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Reencuentro con la fragata de La Fayette

La bella y aventurera ‘Hermione’, una réplica de la cual navega desde 2014, protagoniza un álbum de cómic sensacional

Todo el mundo tiene sus barcos favoritos. Yo tengo una debilidad por el Cutty Sark, el famoso clíper, una maqueta enorme del cual, ensamblada por mi padre y exhibida en una gran urna de cristal, era lo primero que te encontrabas al entrar en casa, para ir creando ambiente. También siento como muy mío el Bismarck, de abatido orgullo, y otros navíos: el drakar Gran Serpiente,  el Atlantis, la Bounty, la Compass Rose, la Hispaniola, el Pequod, el Patna, la Perla Negra (las dos, la de Sparrow y la de mi cuñado), el schooner ruso Demeter, cargado con cincuenta ataúdes repletos de tierra transilvana, que eso sí que es compañía animada para navegar… Entre toda esa heterogénea flota preferida, figura la hermosa fragata francesa de tres palos Hermione, “la frégate de la liberté”, a la que me une estrechamente un afecto nacido de haber podido observar como la construían. No la original, claro, de 1779, sino la réplica exacta que se construyó en el mismo arsenal de Rochefort de la primera y que fue botada el 7 de septiembre de 2014.

La Hermione, de 32 cañones, como precisaría Patrick O’Brian*, 26 de ellos de 12 libras (lanzaban balas de 6 kilos), tiene una bella historia: fue el barco en el que el marqués de La Fayette, esa curiosa y aventurera (hasta fue mosquetero) mezcla de aristócrata y revolucionario, viajó a Norteamérica en 1780 para unirse a los rebeldes de las colonias británicas y confirmar oficialmente el apoyo del Reino de Francia a su guerra contra Inglaterra y el envío de tropas. Nuestros destinos, el de la fragata y el mío, se unieron en abril de 2007 por pura casualidad. Durante un viaje a La Rochelle conseguí arrastrar aviesamente a mi familia a la cercana Rochefort con el secreto propósito de visitar la casa de Pierre Loti, una maravilla llena de objetos exóticos en la que el escritor y oficial de marina, que sirvió en el arsenal de la localidad, echó el resto de su fetichismo orientalista y en la que no dejé de probarme su máscara de esgrima. Apurando mi suerte, llevé a todos mis acompañantes luego a la Antigua Escuela de Medicina Naval y Tropical (1722), donde se formaba a los cirujanos de la armada (como el hermano de Loti, Gustave), se exhiben cráneos, el esqueleto de un grumete (lo que entusiasmó a los niños) y se documenta la terrible llegada de los verdaderos navíos fantasmas de la escuadra de Jean-Baptiste de La Rochefoucauld de Roye, duque de Anville, enviada en 1746 a reconquistar Louisburg en Canadá y que fue diezmada por el escorbuto y el tifus. Vimos también el bonito cenotafio del explorador teniente Joseph René Bellot, criado en Rochefort y ahogado en el Ártico en 1853 al caer de un témpano mientras participaba en la búsqueda de Franklin y sus hombres.

Cuando se aproximaba la hora de comer y en el grupo ya reinaban el descontento, el desasosiego y el espíritu de revuelta, los convencí para una última visita al arsenal. Y cuál no sería nuestra sorpresa al ver que allí estaba la fragata a medio construir (se empezó en 1997) y era visitable, previo pago de 6 euros (“plein tarif”). El espectáculo, en el dique de carena del astillero, dentro de una gigantesca carpa, era sensacional. El barco –para el que se usaron los planos de una fragata de la misma serie, la Concorde, ya que los de la Hermione no se conservan– ya tenía todo el casco y los puentes y podías observarlo desde un andamiaje.

La Hermione era una fragata de gama alta, por así decirlo, rápida (hasta 15 nudos), manejable y bien armada. Y bellísima, no en balde su nombre era el de la hija única de Menelao y Helena de Troya. Se la acabó de construir (entonces se tardó solo un año) precisamente cuando se le encargó la misión a La Fayette, así que llevar al marqués a Norteamérica fue su primer viaje. Resultó una travesía muy aventurera, tuvo que hacer frente al mal tiempo dos veces y se enfrentó a corsarios enemigos pero finalmente desembarcó a su ilustre pasajero en Boston para cumplir su histórico propósito. La fragata realizó entonces varias misiones de guerra para los revolucionarios, con éxito (capturó 5 barcos ingleses en 1781) y con la audacia característica de su capitán, Louis-René de Latouche-Tréville, un verdadero marino de raza (y primo lejano de Josefina) del que se ha dicho que si no hubiera muerto prematuramente en 1804, enfermo, a bordo del Bucentaure como comandante de la escuadra de Tolón, otro gallo hubiera cantado en Trafalgar (le sucedió Villeneuve). La Hermione original tuvo también un final desgraciado: se hundió a causa de un error de navegación del piloto al chocar en 1793 con los bajíos de Four.

La nueva Hermione, que está motorizada, dispone de lavabos individuales, sus cañones son de pega (no se puede tener todo) y ha tenido una vida marinera desde que no nos vemos. En 2015, tras varias navegaciones de prueba, realizó en la vieja estela de su predecesora el viaje a EE UU, donde fue recibida con entusiasmo. En 2018 hizo otro viaje por el Mediterráneo visitando varios puertos aunque, a causa del mal tiempo, no Barcelona, donde estaba anunciada y yo la esperaba con una botella de champán y mi tricornio en la mano. Este año vuelve a estar paseando el recuerdo de La Fayette y lo ha hecho con mucha propiedad en Normandía, con la Armada de la Liberté, durante la conmemoración del 75º aniversario del Día D. Hubiera sido cosa de verse qué cara hubieran puesto los alemanes entonces en sus casamatas al ver llegar una fragata francesa a todo trapo…

Mi reencuentro con la nave ha sido sin embargo en París, en la estupenda librería náutica Outremer, rue Jacob 26,  en Saint-Germain-des-Prés, donde adquirí hace un par de semanas el fabuloso álbum L’Hermione, de Jean-Yves Delitte (Glénant, serie Chasse-marée), un cómic que explica la historia de la construcción original de la fragata y su misión, inventándose un emocionante complot británico para detenerla. Mezcla de historia real con una trama digna de Alejandro Dumas, el álbum está protagonizado por el capitán Latouche-Tréville, el chévalier De Fresnes, miembro del servicio de seguridad del rey de Francia enviado para proteger la Hermione,  y un siniestro agente inglés, un verdadero chacal dispuesto a asesinar a La Fayette. Los dibujos de la fragata, ya sea en el arsenal o navegando a toda vela, son una maravilla. El libro, que incluye un apéndice con documentación sobre el barco, los personajes y su misión, ha sido una manera fascinante de navegar en la Hermione y vivir su gran aventura. Estoy seguro de que la próxima vez que nos volvamos a encontrar será en el mar de verdad. No soy La Fayette, pero espero que la bella Hermione me recuerde.

*Por cierto, no hay que confundir la Hermione de La Fayette con el navío británico del mismo nombre que protagonizó uno de los episodios más célebres de la Marina inglesa durante las guerras napoleónicas. El HMS Hermione, de 32 cañones, fue construido en Bristol en 1782 y entregado a los españoles en 1797 por su tripulación amotinada tras asesinar a su capitán y a nueve oficiales en las indias occidentales. El navío fue recuperado en 1799 en una acción audaz y trepidante por botes del HMS Surprise bajo el mando del capitán sir Edward Hamilton en el puerto de Puerto Cabello, al precio de 200 españoles muertos o heridos y solo 10 ingleses heridos (según las cuentas del Almirantazgo británico). El Hermione fue rebautizado Retaliation. La historia era una de las favoritas de Patrick O’Brian y aparece contada en sus novelas náuticas.

FUENTE: DIARIO EL PAÍS / JACINTO ANTÓN .

Reinosa convoca su cuarto Concurso de Cómic

El ganador recibirá 1.300 euros y se entregarán otros dos premios de 500 y 400 euros al segundo y tercer clasificado respectivamente.

Viñeta: M. A. Hoyos

Autores no profesionales que desarrollen su obra en castellano son los destinatarios del Concurso de Cómic convocado por el Ayuntamiento de Reinosa, que en esta, su cuarta edición, entregará un premio de 1.300 euros al ganador y otros dos de 500 y 400 euros al segundo y tercer clasificado respectivamente.

Los trabajos galardonados así como una selección de los que concurran al certamen serán recogidos en una publicación que se distribuirá a nivel nacional y de la que se editarán 500 ejemplares.

Originales e inéditas

Según establecen las bases del concurso, cada participante podrá presentar un máximo de 3 propuestas, originales e inéditas, que podrán “tener entre 3 y 5 páginas”. La temática así como la técnica utilizada será de carácter libre.

Un jurado compuesto por autores de cómic profesionales y artistas de la región será el que designará al ganador. Su nombre se conocerá antes del 15 de julio, fecha en la que se inaugurará una muestra en La Casona integrada por una selección de las historietas que se hayan presentado a este IV Concurso de Cómic de Reinosa.

Las obras podrán entregarse, hasta el 17 de mayo, en la Biblioteca Pública Sánchez Díaz.

Fuente : Vive Campoo / Reinosa .

El tesoro del Cisne Negro: cuando España recuperó la mayor fortuna jamás encontrada bajo el mar

Dos de la viñetas del cómic ‘El tesoro del Cisne Negro’, publicado por Astiberri.

Paco Roca, Premio Nacional de Cómic, recrea a partir de un guión del diplomático español Guillermo Corral la aventura del ‘caso Odyssey’, la batalla del Gobierno para recuperar el mayor botín jamás hallado en el mar

Así era ‘La Mercedes’, la fragata saqueada por el Odyssey

Paco Roca: “Las ‘Páginas amarillas’ es el libro que me cambió la vida”

¿Te imaginas que Tintín, en lugar de periodista, hubiera sido funcionario? ¿O que Corto Maltés tuviera un despacho en un ministerio como si fuera Pedro Duque? Ponte que el Capitán Haddock presidiera una empresa en el golfo de Florida dedicada al saqueo de barcos hundidos. Imagina una aventura de esas de piratas pero también con políticos (que no siempre son lo mismo). Hoy o hace sólo unos años. Una historia basada en hechos reales, como las pelis americanas, pero sin tiros, ni persecuciones, ni carreras. Con todo lo demás.

“Lo que realmente ocurrió tiene todos los ingredientes de una buena historia de aventuras. Un tesoro, intrigas políticas, espionaje, batallas navales… y un acontecimiento muy importante en la historia de España. Además, Guillermo lo vivió en primera persona y teníamos la oportunidad de contar algo que nadie más podía contar de esta manera”.

Paco Roca, el autor de referencia del cómic español (con permiso de Ibáñez), presenta la semana que viene El tesoro del Cisne Negro (Ed. Astiberri), su última novela gráfica. Una aventura que firma a medias con el diplomático y escritor Guillermo Corral van Damme, protagonista en la aventura real del caso Odyssey, el litigio que mantuvo entre 2007 y 2012 el Gobierno español contra una empresa americana por el tesoro perdido del galeón Nuestra Señora de las Mercedes , hundido a principios del siglo XIX rumbo al Cabo de Santa María. El origen de esta historia.

Viajamos al 5 de octubre de 1804. La Mercedes una fragata de guerra de la Armada española construida en 1788 en el Real Astillero de La Habana. Cuentan que en aquella época navegaba armada con 38 cañones. Había participado en la defensa de Ferrol de 1790 y en la batalla del Cabo de San Vicente en 1797. Esa mañana avanzaba rumbo a Cádiz tras dos meses de travesía desde Montevideo junto a otros tres barcos, La Clara, La Medea y La Fama, cuando cuatro buques con bandera inglesa se aproximaron por barlovento. España se mantenía neutral en la guerra que enfrentaba entonces a Francia con Inglaterra, así que a bordo marchaban relajados. “Nunca creímos tratasen otra cosa que reconocernos”, escribiría después en su diario el comandante Bustamante.

Ilustración creada en exclusiva por Paco Roca para ‘Papel’

El emisario inglés enviado a La Medea le comunicó la intención de retener los barcos españoles, conducirlos a puerto británico y apresar todo el cargamento. El mando español se negó y frente a la costa portuguesa se improvisó una batalla a cañonazos. A las 9:15 de aquella mañana La Mercedes saltó por los aires. 45 minutos después se rindió La Medea. Más de 300 personas murieron en el enfrentamiento y todo el cargamento de la fragata se hundió a más de 1.000 metros de profundidad. 594.000 monedas de plata y oro.

“Aquel hundimiento de La Mercedes ya es un hecho tan históricamente relevante que nos habría dado para un cómic de aventura clásica”, cuenta Paco Roca. “No era un barco cualquiera. Ese hundimiento desembocó en la batalla de Trafalgar y la posterior invasión napoleónica a España. Es un momento histórico muy importante”.

La historia, sin embargo, no acaba aquí. El 18 de mayo de 2007, dos siglos después, la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration, con sede en Tampa (Florida) y dedicada a la explotación de los restos de hundimientos de barcos, anunció el hallazgo de medio millón de monedas de plata y oro en aguas internacionales, un tesoro de 17 toneladas valorado en 385 millones de euros, el mayor conjunto jamás encontrado bajo el mar. La empresa situó su descubrimiento en un lugar indeterminado del Atlántico, a 100 millas oeste de Gibraltar, y bautizó el hallazgo con el nombre de Black Swan Project (Proyecto del Cisne Negro), término tomado de la obra del pensador libanés Nassim Nicholas Taleb, que llamó cisne negro a aquellos sucesos improbables que provocaban un gran impacto y a los que aplicamos explicaciones a posteriori para tratar de encajar lo imprevisible en un modelo lógico.

El tesoro encontrado por Odyssey era realmente una rareza y su impacto cambió la historia de la arqueología submarina para siempre pero encajarlo en lo previsible fue más complicado de lo esperado. España no tardó en sospechar que aquellas monedas formaban parte de su patrimonio histórico y puso en marcha un proceso legal que se prolongó durante cuatro años largos.

Esta historia no habla de unas monedas, sino de la cultura y el patrimonio, de lo que realmente es un tesoro más allá del valor económico

Paco Roca

Arranca aquí el tercer capítulo de la aventura, el relato en el que se ha inspirado Paco Roca para dibujar un cómic en el que los héroes no son espadachines sino empleados públicos empeñados en recuperar un tesoro y en el que Álex, el protagonista, tiene el mismo flequillo que Guillermo Corral.

“El cómic es muy cercano a la realidad, pero no deja de ser una obra de ficción en la que todo lo que se cuenta es, como mínimo verosímil, nada disparatado. Todo pasó o podría haber pasado así”, cuenta Corral, diplomático de carrera desde 1997. Ha estado destinado en puestos como Turquía, Tanzania o Bruselas y fue director general de Política e Industrias Culturales y consejero cultural en las embajadas de Washington y La Habana. El tesoro del Cisne Negro es su estreno como guionista de cómic, y también como protagonista.

– ¿Alguna vez se imaginó convertido en una especie de Tintín a la española?

– Es cierto que el personaje principal tiene cosas de mí, pero también de mucha otra gente. Esta historia habla del trabajo de muchas personas anónimas, de gente que hace muy bien su trabajo, con absoluta dedicación, y que normalmente pasa desapercibida. Gente que hace que el país funcione y que nunca se ha llevado una medalla. Por eso merecía la pena contarlo.

Dice Corral que la diplomacia está llena de horas de papeleos, de compromisos insoportables y de despachos grises pero también de aventuras propias de un tebeo, de dramas espantosos e historias alucinantes. E incluso de políticos que hacen bien su trabajo. “Mientras vivimos aquel proceso, sólo estábamos pendiente de que saliera adelante, pero con la distancia encuentras elementos sorprendentes. En esta historia me he encontrado a profesionales de una calidad que ni te imaginas, especialistas en numismática capaces de fecharte cualquier moneda, restauradores, expertos navales que saben dónde se hundió y cómo se hundió cada barco, militares y diplomáticos que se dejaron la vida en esto… Es cierto que no hemos descubierto la vacuna del sida pero conseguimos ganar a una compañía muy importante y, sobre todo, conseguimos ganar un tesoro”.

La primera vez que Guillermo Corral y Paco Roca compartieron la historia fue en una comida en Washington. Roca presentaba allí su superventas Arrugas, Premio Nacional de Cómic en 2008, y Corral se le acercó a venderle una historia como hacen decenas de personas casi cada semana convencidas de que su vida también merece un tebeo. “Cuando te dicen eso, lo normal es echarte a temblar. Pensé: ‘A ver cómo le digo a este de la Embajada que su historia no me interesa lo más mínimo’. Pero la verdad es que empezó a contármela y me atrapó”.

Vinieron después meses de negociación entre los autores para encontrar el equilibrio entre la aventura que imaginaba el diplomático y el documental que el ilustrador había dibujado en su cabeza. “Hubo un tira y afloja entre aventura y realismo que nos dio un equilibrio que creo que beneficia al resultado final del cómic”, cuenta Paco Roca. “Yo no habría podido hacer este libro sin Guillermo y él seguramente habría hecho una historia diferente sin mí”.

Hay mucha gente en este país que hace muy bien su trabajo y pasa desapercibida. Gente que hace que el país funcione y que nunca se ha llevado una medalla

Guillermo Corral van Damme

Roca ha construido su novela gráfica jugando de nuevo con los estilos, viajando al siglo XIX con acuarelas y explotando todas las posibilidades visuales de cada viñeta para explicar el laberinto legal de los últimos años. Su cómic recuerda a las andanzas de Tintín en El Tesoro de Rackham el Rojo o El secreto del unicornio y a los relatos de Hugo Pratt, a Blake y Mortimer atrapados en La isla del tesoro. También recupera algo de Hijos de la Alhambra, uno de los primeros títulos del autor valenciano, pero no pierde el vínculo con la realidad que ha marcado su obra reciente.

Para escribir El tesoro del Cisne Negro, Paco Roca buceó durante meses en la documentación del caso, realizó visitas casi furtivas al Ministerio de Cultura y a las embajadas, se entrevistó con los equipos de los ex ministros Ángeles González-Sinde y César Antonio Molina, clavado al ministro del cómic, y rastreó la versión de los hechos que defendió la compañía Odyssey, rebautizada como Ithaca en su novela para evitar otro follón judicial. “No queríamos hacer una historia de buenos y malos. Yo necesitaba comprender la postura del cazatesoros porque es el primer personaje con el que empatiza el lector. Es más fácil ponerte de parte de un marino que busca tesoros que del Gobierno de un país y yo quería darle más vida al personaje, porque en buena parte es el protagonista de la historia”.

Su Frank Stern, una especie de Indiana Jones vestido de Jacques Cousteau, recrea la figura de Greg Stemm, fundador de Odyssey y el hombre al que se enfrentó el Gobierno español en los tribunales americanos. El 30 de mayo de 2007 el Ejecutivo de Zapatero presentó una demanda contra él ante un tribunal federal de Tampa. Un año después pudo demostrar que el tesoro pertenecía a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, de bandera española, hundido en 1804, barco de guerra y, por tanto, protegido por la Ley de Inmunidad de Soberanía Extranjera.

En junio de 2009 el juez Mark Pizzo dictaminó que el tesoro debía ser devuelto a España y a principios de 2012, Odyssey perdió el último de sus recursos. Atrás quedó una batalla diplomática contra reloj, presiones políticas, lobbies en la sombra, tramas de espionaje, argucias legales y un tesoro guardado durante meses en cientos de cubos de plástico. “Al final esa imagen de las monedas almacenadas desmitifica las historias clásicas de tesoros. Este relato habla, en definitiva, de la cultura, del patrimonio, de lo que realmente es un tesoro, más allá del valor económico de unas monedas. Estaba batalla trataba de rellenar las piezas del puzzle de la historia“, explica Roca.

“Al final lo importante no era el tesoro, esos millones no existían”, añade Guillermo Corral. “Las monedas volvieron a España y no se fundió el oro ni se vendió. Esos millones son humo, en realidad. Esta historia no habla de un tesoro, sino de la idea de la dignidad nacional, de la memoria de la gente que murió entonces, del valor de esa memoria. Ese barco hundido en 1804 contaba la historia de España”.

-¿Cuántos barcos como La Mercedes quedan hundidos bajo el mar?

-Aquel fue un caso excepcional, sobre todo por la profundidad a la que se hundió. Nadie lo detectó durante años… Pero sí es cierto que quedan todavía miles de barcos hundidos con cargamentos muy valiosos. El mar es una inmensa memoria.

Fuente : EL MUNDO / RODRIGO TERRASA .

 

 

La Semana del Cómic y la Ilustración contará con la exposición ‘Dessins en liberté’

Participarán 86 comercios y habrá además charlas, presentaciones, talleres y firmas de ejemplares, entre el 22 y el 25 de junio

Santander celebrará la segunda edición de la Semana del Cómic y la Ilustración, entre el 22 y 25 de junio, que este año cuenta con la participación de 86 comercios y que premiará a los clientes con un sorteo de cheques regalo y obsequios, valorados en 2.500 euros.

El concejal de Comercio y Mercados, Ramón Saiz Bustillo, ha dado a conocer hoy en rueda de prensa las novedades de esta edición, junto al presidente de la Federación del Comercio de Cantabria (COERCAN), Miguel Ángel Cuerno, y su secretario general, Gonzalo Cayón.

‘Dessins en liberté’ es una exposición compuesta por 12 paneles de dibujos de prensa de 50 dibujantes del mundo entero

La Semana del Cómic y la ilustración premiarán en esta edición a los clientes de los comercios adheridos con cheques regalo de hasta 50 euros, además de cómics, libros y otros obsequios.

La iniciativa busca dinamizar la actividad comercial de Santander con la participación de comercios que están relacionados con los cómics y otros que no lo están, ha explicado Bustillo.

Viñeta de la exposición ‘Dessins en Liberté’

El concejal ha dicho que esta iniciativa, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Santander, la Cámara de Comercio y la Federación del Comercio (Coercan), también incluirá charlas, presentaciones, talleres y firmas de ejemplares

Los 86 comercios de la ciudad que participan en la Semana del Cómic y la Ilustración tendrán un cartel y algunos vinilos para que los clientes puedan identificarlos, y dispondrán de una urna en la que se depositarán las papeletas.

Exposición de Star Wars y la ‘Dessins en liberté’

La Asociación de Amigos de la Narración Gráfica ha organizado una exposición de Star Wars, entre el 22 y el 25 de junio, en el restaurante TBO-Food&Games; allí mismo se celebrará una fiesta infantil el día 23 a las 17.00 horas y una fiesta final el día 25 a las 20.00 horas.

 El Centro Cultural Madrazo acogerá hasta el próximo 17 de julio la exposición ‘Dessins en liberté’ (Dibujos en libertad) que ha sido coproducida por el Institut Français y Courrier Internacional y está compuesta por 12 paneles de dibujos de prensa de 50 dibujantes del mundo entero.

Tras los acontecimientos de enero de 2015 contra la redacción de Charlie Hebdo, ‘Dessins en liberté’ propone ensanchar la perspectiva ilustrando la manera en la que la libertad de expresión se ejerce hoy en día en todos los continentes. Será la ocasión de entender el poder de un dibujo comprometido como instrumento y medio de comunicación, su capacidad de interrogar e informar el lector mediante un lenguaje universal que no conoce fronteras entre las culturas.

En la Librería Gil se inaugurará “Portadas, Ilustraciones y Cómic. 10 años del grupo Contexto”, el día 22 de junio a las 19.00 horas, y se impartirá una charla de álbumes ilustrados de Susanna Isern, el jueves 23 a la misma hora.

Talleres y clase magistral

También se impartirán talleres de cuentacuentos del álbum ilustrado “El pez Arcoíris”, de Marcus Pfister, el viernes 24 a las 18.00 horas; del álbum ilustrado “Nadarín”, de Leo Lionni, el sábado 25 a las 12.00 horas; y una clase magistral con el ilustrador Kike La Rubia sobre “ilustrar poesía: lírica y tropos visuales“.

En la librería Nexus-4 se llevarán a cabo presentaciones y firmas con Enrique Vegas, el miércoles 22 a las 19.00 horas; con Álvaro Iglesias, el día 23 a las 17 horas; con Colo, el día 24 a las 19 horas; y con Rubén Pellejero, el 25 a las 18 horas.

FUENTE: EL DIARIO MONTAÑES /  EFE .

Viñetas y Amazonas. Jornadas de Cómic de Cantabria (10 – 13 de marzo)

Captura

Las dibujantes Carla Berrocal, Natacha Bustos y Marta Alonso Berná protagonizarán este sábado la mesa redonda ‘Cómic, feminismo y moda’. La intervención de estas autoras, que dará comienzo a las 12.30 horas en La Casona, forma parte de las jornadas ‘Viñetas y amazonas’ que también acogerán Santander y Comillas y que, organizadas por las asociaciones Autoras de Cómic y Amigos de la Narrativa Gráfica, cuenta, entre otros, con el patrocinio del Ayuntamiento de Reinosa.

Junto a esta conferencia, promovida por las concejalías de Cultura e Igualdad del Consistorio, el cómic centrará también la exposición ‘Enjambres’, una antología compuesta por 17 cómics y 2 relatos cortos escritos y dibujados por algunas de las mejores autoras nacionales e internacionales del momento.

Esta muestra se podrá visitar en la sala de exposiciones de La Casona, de lunes a viernes, en horario de 18.00 a 20.00 horas.

Captura

Fuente : Vive Campoo .