Archivos Mensuales: abril 2020

Un cambio radical de la agricultura se abre paso en el Reino Unido para mejorar la salud y el clima

Un informe respaldado por las principales fuerzas políticas sugiere avanzar hacia la “agroecología”

“Influida por unas políticas pobres y unos incentivos perversos, la industria agrícola y la alimentaria se han convertido en uno de los principales factores en la crisis de salud y medioambiental. Desde la deforestación a la pérdida de especies salvajes, de la degradación del suelo a la contaminación extendida y a problemas de salud relacionados con la dieta, las personas y el planeta han sufrido las consecuencias”. El informe de la Comisión para la Alimentación, Agricultura y el Campo (RSA, en sus siglas en inglés), un organismo independiente establecido en 2017 para replantear la cadena alimentaria en el Reino Unido, alerta de los graves riesgos para la salud y el medioambiente que han generado décadas de agricultura intensiva, con resultados devastadores para el campo británico y para el bienestar físico de las nuevas generaciones.

El informe, en el que han participado expertos en la industria agroalimentaria y en políticas medioambientales y de sanidad, describe los últimos 70 años como un proceso destinado a crear alimentos cada vez más baratos que ha tenido consecuencias “perversas y perjudiciales”. Los precios a los que venden hoy en día los productores son baratos, y los alimentos en los supermercados tienen precios cada vez más bajos, pero “el verdadero coste de estas políticas es simplemente trasladado al resto de la sociedad: un medioambiente degradado, una espiral de mala salud y núcleos urbanos más empobrecidos”. “El Reino Unido tiene la tercera alimentación más barata entre los países desarrollados, pero el mayor riesgo de seguridad alimentaria en toda Europa”, dice el informe. Con datos concretos, salpicados en todo el documento, se ilustran las consecuencias a largo plazo de estas políticas. “Simplemente el coste para el Servicio Nacional de Salud de una de estas enfermedades relacionadas con una dieta pobre, la diabetes tipo 2, se acerca a los 30.000 millones de euros al año”, indica.

Los expertos señalan que las medidas que se adopten en los próximos 10 años pueden ser fundamentales. Y señalan, desde el lado positivo, que la ciudadanía ha comenzado a tomar conciencia de la dimensión del reto. Surgen cada vez más llamadas de atención y movimientos colectivos que exigen que se adopten las medidas necesarias para combatir esta amenaza. “Desde los alumnos de las escuelas a los accionistas de las empresas, o desde las industrias agrícolas y alimentarias, por todas las comunidades del Reino Unido, estamos encontrando respuestas a favor del cambio necesario”, dice el informe, que incluye en sus conclusiones las quejas de muchos de los protagonistas de esta situación: “Soy un ganadero y no puedo permitirme la misma comida que he producido. ¿No es algo ridículo?”, dice James, un productor de carne de oveja del distrito británico de Peek.

La comisión defiende la disponibilidad y voluntad de la comunidad agricultora y ganadera del Reino Unido, preparada para cambios drásticos cuando el Brexit sea una realidad, para acometer las reformas necesarias en la próxima década. “Los agricultores se adaptan extraordinariamente a las nuevas circunstancias”, ha dicho Sue Pritchard, directora de la RSA y ella misma una agricultora orgánica en Gales. “Tenemos que convivir con los cambios cada día de nuestras vidas. En estos momentos, muchos agricultores son acosados y retratados como los malos de la película. Pero sin una agricultura sostenible y segura en el Reino Unido, no sobreviviremos”.

El informe asegura que la actual agricultura británica es responsable de al menos el 10% de los gases de efecto invernadero que se emiten en el Reino Unido, y es además la culpable de la desaparición de una gran porción de la vida salvaje de esta isla. El volumen de especies autóctonas clave se ha reducido, asegura, en un 67% desde 1970, y cerca de un 13% de esas especies se encuentra hoy en peligro de extinción.

“El Brexit ha creado una oportunidad que solo se da cada 50 años para cambiar nuestro sistema agroalimentario”, asegura Ian Chesire, presidente de la RSA y asesor del Gobierno en materia medioambiental. “Necesitamos tomar medidas ahora mismo. La emergencia climática exige acciones urgentes y radicales”.

Entre otras acciones, el informe, respaldado por las principales fuerzas políticas del Reino Unido, sugiere marchar hacia la “agroecología”, que supone avances en la agricultura orgánica y la reforestación inteligente de bosques, que combinen árboles con cultivos y pastos para ganado. Recomienda respuestas tan simples y a la vez tan lógicas como “apoyar la cría vacuna y de corderos en aquellos lugares donde lo más fácil de cultivar es la hierba”. El ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, se ha comprometido nada más recibir el informe a incrementar las ayudas destinadas a los agricultores y ganaderos dispuestos a emprender estos cambios.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / RAFA DE MIGUEL .

Grupo Dulzaineros “Merindad de Valdeporres”, interpretan la canción ranchera “La Chatita”.

Los Dulzaineros Merindad de Valdeporres, interpretan la canción ranchera la Chatita. Octubre del 2018.

Fuente : Centro Cultural de Valderredible .

Teruel: la rebelión de la España vacía

 

 

Son pocos, pero se les escucha cada vez más alto y claro. Y ahora tienen además a un representante en el Congreso de los Diputados. Recorremos una tierra llena de historias de ingenio, pasión y éxito.

LA COLUMNA DE humo blanco de la central térmica de Andorra, el tercer municipio más poblado de Teruel, se puede distinguir a más de 30 kilómetros de distancia. Omnipresente en un paisaje rocoso y de secano, la chimenea de 343 metros de altura rompe la monotonía del cielo y señala el epicentro de la industria del carbón en la provincia. Endesa cerrará la central en 2020 y con ella dará carpetazo a un siglo y medio de minería en la región bajo el impulso descarbonizador dictado a nivel europeo. Con la central también se esfumarán los mejores años de la vida de ­Jaime Valero, andorrano de 38 años, 15 de ellos empleado en la térmica. Valero está en el paro desde el verano y admite, con la voz rota, echar de menos un trabajo que antes tuvieron su padre y sus abuelos: “En la planta me sentía realizado; será difícil conseguir algo tan bueno, pero lo tengo que intentar”.

Eduardo Nave | Juan Millás

Con la central térmica de Andorra desaparecerá un negocio que genera el 9% del PIB de la provincia, aseguran en Teruel Existe. Este movimiento ciudadano protagonizó una de las sorpresas de las pasadas elecciones generales: tras 20 años de activismo, saltó a la política y ganó los comicios en la provincia, accediendo al Congreso con un diputado. La rabia que expresan los representantes de Teruel Existe se centra en una histórica demanda por la mejora de las infraestructuras y los servicios en el mundo rural. Manuel Gimeno, portavoz de la formación, esgrime alarmado las previsiones de evolución de la población del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2033: mientras que el conjunto de España ganará un 5% en habitantes, la provincia aragonesa los perderá en un 8,5%; la población de Teruel entre 25 y 49 años de edad se reducirá en un 23% hasta 2033, mientras que la horquilla entre los 65 y los 84 años aumentará un 22%. “Hay que actuar ya porque en 50 años quizá ya no habrá gente en Teruel y habrán muerto demasiados pueblos”, dice otro veterano de Teruel Existe, Amado Goded.

La Unión Europea reconoce el serio riesgo de despoblación en las provincias con menos de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Con menos de 8, la situación demográfica pasa a ser considerada crítica. Tres provincias españolas se encuentran por debajo de los 12,5 habitantes por kilómetros cuadrado: Soria, Teruel y Cuenca. Soria se sitúa en 8,5, y Teruel, en 9 (cuando la media en España es de 93 personas por kilómetro cuadrado y una provincia como Barcelona alcanza los 726).

“Teruel no está muerto, solo faltan más oportunidades”, insiste una ingeniera afincada en Alcañiz.

La despoblación de Teruel no se explica únicamente por la tendencia de la sociedad global a concentrarse en ciudades. En la provincia solo existe una conexión ferroviaria, la que enlaza Teruel con Zaragoza y Valencia, cuatro o cinco veces al día, en dos horas y media. Otra demanda histórica es la de una mayor red sanitaria que evite desplazamientos a Zaragoza. La provincia tiene hospitales en dos municipios, en Teruel capital y en Alcañiz, en un territorio que es un 75% mayor en superficie que la Comunidad de Madrid y con una población especialmente envejecida. La prioridad de Teruel Existe como fuerza parlamentaria es que entre en vigor un pacto de Estado contra la despoblación, con una financiación especial para dotar de servicios y de oportunidades económicas al medio rural. Otra prioridad es la implementación de la fibra óptica en toda la provincia, el desarrollo del corredor ferroviario entre el Cantábrico y el Mediterráneo, la construcción de la autovía A-68 entre Castilla y León y la Comunidad Valenciana y de la autovía A-40, que debería conectar Cuenca, la comarca de las Cuencas Mineras y Tarragona.

Desde el mirador de la localidad turolense de Alloza se observa un paisaje de cultivos de secano y olivares. Eduardo Nave | Juan Millás

Los turolenses luchan contra el destino. Jaime Valero, por ejemplo, se ha puesto a estudiar el grado de formación profesional en Energías Renovables en el instituto Pablo Serrano de Andorra. Anteriormente se había formado en robótica, energía hidráulica y electricidad. Su objetivo es conseguir un trabajo de mantenimiento en el sector eólico. En la región funcionan actualmente ocho parques eólicos. Green Power, filial de Endesa, está construyendo cuatro nuevos, y la aragonesa Forestalia ha anunciado un plan de 2.400 millones de euros para instalar 34 puntos de producción de energía fotovoltaica y 32 de eólica

La fiebre de las renovables

Manuel Gimeno, junto a Amado Goded, de Teruel Existe. Eduardo Nave | Juan Millás

Forestalia asegura que la construcción de los parques dará trabajo a 12.000 personas y creará 450 empleos posteriores para la explotación de las instalaciones. Valero quiere tener uno de ellos. “Teruel no está muerto, solo faltan más oportunidades”, dice una de las profesoras de Valero, la ingeniera Nadine Fernández. Criada en Andalucía, emigró a Alemania con su marido, químico. Hace un año y medio que recalaron en Alcañiz —el segundo municipio de la provincia— por un empleo que consiguió él. Fernández explica que recientemente vio un documental sobre el éxito de la repoblación de las Highlands escocesas y que demuestra, según esta ingeniera, que con mejores infraestructuras y mejores tecnologías de la comunicación es posible revivir el mundo rural. “Como en Escocia, debería potenciarse cursar estudios superiores por Internet”, dice Fernández. Milagros Mateo, directora del instituto Pablo Serrano, hija y esposa de agricultores y mineros, está estudiando un máster a distancia por la Universidad de Valencia. Mateo tiene dos hijos que viven en Zaragoza y Barcelona, y que hoy no se plantean volver.

Una hipotética saturación del paisaje turolense con molinos preocupa en Andorra, dice Valero, aunque añade que “más preocupa tener trabajo”. Teruel Existe se muestra crítico con las inversiones en renovables porque no van acompañadas de una industria de producción y porque cree que la provincia vende a bajo precio sus recursos naturales. “Las renovables son como un proceso de colonización, como pasó con el carbón, aunque este dejaba más puestos de trabajo”, dice Goded. “Existe el riesgo de que esta energía quede desfasada y nos quedemos con pinares de molinos”, apunta Gimeno.

El parque eólico de Valdeconejos. Eduardo Nave | Juan Millás

Ignacio Urquizu, sociólogo y alcalde socialista de la localidad de Alcañiz, opina que lo que ha faltado históricamente en Teruel es capacidad de emprender. “Teruel tenía en 1900 la misma población que Gipuzkoa, 240.000 habitantes [casi el doble de la que tiene hoy la provincia]”, recuerda. El regidor destaca que la apertura al mar o la proximidad con Francia han sido determinantes en favor del desarrollo de Gipuzkoa, pero admite que en Teruel “no ha habido grandes polos de emprendedores”, en parte porque sus élites apostaron por una economía tradicional como la agricultura. Urquizu subraya que mejores infraestructuras son importantes, pero no son sinónimo de progreso. “Cuando el AVE o una autopista llega a un municipio, en muchos casos facilitan que la gente se vaya. Para conseguir mayor desarrollo en Teruel hay que ir más allá de las infraestructuras”.

Alloza y la historia de Belén

Belén Soler insiste en que unas buenas vías de comunicación pueden determinar la decisión de vivir en un pueblo: “Si tu hijo tiene que hacer 40 kilómetros en autocar por una carretera mala y con muchas curvas para ir al colegio, quizás optarás por mudarte a la ciudad”. Soler sabe de qué habla. Nació en 1973 en Cardedeu (Barcelona), pero en 2001 quiso volver a los orígenes de su familia, Alloza. Su padre, transportista, se trasladó a Cataluña por trabajo. Su abuelo era minero. Soler regresó a Alloza porque quería fundar una familia en el campo. Abrió una casa de turismo rural y un restaurante kilómetro cero, La Ojinegra. Todos los alimentos del establecimiento provienen de la región, de la carne a las hortalizas y los cereales, de las frutas a la exquisita infusión de té de roca que prepara.

La provincia cuenta con 9 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando la media española es de 93.

Soler dice que Alloza (580 vecinos) es una excepción porque su despoblación es menos acusada que la de otros municipios de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos. Y enumera a otros jóvenes que también se han instalado en Alloza: el artista Raúl Escuín, una nueva vecina que ha abierto un centro de estética y un comercio de ropa, o una veterinaria que también ha querido regresar al pueblo de sus padres. “Han visto que se puede conseguir porque antes ha habido alguien que se ha salido con la suya. La clave es adaptarse a las oportunidades del entorno rural. Adaptarse, ser ambiciosos y cooperar entre nosotros”, reflexiona Soler.

El bando a través de WhatsApp

Los entrevistados coinciden en querer superar el catastrofismo: “Si nosotros mismos lo vendemos todo como negativo, nadie va a venir”, afirma Raquel Sodric. Ella y su marido, Javier García, se mudaron a Castelserás en 2014 procedentes de Gavà (Barcelona). La crisis económica les dejó en el paro y decidieron probar suerte en el pueblo de donde proceden los padres de Sodric y donde veraneaba la familia de García. Buscaban también un entorno rural para criar a sus hijas. Crearon Dinamo, una consultoría de marketing digital que hoy cuenta con una docena de clientes. “Posiblemente tenemos menos opciones de conseguir clientes, pero también menos competencia”, dice García.

El consultor Javier García. Eduardo Nave | Juan Millás

Castelserás ha recibido la atención de los medios de comunicación por la concentración de empresas vincu­ladas al comercio online: son seis compañías, según García, en un municipio de 830 habitantes —hace un siglo eran 2.140—. García, militante socialista —su abuelo fue uno de los fundadores del PSC en Gavà—, fue alcalde de Castelserás entre 2015 y 2019. De su experiencia como edil extrae varias lecciones: una es que el empoderamiento de la mujer es fundamental para estabilizar la población; la otra, que hay que exprimir el ingenio. García pone ejemplos de cómo han intentado llamar la atención sobre el pueblo: en 2016 clavaron una espada en una roca a orillas del río Guadalope, una pieza que vende por Internet la compañía local Aceros de Hispania. La performance simulaba la leyenda del rey Arturo, y García, como alcalde, anunció a los medios que retaba a los candidatos en las elecciones generales de aquel año a arrancar la espada. El montaje apareció en decenas de periódicos y agencias.

El ingenio también ha llevado a Castelserás una forma diferente de transmitir los bandos y edictos municipales: a través de WhatsApp. Cada vecino empadronado recibe al instante los comunicados oficiales del Consistorio. “La proximidad con las Administraciones, la relación directa, hace de Teruel un buen lugar para experimentar”, asegura Raquel La cuesta. Esta turolense de 43 años es ingeniera informática y profesora de la Escuela Universitaria Politécnica de Teruel, un centro de la Universidad de Zaragoza (UZ) con 200 alumnos. La cuesta ha sido noticia en 2019 por desarrollar junto a su colega Iván García, de la Complutense de Madrid, y junto al doctorando Franks González-Landero un armario que permite monitorizar la pérdida de memoria en personas mayores. En su desarrollo también participa la Universidad de Harvard y el Hospital General de Massachusetts.

La ingeniera ha desarrollado aplicaciones para el seguimiento de afectados de cáncer del hospital de Teruel Obispo Polanco y para pacientes con trasplante de hígado en el clínico Lozano Blesa de Zaragoza. El próximo proyecto es probar en una residencia de Teruel una aplicación de móvil, similar al Pokémon Go, que permite a los ancianos ejercitar la mente y el cuerpo a partir de objetos del pasado. La cuesta lamenta que la UZ esté ampliando líneas de ingeniería en Zaragoza y no en Teruel: “Deberían impulsarse medidas para que vengan jóvenes a la provincia. Es la manera de que se abran nuevas oportunidades”.

De la Toscana al mudéjar

Sara Bianchi, de 27 años, es una de estas jóvenes que La cuesta quiere atraer a Teruel. Licenciada en Ciencias Políticas, esta italiana de Massa Marítima, en la Toscana, conoció a su pareja, un turolense, durante un Erasmus en Polonia. Él es maestro de escuela rural y ella imparte clases en la escuela de idiomas, pero sobre todo es la coordinadora del lobby Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (SSPA, por sus siglas en inglés).

En Urrea de Gaén se celebra el FestiFal, un certamen especializado en cortometrajes de temática rural

Bianchi valora poder salir de casa y perderse en una naturaleza sin presencia humana, o disfrutar del patrimonio mudéjar, como la catedral de Santa María de Mediavilla, a escasos 20 metros de su despacho en la sede local de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). La misión de Bianchi como coordinadora de la SSPA también es vender a su cliente: la SSPA reúne a asociaciones de empresarios y Administraciones de cinco provincias del sur de la UE con menos de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado: Soria, Teruel, Cuenca, Lika-Senj (Croacia) y Euritania (Grecia). La SSPA ejerce presión sobre las instituciones nacionales y comunitarias. Su coordinadora enumera algunas de las propuestas por las que presionan, como la reducción de las cuotas de la Seguridad Social en zonas despobladas o la creación, siguiendo el ejemplo de Escocia, de una agencia especial que ofrezca servicios en el entorno rural como la gestión de burocracia para autónomos.

Bianchi subraya que las nuevas tecnologías son fundamentales para activar los núcleos rurales y ofrece un ejemplo de su trabajo: ella realiza videoconferencias de manera regular con técnicos de la Comisión Europea en Bruselas, pero en cambio no lo puede hacer con los funcionarios del Ministerio de Agricultura en Madrid porque no hay costumbre para ello, por lo que siempre acaba teniendo que desplazarse a la capital.

La coordinadora de la SSPA tiene claro que cualquier plan para revertir la depresión demográfica de un municipio pasa por establecer ventajas económicas y dotar al lugar de los servicios públicos necesarios. El paradigma de lo que no debe hacerse, según Bianchi, ha sido el proyecto de repoblación en Aguaviva. Este pueblo turolense se hizo célebre por intentar aumentar el censo financiando la llegada de familias extranjeras que, apunta Bianchi, finalmente no se han asentado a los niveles que se preveía por la falta de empleo y servicios.

‘El sueño’, obra del artista Juan Barragán en la vía férrea a su paso por Alfambra. Eduardo Nave | Juan Millás
El cine que levantaron los vecinos

“La repoblación no se consigue a golpe de talonario”, dice José Ángel Guimerá. Él lo sabe por experiencia propia. Este director de cine nacido en Castelnou realizó en 2011 el documental La caravana de niños. El Ayuntamiento de este pueblo turolense de 160 habitantes atrajo a una treintena de familias del resto de España y del extranjero. Guimerá resume que la presencia en el término de Castelnou de una central de ciclo combinado aporta suculentos ingresos al Consistorio y que con este dinero se intentó subsidiar la llegada masiva de nuevos vecinos. “Se quiso hacer a lo loco, y al no haber suficientes opciones de conseguir empleo, la mayoría marcharon o acabaron pidiendo ayuda a Cáritas”.

Guimerá y sus compañeros del Centro de Estudios del Bajo Martín organizaron este diciembre la VI edición del FestiFal, especializado en cortometrajes de temática rural. Fueron 12 cortos de cinco países que se proyectaron en el cine de Urrea de Gaén. Los vecinos construyeron en 1968, con sus propias manos, lo que hoy es la sala de actos de un pueblo de 436 habitantes, casi la mitad de los que había en 1980, cuando nació Silvia Blasco. Ella es una de las organizadoras del FestiFal y vecina de Urrea. Dice que solo 4 de los 12 componentes de su cuadrilla de juventud siguen residiendo en la villa. Blasco estudió en Zaragoza y se especializó en pedagogía terapéutica. Hoy es maestra en un centro de educación especial en Andorra. “Mi padre era campesino, y mi madre, ama de casa. Hicieron un gran esfuerzo para que mi hermana y yo viviéramos aquí”, dice Blasco: “Cada vez que una pareja se instala en el pueblo es una gran noticia”, apunta esta maestra. Guimerá cree que cada pequeño paso es un triunfo en Teruel, sea la sala llena de gente de la comarca o los dos empleos que pueda crear el nuevo campo fotovoltaico que se ha levantado en Castelnou.

Activismo entre fósiles y rocas

Julia Escorihuela afirma que sería un gran avance poder ampliar la plantilla del parque geológico de Aliaga con dos puestos de trabajo. “Que se instalen dos familias es un logro”, dice esta mujer de 60 años, gerente del parque y bibliotecaria del pueblo. Aliaga era un municipio minero que a partir del desmantelamiento de la industria del carbón ha pasado de los más de 2.000 habitantes de 1950 a los 360 de hoy. Escorihuela recibe al periodista en la biblioteca, el antiguo horno de pan de Aliaga. Escorihuela ha hecho de la educación su razón de vida, motivada por su experiencia en la infancia. Hija de labriegos, vivía en una masía aislada y cada día, para ir a la escuela, andaba cinco kilómetros de ida y otros cinco de vuelta. Un suceso cotidiano marcó su futuro: a Escorihuela le gustaba leer, pero la bibliotecaria no le prestaba libros porque vivía en el campo y no se fiaba de que los fuera a devolver. En 1989 fue nombrada bibliotecaria del pueblo, y en 2001, gerente y guía del parque geológico. Antes se formó a distancia, o desplazándose a otros municipios de Teruel —de Aliaga solo llega y sale un autobús de línea al día—, para obtener un grado de formación profesional en Turismo, además de cursos de guía, de geología y de gestión del territorio.

Julia Escorihuela, bibliotecaria de Aliaga Eduardo Nave | Juan Millás

Aliaga es un lugar único en España. Sus pliegues gigantescos de roca caliza de hace 200 millones de años y los fósiles que hay por doquier convierten el lugar en un destino obligado para geólogos de toda Europa. Escorihuela intenta potenciar un turismo de calidad y también incentivar entre los más pequeños el amor por el entorno natural. Los niños de la provincia se apuntan a sus talleres de verano y la mayor satisfacción de Escorihuela es detectar la concienciación que siembra: “Ahora los pequeños del pueblo corren a avisarnos si ven a alguien martilleando para llevarse un fósil o un ripple [las rocas en las que han quedado marcadas las mareas de hace millones de años]”. Pero Escorihuela también se ha granjeado enemigos por su activismo medioambiental. La situación llegó al extremo en 2008, cuando recibió amenazas que denunció a la Guardia Civil. Escorihuela explica que su sensibilidad por el medio ambiente responde a la educación familiar que recibió en la masía: “Mi padre plantaba en cada bancal lo que necesitaba, conocía la naturaleza. Si las Administraciones hubieran tenido en cuenta a los habitantes de las masías, si se les hubiera protegido, las cosas hubieran ido mejor”.

La primera guía astroturística

Maribel Aguilar replanteó su vida, como hizo Julia Escorihuela, a partir de uno de los activos naturales de Teruel: en su caso, el cielo. Con escasa contaminación lumínica, altitudes entre los 1.000 y los 2.000 metros, y noches despejadas, la provincia se ha convertido en uno de los destinos más destacados de España para la observación de estrellas. El núcleo de este atractivo es el observatorio astrofísico de Javalambre, gestionado por el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA). Aguilar ha sido contratada por este centro para asesorar en sus planes de divulgación. Su experiencia no es menor, fue la primera guía del turismo de estrellas de Teruel. Tras estudiar Periodismo en Madrid, y tras crear su propio gabinete de comunicación, Aguilar descubrió el astroturismo en 2012. Cursó en Canarias el título de guía de la Fundación Starlight, el principal reconocimiento en España para conductores de grupos de observación de estrellas. Aguilar también estudió un máster en Estudios de Medio Ambiente y abrió camino en un sector en Teruel en el que hoy trabajan unas 30 personas. Aguilar viaja certificando territorios en España con el sello Starlight e imparte cursos de formación en otras comunidades autónomas.

Teruel se ha convertido en uno de los destinos más destacados en España para la observación de estrellas

La madre de Aguilar era ordenanza en edificios públicos, y su padre, cosechador. Sus dos hermanos residen en Teruel porque creen que su calidad de vida es muy alta; solo hay que adaptarse. “Mi marido es de Cuenca, es ingeniero de Telecomunicaciones. Se tuvo que reinventar y ahora trabaja en oficinas de pueblo de Caja Rural. Estudia francés; tenemos un huerto; los críos, después de comer, me los llevo al campo. Hay que ser positivos”.

Las máquinas de Rubielos de Mora

Miguel Tomás explica que en su comarca, Gúdar-Javalambre, viven menos de cuatro personas por kilómetro cuadrado. Tomás, hombre recio y con las manos sucias de faenar, habla con una sonrisa entre irónica y cordial: es el presidente de Turomas, uno de los pocos fabricantes en el mundo de maquinaria para cortar vidrio. Su empresa se ubica en Rubielos de Mora, su pueblo (751 habitantes). La sede de Turomas ocupa 7.500 metros cuadrados donde producen de forma casi artesanal máquinas de hasta 18 metros de longitud que venden en 100 países. Tomás vuelve a sonreír cuando el visitante le muestra la sorpresa por el aislamiento de su municipio, al que solo se puede acceder por una estrecha carretera que serpentea por la sierra de Gúdar. “Hay poca mano de obra cualificada en la región y hay que formarlos. La ventaja es que la plantilla es más estable”.

Maribel Aguilar fue la primera guía de turismo astronómico en Teruel. Eduardo Nave | Juan Millás

Entre los 100 empleados de Turomas se encuentra José Solsona, uno de los que empezaron la empresa con Tomás en un pequeño taller en Rubielos, hace 34 años. Solsona recuerda cuando Tomás venía a casa de sus padres a reparar algún escape. Antes de fundar Turomas fue fontanero y creó una cooperativa de forja artística. “Yo solo estudié hasta los 14 años, pero era muy inquieto. Incluso diseñé una chimenea para calefacción con agua”, dice. Tomás también inventó una de las primeras máquinas para cortar vidrio de España. Hoy su compañía factura 12 millones de euros. Explica que ha recibido ofertas para trasladar las instalaciones a Madrid, Barcelona y Valencia, incluso se planteó mover la producción a México, pero le puede más la patria chica. El arraigo del empresario es fundamental para consolidar la economía local, y para demostrarlo, según Tomás, hay que retroceder a la construcción de la primera nave de su planta: “En los ochenta, a partir del llamado canon de la luz, las empresas de la región recibimos una gran ayuda pública. Yo financié con esto un 40% de la inversión para la nave. Con aquellas ayudas se instalaron en la comarca 50 empresas; de estas, solo quedan 9, las de los que éramos de la zona”.

La vivienda de Tomás se encuentra dentro de las instalaciones de la compañía. El día de nuestra visita, la fábrica funcionaba mediante generadores auxiliares porque se había interrumpido el suministro de electricidad en la zona. Tomás es consciente de los inconvenientes del mundo rural y dice aceptarlos, excepto por la ausencia de conexión de banda ancha a Internet. Turomas provee de maquinaria con un servicio de asistencia a distancia de 24 horas los 365 días al año en el que trabajan 12 ingenieros: “Sin una buena conexión estamos perdiendo competitividad. Ahora lo subsanamos en parte con conexión por satélite, pero es una situación que no voy a aguantar un año más”.

El resurgir del azafrán

Miguel Tomás, fundador de la empresa Turomas. Eduardo Nave | Juan MillásEl resurgir del azafrán

El presidente de Turomas celebra el éxito electoral de Teruel Existe porque “ha puesto a Teruel y sus problemas en el mapa”. Lo mismo piensan José María y José Ramón Plumed, padre e hijo y responsables de la empresa Azafranes Jiloca, en Monreal del Campo. “Mucha gente no ponía cara a los candidatos de Teruel Existe, pero si les decías que son los del vídeo del tractor y el tren, entonces sabían quiénes son”, dice José María. El fundador de la compañía se refiere a un spot realizado con pocos recursos que el colectivo difundió por Internet en 2018 y que mostraba una imagen real: un tractor que adelantaba por una carretera secundaria al ferrocarril que conecta Zaragoza con Teruel. Un golpe de ingenio, un mensaje denuncia con éxito, y casero, en el que José María Plumed se ve reflejado: en la década de los noventa, como concejal del PP en la oposición, cortó en varias ocasiones, acompañado por los alumnos, la carretera del municipio para protestar contra el traslado de la escuela municipal.

Plumed también luchó para resucitar el cultivo del azafrán en la cuenca del río Jiloca. Los estigmas secos de la flor de Crocus sativus fueron históricamente un complemento para la economía doméstica en los pueblos del Jiloca. Generaciones de la familia Plumed, pequeños agricultores de remolacha y cereal, también habían cultivado el azafrán. José María aprovechó esta experiencia para reiniciar en 1995 un negocio que había desaparecido con la despoblación de la comarca del Jiloca y con la competencia de las importaciones. Plumed se vende hoy en España y en Europa. Tras él llegaron 25 productores más.

Carlos Esteban y su padre, José Antonio, llevan la empresa de azafranes La Carrasca, en el pueblo de Blancas. Esteban confirma que Plumed fue un precursor. Hoy vuelven a explotarse 17 hectáreas en el Jiloca y Esteban asegura que su factor añadido es la producción ecológica.

La clave para los Plumed es crear marca, por eso han reconvertido una tienda de ropa de la familia en un establecimiento de productos de alimentación de la región. En la fachada han colgado un rótulo rosa que ilumina la carretera nacional a su paso por Monreal del Campo. “En una semana solo he vendido 10 productos”, dice José Ramón Plumed. “Pero no tenemos la tienda abierta por las ventas”, prosigue el hijo del fundador, “la mantenemos para que no baje otra persiana en el pueblo”.

Fuente : EL PAÍS / EL PAÍS SEMANAL / Cristian Segura .

Bienvenidos a la Patagonia, la fábrica mundial de dinosaurios

La provincia argentina de Neuquén cuenta con la colección paleontológica más importante de Sudamérica y experimenta un auge de museos sobre la temática

El hervíboro ‘Futalognkosaurus Dukei’ medía unos 34 metros de largo. Proyecto Dino

Un paisaje marciano. Un desierto rojizo de sierras y mesetas junto a un lago que se esfuma en el horizonte. Dinosaurios. Restos de ellos por todas partes. Fósiles de todos los tipos de vida que existieron en la Tierra hace millones de años. Un ecosistema completo petrificado.

En el camino hacia ese pasado se cruzan, veloces, zorros y ñandúes. Velan por los viajeros los santos paganos en improvisados altares de palos y piedras repletos de ofrendas y escupen fuego en el medio de la nada las imponentes instalaciones de extracción de gas y petróleo. Por momentos parece el paisaje de la película Mad Max. Este es el aspecto de la zona del lago Los Barreales, en Neuquén, en la Patagonia argentina, una provincia en el límite con Chile, a más de 980 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. El símil cinematográfico tiene sentido al considerar que hace 100 millones de años Argentina y Namibia (escenario del film) eran parte de un mismo continente.

Las huellas del pasado aparecen a cada paso en la región que guarda la mayor colección paleontológica de Sudamérica. Allí existe una ventana al pasado cretácico que puede visitarse todo el año, aunque se recomienda hacerlo durante el verano argentino, en enero y febrero, cuando el clima cálido del sur propicia el turismo al aire libre. Esa ventana se llama Proyecto Dino, a 90 kilómetros de la capital homónima de Neuquén. Un campamento científico abierto al público con el apoyo de fondos públicos y privados (Universidad Nacional del Comahue y petroleras) que acaba de levantar sus persianas luego de cinco años de cierre por conflictos con la comunidad indígena y de financiación. Aquí se han hallado más de treinta tipos nuevos de dinosaurios, con 1.500 piezas de fósiles de vertebrados y más de 400 restos de vegetales de entre 90 y 100 millones de años de antigüedad. Y siguen encontrándose. “Esta es una fábrica de dinosaurios”, ironiza su histriónico director, el geólogo y paleontólogo Jorge Calvo.

Las condiciones geológicas y geográficas de la Patagonia facilitan los innumerables hallazgos, entre los que destacan dos de las especies más grandes en la historia del planeta: el carnívoro cazador Giganotosaurus carolinii (de entre doce y trece metros de largo y casi siete toneladas) y el herbívoro Futalognkosaurus dukei (de unos treinta y cuatro metros y de hasta cincuenta toneladas). El primero vivió hace 97 millones de años y supera en tamaño al popular Tyrannosaurus rex. Fue hallado en 1993 en un pueblo a pocos kilómetros, llamado El Chocón, por Rubén Carolini, un mecánico aficionado a la paleontología que como todos los lugareños trabajaba en la hidroeléctrica estatal. Una vez privatizada (en 1992) empujó al paro a cientos de trabajadores obligando a la comunidad a reinventarse. Pasó de tener 5.000 habitantes en los años setenta a menos de cincuenta el año que cerró la empresa, según el censo oficial.

El año siguiente se estrenó Parque jurásico y, aunque todavía hoy no alcanza los 1.000 residentes, la sensación de los locales es que los dinosaurios salvaron al pueblo. “Ahí creció de nuevo la población. Los huesos estaban en un salón de un club hasta que se empezó a reformar el museo de El Chocón, el antiguo taller mecánico de Hidronor donde trabajaba Carolini. Esa es la historia del comienzo de la paleontología en esta zona. Ahí resurgió el pueblo”, resume Calvo, radicado en la provincia desde 1987 y testigo de la metamorfosis. Desde entonces, todos los pueblos de la región anhelan su museo paleontológico. Ya hay cinco con muestras importantes y tres en surgimiento. Dentro de poco tiempo habrá 1 por cada 28.000 habitantes. Todos sobre dinosaurios. “Está lleno”, resume el científico.

El paleontólogo Jorge Calvo junto a la cadera más grande descubierta. Proyecto Dino

Quien en realidad encontró el Giganoto fue una campesina, pero quien se quedó con el nombre y la estatua a lo Indiana Jones fue el mecánico. “Ella encontró el fósil custodiando a una chiva que se le escapó, fue a buscarla caminando y lo encontró”. A partir de ahí se inició la cadena de alertas que acabó en el protagonismo de Carolini por haber sido quien informó a la Universidad Nacional del Comahue. Gracias a ellos se supo que el carnívoro más grande encontrado hasta el momento mundo era un superpredador capaz de comerse a inmensos herbívoros que lo triplicaban en tamaño. Eso se debía no tanto a su ferocidad como a su oportunismo: los saurópodos (herbívoros de cuello largo) eran muy lentos. El Giganoto, con un cráneo de casi dos metros de largo y con el fémur más largo que la tibia, tampoco conseguía mucha velocidad. De modo que por más amenazante que pareciera, un pequeño y audaz reptil podía evadirlo sin problemas.

Más temible era el Megaraptor, un pariente más feroz aunque menos conocido que el protagonista de Parque Jurásico. La diferencia fundamental radica en el modo de conseguir sus presas. Según Calvo, el primero era cazador y el segundo carroñero, aunque esto último es aún motivo de controversia. Lo seguro es que ambos eran tiranos. Deberían compartir prefijo, pero la hipótesis inicial acerca de la ubicación de la primera garra encontrada asignó al Giganoto a una familia que no le correspondía. “El paleontólogo que lo encontró vio que era parecida a la del Velociraptor de Parque Jurásico y la ubicó en el pie. Dijo ‘este es Mega-raptor’ porque era más grande, pero acá en la excavación del Futalognkosaurus encontramos la misma garra asociada a la mano. Completa, articulada. Entonces descubrimos que el Megaraptor no tenía la garra en el pie sino en la mano, así que ya no podía ser un raptor. Después se descubrió un cráneo y supimos que fue un pariente del Tyrannosaurus rex, que usaba los brazos porque era el arma más mortal que tenía. El nombre no se puede cambiar, ya quedó, pero la realidad es que no es un raptor sino una especie nueva de tiranosaurio”, aclara Calvo. El hallazgo del esqueleto casi completo con el cráneo incluido, en 2003, fue un hecho inédito en el estudio de esa especie. “Megaraptor era porque tenía una garra grande y filosa, que llegaba hasta los 50 centímetros sumando los huesos y el estuche”, explica el paleontólogo, convencido de que este animal, de hasta ocho metros de largo, mataba a sus presas desgarrándolas.

La segunda joya del campamento es el Futalognkosaurus dukei, hallado en 2007. Es uno de los herbívoros más grandes del planeta y vivió hace unos 90 millones de años. Medía entre 34 y 36 metros de largo, pesaba cerca de 80 toneladas (el equivalente a la suma de 40 elefantes) y tenía la cadera más grande hasta ahora conocida, de 2,55 metros de ancho. Su colosal esqueleto es, además, uno de los más completos encontrados, con el 70% de las piezas rescatadas. Calvo relata su hallazgo como si fuese Sherlock Holmes. “Es como el trabajo de un perito forense, la pregunta es quién lo mató y por qué”. Esas son las intrigas con las que el paleontólogo sostiene la atención en el recorrido. Con ese anzuelo invita a los turistas a poner manos a la obra en una cuadrícula fértil en la que, asegura, algunos visitantes han encontrado fósiles. Si esa es la experiencia que se busca, los turistas pueden alojarse en una de las casillas rodantes del campamento de Proyecto Dino por entre 100 y 300 dólares por persona (unos 90 a 270 euros) y sentirse paleontólogos por unos días. Guiados por profesionales, recorren las zonas de los hallazgos, participan de excavaciones, se les permite preparar fósiles y visitar el laboratorio. Duermen, trabajan y comen como los jóvenes científicos que allí residen, lejos de cualquier comodidad hotelera.

Huellas, huevos y ‘dragones’

Las excavaciones de Futalognko abrieron el portal al Cretácico. El geólogo y paleontólogo que trabaja allí desde hace 20 años todavía se asombra. “Cuando empezamos a sacar el dinosaurio vimos las plantas, los peces, los cocodrilos, las tortugas, las cáscaras de huevo. Se trataba de un ecosistema. Es único en el mundo. Encontrar un ecosistema fósil es rarísimo”. Todo parece extraordinario en la geología neuquina. “El año pasado le dimos nombre a un reptil volador. Argentinadraco se llama, que significa dragón argentino. Todo el tiempo descubrís cosas. Especies nuevas permanentemente porque está todo ahí. Están las plantas, las hojas preservadas, geodas. Tenemos una familia de 5 cocodrilitos juntos. Probablemente hayan muerto sepultados en una crecida de agua, tipo Pompeya o en un alud. Son casos excepcionales de muertes en grupo”.

Más frecuentes, según los expertos, son las huellas. Verlas desde cerca, sin embargo, provoca una fascinación atípica. Parecen frescas, como si el animal hubiera huido minutos antes. Se ven tan nítidas que los turistas tienden a creer que son falsas. Calvo despeja por qué no lo son. “Esto era una zona de lagunas donde el animal iba a tomar agua y dejaba la marca en el barro arcilloso. La huella se seca con el sol y se endurece. Cuando hay inundación, el agua no la rompe, la tapa con sedimento y se preserva. Si es una inundación lenta, no la erosiona. Arriba de las huellas había 1.000 metros de roca tapándolas. Esos 1.000 metros desaparecieron, se erosionaron y quedaron a la vista”. Las que están en la zona del lago Los Barreales fueron descubiertas en 1991 y datan de hace unos 100 millones de años. Por los característicos 3 dedos y su gran tamaño, se cree que son de Megaraptor. “La huella habla de la vida que tenía el animal. Cómo caminaba, cómo se movía, si era una persecución, si fue al agua. El hueso te dice qué especie de dinosaurio era. Nada más. Cómo vivía, qué hacía ahí, lo dicen las huellas”, explica el científico. También hay pisadas de herbívoros que pueden verse ‘en negativo’, sobresaliendo por debajo del corte rocoso. El paleontólogo se para debajo de ellas para entender lo que se está viendo. “Ves la silueta de la huella en la roca. Son de herbívoros. Ellos no dejan pisadas en detalle como los carnívoros. Dejan pozos, como un elefante”.

Dinosaurios hasta en el vino

Por donde se excava aparecen fósiles en Neuquén. Es lo que le ocurrió en 2001 a la Bodega Familia Schroeder cuando comenzaron a preparar los cimientos para sus cavas en San Patricio del Chañar, a 44 kilómetros de la ciudad de Neuquén. El Panamericansaurus schroederi vivió hace 75 millones de años. Era herbívoro, pesaba unas 16 toneladas, tenía cerca de 6 metros de alto y entre 10 y 12 de largo. Sus restos están expuestos en el sótano de la empresa que se puede conocer en la visita guiada, antes de culminar con la degustación de los vinos. La zona de los viñedos se ubica entre el lago Los Barreales y la ciudad de Neuquén, por lo que se puede incluir sin problemas en el itinerario. Infinidad de álamos adornan los límites laterales de la ruta que conecta ambos puntos y sobre la que florecen cientos de plantaciones de peras y manzanas típicas de esa parte del Alto Valle. Es el paisaje prepetrolero, que dominaba casi toda la región antes del furor del fracking del que se quejan los campesinos. Por ahora, también abundan los viñedos tanto orgánicos y experimentales como de prestigio. como las bodegas Del Fin del Mundo, Secreto Patagónico o Malma.

En el Museo de Villa El Chocón se exhibe una escultura del mecánico Rubén Carolini, que halló el Giganotosaurus que lleva su apellido, junto a las piezas originales del esqueleto. M.V.E

A pocos pasos, se muestran restos originales de cáscaras de huevos (de 5 milímetros de espesor) que pertenecieron a un pterosaurio, un antepasado de las aves. En la zona se practicaba una suerte de crianza solidaria. “La primera madre ponía el nido y después iban todas al mismo lugar. Se creaban centros de nidificación y entre todas cuidaban los huevos porque si estaban aislados, no los podían ver y ellas mismas los podían pisar. Eran animales que tenían la cabeza a 10 metros de altura. Además supuestamente no tenían razonamiento, no sabemos”, duda Calvo dispuesto a dejarse sorprender por el avance científico.

El paisaje rojizo y árido de Proyecto Dino parece marciano. Proyecto Dino
El gas de Vaca Muerta

A 22 kilómetros de Proyecto Dino está Añelo, la capital latinoamericana del fracking (fracturación hidráulica). El circuito de Proyecto Dino también incluye a la gallina argentina de los huevos de oro. Un furor de origen prehistórico. “Todos hablan de Vaca Muerta, pero nadie sabe qué es”, sentencia Calvo parado junto a una escala geológica. A 7.000 metros bajo sus pies está Vaca Muerta; el segundo yacimiento de gas más importante del mundo y el cuarto en petróleo. Como geólogo, también instruye sobre el origen de ese combustible fósil. “El mar entraba a la cuenca neuquina, depositaba el sedimento, las algas y los microorganismos y se transformaba todo en protopetróleo. Se llama roca madre y es el origen del petróleo”. Debido a la presión sale por los poros y las grietas y sube a formaciones superiores, a 2000 metros, de donde lo extraen las petroleras. Calvo recoge una pequeña botella de vidrio con un líquido ocre. Lo destapa y lo acerca a los turistas para que puedan sentir el inconfundible olor a combustible. “Este petróleo es de acá”, presenta. El ‘oro negro’ no siempre es negro. “Puede ser de distinto color, hasta transparente. Cuanto más oscuro, más rico es porque más subproductos derivados tenés. Cuanto más claro, más destilado, menos cosas se pueden hacer”, distingue.

El petróleo de las capas superiores se acabó. Con el fracking intentan exprimir la roca madre. “Ponen líneas donde destruyen la roca y la bombardean con agua y arena a mucha presión. Así, el petróleo empieza inyectarse en los otros pozos para sacarlo a superficie”, detalla Calvo, quien desestima el daño medioambiental. “Está a 2.600 metros. No hay agua potable ahí. La que se usa para extraer el petróleo es mínima, las ciudades usan más. Este agua se vuelve a usar en otros pozos y cuando ya no funciona más, queda adentro y se sella”. Pero el esplendor energético todavía no se palpa en las ciudades ni los pueblos de Neuquén. Con la angustiosa experiencia de la hidroeléctrica, la comunidad desconfía de las industrias extractivas. Temen que los dinosaurios no puedan salvarlos siempre. Calvo lo reconoce a pesar de haber contado desde el inicio con el aporte de las petroleras para sus proyectos paleontológicos. “Neuquén debería ser como Abu Dabi, Arabia Saudita o Emiratos Árabes, pero acá el petróleo no deja nada. Pareciera que todo se va a Buenos Aires. A la ciencia no llega nada. Cuando se acabe todo el petróleo y el gas se van a acordar de los dinosaurios y va a ser tarde”.

Qué ver en los 8 museos de dinosaurios de Neuquén

  • Museo Municipal Ernesto Bachmann de El Chocón. El carnívoro más grande conocido y la historia de su descubridor, el mecánico Rubén Carolini.
  • Museo Municipal Carmen Funes en Plaza Huincul. Piezas originales del gigante herbívoro Argentinosaurus huinculensis y la historia local de la explotación del petróleo.
  • Museo Provincial de Ciencias Naturales Profesor Juan A. Olsacher, en Zapala. El dinosaurio más antiguo de Neuquén. Un ave en la que se conservaron semillas que comió poco antes de morir. El museo también cuenta con la colección mineralógica más importante del país.
  • Museo Paleontológico Municipal Argentino Urquiza, en Rincón de los Sauces. Tienen el fósil de titanosaurio más completo encontrado hasta el momento y más de 400 piezas de otros dinosaurios.
  • Museo Municipal de Ciencias Naturales de Senillosa. Fósiles de pequeños lagartos, tortugas, cocodrilos y hallazgos arqueológicos. Dirección: Olascoaga y Avenida San Martín 320 Senillosa.
  • Museo Municipal Picún Leufú. Huellas pertenecientes a ornitisquios, saurisquios, saurópodos y terópodos. Algunas, únicas en el mundo.
  • Museo Municipal de Las Lajas. Fue inaugurado en marzo de 2019. Se especializa en espeleología, el estudio de las cavernas, dado que en esa zona hay muchas que se pueden visitar. Además repatriarán fósiles de dinosaurios que hasta ahora se encuentran en el Museo de Plaza Huincul. Dirección: Saavedra 474, Las Lajas.
  • Museo de Geología y Paleontología de la Universidad Nacional del Comahue – Proyecto Dino en Lago Los Barreales. Es el yacimiento más grande de Sudamérica. Tienen al carnívoro más grande que se conoce y a uno de los herbívoros de mayor tamaño. Una de las pocas ventanas al pasado que permiten conocer el ecosistema completo del Cretácico. El recorrido dura cerca de tres horas. Recomendaciones: Contactar antes de ir para comprobar los horarios de apertura, alquilar un vehículo, llevar algunas provisiones y GPS. Algunos están muy lejos, con pocos locales para conseguir provisiones.
Fuente : El PAÍS / MARIA VICTORIA ENNIS . 

 

 

Muere El Príncipe Gitano, inolvidable por su versión de ‘In the Ghetto’, a causa del coronavirus

Mítico, nuestro homenaje al Príncipe Gitano, recientemente fallecido. (ver video más abajo)

Los espectadores españoles nos reíamos de él, pero quizá era una reacción nerviosa porque nos veíamos reflejados, intentando pronunciar el idioma inglés. El Príncipe Gitano, un echado para adelante de la vida, lo hizo. Un respeto, pues. Nos referimos a aquella versión de In the Ghetto, desternillante por su deficiente pronunciación del inglés. Fue una canción que popularizó Elvis Presley en 1969 y que ha sido versionada por Nick Cave, Dolly Parton, The Cranberries… y El Príncipe Gitano.

Enrique Vargas Castellón (su nombre real) ha fallecido este miércoles a los 91 años, víctima del coronavirus, en la residencia de mayores en la que vivía (La Paz, de Mandayona, en La Alcarria de Guadalajara), según ha confirmado AISGE (Artistas Intérpretes, Entidad de Gestión de Derechos de Propiedad Intelectual). Tenía tres hijos, dos varones y una mujer. Ella, Lola, pudo visitarle, “con las máximas medidas de precaución”, y despedirse de él. Actor, cantante, bailarín y casi modelo, fue una figura emblemática de la rumba y de la zambra durante el siglo pasado.

Un crítico de The New York Times vio una actuación de Lola Flores en Nueva York en 1979 y dijo: “No canta ni baila, pero no se la pierdan”. Se puede extrapolar a El Príncipe Gitano, un artista que no tenía la mejor de las voces, pero al que le sobraba carisma y personalidad.
Injustamente encadenado a las chanzas que provocaba su interpretación de In the Ghetto, la impronta en el mundo de la música de El Príncipe Gitano va mucho más allá de aquel dislate.

Nacido en Ruzafa (Valencia), se crió en el seno de una familia gitana dedicada a la venta ambulante. El pequeño los acompañaba con la maleta llena de ropa y en las pausas practicaba el cante flamenco. Primo hermano de Sabicas, entre sus seis hermanos se cuentan además el guitarrista Juan José Castellón Vargas y, sobre todo, Dolores Vargas La Terremoto, a quien acompañó en sus primeras canciones, como Penas de la gorriona o Málaga bella.

A todo esto, Enrique Vargas de niño quería ser torero, pero era un miedoso, asunto incompatible con ponerse delante de animales que pesan 400 kilos y tienen cuernos . “No fui torero por un poco de precaución”, argumentó con esa desvergüenza callejera que tenía. Él siempre mantuvo que su principal objetivo eran los ruedos. De hecho, aseguraba que lidió 22 novilladas. “Yo iba a ser torero. Me dijeron que, como cantaba bien, si hacía carrera en la música tendría más posibilidades de ser matador. Lo que pasa es que ya me consagré mucho en la canción y ahí seguí”, dijo con su habitual desparpajo en el programa de TVE Cantares.

A los 14 años debutó en el Teatro Calderón de Madrid en el mismo espectáculo que Lola Flores. Con solo 15 años protagonizó su primer show, Pinceladas. Los años 50 le confirmaron como una estrella de la canción. Con decenas de espectáculos que recorrieron varios países, su compañía sirvió además de plataforma de despegue para muchas otras figuras, como Rocío Jurado, Carmen Sevilla o Manolo Escobar. De esa década es su participación en películas como Brindis al cielo (1954), pero su carrera como actor no tuvo recorrido. Sus ídolos eran puras cepas del flamenco: citaba sobre todo a Manolo Caracol, La Niña de los Peines, Tomás Pavón y Antonio Mairena.

Sobre su apodo artístico, él mismo relató que lo acompañaba desde niño. Rubio y de ojos verdes, ataviado habitualmente con una gorra y una capa de marinero, un día que paseaba con su madre alguien lo vio y dijo a su madre: “Señora, tiene usted un principito”.

En los setenta siempre llevaba unos trajes que parecían confeccionados por el mismo sastre de Elvis Presley cuando el rockero actuaba en Las Vegas. Fue moldeando su cante a los caprichos del momento, siempre con su desbordante gracia. Si lo que pegaba era la rumba, ahí estaba él; si era la canción melódica, también tenía algo aportar. Incluso durante la invasión disco llenó sus composiciones de ritmos que se podían bailar en la discoteca.

En los ochenta su figura empezó a perder interés para el público. Aun así interpretó temas como Obí, obá, cada día te quiero más, pero no obtuvo repercusión. Años más tarde, la versión de los Gipsy Kings fue un gran éxito.

Últimamente se había convertido en un chiste fácil y cutre, con el vídeo de In the Ghetto saltando por las redes sociales. También formando parte de recopilaciones como Spanish Bizarro, junto a gracietas de El Dúo Sacapuntas o Fernando Esteso. No fue un cantante con grandes cualidades, pero sí un artista con personalidad. De eso no hay duda. Él mismo lo reconoció así: “No sé si soy mejor o peor que otros, pero Dios me dio una personalidad muy grande. El escenario se me queda chico”.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / CARLOS MARCOS .

El ídolo de Pachacámac, un caso excepcional de pintura policromática

Una investigación descubre que la estatua prehispánica andina de más de dos metros preserva trazos amarillos, blancos y rojos
El ídolo de Pachacámac en el Museo de sitio arqueológico de la zona. ROMMEL ANGELES FALCON

Pachacámac, o “creador de la Tierra”, fue un dios capaz de predecir el futuro, venerado por el Imperio inca en los Andes (Perú). El amarillo, el rojo y el blanco son al menos tres colores con los que, entre el siglo VIII y IX, la civilización wari pintó una estatua de madera resistente de más de dos metros como símbolo de culto de este ídolo. La policromía identificada sobre este icono de la arqueología peruana constituye hoy el único ejemplo identificado con tal variedad de colores, según cuenta el estudio que se publica este miércoles en la revista científica PLOS ONE.

En el pasado, varios investigadores pensaron que la figura tenía un solo color y que estaba hecha de la misma madera (Pouteria lucuma) que el resto de las obras del santuario arqueológico de Pachacámac, antiguo centro de devoción de 450 hectáreas ubicado a 30 kilómetros de Lima en la costa pacífica. La figura idolatrada desde hace más de 800 años sigue sin embargo unos patrones que se diferencian de los demás objetos.

Para empezar, esta estatua tendría que haber desaparecido durante la conquista de Hernando Pizarro en 1533. Los españoles negaron su importancia, compararon el oráculo sagrado con el diablo y quisieron destruir el vestigio. Marcela Sepúlveda, investigadora en el laboratorio de arqueología molecular y estructural de la Universidad de La Sorbona (LAMS) y principal autora del proyecto, explica que los conquistadores no entendían que se pudiese venerar “un trozo de madera sucio en una sala oscura”. La científica indica que no se puede saber realmente lo qué ocurrió. “Lo que está claro es que este objeto fue preservado e idolatrado durante 800 años, lo que constituye un hecho increíble hoy confirmado”, añade.

¿Es realmente el Ídolo de Pachacámac? Los debates persisten y nuevas hipótesis se dibujan. En 1938, entre los escombros del Templo Pintado, una figura de madera tallada con motivos iconográficos asimilados a la divinidad fue hallada e inmediatamente identificada como este ídolo que se creía desaparecido.

Trazos inéditos de policromía

La nueva investigación ha descubierto que este ídolo presenta características novedosas e inesperadas. Lo que fue inicialmente interpretado como sangre ha resultado corresponder a restos de pintura que siguen ahí. “Es increíble. Podemos decir que es el único caso de policromía sobre madera en un objeto sagrado de tal relevancia y de los descubiertos hasta ahora”, prosigue Sepúlveda. “Esta práctica policroma fue más común en otros soportes como murales, metales o tejidos. Es escasamente conocido en iconos como estos”, asevera.

La tecnología utilizada para observar la estatua. INCA PROJECT

La datación por radio carbono también es un avance para el estudio del patrimonio peruano y ha permitido confirmar las hipótesis sobre su antigüedad. Para ello y realizar también su taxonomía, los arqueólogos han extraído una muestra de madera de un agujero de la parte inferior de la estatua. Por otro lado, las técnicas análisis utilizadas por los investigadores del CNRS (el Centro Nacional para la Investigación Científica francés), de la Universidad de la Sorbona y otras instituciones francesas constituye un aporte metodológico novedoso al no ser invasiva y destructora. Con un microscopio y varias técnicas de fluorescencia de rayos X identificaron, además del rojo, los pigmentos empleados en los dientes blancos de un personaje y los trazos amarillos de unos tocados.

La historia de un mineral exclusivo

El blanco y el amarillo, unos colores también utilizados sobre los muros del Templo Pintado de Pachacámac, se producían con los pigmentos de minerales disponibles alrededor del lugar. Los pigmentos rojos vienen en parte del cinabrio, un mineral brillante que contiene un 85 % de mercurio y 15 % de azufre y se asocia al poder político y económico de quienes lo emplearon. “Nos sorprendió mucho encontrar este elemento ya que es un pigmento muy preciado y muy poco accesible, cuyo uso estuvo limitados a ciertos grupos de individuos”, comenta la experta. El cinabrio es poco común en la geología de los Andes y se encuentra a unos 380 kilómetros de Lima en la mina de Huancavelica.

Antes de ello, el cinabrio se había encontrado en otros contextos arqueológicos en Pachacámac y sitios en Los Andes desde el año 1500 antes de Cristo, aproximadamente. Se empleó para decorar la madera, el metal y otras pinturas murales. Más tarde, durante la época de los incas se utilizó en ciertas ocasiones como pintura corporal por miembros de la élite y guerreros que querían parecer más terroríficos. En Pachacámac, este mineral ya se había observado en el interior de los textiles y sobre máscaras funerarias.

Peter Eeckhout, profesor de arqueología precolombina en la Universidad Libre de Bruselas, asegura que los intercambios existen desde hace mucho tiempo entre las clases sociales más altas de diferentes localidades. “Es muy interesante que hayan utilizado cinabrio pero tampoco me extraña. Por ejemplo, nosotros ya hemos encontrado en Pachacámac plumas de pájaros provenientes de la Amazonia, es decir, de más de 1.000 kilómetros de distancia”, relata.

Para Eeckhout, cualquier descubrimiento sobre las prácticas artísticas de esta época son esenciales para entender el pasado porque hay pocos vestigios entre las manos de los arqueólogos. “El ídolo de Pachacámac es claramente excepcional y sus colores resplandecientes dan nueva información sobre el arte antiguo”, concluye.

FUENTE : EL PAÍS / AGATHE CORTES . 

David López García, artesano de gaitas.Ejemplo de toque con gaita afinada en “Do” a 432Hz

Tiempos para recordar parte de una entrevista a David López García un gran artesanu.

Fuente :  Centro Cultural de Valderredible . 

Encontrado un Klimt en el jardín del museo italiano del que fue robado hace 22 años

La pintura ha aparecido dentro de una bolsa de basura escondida en un agujero del muro.

La policía italiana custodia la obra de Klimt encontrada. AP

Era uno de los cuadros robados más buscados, después de que su espectacular desaparición sin dejar rastro de la Galería Ricci Oddi en Piacenza (Italia) en 1997 diera la vuelta al mundo. Ahora, el Retrato de una dama, de Gustav Klimt, ha sido descubierto en el propio museo. Durante unas obras de limpieza y de reestructuración del muro exterior en una cavidad protegida por una chapa y cubierta por la hiedra, los trabajadores encontraron una bolsa negra de basura con el cuadro dentro.

Faltan las últimas pruebas, pero el mismo director de la Galería Ricci Oddi, Massimo Ferrari, está seguro de que se trata del cuadro de Gustav Klimt que hace 22 años y 9 meses desapareció misteriosamente justo antes de su traslado para una exposición. En la parte posterior del cuadro, cuyo valor rondaba entonces los 60 millones de dólares (unos 44,1 millones de euros), han aparecido los sellos de las exposiciones en las que la obra había sido exhibida en el pasado, según explican los medios italianos.

Se cree que los ladrones lo colocaron allí para recuperarlo posteriormente, pero el clamor internacional que suscitó el robo les hizo desistir. El robo de la Dama de Klimt se produjo en febrero de 1997 y fue tan espectacular y misterioso que acabó en los periódicos de todo el mundo y en estos 22 años se han producido varios golpes de escena y pistas falsas, pero nunca los investigadores se acercaron mínimamente a quién pudo robar el cuadro.

Retrato de una dama’, de Gustav Klimt. Galería Ricci Oddi

Durante la confusión del traslado de las obras para una exposición en el Palacio Gótico de Piacenza dedicada a Klimt, la obra desapareció y el marco del cuadro se encontró al otro lado de una de las claraboyas de la galería. En un primer momento se pensó que los “ladrones acróbatas” podrían haber entrado y salido del museo por este estrecho tragaluz a plena luz del día, ya que por la noche existía un sistema de seguridad con alarmas.

Se llegó a investigar a los guardianes de la galería, pero las acusaciones fueron desestimadas por el juez de instrucción por falta de pruebas. Incluso se llegó a investigar a un conocido ladrón de cuadros, que reconoció haber robado la obra, pero la policía nunca lo creyó; también se llegó a pensar que había sido robado para rituales satánicos. En otra de las pistas falsas se llegó a pensar que formó parte del llamado “tesoro” que el ex primer ministro italiano Bettino Craxi se llevó a Túnez para escapar de la Justicia. Y es que el 1 de abril de 1997 la policía interceptó en la frontera entre Italia y Francia un paquete destinado a Craxi en el que encontraron un supuesto Klimt, pero resultó que era falso.

Se supuso además que el robo habría tenido que ser un trabajo de encargo por parte de algún coleccionista, ya que la obra era demasiado conocida como para intentar su venta, apuntaron entonces. Había sido el protagonista de un gran descubrimiento diez meses antes de su robo, porque gracias a una estudiante de arte, Claudia Maga, de 18 años, se supo que el cuadro escondía debajo otro cuadro del pintor austríaco.

La joven encontró mientras estudiaba las obras de Klimt un gran parecido entre La dama y otra pintura, la de Retrato de una dama joven, que se creía perdida desde 1912 y que representaba a una chica con bufanda y un sombrero. Ambas jóvenes se parecían mucho: la misma mirada, la misma sonrisa y el mismo lunar en la mejilla izquierda. Entre las varias versiones que existen se cree que el pintor se enamoró de una joven y utilizó el cuadro ya existente para pintar uno nuevo con velocidad. La obra se ha transferido a un lugar secreto y protegido y la magistratura nombrará un grupo de expertos para que se compruebe su autenticidad y se ponga fin a un misterio que comenzó hace 22 años.

FUENTE : EL PAÍS / EFE .

 

El Gran Museo Egipcio se retrasa hasta 2021 pero se puede hacer una visita de obras virtual desde casa

Otras posibilidades en las redes son recorrer tumbas y un cara a cara con Nefertiti
El busto de Nefertiti en el Neues Museum de Berlín.

La decisión del presidente al-Sisi de retrasar de nuevo la apertura del Gran Museo Egipcio, que estaba prevista para este otoño, a causa de la crisis del coronavirus, ha sido acogida con la natural resignación y comprensión. Cuando Egipto, sacudido ya por la pandemia, ha cerrado sus monumentos al turismo era ingenuo pensar que la inauguración del gigantesco edificio, que arrastra ya un notable retraso, iba a mantener sus fechas. Sin embargo, como consuelo, queda la posibilidad de hacer desde casa una visita de obras virtual en YouTube para irse haciendo a la idea de lo que es ese colosal museo.

El gobierno egipcio ha iniciado una serie de iniciativas para paliar la imposibilidad de viajar en estos momentos al país del Nilo y ofrece una serie de otras visitas virtuales a sus monumentos en la iniciativa Experience Egypt from home. Stay home. Stay safe (tours disponibles en la web oficial del ministerio y en sus redes sociales en Facebook, Instagram y Twitter). La oferta de momento es reducida y en las propuestas del Ministerio de Turismo y Antigüedades no figuran visitas a las pirámides de Gizah o a las grandes tumbas del Valle de los Reyes. Cada día se aumentan las posibilidades de excursión virtual pero hasta ahora lo que hay en el menú de tour faraónico virtual oficial es entrar en la tumba de Menna, la TT69 (por tumba tebana y su número de hallazgo), en Luxor, y en la de la reina Meresankh III, una mastaba a la sombra de la Gran Pirámide de Keops, en Gizah. La tumba de Menna, una de las más bellas pertenecientes a nobles de la 18 dinastía (1549-1292 antes de Cristo), es un recinto pequeño pero decorado con extraordinarias pinturas en las que aparecen el propietario, escriba y supervisor de los campos del faraón, y su mujer Henuttany. La de Meresankh III, nieta de Keops y quizá esposa de Kefrén, también es una experiencia interesante, pero uno desearía poder utilizar un mecanismo semejante para moverse por los corredores de la Gran Pirámide o los pasillos de la tumba de Seti I.

Otras posibilidades que ofrece el gobierno egipcio son visitar el monasterio copto en Sohag (el denominado Red Monastery), y la sinagoga de Ben Ezra, en el viejo Cairo, ambas con uso prolijo del 3D y la espectacular visión llamada “efecto casa de muñecas”, y la mezquita y madrasa del sultán Barquq, también en El Cairo. A destacar una cuarta visita, sensacional, la de las catacumbas grecorromanas de Kom El Shoqafa, en Alejandría, subida el domingo. El recorrido en 3D es sobrecogedor y permite adentrarse en los distintos nieles del recinto y apreciar cada detalle, como el famoso relieve de la serpiente coronada, de sabor gnóstico y que parece salido de El cuarteto de Alejandría.

Una simpática iniciativa nos lleva asimismo a recorrer el tradicional y tan querido Museo Egipcio de la plaza Tahrir (que afortunadamente para los nostálgicos seguirá funcionando tras la apertura del Gran Museo Egipcio junto a las pirámides, aunque despojado de algunas colecciones como la de Tutankamón), a través de 20 objetos señeros en exposición. La visita se hace de la mano de dos guías voluntariosos, Fatma Abdallah y Walid El-Batouty, que explican piezas como el collar de Pseusenes I (14 kilos de oro) en la sala de los tesoros de Tanis, o una escultura emblemática de Akenatón. En este segundo caso aprovechan para lamentar la ausencia del busto de Nefertiti, llevado a Alemania tras su descubrimiento y cuyo regreso es uno de los anhelos de Egipto y una reclamación perpetua del gobierno. Es interesante saltar entonces a la página web del Neues Museum de Berlín, donde se encuentra el famoso retrato de la reina y que ofrece un interesantísimo “encuentro virtual” con Nefertiti en el que aparte de poder ver pormenorizadamente el busto en su sala y moverte por ella tienes acceso a un montón de información (alguna un pelín sesgada justificando el tramposo reparto que hizo el descubridor para quedarse con la pieza). Lo que no se puede negar es que en el Neus Museum -al que regresó Nefertiti tras reabrir sus puertas en 2009- la reina tiene unas perspectivas sensacionales: en línea recta en su campo de visión, como puede observarse con el navegador, se yergue una gran estatua procedente de Alejandría del dios Helios desnudo a excepción de un sucinto manto en el hombro. La reina parece sonreír.

Fuente : EL PAÍS / JACINTO ANTÓN .

 

Mayalde, la familia que recupera la voz y el ritmo de la España abandonada

Desde hace 40 años, Eusebio Martín, Pilar Pérez y sus dos hijos recopilan las canciones tradicionales de la Salamanca rural y semiabandonada para llevarlas luego por los escenarios de todo el país. Su labor ha saltado a la palestra tras componer la música para la campaña #YoMeQuedo de Correos Market.

Eusebio Martín, durante una actuación de Mayalde en Madrid. CORREOS

La historia más íntima de los pueblos despoblados de la provincia de Salamanca no está escrita, sino grabada en cientos de cintas de casete. Escondida en el interior del Campo Charro salmantino, a la altura de Aldea tejada, la casa de Eusebio Martín (La Maya, 1953) guarda ese tesoro centenario: miles de voces cantando relatos antiguos sobre el repiqueteo que produce un hueso sobre los dientes de una quijada, el estallido agudo al golpear un caldero de cobre o el zumbido sordo que sale al ondear un trozo de madera enganchado a un ovillo. Hace años que muchas de estas canciones ya no se entonan, razón por la que Martín recorre desde hace 40 años estos pueblos, grabadora en mano, para recopilar y rescatar del olvido estos himnos de la España vacía. “Cuando una mujer con 82 años, sin dientes y sin memoria te pone [con su música] los pelos de punta, dices: ‘Aquí hay algo’. Eso es droga dura”, narra Martín mientras se dirige hacia Palacios de la Sierra (Burgos) para dar un concierto.

Este busca canciones, además de músico, ha perdido la cuenta del número de horas que almacena en sus cintas, aunque calcula que serán unas 500. Algunas las grabó hace décadas y no las ha vuelto a escuchar; otras solo las tiene registradas en su memoria. Todas contienen historias de ancianos tocando instrumentos artesanales y cantando sobre el significado de la vida rural. No es el archivo más grande de España pero, dice, es de los más puros. “Llegamos en un tiempo en el que pudimos conocer a la última generación que conservaba esta cultura oral por vía directa de sus antepasados y no se avergonzaba de ello”, relata. Tras las primeras grabaciones, se sintió en la responsabilidad de guardar aquel patrimonio intangible y dar a conocerlo con la esperanza de que otros cogieran el testigo.

No lo hizo solo. El primer paso para recopilar y divulgar esta música sobre los escenarios lo dio, allá por los años ochenta, con su mujer Pilar Pérez después de que su anterior grupo, Tronco Seco, se disolviese. Decidieron seguir y fundar Mayalde (contracción del nombre del pueblo natal de Martín y el de su mujer: Maya –176 habitantes– y Aldeatejada –con 1.795–). Juntos visitaron ancianos, construyeron instrumentos y dieron forma al proyecto de recuperación. Años más tarde, se unieron sus hijos Laura y Arturo. “Mayalde es esencialmente una familia. Hay algunas que están conectadas con la hostelería o el pastoreo y nosotros estamos conectados con la música”. Muestra de su esfuerzo se puede oír en hoy: han compuesto la música de la campaña de Correos #YoMeQuedo que apoyar a los emprendedores rurales a comercializar y dar a conocer sus productos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y es que su proyecto representa la “resistencia” de la España vacía. Desde 1996, la provincia de Salamanca ha perdido 21.547 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística, y se estima que en los próximos 30 años se vayan otros 90.000 más. De hecho, la provincia que recorre Martín alberga 181 pueblos totalmente despoblados. El abandono de estas casas conlleva al olvido de las canciones, pero también de técnicas artesanales y, con el tiempo, de recetas, productos y oficios.

Varias de las causas que los expertos achacan a este éxodo rural son la falta de oportunidades laborales, académicas o la crisis económica. Mayalde incluye en esa lista “la mentalidad” que durante tanto tiempo ha menospreciado la vida rural. “Hubo un tiempo en el que era una vergüenza ser de pueblo. Nos decían que teníamos que salir del campo”, comenta Martín. Motivo por lo que este conjunto musical, dice, continúa “luchando” contra esos prejuicios que aseveran que en el campo no hay futuro. Lo demuestran en su repertorio, que incluye historias sobre los oficios de los pueblos y de cómo estos fueron fundamentales para la creación de los ritmos y melodías que hoy día tocan sobre los escenarios.

Oficios rurales que generan música

En sus conciertos, por los que ya han sido galardonados con el Premio Nacional de Folclore Martínez Torner de 2018, se esfuerzan para que la música conciencie al público sobre la importancia del mundo rural y la situación actual de los que se quedan. “Es una gran responsabilidad hacer esto sin traicionar la esencia de quien nos lo contó para que, tanto al de la cresta amarilla como al del pendiente en la nariz, lo atrape. Tratamos de que el escenario siga siendo la cocina, la era y la fragua. Ese es nuestro oficio”, comenta Martín.

Al bajar de las tablas, los integrantes de Mayalde sienten que su música interesa. “Hay chicos de 17 años que nos preguntan por qué nadie les ha enseñado esas historias y padres que nos dicen que qué le hemos contado a su chaval para que ahora quiera ir al pueblo a ver a su abuelo”, explica. Razón por la que no dejan de grabar discos y distribuirlos (también por Internet) para difundir su mensaje y seguir “atrapando” a personas.

Eusebio Martín toca un instrumento fabricado con cañas y una calavera en su casa de Aldeatejada (Salamanca). CORREOS.
Espantar los miedos

El desconocimiento que tiene su público y, por otro lado, la fascinación que muestra durante sus conciertos lleva a Martín a cuestionar por qué la cultura de los pueblos, “nuestra historia”, como dice él, no se enseña en la escuela, no sale en la tele o no se fomentan en los conservatorios. El problema de no creer en esa identidad, afirma, es lo que ha llevado a que mucha gente abandone la posibilidad de quedarse a trabajar en su pueblo y hacer vida allí. “Si no conoces tu territorio, no puedes amarlo; si no lo amas, no lo defiendes, y si no lo defiendes, alguien lo conquista inexorablemente. Ante esto hay dos opciones: la rendición o la resistencia. Nosotros optamos por la resistencia”, cuenta.

En menos de 50 años, el miedo en los pueblos ha pasado de estar representado por los lobos, las heladas o el hambre a encarnar la inquietud de no encontrar fibra óptica, no ganar suficiente dinero y no prosperar en la vida. Para Martín, recuperar esas canciones que “se han ganado el puesto de ser eternas” es el primer paso para volver a nuestros orígenes, valorarlos y, en muchos casos, encontrar una vida feliz en los pueblos. “Nos hemos acojonado y hemos minusvalorado nuestra cultura. ¿Por qué no vamos a montar una panadería en un pueblo o echar unas ovejas? ¡Espantemos los miedos!”, grita enérgicamente por el altavoz del móvil.

FUENTE : EL PAÍS / JULIO NUÑEZ .