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El castillo soriano que enseñó a los cruzados a resistir en Jerusalén

Finaliza la restauración de la fortaleza de Osma, que disponía de un sistema defensivo que permitía a una pequeña guarnición rechazar enormes ejércitos.

Castillo de Osma, en Soria, tras su restauración. Fernando Cobos

Abderramán III necesitaba tomar aquel castillo estratégico de la frontera del Duero. En el 934, se presentó al pie de la fortaleza de Osma con un poderoso ejército compuesto por varios miles de arqueros y máquinas de guerra. Frente a él, agazapados en una fortaleza erigida sobre un peñasco con pendientes que superaban los 45 grados, el rey Ramiro II de León y sus condes con tropas claramente inferiores, medio centenar frente a casi tres mil. Pero tenían un arma secreta: un sistema defensivo compuesto por saeteras desconocido hasta entonces en Europa y que les llevó a la victoria. Las crónicas cristianas señalan que los musulmanes no se atrevieron a escalar aquellos riscos. Por su parte, las fuentes islámicas sostienen que lo que en realidad ocurrió fue que los cristianos no osaron bajar.

El castillo de Osma (Soria), abandonado desde el siglo XIV, ha vuelto ahora a la vida después de más de diez años de estudios y de una restauración financiada por el Ministerio de Cultura. La investigación de la fortaleza –encabezada por Fernando Cobos, doctor arquitecto y experto internacional en patrimonio, y Manuel Retuerce, arqueólogo de la Universidad Complutense– ha destapado, entre otras cuestiones, la tecnología empleada por los reducidos defensores para rechazar las gigantescas acometidas musulmanas: las saeteras inclinadas, tecnología que los sorianos trasladaron a los cruzados para su guerra en Tierra Santa.

Las primeras noticias del castillo de Osma son del año 910, cuando se erige –sobre un asentamiento de la Edad del Bronce- en un pico de la inestable frontera que dividía el Reino de León del califato. Pocos años después de su construcción fue arrasado por los ejércitos de al-Ándalus. Decidido a convertirlo en la pieza clave de la frontera, Ramiro II lo refuerza para que pueda resistir a las tropas califales, que terminarían tomando y reconstruyendo en los años siguientes la cercana fortaleza de Gormaz, que se convertiría en su base de operaciones y de asedio contra Osma. Hasta levantaron varias torres de vigilancia en las proximidades para controlar cualquier movimiento cristiano en Osma.

Saetera con inclinación del castillo de Osma. Fernando Cobos

Entre el 934 y el 989 Osma es ya la principal línea de resistencia del Reino de León en la frontera del Duero. Pero en el 989 Almanzor consiguió tomarlo y lo reformó. En el 1011 los cristianos lo recuperaron. Tres años después, los cristianos tomaron Medinaceli, a unos ochenta kilómetros al sureste, por lo que Osma perdió su importancia estratégica. En el siglo XIV se allanó su interior tapando las singulares saeteras para crear nuevos espacios habitables. En el XVIII sus mejores sillares –muchos de procedencia romana, ya que en las cercanías se erigía la ciudad romana de Uxama– se transportaron para levantar la catedral del Burgo de Osma. En 2005 se iniciaron los trabajos de restauración.

El castillo de Osma rebosa enigmas históricos y arqueológicos. Uno son sus saeteras, que se situaban al pie de sus muros, no en las partes altas de las murallas, como es lo habitual. La ubicación inferior de estas aberturas se debe a que las almenas solían ser barridas por las máquinas de guerra musulmanas, por lo que las bases de los muros eran los lugares más seguros para la defensa.

Las saeteras de Osma son una apertura mucho más estrecha de lo normal para evitar que las flechas enemigas se introduzcan, pero disponen de un pequeño conducto en su parte inferior por donde sale el dardo del defensor. Su inclinación, en el caso del castillo de Osma, variaba, según el lugar de la fortaleza donde se abriesen: más inclinación del terreno, más inclinación de la saetera, lo que permitía apuntar directamente a las tropas enemigas y mantenerse a salvo, una especie de tiro al plato. “En esta época, no existe en ningún lugar de Europa este tipo de defensa. Solo se ha hallado en algunos castillos cruzados en Tierra Santa construidos años después. Su aparición en Tierra Santa para defenderse de ejércitos superiores pudo ser debida a Pedro González de Lara, que era hijo del teniente real [máximo responsable] del castillo y que viajó a Jerusalén como escolta de la mujer del conde de Tolosa” o de su hermano Rodrigo González de Lara que construyó un castillo en Tierra Santa para donárselo a los caballeros templarios”, señala Cobos.

Alejado ya de la frontera bélica, sufrió una fuerte modificación a finales del siglo XIII y la primera mitad del XIV para adaptarlo a las necesidades del momento. En su interior se levantaron zonas de acuartelamiento con barracones y letrinas y más tarde unas dependencias episcopales.

La fortaleza de Osma estuvo a punto de desaparecer en el siglo XVIII cuando los Ejércitos borbónicos lo barrenaron para evitar que fuera tomado por los partidarios de los Austrias. Felizmente, la idea se desechó al no llegar nunca a Osma estos últimos. El castillo será en breve visitable. “Las pronunciadas pendientes que lo salvaron en los asedios, siguen ahí, por lo que solo se puede visitar si se va provisto de buen calzado y te gustan las excursiones”, señala Cobos. “De todas formas, es un castillo roquero único, por lo que merece la pena verlo”, concluye el arquitecto.

Fuente : EL PAÍS / VICENTE G. OLAYA . 

La Magia del Rudrón, donde la imaginación y la innovación se dan la mano.

Imaginación, innovación, ganas de salir adelante  así como de  revitalizar la zona, conforman las principales características de esta iniciativa que han tenido Alicia, Begoña y Mar, responsables respectivamente de Loras y Cañones, el Bar Oro Negro, y el Hotel Rural Aguazul.

¿A qué iniciativa nos referimos? A la creación de un pack para dos personas que han denominado ‘La Magia del Rudrón , con opciones diversas pero que se complementan entre sí, como son: realización de una ruta de senderismo por la zona con Loras y Cañones, comida o cena en el Bar Oro Negro de Sargentes de la Lora, y alojamiento y desayuno para una noche en el Hotel Rural Aguazul de Covanera. Un plan perfecto para pasar dos días conociendo esta parte del norte de Burgos.

En el Centro Cultural de Valderredible nos gusta especialmente la innovación en el medio rural, y pensamos que era una buena idea conocer la génesis de esta iniciativa, así que las hicimos una entrevista mediante correo electrónico.

¿Cómo y porqué surge la idea del pack? Un día nos juntamos las tres tomando un café y hablamos del comienzo de los negocios, de nuestros proyectos y objetivos. Las tres estamos enamoradas de la zona, de su entorno y apostamos por vivir aquí y poder trasmitírselo a la gente, bien sea con su gastronomía, con un lugar idílico donde descansar o dando un paseo a la vez que conocen la naturaleza que nos rodea. Y viendo que los tres negocios se complementaban, sería mucho más enriquecedor el trabajo en común; así que apostamos por crear el pack de “la Magia de Rudrón”.

También tiene mucho que ver el movimiento comunitario que hay, y que ha habido en Sargentes (su trabajo promocional de la zona, del entorno, del museo….) todo ello es un motivo añadido para llevar a cabo con ilusión este proyecto.

Río Ebro a su paso por la zona. Fotografía: Jorge A. Murillo

(clic sobre las imágenes para ver en grande)

¿Fue sencillo poner de acuerdo a tres empresas diferentes pero a la vez con un vínculo muy claro para complementarse?  No ha sido difícil cuando las tres apostamos por un medio de vida que nos gusta y que nos apasiona, como es el medio rural; y por el cual estamos dispuestas a intentarlo. No es que sea fácil sacar adelante los negocios, pero si es verdad que unificándonos nos enriquecemos en ese aspecto y ante los problemas, juntas, nos hacemos fuertes.

Cuando se habla de innovación, hay una tendencia generalizada a sublimarla, a ponerla en un escalón que parece inalcanzable, sin embargo vosotras habéis innovado y la habéis convertido en algo tangible, en algo cercano…  Somos conscientes de donde estamos y de lo que queremos, tenemos un objetivo claro, el cual  estamos empezando poco a poco con los medios que disponemos, y con la creatividad y el trabajo de las tres, esperamos alcanzarlo.

Aquellas personas que estén interesadas en esta oferta diferente ¿Dónde pueden informarse?  En los teléfonos de Loras y Cañones: 633 733  936; Hotel Rural Aguazul:  647 514 033; Bar Oro Negro:  690 389 785, así como en las direcciones de correo electrónico: lorasycanones@gmail.com y hraguazul@gmail.com.

¿Dónde y cómo se puede adquirir el pack? El pack se puede adquirir bien llamando a los teléfonos o escribiendo a correos citados anteriormente, o acercándose al Bar Oro Negro en Sargentes de la Lora, o al Hotel Rural Aguazul de Covanera.

FUENTE: CENTRO CULTURAL DE VALDERREDIBLE.

 

El libro más misterioso del mundo

(Si bien el artículo no es reciente, nos parece lo suficientemente atractivo para publicarlo).

La editorial española Siloé clonará el ‘Códice Voynich’ de la Universidad de Yale, el mayor enigma editorial de la Edad Media.

Permanecen irresueltos los arcanos del Códice Voynich, un enigma en forma de libro viejo y descosido de 234 páginas y 22,5 por 16 centímetros que desde hace más de 50 años dormita en las estanterías de la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale en espera de que alguien despeje su misterio. ¿Cuaderno botánico de plantas inexistentes? ¿Tratado cosmológico? ¿Obra de iniciación esotérica? ¿Código élfico? ¿Libro cabalístico? ¿Relato bélico? ¿Catálogo de pócimas para magia? ¿Solución anticonceptiva para mujeres medievales en pecado? ¿El diario de un extraterrestre? ¿Estudio sobre la transmutación de la piedra filosofal?

¿El engaño perpetrado por un genio? Hay quien aún lo sostiene, pero hace tiempo que la hipótesis falsaria perdió fuerza. Exactamente desde que, en los años 40, el lingüista estadounidense George Zipf formuló la Ley de Zipf sobre la frecuencia de las palabras utilizadas en un texto. Según ella, el vocablo más utilizado aparece el doble de veces que el segundo más utilizado, el triple de veces que el tercero, el cuádruple que el cuarto, y así sucesivamente. Los estudiosos confirmaron hace tiempo que el texto del Voynich cumple con esa matemática de la palabra… y evidentemente nadie en el siglo XV (fecha científicamente probada de origen del texto) podía conocer ese enunciado.

Desde hace más de un siglo, el códice descubierto de forma casual en 1912 por el librero lituano Wilfrid Wojnicz entre los anaqueles de la Villa Mondragone —una mansión cercana a Roma que perteneció a la familia Borghese— continúa reventando la lógica científica y segregando la misma dosis de hipótesis descabelladas que de intentos serios de resolución. No se sabe quién lo escribió ni quién lo ilustró, ni con qué intención. No se sabe en qué idioma está escrito. Hay quien lo asimila al sánscrito, otros prefieren identificarlo como una posible lengua oriental, quizá india, hay quien habla del tamil, incluso de un experimento de lenguaje universal asimilable al esperanto. No se sabe si al cabo todo es un lenguaje encriptado (ni los máximos expertos estadounidenses en descifrado de códigos militares han sido capaces de asomarse a la cuestión con un mínimo de fiabilidad).

Tan solo el año pasado Stephen Bax, profesor de la Universidad de Berdfordshire en Reino Unido, aseguró que había descifrado 14 símbolos de los miles que pueblan el libro. Una certeza reina sobre el misterio: en 2011, la prueba del Carbono 14 practicada al manuscrito por un equipo de la Universidad de Arizona arrojó la aproximada partida de nacimiento del Voynich: un día entre 1404 y 1438. El día en que —probablemente, solo probablemente— un monje culminó, sobre las tablas de un scriptorium del norte de Italia y con el olfato de la paciencia, lo que 600 años después la fiel y entregada secta de seguidores del Códice Voynich sigue llamando el libro imposible.

Entre semejante maraña de incertidumbres, la aparición de cualquier noticia confirmada en torno a este enigma editorial hay que recibirla como lo que es: un hito. Por vez primera, y más allá de las reproducciones más o menos afortunadas elaboradas en el pasado, el Voynich tendrá su fotocopia: la editorial española Siloé, con sede en Burgos, ha sido la elegida entre aspirantes de todo el mundo por la Universidad de Yale para clonar el manuscrito.

Juan José García y Pablo Molinero son los dos socios propietarios de Siloé, una editorial especializada desde hace 20 años en clonar con igual altura de sensibilidad y rigor libros de horas medievales, volúmenes miniados, beatos, códices y cartularios de toda especie. Apenas 30 libros editados en dos décadas dan cuenta del trabajo de orfebrería puesto en pie por estos editores enamorados de su obra, y ahora emocionados con este auténtico pelotazo editorial.

“Supimos de la existencia del Voynich en 2005 y nos dijimos inmediatamente: ‘Hay que copiarlo’. Lo que más nos incitó a ello fue el hecho de que es uno de los libros más solicitados para exposiciones del mundo. Y es más sencillo para una institución como la Biblioteca Beinecke, en vez de estar poniendo trabas al préstamo una y otra vez, anunciar: ya existe una réplica exacta del códice, la ha hecho una editorial española y usted puede dirigirse a ella. Esto fue un buen argumento para que nos concedieran el proyecto”, explica Juan José García en una de las salas del pequeño museo del libro antiguo Fadrique de Basilea, en el casco histórico de Burgos, un escaparate de las obras facsimilares ejecutadas por la editorial a lo largo de su trayectoria (Beato de Ginebra, Libro de horas de LavalVida y milagros de San LuisCodex Calixtinus de SalamancaCartulario de Valpuesta… todo ello en un museo privado y “sostenible” en palabras de sus responsables, ya que en este caso las obras expuestas, además, están a la venta).

Hace dos años ya que los responsables de la Beinecke Library de Yale les anunciaron que eran ellos los elegidos para un contrato por el que suspiraban editores de todo el mundo. Desde entonces, los socios de Siloé, poseedores de 12 premios nacionales del Ministerio de Cultura a la mejor labor editorial en la modalidad de facsímiles y expositores habituales en las ferias de París, Nueva York o Fráncfort, han estado negociando el convenio de edición y las condiciones de trabajo para clonar el Voynich. “Este tipo de decisiones”, explica Juan José García, “no se toman de la noche a la mañana, en las universidades norteamericanas las cosas se maduran y se meditan muchísimo, hay departamentos cuasi estancos sobre todo tipo de materias que hasta que se ponen de acuerdo pasan años”.

Pero el momento de la verdad ha llegado. En febrero, García y su equipo viajarán hasta New Haven (EE UU) para, en una sala semioscura, tranquila y con luz fría de la Beinecke Library, con el original del Códice Voynich ya sobre la mesa de trabajo y un guarda de seguridad que no les quitará el ojo, iniciar las tareas de clonación. “¡Bueno, lo de la vigilancia es normal!”, bromea el editor burgalés. Las universidades estadounidenses y británicas, sobre todo, son enormemente cuidadosas con las medidas de seguridad. “Cuando clonamos el Bestiario de Westminster en la abadía de Westminster, por ejemplo, nos pidieron certificados de seguridad hasta de las clavijas de los focos que utilizábamos para iluminar; es que claro, ¡con un foco defectuoso puedes incendiar una abadía o una biblioteca!”.

La actuación de clonación sobre joyas de la codicología como esta es compleja. No caben los atajos, tampoco los engaños, tal y como explican Pablo Molinero y Juan José García: “Cada folio se trabaja de modo independientemente, no utilizamos flejes, no utilizamos troquelado, todo se hace a mano, página a página, para que el libro tenga el mismo contorno envejecido que el original. Y luego hay que tener en cuenta que estamos ante una materia viva que ha permanecido prácticamente inerte durante 600 años y pasando por diferentes fases climatológicas y de conservación, que habrá estado en sitios con humedad, en sitios secos, que le habrá dado más luz, menos luz, estos libros suelen tener una deshidratación en mayor o menor grado, y todo eso le ha dado en algunas zonas un aspecto como quemado… y cuando pasas las páginas hay como un cuarteo, una especie de semichasquido, y todo eso hay que lograrlo, y es técnicamente muy complicado”.

Pero además el Voynich presenta sus propias dificultades añadidas: “Es un libro hecho en vitela, es decir, en piel de animal no nato, o sea, la piel del feto de un cordero o de una ternera, el material más suave y delicado que te puedes echar a la cara; además, el libro tiene folios que se abren, se desdoblan, se multiplican… y eso lo hace todo más complicado técnicamente”.

Paradójicamente, el caso del Códice Voynich, un libro de 600 años de edad, tiene el poder de retrotraernos a la infancia por su indescifrabilidad: al no poder ser leído, es meramente contemplado, a la manera en que el niño contempla un tebeo o un libro cuando aún no ha aprendido a leer. Y es eso: que el mundo aún no ha aprendido a leer el Voynich. Y ya se verá si un día lo hace…

FUENTE: DIARIO EL PAÍS. BORJA HERMOSO.

El tesoro romano que apareció en un caldero.

El Museo Arqueológico Nacional devuelve restaurada una olla con 8.000 monedas romanas que guardaba desde 1951.

Los hermanos Eusebia y Tomás Roldán, en mitad de una fortísima tormenta, avanzaban a pie por la antigua senda que unía las minúsculas poblaciones palentinas de Valsadornín y Gramedo. El agua, que descarnaba los rodales del viejo camino aquella mañana del 19 de agosto de 1937, comenzó a desenterrar a los pies de un muro un objeto que se semejaba una vieja olla. Intrigados, se acercaron y tiraron con fuerza de sus asas. Se trataba de un caldero de cobre de unos 45 kilos de peso con más de 8.000 monedas en su interior y varios miles más esparcidas por el suelo. Habían encontrado lo que se conoce desde entonces como el tesoro de Valsadornín y que, tras 67 años en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, volverá restaurado a Palencia a principios de 2019. El director del museo provincial, Francisco Javier Pérez Rodríguez, explica que se ultiman ya los trabajos para la exposición definitiva de las miles de piezas de plata y cobre que fueron acuñadas durante los reinados de 18 emperadores y emperatrices de Roma.

Los expertos coinciden en que el dueño del caldero lo escondió ante la inestabilidad que sufría la Península en torno al 270 después de Cristo. Un estudio de la historiadora Valentina Calleja destaca que entre los años 260 y 280 de nuestra era la Hispania romana estaba sometida a fuertes convulsiones por “causas internas y externas”. Por eso, posiblemente su propietario lo ocultó con el fin de recuperarlo pasado el peligro, pero nunca volvió.

La vasija contenía unas 8.000 monedas amalgamadas en su interior y otras 2.421 sueltas que fueron depositadas en el Museo de Palencia, a pesar de que los descubridores intentaron venderlas antes. De hecho, las crónicas de la época registran que los hermanos Roldán “se quedaron con algunas de ellas”, que los vecinos de Cervera de Pisuerga (localidad próxima a Valsadornín y donde el tesoro fue depositado unos días) “tenían también ejemplares” y que al ” gobernador de Valladolid, señor Villalobos, se le entregaron 23 de las mejor conservadas, de las que no se ha vuelto a tener noticia”. Finalmente, las restantes, y que no se pudieron separar del caldero con las técnicas de la época, se enviaron a Madrid en 1951 y fueron dejadas en depósito para su restauración. Pero pasaron las décadas, y el conjunto permanecía en los depósitos del Museo Arqueológico Nacional. “Nunca había tiempo para restaurarlas. Como era de Palencia…”, se queja Francisco Javier Pérez.

“El tesoro de Valsadornín traza un mapa del poder en su tiempo. Hay piezas con el nombre de 18 emperadores, emperatrices y sus herederos. Pone cara a la inestabilidad política del Imperio, con dirigentes efímeros y usurpadores que se suceden y superponen en Roma, en Galia y Oriente”, explican fuentes del Museo Arqueológico.

Las monedas más antiguas se sitúan en el 240 d. C. y las más modernas en el 269 d. C. La mayoría fueron acuñadas en Roma, aunque también las hay de las cecas de Lyon, Antioquía o Milán, y pertenecen principalmente al reinado de Galieno, que gobernó entre el 253 y el 268. Galieno fue emperador durante una época de grandes turbulencias y tuvo que enfrentarse a la disgregación del imperio a causa de diversas rebeliones. De hecho, murió asesinado.

Entre 2016 y 2018 el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) abordó la restauración de la vasija y su contenido, conservando ahora el aspecto más aproximado al hallazgo original e interviniendo individualmente en una parte de las monedas desprendidas del bloque. También fueron realizadas diversas pruebas de imagen y composición metálica: radiografías, microanálisis mediante microscopía electrónica de barrido (SEM) y espectrometría de dispersión de energías de rayos X (EDX). Los datos obtenidos sirven para desentrañar las técnicas romanas de fabricación de moneda o la variación del contenido real en plata de este tipo de piezas. Los antoninianos, como se las conoce, eran inicialmente de plata, y deben su nombre a que fueron acuñadas durante el mandato de Marco Aurelio Severo Antonino. Pero conforme pasaban los años, fueron perdiendo valor, ya que cada vez incluían menos plata y más cobre y estaño.

Tras la exposición en Madrid, en la llamada Vitrina Cero, el conjunto volverá definitivamente al Museo de Palencia. El 13 de enero, la muestra en el Museo Arqueológico cerró sus puertas, un día importante para el provincial de Palencia, al que solo le resta ir a buscarlo. “Se tomarán todas las medidas de seguridad precisas”, señala Pérez Rodríguez.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / VICENTE G. OLAYA .

Nueve vecinos y una odisea: salvar el retablo que un ‘genio loco’ esculpió hace 444 años.

Quintanilla de Riofresno (Burgos) posee un excelente retablo del escultor renacentista Juan de Esparza. Los vecinos han lanzado una campaña para recaudar fondos y poder restaurarlo.

Restaurar un fantástico retablo renacentista de 35m² para luchar contra la muerte de Quintanilla de Riofresno. Esa es la misión que se han propuesto los últimos nueve habitantes de este pueblo de origen medieval enclavado en los páramos del norte de Burgos. No saben si en 15 años Quintanilla seguirá existiendo, pero una cosa sí tienen clara: van a llegar hasta donde haga falta para que su retablo mayor, la única joya que ha tenido el pueblo, perdure como testigo de su existencia. Necesitan 30.000 euros para que una empresa de restauración acometa la obra. Han recaudado y apalabrado algo más de la mitad. Ahora lanzan un grito de ayuda a todo aquel que desee ser mecenas de su iglesia del siglo XVI, dedicada a San Román.

Queremos que el retablo sea el legado de los últimos habitantes de Quintanilla a las futuras generaciones.

Juan de Esparza pululó entre 1563 y 1593 por los pueblos de Burgos en busca de encargos con los que sufragar las deudas causadas por la mala vida.

“Esparza se dedicó a la mala vida: el alcohol, el juego y líos de faldas. Vicios que no tenía dinero para mantener. Estuvo incluso preso en la cárcel por las deudas y le embargaron su casa en Burgos, que debió ser una buena vivienda. Vivía ahogado y ofrecía sus servicios por los pueblos pequeños de Burgos. Su nombre nunca fue relevante, pero en los últimos años los expertos están poniéndole en valor porque sus obras son realmente buenas. Si hubiera llevado otro tipo de vida, posiblemente habría sido un maestro de su época”, resume Castro, quien además de alcalde pedáneo es titulado oficial en Restauración de Patrimonio.

Así fue como Esparza llegó a un acuerdo con los vecinos de Quintanilla de Riofresno (entonces Quintanar de San Felices) y construyó el retablo mayor de la iglesia de San Román en 1575. En él pueden apreciarse distintas escenas de la Biblia muy bien ejecutadas a pesar de las grietas y los desconchones. “Hemos sido capaces de cobijar este retablo durante 444 años. Necesita cuidados y solos no podemos llegar. Con la restauración del retablo, queremos hacer un homenaje a nuestros mayores y dejar a los que nos sigan un ejemplo de trabajo en comunidad. El esfuerzo y la lucha por una ilusión”, dicen los vecinos en su carta de petición de ayuda. Por ahora no quieren hacerse ilusiones sobre la supervivencia de Quintanilla gracias a este retablo. Aunque soñar es gratis. “Esto no va a fijar población y el futuro es muy negro, pero quizá con un poco de suerte atraiga a aficionados al arte o a estudiantes y nos permita tener el bar abierto varios meses al año”, dice Castro.

Si algo tienen claro los vecinos es que los 30.000 euros en que se ha presupuestado la obra no van a salir de las cuentas municipales. Quintanilla de Riofresno es una pedanía de Sotresgudo y dispone de un presupuesto anual de 24.000 euros. “Si ya es poco dinero, no vamos a dejar de pavimentar una calle o arreglar unas cañerías por esto. Ante todo, hay que ser responsable”, subraya el alcalde pedáneo.

“Si dejamos morir esta iglesia, ya no nos queda nada. Aquí hay días en que por la carretera no pasa un coche. Puedes pasarte la tarde entera dando vueltas por el pueblo sin ver un vecino”, dice Dolores Castilla, una de las más mayores del lugar. Ella ha sido testigo de la agonía de Quintanilla. Medio centenar de habitantes que luego pasaron a 30 y ahora son nueve. “Y a veces no sabes ni si alguno se habrá ido del pueblo”. Quintanilla no ve un nacimiento desde hace muchísimos años. La escuela cerró hace más de 40 años. Se encuentra en mitad de los principales pueblos de la comarca (Villadiego, Sasamón, Melgar de Fernamental) pero cerca de ninguno de ellos.

La Iglesia decide pero no ayuda

Ironías del destino, si hace 444 años fue el pueblo quien pagó a Juan de Esparza la construcción del retablo, ahora vuelve a ser el pueblo quien pague su restauración. El Arzobispado de Burgos, propietario del retablo y teórico encargado de su mantenimiento, ya le ha dicho al alcalde que no tiene dinero para ello. La paradoja es que si los vecinos logran reunir el dinero, será el arzobispado, como propietario de la pieza, quien decida qué empresa se hace cargo. Incluso el dinero recaudado está yendo a la cuenta del párroco de Quintanilla. “Tengo fe en que podremos negociar con el obispado qué empresa es la más idónea”, espera Castro.

Tampoco la Diputación de Burgos da un céntimo para lo que considera una extravagancia. “Para eso no hay ayudas”, le dijeron secamente al alcalde. La asociación regional Adeco Camino ha prometido 8.000 euros de financiación, pero solo una vez la obra esté terminada y pagada y sin comprometerse con la fecha de pago. “Es dificílisimo, pero lo vamos a conseguir”, se conjuran los nueve de Quintanilla.

Ni el Arzobispado de Burgos, propietario del retablo, ni la Diputación Provincial ofrecen un solo euro.

De hecho, los vecinos han encontrado más sensibilidad en empresas que en instituciones públicas o en la Iglesia. Como el director de un concesionario de coches que, al recibir la carta de ayuda de Castro, decidió donar 1.000 euros sin conocer siquiera el pueblo porque el proyecto le conmovió. O la empresa en la que trabaja el propio alcalde, Gonvarri Burgos, que decidido aportar un importante granito de arena.

“Estos pueblos tienen un patrimonio muy valioso que se está deteriorando por la falta de cuidados“, advierte Castro. “Mucha gente no es consciente del valor que tienen los objetos de sus iglesias. Aquí mismo, hace unos años, se hizo la cubierta nueva y al retablo le cayó polvo, yeso y todos los restos de las obras. Nadie se había molestado en taparlo”.

Mucha gente no es consciente del valor que tienen los objetos de sus iglesias.

Según el informe preliminar de Hispania Nostra: “Su estado de conservación es irregular. Desde el punto de vista estructural no hay desajustes importantes, pero en lo referente a otros aspectos como el estado del soporte, la capa de preparación, la policromía y la capa de protección sí aparecen zonas con importantes deterioros o pérdidas. La degradación debe minimizarse antes de que los daños sufridos sean de mayor magnitud”.

Faltan 30 días para que termine el plazo de la campaña de micromecenazgo y 15.000 euros por reunir. Aunque desde el pueblo advierten: “Si nos quedamos a poco para los 30.000 euros, apretaremos hasta conseguirlo. Y si nos falta mucho, seguiremos intentándolo hasta alcanzar el sueño de dejarles esta joya a nuestros hijos”.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL / DAVID BRUNAT .

La irreductible aldea gala estaba en León

Lancia, la última ciudad de Hispania que resistió a los romanos, será visitable incluyendo las zonas que están bajo los viaductos de la autopista A-60

“Estamos en el año 25 antes de Jesucristo. Toda la Hispania está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles astures resiste todavía y siempre al invasor”. No es el inicio del famoso cómic de Astérix, el galo. Es una historia real. La ciudad se llamaba Lancia y se situaba a 15 kilómetros en línea recta de León (el antiguo campamento de las Legio VI Victrix y la Legio Vll, que dieron lugar a la actual capital de la provincia). La Diputación va a hacer visitable próximamente este espectacular yacimiento, de unas cien hectáreas de extensión, que lleva desde 1996 siendo excavado por los arqueólogos entre los actuales términos municipales de Villasabariego y Mansilla Mayor. El complejo histórico de los últimos astures libres cuenta, además, con una gran ventaja: se encuentra adyacente a la A-60, la autovía que une Valladolid con León.

Más de 50.000 piezas arqueológicas han sido desenterradas en las 17 campañas de investigación que se han desarrollado sobre la última ciudad de Hispania que resistió a las legiones romanas, según los textos históricos. Tras la conquista de este oppidum (ciudad levantada sobre una colina) que ocupaba unas 30 hectáreas, y la posterior construcción sobre él de un asentamiento romano, el emperador César Augusto ya pudo decir que ninguna ciudad en la provincia más occidental del imperio se resistía a su poder.

Las tribus cántabro-astures fueron las últimas en resistirse a la fuerza de Roma. Entre el 29 y el 19 antes de Cristo, el emperador emprendió una cruzada personal contra los grupos tribales que aguantaban las embestidas de sus legiones al norte de la Península. Los primeros en caer masacrados fueron los cántabros (se calcula unos 80.000 muertos), lo que provocó que los astures se retirasen hacia las tierras del interior para defenderse. Pero fueron cediendo terreno poco a poco ante el poder militar de Roma: Legio IV Macedonica, Legio V Alaudae, la Legio VI Victrix y la Legio X Gemina, que eran dirigidas por el general Publio Carisio.

Mercado romano de Lancia. ILC / Jesús Celis

Sin salida militar posible, las tribus astures se encerraron en Lancia, un oppidum que les ofrecía más protección gracias a los cauces de los ríos Porma y Esla, y que podía albergar hasta 10.000 personas. Por ello, Roma levantó en torno al río Esla (Astura le llamaban los romanos) tres campamentos. Los astures, desesperados, planearon un contraataque. Todo o nada, una especie de alea jacta est a lo astur. Y fue nada, porque uno de los grupos tribales (los brigaecinos) les traicionaron. Pactaron con Publio Carisio. El ataque desesperado de los fortificados fue rechazado por las legiones y la ciudad cayó poco después.

La lucha fue encarnizada. A vida o muerte. El historiador romano Floro escribió que la resistencia de Lancia fue tal que las legiones reclamaron su completa destrucción como venganza. El también historiador romano Orosio describió la batalla en su Historiae adversus paganus así: “Los astures, puesto su campamento junto al río Astura, hubieran derrotado a los romanos con grandes proyectos y fuerzas de no haber sido estos prevenidos y puestos sobre aviso [por los brigaecinos]. Intentando destruir por sorpresa a los tres legados, con sus tres legiones y divididos en tres campamentos, con tres frentes de ejército, fueron descubiertos por una traición”. De todas formas, a pesar de la victoria, las pérdidas romanas fueron cuantiosas. De hecho, las legiones romanas estaban enfurecidas tras la batalla y reclamaron destruir Lancia como venganza. Pero su petición no fue tomada en cuenta por el general Publio Carisio, que consiguió que el oppidum se conservase “como mejor monumento a la victoria romana, en vez de ser devastada por el fuego”.

Lancia comenzó a ser excavada a mitad del XIX. Continuaron los trabajos en los años 50 del siglo pasado por el arqueólogo Francisco Jordá Cerdá, pero no fue hasta 1996 cuando los avances fueron notables a partir de los trabajos del Instituto Leonés de Cultura. En 2010, la construcción de la autopista (la A-60) puso contra las cuerdas al yacimiento: sus cuatro carriles pasaban por encima de los suburbios de la ciudad. Surgió, incluso, un activo movimiento ciudadano (Salvemos Lancia y Promonumenta) que reclamaba salvar los restos históricos. Se hallaron nuevos restos y las obras fueron paralizadas. Finalmente, se llegó a un acuerdo: la autovía pasaría sobre los alrededores de Lancia mediante viaductos, dejando los importantes restos aparecidos preparados para ser accesibles. En la actualidad están cubiertos y protegidos con tierras.

Conjunto de edificios públicos y privados en el entorno del foro. ( ILC / J.Celis

En julio pasado, la consejera de Cultura y Turismo, María Josefa García Cirac, y el presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, acordaron un protocolo para restaurar, musealizar y hacer visitable la ciudad. Jesús Celis, director de las excavaciones y técnico superior de Patrimonio Cultural en la Diputación de León, explica que se están dando los primeros pasos ya para redactar el proyecto y que la Diputación de León incluirá en su presupuesto de 2019 un total de 210.000 euros para este fin.

Las excavaciones que se han realizado hasta ahora, y que conforman el área que será visitable, se centran tanto en la parte superior de la colina en la que se levantaba la ciudad como en las zonas del suburbium encontrado bajo la autovía. Han sido efectuadas por el Instituto Leonés de Cultura y la empresa Stratos SL. Incluyen las termas, el mercado porticado y diversos viales, una posible mutatio (especie de parada de postas), almacenes, viviendas y granjas. Incluirán un centro de interpretación que permitirá entender la magnitud de un yacimiento que no sale en los cómics, pero que fue tan heroico como la aldea de Astérix.

Fuente : EL PAÍS / VICENTE G. OLAYA.

Hermanos Cubero: el disco más devastador del año lo ha grabado un grupo de Castilla

A los que os gusta nuestra página de Facebook y la seguís: Centro Cultural de Valderredible, y ya sois más de mil (¡muchas gracias!), sabéis que tenemos una sección los viernes que titulamos viernes con música, donde solemos poner un breve comentario sobre el video musical que colocamos a continuación.

Esta canción de los Hermanos Cubero merece un lugar con identidad propia dentro de nuestras publicaciones .

Os dejamos a continuación el magnífico artículo, y una tremenda canción reproducida en video. Recomendamos  leer el texto, antes de verla y escucharla, así se entenderá mejor…

Hoy en el colegio dibujaron la tristeza, y nuestra hija te ha pintado a ti…

El fallecimiento fulminante de la esposa de uno de los músicos marca unas canciones crudas y contagiosas.

Hace tiempo que los Hermanos Cubero son una de las propuestas más interesantes de la canción popular española. Su audaz enfoque artístico fue revitalizar el folclore castellano con la música de raíces estadounidense, desde Bill Monroe a Ralph Stanley, pasando por la admiración por compositoras modernas como Gillian Welch. Sus discos suenan sencillos, fibrosos y desbordantes de emoción, por eso se han convertido en músicos de culto entre los aficionados a estos sonidos.

En 2010 ganaron el premio Agapito Marazuela de Nueva Creación de Folclore. “En el colegio éramos los raros, nos gustaban el bluegrass y las jotas”, recuerdan divertidos. Este año vuelven con nuevo trabajo, ‘Quique dibuja la tristeza’, que no es otro disco más. Casi todas las canciones están inspiradas en el fallecimiento de Olga, esposa de Enrique, que fue víctima de un cáncer fulminante.

Se trata de un reto artístico espinoso, que han superado con éxito, tirando de sobriedad castellana, oficio musical y letras que miran de frente el proceso de duelo. “La decisión realmente complicada fue el hecho en sí de hacer el disco con estas canciones, que estaba escribiendo solo para mí. Fue mi hermano Roberto quien, después de escuchar alguna, me propuso hacer con ellas un disco completo como Hermanos Cubero. Me tuvo que convencer, porque a mí me parecían muy personales e íntimas y que me exponían mucho como para publicarlas. Además se salían por completo del estilo del grupo. Como pensaba que las canciones iban a ser sólo para mí, no tenían ningún tipo censura”, señala.

Muere el cuerpo, cae la carne

La canción más intensa del disco es ‘Tenerte a mi lado’, donde Enrique recuerda viejas fotos de su historia como pareja. También confiesa la costumbre de, antes de acostarse, hablar con alguna de las imágenes de su mujer. La letra habla de los momentos donde la ausencia se convierte en dolorosa presencia: “Hoy en el colegio dibujaron la tristeza/ y nuestra hija te ha pintado a ti/ yo sigo en un mal sueño y aún no doy crédito/ te estoy hablando y tú no estás aquí”, reza la letra. De todas formas, estamos ante un disco que no carga las tintas del melodrama, hasta el punto de despedirse con voluntad de alegría, en la pieza titulada “Me quedo con lo bueno”. “Líbreme quien sea del optimismo/ que está reñido con toda razón/ y aléjeme también del pesimismo/ que no va de eso esta canción/ pero he de tomarme una licencia en mi pragmatismo proverbial/ haciendo balance del pasado, veo que casi he olvidado lo malo/ todo lo bueno es lo que pesa más”. No hay un verso innecesario, mediocre ni chirriante, en estas once canciones.Has sembrado aquí en mi pecho, algo que no morirá/ muere el cuerpo, cae la carne/ el amor perdurará”, resume “Tu recuerdo es mi consuelo”.

Religión y drogas

Otra de las piezas que destaca es ‘Sonrisa inabarcable’, que afronta la recta final de la vida de su madre. “Surgió pensando en que, muchas veces, no tenemos en cuenta que todos nos vamos a morir. Dejamos pasar oportunidades de decirles a los demás lo que sentimos y al final te encuentras con el momento en que ya es demasiado tarde”, apunta. Al pasar por la etapa más dura de su existencia, Enrique llegó a lamentar no ser creyente, para tener más recursos con los que aplacar el dolor, como explica en ‘Quisiera poder rezar’. “Pensé en el bálsamo que supondría para una persona religiosa la oración y agarrarse a algo mediante la fe, como la vida eterna y el paraíso y la idea de reencontrarse allí. Sería como eludir toda carga y pensar que es para algo mejor, que no se entiende pero se cree a pies juntillas. Sin embargo, para mí es absolutamente imposible, así que tengo que asumir esa carga. Por hacer un símil simplón, sería como refugiarse en una droga. Cada vez que se te agolpan sentimientos en la cabeza sería tan sencillo como tomar una pastilla y dejar de pensar. En el transcurso de mi vida perdí ese sentimiento religioso que me inculcaron de pequeño y ahora soy absolutamente descreído”, reconoce.

Una opción personal que le aleja del perfil de la mayoría de los artistas de la tradición musical que cultiva, tanto los estadounidenses como los castellanos.

La sombra de Delibes es alargada

¿Hubo alguna canción o disco de otros compositores que le sirviera como referente para componer? “Durante los meses posteriores al fallecimiento, y todavía me pasa, escuchaba canciones que analizadas en profundidad no hablan de ese tipo de pérdida, pero sí eran capaces de ayudarme. Imaginaba, o de alguna manera interpretaba, que estaban hablando de un caso parecido, aunque podían tratar solo de un amor perdido o de una separación temporal. Por otro lado, hace muchos años que leí ‘La sombra del ciprés es alargada’, de Miguel Delibes. Fue un libro que me impactó y que no he querido volver a leer, pero me vino a la mente al pasar todo esto”, aclara. Entre la avalancha de álbumes previsibles y prescindibles de cada año, ‘Quique dibuja la tristeza’ destaca como una obra cruda y conmovedora, capaz de remover y recargar tu humanidad. La gira de presentación pasa por Zaragoza (8 de junio), Madrid (9) y Barcelona (16). Estos nuevos recitales traen alguna novedad, cuyo sentido aclara Enrique: “Para nosotros era importante diferenciar este disco de los trabajos anteriores: esa es la razón de ampliar la formación con contrabajo y violín y darle unos arreglos más pop a las canciones. Para las presentaciones, iremos como cuarteto, aunque nosotros continuaremos con nuestros conciertos en formato de dúo habitual”, apunta.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL / VÍCTOR LENORE .

 

Los manuscritos “más bellos de Europa” se expondrán en Santa María la Real

El monasterio aguilarense acogerá la muestra ‘Castilla y León en Europa, Europa en Castilla y León. Joyas bibliográficas de los siglos X al XVI’ .

El centro expositivo Rom-monasterio de Santa María la Real acogerá del 8 de julio al 2 de septiembre, la exposición “Castilla y León en Europa, Europa en Castilla y León. Joyas bibliográficas de los siglos X al XVI“, organizada por el editor Manuel Moleiro.

La inauguración de la muestra, irá precedida por una conferencia a cargo de Elisa Ruíz, catedrática emérita de Paleografía y Diplomática de la Universidad Complutense de Madrid, que tendrá lugar el domingo, 8 de julio, a las 12 h. en el refectorio del monasterio.

Esta exposición reúne los manuscritos más bellos pintados en Europa entre los siglos X y XVI, con especial hincapié en Castilla y León. Un recorrido a través de 600 años de historia de la miniatura que nos permite comprender la vida cotidiana y la política de la época”, explican desde Moleiro editores.

La muestra permitirá al visitante admirar y hojear, folio a folio, los facsímiles de una treintena de códices que abarcan medicina, alquimia, cartografía, libros de horas, Biblias, Beatos, cinegética o música, entre otros.
Piezas emblemáticas

Entre los “tesoros” que reunirá la exposición, destacan algunos estrechamente vinculados a Castilla y León como el Libro del Caballero Zifar, el primer texto en prosa escrito en castellano, magistralmente iluminado para Enrique IV de Castilla por los artistas vallisoletanos Carrión. Junto a él, la Biblia de San Luis, considerada el monumento bibliográfico más importante de la historia de la humanidad, encargada por la palentina Blanca de Castilla para su hijo Luis IX o los hermosos y emblemáticos Beatos de San Andrés de Arroyo y San Pedro de Cardeña. Tampoco podían faltar los atlas más fascinantes de la época de los Descubrimientos: el Atlas Miller, el Vallard y el Universal de Fernão Vaz Dourado.

Debido a los avatares de la historia los originales de estos tesoros se conservan actualmente muy lejos de sus lugares de origen, en las bibliotecas y museos más importantes del mundo como el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la British Library de Londres, la Bibliothèque Nationale de Francia o la Biblioteca Nacional de Rusia en San Petersburgo”, comentan los organizadores.

La entrada a la charla será gratuita hasta completar aforo, pero es necesario confirmar asistencia en recepcion@moleiro.es o en el 915 903 723.

Nuevo horario de verano

Cabe recordar también que el centro expositivo Rom ha activado ya su horario de verano, por lo que la exposición podrá visitarse de lunes a domingo de 10 a 14 y de 16 a 20 h. con las tarifas habituales de entrada al monasterio: 5 euros para la visita guiada, 2 para la visita libre y con descuentos para grupos y amigos del patrimonio.

Fuente :  Vive Campoo / Aguilar de Campoo .