencias en la gestión de residuos y basura, el destino de ellas era terminar quemadas en vertederos descontrolados como el de Gioto o acumularse en los ríos y lagos del país hasta llegar al mar.

Dos años más tarde, lo que había sido hasta entonces un pasatiempo para ayudar a la comunidad se convirtió en un una obsesión para Wakibia. Sacaba tiempo de donde fuera para compaginarlo con su trabajo y su familia: “Cada día recorría la ciudad, tomaba fotos, las colgaba en Internet, escribía artículos para los periódicos pidiendo la prohibición de las bolsas de plástico, organizaba manifestaciones… Aunque no ganaba dinero, estaba decidido a continuar”. Con mucho esfuerzo y persistencia las cuentas que gestionaba en redes alcanzaron más de 20.000 seguidores, con centenares de retuits en Nairobi y Mombasa que le permitieron conectar con otros activistas medioambientales del país. A la campaña le dieron likes otros periodistas, blogueros, artistas, diseñadores, modelos y demás influencers… Hasta que la miembro del gabinete del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales Judi Wakhungu tuiteó con su etiqueta: #IsupportbanplasticKE (apoyo la prohibición de los plásticos).

Ahora #ReThinkplastics

Hoy, James se pasea por el mercado de Nakuru con su cámara en el hombro y una camiseta donde se lee #Rethinkplastics (repensar los plásticos). Se para en una tienda, pide medio kilo de azúcar y se lo dan envuelto en plástico. “Esto es ilegal, no me lo puedes vender así” dice. “Perdona, tengo aquí las bolsas de tela” se excusa la vendedora. A pesar de que situaciones como esta no son del todo extrañas, James asegura que “las bolsas de plástico han desaparecido del día a día, ahora las calles de Nakuru están mucho más limpias y la gente está más concienciada”.

Desde Nairobi, Amos Wemanya, de Greenpeace Africa, también ve las calles de la capital menos sucias, y cree que en las tiendas y supermercados se respeta la prohibición. Wemanya remarca la importancia de que la medida se haya extendido desde hace unos meses a todo tipo de plásticos de un solo uso como vasos, bolsas, cañitas y botellas que ya no se podrán usar en los parques naturales, las playas y los bosques protegidos en todo el país.

Con la prohibición actual solo resolvemos la mitad del problema ya que aún quedan muchos otros plásticos que se usan a diario y que terminan en el medioambiente

Amos admite que aún hay mucho espacio para mejorar: “Con la prohibición actual solo resolvemos la mitad del problema ya que aún quedan muchos otros plásticos que se usan a diario y que terminan en el medioambiente”. Otro reto que señala es la necesidad de hacer frente al contrabando ilegal de bolsas desde Uganda “por lo que haría falta una legislación común en toda África del Este para evitarlo”. Ruanda y Tanzania ya han dado este paso.

Si bien existen alternativas al plástico, es cierto que las bolsas de yute, papel, tela o sisal son más caras de producir y el coste se traslada a los consumidores. Pero para Wemanya son la única alternativa posible, además de la inversión y la apuesta “en soluciones ecológicas que permitan la reutilización o en las botellas que se puedan rellenar”.

Concienciar sobre el consumo y hacer pasos hacia la prohibición de las botellas de plástico son las siguientes campañas que se propone James, que ahora se conecta con activistas en Austria, Sri Lanka o Zambia para intercambiar experiencias. Él tiene claro que aunque haya menos plásticos en la carretera de Nakuru que toma cada mañana para ir a trabajar, el problema aún esta lejos de desaparecer.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS -  PLANETA FUTURO/ OSCAR GELIS PONS .

La nueva vida del silbo gomero

El Gobierno canario impulsa la enseñanza en todas las islas de una tradición declarada patrimonio de la Humanidad (incluye dos vídeos)

El silbo fue, durante siglos, una forma de comunicarse en La Gomera entre pastores y gente de campo separados por los dramáticos barrancos de la isla canaria. Un lenguaje extraordinario que iba cayendo en desuso hasta que en 1999 empezó a impartirse oficialmente en colegios e institutos de la isla. Su llegada a las aulas contribuyó a revitalizar esta tradición. Y ahora, el Gobierno autonómico, de Coalición Canaria, ha propuesto que se enseñe también en los centros del resto del archipiélago que lo soliciten y tengan profesores acreditados.

Declarado patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2009, no hay consenso sobre el origen del silbo gomero. Muchos defienden que ya era utilizado antes de la conquista castellana del siglo XV por los pobladores guanches de La Gomera, basándose en los testimonios de los cronistas franceses Pierre Boutier y Jean Le Verrier que, a principios de ese siglo, escribieron que en la isla vivía gente que hablaba “el más extraño lenguaje de todas las regiones, pues habla con los bezos [labios] como si carecieran de lengua”.

El silbo gomero es un sistema fonológico sustitutivo de la lengua hablada. Con cuatro consonantes y dos vocales, el silbador es capaz de articular palabras y frases que utiliza en su lengua habitual, en este caso el español. Pero también podría silbar cualquier otro idioma. “Es un lenguaje muy interesante”, afirma Marcial Morera, catedrático de Filología Española de la Universidad de La Laguna. “Podría darse en cualquier curso de Lingüística General, porque manifiesta de manera muy clara cómo está organizada una lengua natural”.

Ajena al interés académico durante décadas, la publicación en 1978 del libro El silbo gomero. Análisis lingüístico, del lingüista Ramón Trujillo, trasladó a la ciencia una práctica estigmatizada por su carácter popular. “Cuando los niños iban a la escuela, el maestro les decía que no silbaran, que los delataba como maúros, como campesinos”, comenta Morera.

Pero fue precisamente en los pueblos donde se revitalizó el silbo. “Cuando llegué de la emigración, esta isla estaba desierta de sus valores por toda la gente que se había marchado entre los 40 y los 60”, comenta Isidro Ortiz, maestro silbador y premio Canarias 2009 de Cultura Popular junto a otro gran silbador, Lino Rodríguez. En 1988 empezó a dar clases de silbo a los niños de su pueblo, Chipude, fuera del horario lectivo. La noticia llegó a otros municipios, y las asociaciones de padres y madres empezaron a llamarlo para que enseñara en otros centros. “Yo le comenté al entonces consejero de Educación, Juan Manuel García Ramos, que el silbo se extinguiría si no entraba en la escuela”.

No hay un censo de silbadores, pero dos décadas después de su introducción en el sistema educativo de La Gomera, la situación ha mejorado enormemente. “Quién me habría dicho que llegaría a ver esto”, afirma emocionado Isidro Ortiz.

Hasta ahora se enseñaba en La Gomera en primaria y en los dos primeros cursos de secundaria durante la asignatura de Lengua Española y Literatura, media hora a la semana. Con la reforma actual, se amplía dos cursos. El presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, de la Agrupación Socialista Gomera —una escisión del PSOE—, considera “muy positivo” que se extienda su enseñanza a otras islas, pero pide “un esfuerzo por expandirlo a todos los centros” canarios sin necesidad de que lo pidan.

Hay experiencias pioneras exitosas, como la del colegio Acentejo de La Matanza, en Tenerife, liderada durante 15 años por el maestro, silbador y cantautor vasco Rogelio Botanz. Tan bien les ha ido, que algunos alumnos suyos han ganado el concurso anual de silbadores de La Gomera. “Pero hay que hacerlo sin prisas. La aproximación a un hecho lingüístico, o es por amor, o genera reacciones contrarias”, explica Botanz.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. JORGE BERÁSTEGUI .

Cualquiera puede poner tu cara en un vídeo porno

La inteligencia artificial facilita que se creen vídeos falsos. Por ahora, las víctimas son mujeres que se ven a sí mismas como protagonistas de una película porno que nunca rodaron

Scarlett Johansson ya se ha resignado: “Nada puede impedir que alguien corte y pegue mi imagen o la de otra persona en otro cuerpo y haga que se vea tan realista como quiera”, explica en una entrevista en The Washington Post. La actriz habla con conocimiento de causa. Recientemente se han viralizado varios vídeos porno supuestamente protagonizados por ella. Los intereses son claros: aprovechar el morbo que despierta ver a un personaje público manteniendo relaciones sexuales para aumentar las visitas y hacer más dinero. Pero pasan por alto un ínfimo detalle: la persona que aparece en ese vídeo no es Johansson, sino el resultado de utilizar la inteligencia artificial para crear vídeos falsos e increíblemente realistas.

Como toda nueva tendencia, ya tiene su nombre en inglés: deep fakes. Y son el resultado de utilizar la IA para mimetizar la imagen original (el vídeo porno) con la falsificada (la cara de Scarlett Johansson) de forma que la luz se iguale en ambos archivos y se refracte de forma natural. También se utiliza para dar movimiento a las imágenes fijas. Así, se pueden trasladar las expresiones faciales y corporales de una persona a otra, tal y como sucede en un vídeo de Barack Obama que Buzzfeed creó de la nada para demostrar cómo de fácil es hacer decir al expresidente de los Estados Unidos lo que tú quieras.

Por ahora, esta práctica está dañando más a las mujeres. Las caras de actores y otros hombres famosos se insertan en los vídeos falsos como una broma: hay un vídeo que muestra la cara de Nicolas Cage superpuesta a la de Donald Trump durante un discurso. Está el de Barack Obama hablando sobre fake news. Pero los vídeos falsos de mujeres son predominantemente pornográficos, algo que resulta mucho más denigrante y que genera sentimientos de humillación y abuso. “Las falsificaciones son explícitamente detalladas, publicadas en sitios populares de pornografía y cada vez más difíciles de detectar”, explican en The Lily.

Uno de los vídeos de Johansson ha sido visto más de 1,5 millones de veces. Pero no es la única a la que le ha pasado. The Lily asegura que la crítica de medios Anita Sarkeesian, que fue atacada por sus críticas feministas de la cultura pop y los videojuegos, fue insertada en un vídeo porno hardcore que se ha visto más de 30.000 veces en Pornhub. Y eso que este portal de vídeos porno prohibió los deep fakes en febrero del año pasado. Supuestamente, Google también sacó esas imágenes de sus resultados de búsqueda. Pero siguen ahí.

Y aunque las famosas sean la diana preferida por el momento, esto es algo que puede pasarle a cualquiera. El programador solo necesita imágenes y vídeos de la víctima que le sirvan de referencia y los puede encontrar fácilmente en cualquier red social que tenga un perfil público. Hay foros sobre deep fakes donde se reúne toda una comunidad de usuarios dispuestos a generar este tipo de contenido.

  • Y no hay forma de combatirlo

Por el momento, el vacío legal existente facilita que este contenido prolifere. Y, aunque hay algunas iniciativas privadas orientadas a combatirlo, por el momento no han resultado efectivas. La única opción en la que se está trabajando es en desarrollar un sistema para detectar las imágenes manipuladas. La misma tecnología que facilita la existencia de estos vídeos hiperrealistas pero falsos es la que hace posible que cualquier ciudadano de a pie pueda detectarlos con un smartphone. Varias startupshan desarrollado aplicaciones móviles que utilizan algoritmos para averiguar si una fotografía o un vídeo han sido manipulados, como Serelay y Truepic, que utilizan algoritmos que verifican automáticamente las fotos cuando se captan.

Su idea es convertir algún día su tecnología de verificación en un estándar de la industria para las cámaras digitales. Si esto se aplicara a Facebook o Snapchat la repercusión sería mayor. “Una imagen inalterada publicada en las redes sociales podría recibir automáticamente una marca de verificación, como una credencial de verificación de Twitter, lo que indica que coincide con una imagen en su base de datos”, explica el MIT.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / RETINA .

El último hablante de chaná, una lengua que se creía extinguida desde hace un siglo

¿Y a cuento de qué un artículo sobre una etnia y un lenguaje casi desaparecidos?, primero porque es cultura, no nuestra en este caso, y segundo porque ya esas personas tenían claro el respeto hacia la mujer, cuando el protagonista de la historia habla de los valores de su pueblo prácticamente extinguido. Una lección más a aprender.

El documental ‘Lantéc chaná’ rescata la memoria de un grupo étnico que vivió en el litoral argentino a través del testimonio de Blas Jaime.

El argentino Blas Jaime atesora en su cabeza un idioma indígena que se consideró extinguido durante más de 100 años, el chaná. Se lo enseñó su madre, quien lo había aprendido de su abuela, que a su vez lo heredó de la bisabuela, en una cadena de transmisión oral secreta que se remonta a siglos atrás, cuando comenzaron a ser perseguidos por los colonizadores españoles y evangelizados a la fuerza, en las orillas del río Uruguay. “Los nombres aborígenes fueron prohibidos (…) Y a las niñas que hablaban chaná les cortaban la punta de la lengua“, recuerda Jaime en el documental Lantéc chaná, filmado por la directora argentina Marina Zeising.

Este expredicador mormón de 71 años no enseñó el idioma a su hija y renegó de él durante décadas. Su vida cambió cuando en una conversación casual mencionó que hablaba chaná y la noticia llegó a oídos del investigador Pedro Viegas Barros. “Los chanás no existen”, fue la primera respuesta de Viegas. Escéptico, se trasladó de Buenos Aires a Paraná para verle. Y allí comprobó que el vocabulario que Jaime había retenido durante noches de enseñanza materna correspondía con el único testimonio escrito de la lengua de su etnia, el Compendio del idioma de la nación chaná, escrito por Dámaso Larrañaga en 1823 a partir de entrevistas a ancianos de esta tribu, que durante siglos vivió de la pesca y de lo que le proveían los ríos.

“Timú” le dice el chaná al hijo. “Atá” es el agua, “ata má” es el río, y “vanatí ata ma” los hijos del río, los arroyos. “Beada” -la palabra favorita de Jaime- significa madre y “beada á”, la Tierra. El árbol es el hijo de la Tierra, “vanatí beada”, y sus ramas se denominan “palá”.

Viegas escuchó esas palabras de Jaime por primera vez en 2005. Desde ese momento, ambos se embarcaron en una odisea para reconstruir la lengua y la cultura chaná e intentar que no desaparezca. En 2010 el idioma fue incluido en el Atlas de lenguas del mundo en peligro de la Unesco y en 2014 publicaron el primer Diccionario Chaná-Español Español-Chaná. La cinta de Zeising es un nuevo testimonio de la recuperación de la memoria de uno de los pueblos indígenas que habitaron el extremo sur del continente americano.

“El día que (mi hija) Evangelina se haga cargo de transmitir el chaná, yo preferiría volver a la Iglesia”, dice Jaime a EL PAÍS tras la proyección del documental, recién estrenado en Argentina. Entrecierra sus ojos oscuros, se apoya en su bastón y en voz baja lamenta no haberle enseñado la lengua de niña. Cuando más tarde quiso hacerlo, su hija se negó. “Me dijo que no quería ser india, que la iban a maltratar e insultar”, recuerda. El sentimiento es común en numerosos descendientes de indígenas en Argentina, un país que no reconoció los derechos de los pueblos originarios hasta 1994. Evangelina cambió de opinión al ser madre. Comenzó a estudiar chaná y ahora ayuda a su padre a dar clases a alumnos que quieren aprenderlo.

A Jaime le gustaría que además de conocer su lengua, los argentinos adoptasen algunos de los valores de sus antepasados. “El principal es el respeto a la mujer”, subraya, al recordar que el pueblo chaná era un matriarcado, en el que eran las mujeres las responsables de impartir justicia y de transmitir la cultura de madres a hijas. “También el respeto a los niños y a la madre naturaleza. Los chanás creemos que es un ser vivo y que su sangre son los ríos y los arroyos”, continúa. La difusión de un pedazo de la historia de Argentina le ha quitado soledad a los últimos años de su vida y le emociona hasta las lágrimas la esperanza de que su lengua le sobrevivirá.

FUENTE: diario El País / Mar Centenera .

 

La rarámuri Lorena Ramírez queda tercera en un ultramaratón tras correr 102 kilómetros por el Teide.

La atleta competía con su vestido y sus sandalias tradicionales.
Con su vestido y las huaraches, las sandalias típicas de los rarámuri: así compitió la corredora mexicana Lorena Ramírez en la Cajamar Tenerife Bluetrail del pasado sábado 9 de junio, carrera en la que quedó tercera en la categoría senior (18 a 39 años). Terminó los 102 kilómetros en 20:11:37, que fue el quinto mejor tiempo de la general femenina. La competición atraviesa el Parque Nacional del Teide, superando los 3.500 metros de altitud, y reunió a 2.400 corredores de 38 países.

Ramírez fue la primera mujer rarámuri que compitió en un ultramaratón en Europa: la organización de la Tenerife Bluetrail la invitó en 2017 después de que ganara una carrera de 50 km en Tlatlauquitepec, Puebla, en el centro de México. El año pasado Ramírez se vio obligada a abandonar tras 55 kilómetros tras 55 kilómetros, por un fuerte dolor en la rodilla.

Tanto en 2017 como este año también participó su hermano Mario, que el pasado sábado completó el recorrido en 16:31:20 y terminó en el puesto 22 de la general. La hermana pequeña, Juana, también participó en esta la carrera, alcanzando el puesto 15 de la categoría femenina de la trail de 67 kilómetros.

Sin entrenamiento formal

Este pueblo indígena que vive en el norte de México tiene dos nombres: el que ellos asumen como propio (rarámuri) y el que les pusieron los conquistadores españoles (tarahumara). Rarámuri significa “pies ligeros” o los “corredores a pie”.

Tal y como explicaban los Ramírez a Verne en una entrevista publicada el año pasado, la rutina de los hermanos incluye caminatas y escaladas por el monte. Cuando eran niños, podían caminar durante cinco o seis horas siguiendo a sus cabras o acompañando a su padre al pueblo más cercano para comprar comida.

Ese nivel de actividad física permitió a Lorena conseguir buenos resultados en carreras como la ya mencionada victoria en el Ultramaratón de Tlatlauquitepec, además de un tercer puesto en el de Caballo Blanco (2016) y un cuarto en el de Cañones (2015). Las fotografías en redes de su actividad deportiva la llevaron no solo a competir en Canarias, sino también a protagonizar un videoclip de Jorge Drexler.

Además de las largas caminatas en terrenos con mucho desnivel, los rarámuris tienen una técnica muy depurada gracias a sus sandalias, que son completamente planas y que usan desde que son niños. Corren aterrizando sobre el mediopié en lugar de con el talón, un método que da mejores resultados y que a muchos profesionales les cuesta años dominar. Eso sí, no hay plan de entrenamiento formal, más allá de su día a día. En este vídeo, Lorena nos mostraba hace un año su día a día en la aldea de la Sierra Tarahumara en la que vive.

FUENTE: DIARIO EL PAIS / VERNE .

Los objetos con los que Miró esculpió su leyenda

El Centro Botín lleva a Santander un centenar de piezas representativas de todas las etapas del artista.

Huesos, cestos de arpilleras, botellas de vidrio, viejas tronas, un silbato, cajas de ensaimadas. Los restos de todo aquello que en algún momento formó parte de la vida de Joan Miró (Barcelona, 1893 – Palma, 1983) y luego habría de ser desterrado, se sitúa en la base sobre la que creó su fascinante obra escultórica, una forma de expresión artística y poética que definió su larga trayectoria de experimentación. A aquellos misterios consagra el Centro Botín de Santander la nueva exposición del espacio que sobrevuela la bahía de Santander: un conjunto de un centenar de obras producidas entre 1928 y 1982 y nunca antes reunidas que se podrán ver hasta el 2 de septiembre. Coproducida en colaboración con la Obra Social La Caixa, aspira a diseccionar el proceso creativo del artista al mostrar junto a las obras finales los materiales cotidianos que las inspiraron, los bocetos preparatorios y pruebas de los trabajos de fundición. El conjunto lo completan fotografías del artista y vídeos.

La parte científica viene avalada por la comisaria María José Salazar, una de las máximas expertas en Miró, y por Joan Punyet, nieto del artista y portavoz de la Successió Miró. El resultado es un inmenso bosque dividido en cinco miradores retrospectivos en los que se aprecia el afán permanentemente del creador por la experimentación.

Durante la presentación a la prensa en un día en el que el Cantábrico se mostró inclemente al otro lado de los grandes ventanales de la fundación, Punyet aportó algo de calidez al recordar a su abuelo como a un “padre maravilloso”. “Tuvo una hija, Dolors, mi madre, y cuatro nietos, dos de ellos fatalmente desaparecidos. En su vida había dos ámbitos separados por una línea endeble que a veces nos dejaba cruzar: la de la familia y la de su obra. Nunca paró de trabajar para encontrar un lenguaje universal que fuera la quintaesencia de la poética surrealista. Cada día, cuando salía a pasear, volvía cargado de tesoros que le servían para bucear en los sueños y descifrar para nuestra mirada las diferentes formas de comprender el arte”.

¿Y qué era lo que más sorprendía al niño de todo aquello con lo que el abuelo volvía a casa? “Los huesos y los esqueletos de animales muertos. Podían ser de perros, de cabras, de conejo… Todo le venía bien y todo ello lo colocaba y ordenaba luego en su estudio como parte de ensamblajes de obras futuras”.

“En el completo discurso que hemos podido armar, su vinculación a la tierra y a la naturaleza es una constante que recorre sus obras, por cierto tituladas todas en francés por él”, añadió Salazar, que ha dedicado el catálogo a Emili Miró, nieto mayor del artista. Con él, inició el proyecto de esta exposición hace años.

El relato arranca con La danseuse espagnole (1928), más una pintura o collage que una escultura, y termina en Personnage (1982), creada a partir de una servilleta que se llevó del restaurante barcelonés La Puñalada con 90 años ya cumplidos. Por el camino, aguardan hitos de su carrera como el grupo de bronces que inicia a finales de los 40 bajo el nombre de Femme, y que retoma periódicamente con insólitas mezclas de hueso, piedra y hierro; piezas monumentales, como Souvenir de la Tour Eiffel (1977), obra de tres metros de altura concebida con objetos ensamblados; o las esculturas pintadas de 1967. “Aconsejado por su entonces galerista, Pierre Matisse y antes por su amigo Giacometti”, recuerda Salazar, “se atrevió a llenar de color sus criaturas. Se expusieron en Nueva York y los coleccionistas se las quitaban de las manos”.

La mayor parte de lo expuesto es propiedad de la familia. Punyet Miró, su representante ayer en Santander, aseguró, con todo, que, en contra de lo que sucedió con la llegada del color a la obra de Miró, no se trata de renovar el interés del mercado por la escultura de su abuelo, sino de colocarla en el contexto de idóneo para apreciarla en su justa medida, gracias a una suma de piezas que considera “irrepetible”. “La cotización de la pintura de mi abuelo es muy superior a la escultura. Es otro mundo”, explica. “Nosotros queremos que difunda a fondo todo Miró. Este verano tendremos listo el catálogo de dibujos y el 1 de octubre el Grand Palais de París conmemora la antológica que le dedicaron en 1976. Será la mayor exposición que se le ha dedicado nunca a mi abuelo”, anuncia.

El capítulo de lo que queda de Miró por venir lo completa la puesta en marcha de la tercera fundación dedicada al artista. Estará en la masía familiar de Mont-roig (Tarragona), un lugar en el que se mostrará una selección de obras y en el que, a diferencia de Palma o Barcelona, no habrá exposiciones temporales. Las últimas noticias en torno al artista, al menos de momento, pasan por Madrid. Hablan de la creación de un eje Miró, que recorra la Castellana desde el Reina Sofía, museo al que la familia realizó una donación en 1985, la Fundación Mapfre, donde se exponen con carácter permanente 65 piezas del pinto, hasta el palacio de Exposiciones y Congresos, donde desde 1979 está uno de sus murales.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / ÁNGELES GARCÍA.

Murillo, el artista total del Barroco

La celebración de su cuarto centenario arrancó el pasado 29 de noviembre en Sevilla con el objetivo de desterrar el tópico del pintor de vírgenes y ampliar la mirada a su creación profana.

Dentro de los cuadros de Murillo se resume la metáfora barroca: sombras y luces, artificio y sencillez, devoción y cierto ruido del mundo. El cuarto centenario de su nacimiento arrancó con un concierto de Jordi Savall en el Teatro de la Maestranza donde el violagambista recreó los paisajes sonoros de la ciudad-museo en la que nació el pintor. Sevilla se ha volcado con la celebración del cuarto centenario de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) para reivindicar a un artista que, a partir de esta celebración, aspira a salir del cliché en el que ha vivido encerrado mucho tiempo.

La intención última de esta conmemoración, más allá del fasto y los evidentes homenajes, es difundir los argumentos en los que los investigadores llevan insistiendo desde hace años en publicaciones especializadas y congresos internacionales. Murillo no es solo el artista que evoca el mundo religioso y que consigue dar un aire amable al espíritu de la Contrarreforma. Es además el pintor que apuesta por un tipo de escenas profanas, cuadros de costumbres que no estaban bien considerados en esa España. Los tratados pictóricos de la época, como los publicados por Pacheco o Carducho, despreciaban la representación de personajes populares, al contrario de lo que ocurrió en el Norte de Europa, donde triunfará ese tipo de pintura que elogia lo cotidiano y que será una de las grandes revoluciones de la historia del arte.

Sin embargo, quien en España ha sido reducido casi exclusivamente al pintor de lo religioso se atrevió a crear muchas escenas de niños pícaros, de gente miserable de la calle. Un mundo aparentemente trivial que apasionaba a los comerciantes flamencos y holandeses que residían entonces en Sevilla por los negocios con las Indias y que fueron quienes encargaron ese tipo de pintura a Murillo. El pintor era además amigo de muchos de ellos, como Nicolas Omazur o Josua van Belle, a los que hace maravillosos retratos. Esta amistad se traduce en la sensibilidad de Murillo por pintar del natural, por bajar al fango de la época y retratar también a las personas de a pie.

Este Murillo de lo popular que se convierte en casi un documentalista de su tiempo es el menos conocido en España, quizás porque esos cuadros de costumbres salieron pronto de Sevilla. Nada más morir el maestro en 1682 al caer del andamio en el que pintaba los Desposorios místicos de Santa Catalina, esos lienzos de niños pícaros salen en el equipaje de los mercaderes del Norte que abandonan una Sevilla que entra en decadencia y pierde el monopolio comercial con América. Son los lienzos que ahora cuelgan en las salas de pintura española de museos extranjeros. Sigue leyendo Murillo, el artista total del Barroco

Concha Espina, la autora que acarició el Nobel de Literatura

Una exposición en el Museo Nacional de Ciencias Naturales aborda la obra y la vida de las mujeres distinguidas por la Academia sueca.

Exposición ‘Mujeres Nobel’. Museo Nacional de Ciencias Naturales. Madrid. Del 21 de septiembre de 2017 al 20 de marzo de 2018.

Concha Espina (Santander, 1869-Madrid, 1955) es más que una estación de metro. O es una estación de metro porque fue mucho más: poeta, dramaturga, periodista y novelista compulsiva. Fue también —y ya se borró del recuerdo colectivo— la escritora española que estuvo más cerca del Nobel. En 1926 perdió frente a la italiana Grazia Deledda. Sigue leyendo Concha Espina, la autora que acarició el Nobel de Literatura